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De mitos y leyendas populares argentinas...

María del Rosario Sanguinetti,  cotyna@hotmail.com 

Fabián Garré, fabiangarre@hotmail.com 

 

 

 

...los mitos adoptan diversas formas depende de la cultura de donde provengan. Pero su función es siempre resaltar valores esenciales...

 

Los mitos y leyendas populares surgen sistemáticamente como fenómenos psico-antropológicos ante determinadas circunstancias coyunturales históricas. Dichas situaciones pueden definirse genéricamente como momentos de tensión, opresión, indefensión o falta de horizontes claros a nivel social, habitualmente de grandes segmentos de población.

El análisis comparativo a nivel histórico y su relación con el fenómeno mítico, como mensaje del código museográfico-museológico, permite una crítica de la vida cotidiana, y utilizar información accesible y manifiesta como mecanismo de alerta social. A partir de la concientización se puede motivar para la acción, y de este modo actuar sobre los mecanismos institucionales para modificar la realidad. De ahí surge la idea de museo faro o museo semáforo, entendiendo por tal una institución que dinamice la cultura en función de un permanente análisis de la realidad, generando avisos de alerta social y motivando para acciones positivas de mejoramiento de la calidad de vida.

 

Mediante la comprensión de los mecanismos de generación y funcionamiento del mito popular, relacionándolo con las distintas coyunturas históricas, es factible disparar un análisis crítico de la realidad (vida cotidiana) como motivación para la acción.

 

“EL MITO”

Las civilizaciones más importantes de la Antigüedad, tales como la babilónica, la egipcia, la hebrea y la hindú, la de los habitantes de Irán y de Persia, la griega y la romana, como así también la teutónica y la de los antiguos pueblos de América, comenzaron desde las primeras etapas de su evolución a glorificar a sus héroes nacionales a través de una cantidad de leyendas y relatos poéticos.

La historia del nacimiento  e infancia de esas personalidades llegó a ser investida, en particular, de rasgos fantásticos que, en  las diferentes naciones, aun aquellas separadas por vastas distancias geográficas y de existencia totalmente independiente, presentan una desconcertante similitud y a veces, una correspondencia exacta.

Tal hecho ha impresionado desde siempre y uno de los principales problemas de la investigación de los mitos sigue consistiendo en la dilucidación de las causas de esas amplias analogías, que se tornan aun más enigmáticas por la coincidencia unánime de ciertos detalles y su reaparición en la mayoría de los grupos míticos.

 

En líneas generales, estas son las teorías mitológicas que procuran explicar estos notables fenómenos:

1.    La "idea de pueblo". Esta teoría supone la existencia de pensamientos elementales, de modo tal que la coincidencia unánime de los mitos, sería un resultado necesario de la disposición uniforme de la mente humana y de su forma de manifestación, que dentro de ciertos límites, sería idéntica en todo tiempo y lugar.

2.    La explicación basada en un origen común. Oriundos de un lugar propicio ( India ), estos relatos habrían sido aceptados por los pueblos mas cercanos ( indogermánicos ) y luego se habrían difundido por toda la tierra.

3.    La teoría moderna de la migración o préstamo. Según esta teoría los mitos individuales se originan en pueblos definidos (Babilonia) y son recogidos por otros pueblos a través de la tradición oral (comercio y tráfico) o a través de las influencias literarias.

 

Fácilmente puede demostrarse que la teoría moderna de la migración y el préstamo no es sino la versión modificada de la teoría del origen común de los mitos, elaborada para justificar datos de reciente descubrimiento, irreconciliables con esta última: las últimas investigaciones han demostrado que no es la India, sino Babilonia, la más probable fuente de los mitos.

Además cabe presumir que los relatos míticos no irradiaron desde un punto único, sino que viajaron y atravesaron toda la superficie del globo. Esto trae a un primer plano de importancia la idea de la interdependencia de las estructuras míticas como ley básica de la naturaleza de la mente humana: jamás se descubre algo nuevo mientras sea posible copiar algo ya existente.

 

Sin embargo, el problema fundamental no consiste en cómo y cuándo llegó el material a cierto pueblo, sino mas bien: de dónde proviene, cual es el principio.

Todas estas teorías podrían explicar la variabilidad y distribución, pero no el origen de los mitos.

 

TEORÍAS DEL ORIGEN DE LOS MITOS

 Casi todos los autores que se han dedicado a la interpretación de los mitos, hallan en ellos una personificación de los procesos de la naturaleza, siguiendo el criterio dominante de la interpretación mitológica natural.

El héroe recién nacido es el sol que se eleva sobre el mar y se ve enfrentado por las nubes bajas, triunfando finalmente sobre todos los obstáculos.

La consideración de todos los fenómenos naturales, principalmente los atmosféricos, o el enfoque de los mitos en un sentido mas restringido, como mitos astrales, no difieren en forma tan especial como creen los adeptos de cada una de esas dos orientaciones. Tampoco parece haber constituido progreso esencial alguno el abandono de la interpretación puramente solar para pasar a sostener que todos los mitos han sido originariamente lunares.

Aunque significativa, e indudablemente correcta en parte, la teoría astral no es en modo alguno satisfactoria y no logra ofrecer una visión de los motivos de la formación mítica.

Cabe formular la objeción de que el remontarse a procesos astronómicos no representa cabalmente el contenido de estos mitos, y que podrían establecerse relaciones mucho más claras y simples mediante otro tipo de interpretación.

 

La teoría de los pensamientos elementales, de la que tanto abuso se ha hecho, nos muestra un aspecto prácticamente relegado al olvido de la búsqueda mitológica. Cuánto más probable sería buscar la razón de la coincidencia de estos mitos en los rasgos genéricos de la psiquis humana, que en un origen primario común o en la migración.

Esta hipótesis parece tanto más razonable cuanto que otros movimientos generales de la mente humana, expresados en otros dominios y bajo otras formas, han tenido por resultado demostrado una coincidencia comparable.

En cuanto al carácter de esos movimientos generales de la mente humana, el estudio psicológico del contenido esencial de los mitos podría contribuir a revelar la fuente de la cual ha manado uniformemente, en todo tiempo y lugar, un contenido idéntico de los mitos.

 

S. Freud, en su Interpretación de los sueños muestra la relación de la fábula de Edipo ( donde el oráculo le anuncia a Edipo que matará a su padre y desposará a su madre, tal como sucederá efectivamente más tarde ) con los dos sueños típicos de la muerte del padre y la cópula con la madre, sueños experimentados actualmente por infinidad de individuos. He aquí lo que dice Freud de Edipo Rey: " Si el destino de Edipo nos conmueve es porque podría haber sido el nuestro y porque el oráculo ha suspendido igual maldición sobre nuestras cabezas antes de que naciéramos. Quizás nos estaba reservado a todos dirigir hacia nuestra madre nuestro primer impulso sexual y hacia nuestro padre el primer sentimiento de odio y el primer deseo destructor. Nuestros sueños testimonian de ello. El rey Edipo, que ha matado a su padre y tomado a su madre en matrimonio no es sino la realización de nuestros deseos infantiles."

La manifestación íntima que existe entre el sueño y el mito- no sólo con respecto al contenido, sino también a la forma y a las fuerzas motrices de ésta y muchas otras estructuras psíquicas justifica plenamente la interpretación del mito como un sueño de los pueblos.

 

Una parte común a toda esta producción pertenece a una sola función psíquica: la imaginación humana.

A la facultad imaginativa de la humanidad toda, más que del individuo en particular, debe concederle la moderna teoría del mito un alto lugar, para establecer el origen último de todos los mitos.

 

MITO Y CRISIS

En aquellos momentos en que la sociedad se halla en un estado de derrumbe, avance y transición, se requiere un nuevo alineamiento social que puede ser dado a través de la compleja y abarcadora comprensión de los mitos.

Una comunidad que tenga sabiduría respecto de los mitos que ella misma genera puede encontrar el modo de refocalizar los bordes sombríos de la sociedad.

 

En la acepción de Jung, "sombrío" se refiere a los aspectos reprimidos y no reconocidos del yo.

Cuando estas  cualidades sombrías son reconocidas y reconciliadas hay, a menudo, un movimiento hacia una mayor madurez y profundización de la persona.

Desde tiempos inmemoriales, los mitos y el conocimiento mítico han servido para balancear las sombras y luces de la persona y de la cultura.

 

Joseph Campbell ha observado como, en cualquier civilización, la aparición del mito cumple tres funciones principales, psicológicas y sociales:

1-    El mito tiende un puente entre la conciencia individual y la necesidad de explicación de los enigmas.

2-    El mito ofrece una imagen interpretativa y abarcadora de esa relación sustentadora.

3-    El mito potencia el orden social y causa una adaptación y una conciliación entre los individuos  de la sociedad.

 

SOBRE MITOS ACTUALES

Los mitos no se construyen desde arriba: van elaborándose en el sentimiento popular hasta llegar a esa jerarquía indefinible que puede conferirles el carácter de héroe, santo o mártir. Es de observar que deben existir ciertas condiciones socioculturales para que esto ocurra.

Una de ellas es la conexión del personaje con la gente común, tal vez con los desposeídos y hambrientos de justicia.

Otra, un momento histórico determinado donde las condiciones del presente favorezcan la necesidad y la creación del mito.

En cuanto a las características comunes que se pueden observar en las biografías de los personajes devenidos en mito, tal vez la más importante sea la de su muerte prematura y trágica. También la actitud de rebeldía hacia el poder constituido; un origen oscuro, de padres desconocidos y abandono en la infancia o bien el nacimiento en una clase social y su actuación destacada posterior, en otra.

En nuestro país se registran muchos de estos casos.

Quiroga, cuya muerte fue cantada por payadores; protagonista de novelas, de obras teatrales y musicales, películas. etc. fue uno de ellos. El tiempo fue borrando la mitología de Quiroga.

También Juan Moreira fue un mito y no solo el folletín de Eduardo Gutiérrez fue el que lo elevó a esa categoría sino el sentir popular, que veía en el gaucho de Lobos a un perseguido de la justicia muerto cobardemente por una partida.

Fueron muchos los gauchos perseguidos que en el interior del país se constituyeron en verdaderos mitos en cuyas tumbas se depositan flores y se piden gracias.

La muerte injusta, como la del Che, la muerte prematura, como la de Eva Perón: parecería que la condición mitológica necesita de estos cortes abruptos en la vida para afirmarse y proyectarse en el tiempo.

A veces esta condición se traduce en una santificación del personaje y otras, como en el caso del Che, en la perpetuación a través de las mercancías de uso diario.

Las sociedades se elaboran sobre valores racionales: la decisión de quienes las componen de vivir juntos y acatar las leyes, formar parte de un colectivo que no debe traicionarse, pretender ciertos objetivos comunes. Pero los elementos irracionales, como son los mitos, forman parte de la estructura espiritual de las sociedades. Contribuyen a vertebrar y dar identidad a un pueblo.

Son expresiones de anhelos y utopías que no pueden manifestarse de otra manera que encarnándose en alguien - el héroe - que pareció representarlos y cuyo final estremecedor habría frustrado la realización de esas apetencias colectivas.

 

DEVOCIONES

Las devociones populares no suelen pertenecer a cultos oficiales reconocidos por el estado ni contar con el beneplácito de las religiones tradicionales; sin embargo inspiran tal fervor que en nada cuentan las opiniones institucionales.

Estas devociones tienen distintas características: algunas son supervivencias de ancestrales costumbres precolombinas, otras son producto de la santificación de personas comunes, que a veces ni siquiera han llevado una vida ejemplar, pero cuya muerte en plena juventud y en terribles circunstancias determina su nuevo status de mito.

 

Los protagonistas de esta devoción tienen en común que se les adjudiquen poderes extraordinarios. Son capaces  de conceder deseos, hacer milagros, otorgar ayuda y también castigar cuando no son recompensados. Pueden intervenir y cambiar la suerte de los mortales.

 

La Iglesia Católica rechaza abiertamente estas supersticiones, sin embargo a veces mantiene una tolerancia a disgusto; para los practicantes no existe ninguna contradicción entre una y otra.

Para la Iglesia Católica una persona es santa cuando ha alcanzado el ejercicio de la virtud en grado heroico o padecido el martirio por la fe, como lo determina una sentencia solemne del Romano Pontífice. Se trata de un largo y minucioso procedimiento exclusivamente reservado a la Santa Sede y que se conoce como canonización.

Pero, por otra parte, existen las canonizaciones populares, aquellas que tienen por objeto de culto personas que han sido santificadas por el pueblo y en cuyo proceso no interviene ningún órgano oficial.

Para un creyente no existe diferencia entre los santos oficiales de la Iglesia y los canonizados por él mismo.

Todas son personas que hacen milagros, que interceden por él, que están cerca de Dios, que reciben ofrendas y a quienes se les hacen promesas que hay que cumplir.

La devoción se manifiesta de la misma manera: se reza, se toca y se besan las imágenes milagrosas, se realizan peregrinaciones hasta el lugar donde están enterrados sus restos, se encienden velas, se llevan flores, se dejan exvotos y se cumplen promesas, tales como subir de rodillas las escaleras del lugar sagrado.

 

A diferencia de los Santos legalmente aceptados, las personas canonizadas por el pueblo vivieron dentro de su marco geográfico, descienden de alguna familia del lugar, tuvieron sus mismos problemas, necesidades y angustias, fueron hombres y mujeres comunes.

Dos rasgos compartidos se ponen de manifiesto en estos santos populares: la muerte en plena juventud y las circunstancias extraordinarias en que esta se produce ( asesinato, accidente o luego de un sufrimiento intenso ). Las muertes trágicas se consideran signadas por un sello divino. El sufrimiento es un elemento purificador que borra todas las faltas.

Los vecinos, conmovidos por el hecho inusitado se acercan al lugar de la tragedia o a la tumba a rezar y encender velas.

Si se les hace algún pedido que luego se cumple, comienza a crearse la fama de sus poderes sobrenaturales. La forma de transmisión es en primera instancia oral y personal.

Aquellos que se ven beneficiados por los milagros del santo se convierten en su principal carta de recomendación.

 El personaje es así elevado a la categoría de mito y surgen lugares de culto y devoción al mismo.

 

Para tener una idea cabal de los que representan estas devociones en el alma popular, es preciso tomar conocimiento de su proyección en el imaginario social, dentro y fuera del círculo de devotos.

 

Ceferino Namuncurá "El santito de las tolderías"

La devoción a Ceferino Namuncurá, a nivel popular, es una de las más importantes de la Argentina ya que se ha extendido por todo el país. Para ello juegan, en primer lugar, su condición de aborigen, su bondad, su inteligencia. Y también su muerte, acaecida lejos del país cuando contaba poco más de dieciocho años.

Nació en Chimpay, en el Valle del Río Negro el 26 de agosto de 1886. Era hijo de Manuel Namuncurá y una cautiva blanca chilena, Rosario Burgos. El cacique era ya una sombra de su pasado de lanzas, malones y orgullo.

Su infancia en el áspero escenario patagónico difícilmente haya sido muy feliz. Los padres salesianos, Caglieto y Milanesio, obtuvieron el permiso de sus mayores para educar al pequeño, a quien estos sin duda, dejaron partir con mucho pesar. Así pasó por el colegio Pio lX, en Buenos Aires en 1897 y por Viedma en 1903.

Una cruel enfermedad, la tuberculosis, que en esa época hacía estragos, obligó su traslado a Italia, donde estuvo atendiendo su salud física al mismo tiempo que se preparaba en el orden religioso católico. Su devoción crecía y su salud decaía, hasta que en 1905, un 11 de mayo, muere.

Sus restos regresan al país en 1924 y reposan en el Fortín Mercedes, provincia de Buenos Aires, no muy lejos de Bahía Blanca hacia donde peregrinan muchos fieles para solicitar su intercesión y cumplir promesas con exvotos de ofrenda, los que se multiplican en diversas formas en todo el territorio nacional.

Pequeños y simples monumentos se levantan a la vera de rutas y caminos frente a los cuales se detienen los viajeros a rezar una oración, dejándole velas encendidas.

El "santito de las tolderías" ha inspirado a muchos poetas, escritores y artistas. La débil figura del pequeño aborigen, su fe religiosa tempranamente manifestada y su bondad infinita, conformaban una personalidad que cautivó a quienes le conocieron y cautiva, a más de ochenta años de su muerte, a quienes recrean su efímera vida terrena.

El santito de las tolderías...(Ceferino Namuncurá)

Relacionado a nivel sociológico con la reivindicación de la masacre y marginación indígena.

 

La Difunta Correa

Cuenta la tradición que en San Juan, alrededor de 1840, siendo gobernador Don Plácido Fernández Maradona, tenía un amigo cordial en Pedro Correa, viejo guerrero de la Independencia, hombre leal, valiente, sin tacha, respetuoso y respetado por todos. Muerto el gobernador Maradona, los azares de la política hicieron de Correa un perseguido de la policía, pese a las inmunidades que como guerrero de Chacabuco le habían sido acordadas.

Estos hechos hicieron que varios de sus perseguidores fijaran sus miradas interesadas en Deolinda, hija de Correa de excepcional belleza, quien pese a todo supo resistir y. más aún, casarse con el elegido de su corazón.

Pronto le llevaron, sin embargo, las montoneras de Quiroga al padre y al desposado.

Sola quedaba Deolinda, ante una jauría que sin cesar la acosaba. Por fin, para librarse de ellos. emprendió una madrugada la marcha hacia La Rioja, con su hijo en brazos.

 Anduvo por valles y quebradas, cruzó arenales que llagaban sus pies, se estremeció  de miedo en la penumbra de los montes, hasta que las fuerzas la abandonaron.

Sedienta y extenuada se dejó caer en la cima de un pequeño cerro. Sintiéndose morir- dice la tradición- pidió al cielo no perder la  vitalidad de sus pechos para permitir que su hijo viviera.

Por ello, cuando unos arrieros se acercaron al cerro sobre el que revoloteaban los caranchos, hallaron al niño aún con vida, bebiendo de los pechos de su madre muerta.

Lo recogieron, y a ella le dieron sepultura en las proximidades del Vallecito, en la cuesta de la sierra Pie de Palo, profundamente impresionados por la tragedia.

Poco tardó en conocerse la desdichada suerte de la joven y hasta su humilde tumba comenzaron a acudir hombres y mujeres del llano y de las sierras.

Y con estas peregrinaciones comenzó la devoción a "La Difunta Correa", el santo popular mas relevante del país.

En el sitio en que fue encontrada muerta se levantó un oratorio que hoy se ve lleno de ofrendas, llamando la atención la elevada profusión de coronas, todas ellas muy humildes, hechas de papeles de diferentes colores, que cubren las paredes del recinto.

Es ésta, indudablemente, la ofrenda del pobre, la del que carece de medios suficientes para donarle algo que iguale al agradecimiento a que se siente obligado hacia la benefactora: porque a ella recurren los que sufren, los que lloran, los que carecen de los halagos que brinda la vida, los que han perdido las fuerzas, los que no tienen ánimos para salir adelante, los vencidos. Es a ellos a quienes "La Difunta Correa" infunde consuelo.

La difusión de sus milagros se ha extendido por todo San Juan, los poetas y cantores le dedican sus coplas y canciones, los hombres de campo le piden protección para sus ganados y cosechas, los arrieros, con quienes tiene una deuda, la consideran su protectora. Ellos hacen peligrosos viajes a través de las serranías y quebradas bajo su amparo. Las madres que por debilidad carecen del necesario alimento para sus niños, elevan oraciones a ella para que nutra sus pechos escuálidos. Matrimonios desavenidos y noviazgos frustrados : sus integrantes piden su intercesión para alcanzar la felicidad.

Cantidades enormes de promesantes llegan hasta su santuario todos los días del año. En Semana Santa su número se eleva, llegando hasta los 350.000.

Desde hace un tiempo "La Difunta Correa" ha sido incorporada a las cadenas de la felicidad circulando con bastante asiduidad por todo el país.

Fuera del monumental complejo del Vallecito, la Difunta tiene numerosos lugares donde se le rinde culto. Los "altares" a la Difunta se extienden por todo el país a la vera de los caminos, integrados por una imagen de la misma yacente y con el hijo aferrado a sus pechos, generalmente colocada en una capillita y rodeada  de botellas vacías o llenas de agua, velas y flores de papel.

En el caso de los exvotos, estos alcanzan un relieve único en el país  Así es posible observar dentro del recinto de Vallecito, colecciones de espadas, aparatos de radio, televisores, motos, bicicletas, y en espacios amplios, hasta camiones.

Una de las salas exhibe numerosos y completos ajuares de novia. Estos se prestan a las personas de menos recursos en ocasión de su casamiento, tarea a cargo de la Fundación Cementerio Vallecito.

En lo que respecta a los exvotos de sacrificio, es impresionante ver a hombres y mujeres que ascienden penosamente el cerro de rodillas hasta el lugar donde la Difunta fue encontrada, tarea sumamente dificultosa y dolorosa.

En los últimos años el culto se ha extendido a los países vecinos de Chile y Uruguay.

La desventurada...(La Difunta Correa)

Contraste con la humildad de Ceferino, en tanto se trata de una “santa barroca”. Relacionado con la situación de los sectores marginados y políticamente perseguidos en época de la Confederación Argentina.

 

 

GAUCHOS MILAGROSOS

Existe en el país una verdadera constelación de "gauchos milagrosos", que la devoción popular ha entronizado y elevado, en muchos casos, a la categoría de verdaderos "santos".

En su casi totalidad han sido "gauchos" que han tenido problemas con las autoridades policiales por sus quehaceres no siempre encuadrados dentro de la ley. Por otra parte todos ellos, según se refiere, robaban a los ricos y ayudaban a los pobres. Como era lógico, esta situación desembocó en problemas con la policía, y cayeron  al fin en trágicos enfrentamientos.

Es justamente esta muerte violenta la que despierta, primero la conmiseración popular y posteriormente la devoción, que el tiempo acrecienta a través de "favores recibidos", "curaciones increíbles", hallazgo de objetos o animales extraviados etc. que según el código cultural en que se desenvuelven los protagonistas configuran verdaderos milagros.

Las tumbas de estos "gauchos milagrosos", verdaderos santuarios, ostentan muchas veces el color del partido político al que perteneciera el extinto. Abundan en exvotos de ofrendas, en forma de flores, placas, recuerdos diversos e incluso objetos de uso cotidiano. Cientos de velas arden a su alrededor las 24 horas del día.

 Tras estas ofrendas se oculta una forma folklórica o popular de racionalización de resistencia a un orden social injusto, que se acata, pero que en el fondo se desea transgredir.

Los "gauchos milagrosos" constituyen verdaderos mitos y como tales, pueblan la imaginería social de nuestro pueblo.

Los desobedientes...(gaucho Lega y Bairoletto)

Los gauchos milagrosos surgen como fenómenos de rebelión a la autoridad constituida, en períodos históricos de disciplinamiento  de vastos sectores sociales (ordenanzas contra los vagos y malentretenidos, mecanismos de levas, etc.).

 

Juan Bautista Bairoletto

Juan Bautista Bairoletto , más conocido por "El gaucho Bairoletto"y bautizado a nivel popular como "El Atila de las pampas" y "San Bautista Bairoletto", nació el 11 de noviembre de 1894 en la ciudad de Santa Fe de una pareja de inmigrantes italianos.

La familia se radicó luego en la provincia de La Pampa. Tuvo una infancia poco feliz, agravada por la muerte de su madre cuando era un adolescente.

Su vida transcurrió en un ambiente tumultuoso de prostíbulos, comités y casas de juego. Convertido en salteador, sostuvo tiroteos con la policía en los alrededores de Castex primero y luego en otras localidades de La Pampa y provincias vecinas.

Su existencia, que adquiere carácter legendario y tiene honda repercusión en el ámbito popular, llega a configurar un verdadero mito.

La gente lo ayudaba a huir, le hacía llegar mensajes cuando se refugiaba en algún monte, le proporcionaba alimentos. Y Bairoletto que no era codicioso ni buscaba amasar fortuna, acrecienta así su personalidad al convertirse en una suerte de vengador de los sufrimientos de sus amigos, que no eran pocos en un ámbito social que no estaba todavía conformado.

Según era voz corriente no robaba para él solo, sino que repartía lo obtenido entre sus amigos y gente necesitada.

Ya en la década del 30 no hay asalto, pendencia o muerte de la que no se le haga responsable. La policía le sigue el rastro, pero no logra apresarlo. Es una sombra, un fantasma y azote.

Finalmente se organiza una persecución dispuesta a terminar con él y es así que finalmente es sorprendido y muerto el 14 de septiembre de 1941 en General Alvear, Mendoza.

Pero Bairoletto, el último bandido romántico, no muere, porque ya su muerte vivía en la leyenda de su pueblo. Asistieron a su velatorio en el comité demócrata de General Alvear, miles de personas procedentes de Mendoza y de La Pampa. Sus restos fueron llevados al cementerio local y su tumba es hoy un santuario al que acuden promesantes de todas partes del país.

 

Olegario Alvarez " El Gaucho Lega"

"El gaucho Lega" es el apodo de Olegario Alvarez, a quien la devoción popular rinde culto en la localidad de Saladas, provincia de Corrientes. Por varias razones se vio obligado a huir de la autoridad policial. Su valor y audacia despertaron siempre la admiración de sus paisanos, que arreció cuando cercado por la policía, pereció en manos de ésta a los treinta y cinco años de edad. Allí comenzó una devoción fanática hacia este "gaucho malo", a quien se elevan preces y se le pide su intervención para conseguir algo que se desea: salud, amor, muerte al enemigo, etc. Esta devoción alcanza su mayor relieve el Día de los Difuntos. Por haber pertenecido al Partido Colorado de su provincia, su tumba aparece adornada siempre con flores rojas, especialmente claveles.

La imagen de "Lega" se mantiene intacta a través del tiempo.

En diversas localidades de la provincia se ha podido documentar la existencia de altares erigidos en su memoria. El más importante de ellos, el que conserva como reliquia una falange del gaucho, se encuentra en Empedrado en la casa de Doña Claudelina Fernández  quien la guarda dentro de una capillita de latón sobre una mesa rodeada de flores y ofrendas, siempre rojas. Hasta este humilde rancho acuden los promeseros en constante procesión.

Quien visite el cementerio de Saladas en día lunes, tendrá oportunidad de presenciar un hecho insospechado: el culto de Olegario Alvarez. Resulta impresionante la visión de su tumba, pintada de rojo, con su caprichosa concepción arquitectónica y en contraste con el color ocre que impera en el lugar. Desde muy temprano es "vestida" por su cuidadora, quedando cubierta  por innumerables ofrendas, cintas y estolas rojas y múltiples exvotos de plata. Un continuo desfile de promeseros con sus atavíos rojos, se sucede lentamente: depositan velas de exótico formato y rezan con devoción. Las cintas que adornan la tumba pueden tomarse, siempre que se las reponga: tienen poder para curar enfermedades. En sus extremos llevan bordadas las iniciales O.A.

 

SANADORES O MANOSANTAS

Los curadores populares o manosantas tienen como ámbito de desarrollo de su actividad en los medios rural y urbano donde no existe una clara configuración étnica, dado el aporte de distintas vertientes culturales.

Hay sanadores de las más variadas características y especializaciones. Están los espiritualistas, que curan guiados por lo que ellos llaman "seres superiores" o personas ya desaparecidas y generalmente famosas en el quehacer cuyo "espíritu" les orienta y ordena.

Están los "herbolarios", cuya terapéutica receta distintas recetas o yuyos específicos para cada enfermedad y los que prefieren emplear sustancias de origen animal.

Existen los que diagnostican, curan o  ayudan a hacerlo "a distancia", mediante la observación de una fotografía o una prenda del enfermo y los que curan "de palabra", tanto a personas como a animales.

Estas acciones terapéuticas no pueden desvincularse del aspecto religioso que generan, lográndose curaciones a través de la fe que despiertan los personajes que las practican.

En la Argentina pueden proporcionarse largas listas de personas cuyas acciones principales se ubican en una u otra variante de las mencionadas o en la mezcla de varias de ellas pero pocas veces han alcanzado la categoría de mito popular.

Para ello es necesario su trascendencia en el tiempo, una devoción que no cesa y que es perfectamente observable en los santuarios en que se han transformado sus tumbas y lugares de acción.

La curación mágica... (Pancho Sierra, Madre María)

El mito está asociado a la falta de respuesta de la medicina tradicional y falta de contención espiritual, así se originan y desarrollan estos mitos sanadores.

 

Pancho Sierra

Famoso médium y manosanta conocido también como el "Gaucho Santo de Pergamino".o "El médico del agua fría" nació en el año 1831, siendo sus padres Don Francisco Sierra y Doña Raimunda Ulloa, ricos hacendados de la provincia de Buenos Aires.

Logró popularidad como curador en la campaña bonaerense para extender luego su fama por todo el país.

Se inicia en ésta tarea luego de haberse autoimpuesto un período de aislamiento con motivo de un desengaño sentimental.

Reunió condiciones de "vidente", "manosanta" y "viejo sabio", aunque él se declaraba espiritista poseedor de la "mediumnidad curativa".

Los elementos que con más frecuencia utilizaba durante sus entrevistas terapéuticas eran el agua fresca que extraía del aljibe de su estancia "El Porvenir" y la sugestión provocada por el magnetismo de su voz y mirada profunda y, fundamentalmente, por la fe de quienes solicitaban su ayuda.

Era un hombre modesto y delgado, con barba y cabellos largos enteramente blancos.

Su vestimenta constituye en la actualidad el uniforme que muchos curadores y algunos charlatanes utilizan para reforzar su imagen: bombacha, botas, sombrero de ala ancha y poncho ( recordemos el personaje "el manosanta" que magistralmente recreó el Negro Olmedo a fines de los ochenta y que constituye una parodia de esos "charlatanes" que abundan en los barrios periféricos y a los que acuden no pocos personajes de la farándula ).

Desde los más apartados rincones del país acudía la gente para atenderse con el "gaucho santo", quien prodigando fe y aliento entre sus pacientes junto con ayuda material, sirvió a pobres y desvalidos, transmitiendo su saber y facultades a diversos discípulos que practicaron luego el arte de curar en diversos partidos de la provincia.

Se le rinde culto en la localidad de Salto. Provincia de Buenos Aires, donde descansan sus restos. En el cementerio local se le ha levantado un mausoleo frente al que se congregan verdaderas multitudes, especialmente el 4 de diciembre, día de su muerte acaecida en 1891

Numerosas anécdotas de curaciones milagrosas explican esta devoción popular que no ha disminuido con el tiempo.

 

La Madre María

Desde su nacimiento en las provincias vascongadas de España, su vida estuvo rodeada de acontecimientos místicos y reveladores que fueron marcando el camino que la llevaría a convertirse en una "manosanta" venerada.

María Salomé Loredo Otaola de Subiza, más conocida como "Madre María" arribó a nuestro país en 1866.

Su vocación despierta luego de realizar una visita a Pancho Sierra, con motivo del grave estado de salud de su marido, Aniceto Subiza, y su propia enfermedad ( al parecer cáncer de mamas ) de la cual se cura milagrosamente, no aconteciendo lo mismo con su esposo, que fallece. Luego del inesperado restablecimiento, María recibe la revelación y siente la imperiosa necesidad de "hacer el bien para la humanidad".

Asume proféticamente su condición de curadora al admitir ella misma el haber sido ungida por Dios, igual que su predecesor Pancho Sierra.

Como estaba apoyada en la religión católica - nunca fue reconocida por la Iglesia - "su misión" ha residido en ser el eslabón entre los que creen en su poder sanador y Jesucristo.

En 1891 comenzó a visitar conventillos y barriadas pobres ayudando a quienes lo necesitaran. La dama del manto negro había adquirido tanta fama que su casa comenzó a llenarse de gente. Transformó la sala en una especie de templo y predicó el Evangelio vestida con una túnica blanca.

Sus palabras atraían a gente desesperada, a enfermos en busca de un milagro ya quienes necesitaban consejo. Se dice que Hipólito Irigoyen la visitaba frecuentemente y que en una oportunidad ella le previno sobre el riesgo de aceptar una segunda presidencia.

En ocasión de su muerte, el 2 de octubre de 1928, el diario La nación expresó: "La gente hallaba en la elemental taumaturgia de la Madre María lo que la ciencia no puede ofrecer y la religión se niega a dar".

Sus restos descansan en el Cementerio del Oeste. Allí todos los días hay visitantes quienes, además de llevar ofrendas florales - claveles blancos o rojos especialmente - pasan sus manos sobre la puerta de la bóveda, la que muestra el pulido que se ha ido produciendo a través del tiempo.

El Día de la Madre ( tercer domingo de octubre ) o el Día de Difuntos, concurren hasta el Cementerio del Oeste verdaderas multitudes y su monumento desaparece prácticamente bajo la enorme cantidad de ofrendas.

Es importante señalar que el culto de la Madre María se ha difundido principalmente en la Capital Federal y Gran Buenos Aires y en menor proporción en el resto del país. A lo dicho debe agregarse que también en otros países del continente tiene devotos. Así vemos que su prédica llegó a Uruguay y Brasil, donde se formaron discípulos y seguidores.

 

UN MITO SOLITARIO

Carlos "Carlitos" Gardel

Carlos Gardel, el símbolo de la canción rioplatense, nació en Tolouse, Francia,en 1890.

Hijo de padre desconocido, su madre, Berthe Gardes, emigró a Uruguay en barco siendo él muy pequeño y mas tarde se trasladó Argentina.

Su pobreza, su triste vida de niño junto a su madre abandonada, su desamparo y su desplazamiento en aquel submundo del suburbio, un lumpen con todas sus carencias y penurias, coadyuvaron para la elaboración del ethos mitológico.

En oposición, su triunfo posterior, saltando de la noche prostibularia al trato con príncipes y magnates, arrancando el aplauso de las multitudes, con el reconocimiento de la prensa mundial, preparó el nacimiento del mito.

Las vidas regulares no acceden nunca a la fábula, les falta el sueño, la ilusión.

Si Carlos Gardel tuvo buena voz, si sus tangos son o no son buenos, si las condiciones históricas estuvieron a su favor o si el azar jugó el papel más decisivo, poco importa todo esto. Lo cierto es que el pueblo lo exaltó, lo magnificó y le acordó los atributos de los elegidos. Lo idolatró en vida y lo lloró en ausencia y después de muerto siguió venerando con devoción su recuerdo. Sobre el corazón de ese pueblo descansa su inmortalidad.

Su muerte, acaecida el 24 de junio de 1935 en un accidente de aviación en la ciudad colombiana de Medellín y cuando contaba solo con cuarenta y cinco años, causó estupor en todo el mundo. Estaba en el apogeo de su gloria, era el "Rey del Tango" el "Morocho del Abasto", "El Zorzal Criollo".

Con Gardel nada es relativo; todo es único: su estampa de "varón", su simpatía. Es difícil escapar al influjo mágico de "Carlitos". La iconografía dispersa en el transporte urbano nos lo muestra siempre sonriente, siempre dispuesto a dar una mano, a levantar el ánimo.

Sobre Gardel todo se ha escrito pero en el balance final triunfa la filosofía popular y esto lo demuestra a las claras: en "argentino" para triunfar definitivamente, es necesario que alguien diga: "Es Gardel!!"

En el Cementerio del Oeste donde descansan sus restos, en la ciudad de Buenos Aires, se levanta un monumento que perpetúa su estampa. Su figura ha entrado en un proceso de folklorización con estos detalles que se advierten en cada estatua que lo recuerde: un clavel que se coloca en la solapa izquierda de su saco y un cigarrillo que se ubica encendido entre sus dedos.

A lo largo y a lo ancho de América Latina, en las comunidades hispanoparlantes de Estados Unidos, en Francia, en España y en Italia la veneración por Gardel tiene formas concretas: bustos con su estampa se inauguran todos los años en las ciudades mas insospechadas.

Gardel es gardel...

Gardel representa la imagen típica del porteño, “canchero” y triunfador. Muere en 1935, período entre guerras de crisis económica y depresión, lo que provoca la marginación de grandes sectores de la sociedad.

 

MITOS POLÍTICOS

La Argentina no ha producido dos destinos mas brillantes ni novelescos que los de Eva Perón y El Che Guevara, los santos laicos del fin de siglo, ambos desaparecidos de manera trágica en plena juventud.

Desde luego existen otros nombres, si pensamos en la contribución argentina a la historia del siglo. Pero sus imágenes - perfil de mujer severa con rodete rubio, hombre de melena y barba crecida con boina - transitan desde la épica nacional y la utopía hasta el marketing de la industria cultural.

¿Cuál es su proyección en la realidad argentina?

Un mito surge para resolver una contradicción y adquiere el valor de una creencia colectiva.

Si un mito es una construcción en la que todos nos hemos puesto de acuerdo, en el caso de Evita existen tres acepciones: el mito del peronismo histórico que la ve sacrificada en el altar de la justicia social, el mito negro de la oposición que la ve como una arribista que dilapidó el tesoro nacional en lujos exhibicionistas, el mito rojo, el de la Evita revolucionaria, imaginado en la década del setenta  por el peronismo de izquierda.

El Che, por el contrario encarna el mito del héroe que combate por un fin común.

En el mundo entero su ícono - la representación mínima del mito es su estampa - tiene carácter de divisa generacional. Es la imagen más reproducida en la historia de la fotografía. Su foto congela el instante creador de la revolución, perpetuamente inacabada.

Quien luce una remera con ella pertenece a la tribu de los incomformistas.

Evita y el Che tienen en común una particular clase de "locura": se han entregado por completo a sus visiones. Con una gran diferencia: ella es producto, además de su propio carisma personal, de un poderoso aparato de estado y termina siendo un engranaje central del poder en tanto que el Che, viajero perpetuo de la revolución, se resiste a ser institucionalizado.

Sin embargo, tuvieron muchos rasgos comunes: ambos simbolizan la lucha por el pobre, la de ella por la muchedumbre de "descamisados", la de él por los pueblos oprimidos, el ideal de justicia social marcó sus vidas. Ambos fueron bellos, entregaron su vida generosamente y tuvieron un fin trágico en el apogeo de la juventud, ni sus tumbas encontraron reposo.

Combatidos o amados hasta la incondicionalidad, Evita y el Che son los dos grandes mitos políticos que Argentina ha legado al siglo XX probablemente porque, como ningún otro país de América incluyendo a los Estados Unidos, ofreció posibilidades de integración y de participación extraordinarias.

Una sociedad donde el consumo y los logros superaron de lejos las condiciones de producción creó automáticamente una enorme necesidad de integración lo que dio lugar a la creación de movimientos masivos (irigoyenismo-peronismo) y a un formidable pedido de unificación que se traduce en modas de consumo, en la invención de símbolos y en la creación de mitos.

Convertidos en bandera de lucha o en objetos de marketing, los mitos políticos han sobrevivido a todas las modas: la de las revoluciones y la del libre mercado. Ambos proyectan nuestra complejidad y singularidad en Latinoamérica.

 

Ernesto Guevara Lynch (El Che Guevara)

Ernesto Guevara de la Serna  nació el 14 de junio de 1928 en Rosario. Su padre, Ernesto Guevara Lynch, era un empresario no demasiado exitoso que provenía de una familia de larga prosapia criolla, como su madre Celia de la Serna. Los de la Serna eran una antigua y acaudalada familia, al punto que el matrimonio viviría más de las rentas y herencia de Celia que de los magros negocios de Ernesto.

De sus padres, el futuro Che recibiría, por vía materna (su propia madre y, en especial por su tía Carmen, militante comunista) los principios librepensadores y libertarios, con el tiempo Celia se convirtió en una mujer militante y comprometida.

La niñez y primera juventud del Che transcurren en Alta Gracia, Sierras de Córdoba, lugar a donde su familia debió trasladarse para aliviar el asma bronquial que él sufría intensamente desde pequeño. Esta enfermedad en vez de producir un niño dependiente templó su carácter en la lucha por romper los límites que le imponían las crisis respiratorias y forjó al futuro revolucionario.

Allí se vincula con Gustavo Roca, hijo de Deodoro Roca, este fue actor principal en la reforma universitaria de 1918, que democratizó el acceso de los argentinos a la universidad.

Tampoco hay que olvidar que el Che asistió a la escuela pública, lo cual es excepcional para las élites latinoamericanas.

Más tarde la familia se traslada a Buenos Aires y Ernesto inicia y concluye estudios universitarios de medicina.

En julio de 1953 Ernesto Guevara  se marcha en un trascendental viaje por América Latina, en realidad es el segundo pues ya había realizado un viaje anterior en compañía de un amigo. Este segundo viaje se potencia a través de su compañera peruana Hilda Gadea, militante del aprismo. Guevara va hacia ese recinto mitológico de la tradición revolucionaria que es Méjico y entra en contacto con las figuras de Emiliano Zapata y de Lázaro Cárdenas y peregrina a la calle Austria, donde vivió Trotsky.

Pero hay también en él un componente bien argentino que recupera, a través del marxismo, la ideología marxista tradicional que ya tocaba el sentir latinoamericano.

A su entrada triunfal en La Habana, como héroe de la revolución que derrotara al tirano Battista, el Che adopta la nacionalidad cubana pero al partir al Congo como viajero perpetuo de la revolución y luego a Bolivia, renuncia a la cubanidad, y vuelve a ser argentino.

Su muerte política en el exilio de sus dos patrias resultará clave para la izquierda (el asesinato del guerrillero vuelve irrefutable la tesis de la guerrilla) y clave para la construcción del mito.

Su leyenda constituye un gozo de la aventura personal, un espacio de conducta moral, una vocación de desprecio por los pusilánimes: "hay que echarse a andar".

“Che” Guevara: representa los valores y características esenciales de la juventud y adolescencia, desde donde se origina y expande su figura mítica.

¨     Aventura

¨     Desprendimiento

¨     Osadía

¨     Pensamiento utópico

¨     Pureza ideológica

¨     Desaliño

 

Eva Duarte de Perón "Evita"

María Eva Duarte nació en la madrugada del 7 de mayo de 1919 en la Estancia "La Unión", a veinte kilómetros de la localidad de Los Toldos, Provincia de Buenos Aires.

Hija de Juana Ibarguren y Juan Duarte, creció sabiéndose hija ilegítima y con el trauma que le creó no poder acercarse a su padre, estanciero de clase pudiente. Seguramente de allí surgió la identificación de Eva con los estratos más bajos de la sociedad.

A los quince años abandona el pueblo y se lanza a la conquista de su sueño dorado, Buenos Aires. Este viaje es el viaje de los "grasitas" como llamaba ella a los desposeídos, del melodrama a la épica, de la bastardía a la legitimidad.

Pero también es el viaje hacia la tradición femenina. Es una joven que va en la búsqueda del apellido del padre, el que conquistará al transformarse en la esposa legítima de Juan Perón.

Conoció al General Perón en 1944, durante un acto benéfico y cuando era una artista de radio que empezaba a ser conocida en el cine. Contrajo matrimonio con él poco antes de que fuera electo, con apoyo masivo, Presidente de la República.

Durante el mandato de Perón, Eva juega un papel decisivo como intermediaria entre la masa obrera y el General. Aquí comienza a forjarse el personaje, la "Evita" que llegaría a la estatura indiscutida de mito nacional.

Ella encarna el asalto de las mujeres a la vida pública en una década de eclipse feminista. Es la última mujer antes del advenimiento de la pastilla anticonceptiva y la televisión. Su ascenso es producto de una particular situación en la historia de las mujeres argentinas. Su travesía es la de la hija ilegítima, con la misión de reivindicar a su madre. Aunque incompleto, su ascenso al poder es posible porque Argentina es el país menos machista de América Latina (podemos decir que el feminismo argentino nace con Sarmiento, a través de las maestras norteamericanas vinculadas con la tradición del librepensamiento).

Su muerte, en plena juventud, a los 33 años y en medio de una terrible agonía, la ungió de santidad. Sus funerales se desplegaron en medio de una grandiosidad nunca vista, su cuerpo embalsamado la liberó del destino común de los mortales, Evita "entró en la inmortalidad".

Como figura fundamental del peronismo, Evita aún refleja la problemática social y política del país.

Su imagen multiplicada actualmente por la expansión del mito al imaginario social - mundial, se ha transformado en objeto de culto y mercadería de consumo.

Evita: figura convocante y carismática, que es absorbida por la maquinaria estatal, de la cual se transforma en herramienta.

 

Otros casos para analizar...

 

Mitos populares...en formación?

María Soledad Morales

Gilda, La Bailantera

 

El santoral sospechoso

San La Muerte

San Son

Santo Pilato

San Alejo

Santa Liberata

 

Mitologia Regional Argentina: Seres sobrenaturales de la cultura popular argentina

"Los Demonios de la Cultura Popular (El Ivunche; Zapam-zucum; El Cahirú; La Umita; etc.)

 

Un mito que se autodestruye?:

El caso Maradona

 

La Pachamama.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

·        “MITO, MAGIA Y TRADICIÓN”. Guillermo E. Magrassi y otros. C.E.A.L. Buenos Aires, 1982-86.

·       “EL MITO DEL NACIMIENTO DEL HÉROE”. Otto Rank. Paidós. Buenos Aires, 1961.

·       “EL MITO Y EL LOGO”. Emilio Oribe. Poseidón, Buenos Aires, 1945.

·       “MITO Y METAFÍSICO. INTRODUCCIÓN A LA FILOSOFÍA”. Georges Guedorf. Nova. Buenos Aires, 1965.

·       “MITO Y CULTO ENTRE PUEBLOS PRIMITIVOS”. A. Jensen. México, 1975.

·       “LAS DEVOCIONES POPULARES”. Félix Coluccio. Nuevo Siglo. Buenos Aires, 1995.

·       “FIESTAS Y CELEBRACIONES DE LA REPÚBLICA ARGENTINA”. Félix Coluccio. Nuevo Siglo. Buenos Aires, 1978.

·       “SOCIOLOGÍA DEL MITO”. R. Caseneuve. Buenos Aires, 1972.

·       “LA DIFUNTA CORREA”. Susana Chertudi y Sara Newebery. Huemul. Buenos Aires, 1978.

·       “ASPECTOS OCULTOS DE LA SALUD EN LA ARGENTINA”. Carlos Escudé. El Coloquio. Buenos Aires, 1976.

·       “INTRODUCCIÓN AL FOLKLORE”. Guillermo Magnesa y Manuel Rocca. C.E.A.L. Buenos Aires, 1978.

·       “LOS MIL Y UN CHE”. Diego E. Barros. Revista: “Todo es historia” – nº: 363.

·       “CARLOS GARDEL, MITO, REALIDAD, ILUSIÓN”. Diario: “El Litoral” de Santa Fe, 22 de junio de 1985.

·       “EL MITO A LA LUZ DE MÚSICOS Y POETAS”. Diario “La Nación”, 02 de diciembre de 1990.

 

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