Estudio de Museología Rosario...http://emuseoros.wm.com.ar ...un sitio
especializado en museología....visítenos...
De mitos y leyendas populares argentinas...
María del Rosario Sanguinetti, cotyna@hotmail.com
Fabián Garré, fabiangarre@hotmail.com
...los mitos adoptan
diversas formas depende de la cultura de donde provengan. Pero su función es
siempre resaltar valores esenciales...
Los mitos y leyendas populares surgen sistemáticamente como fenómenos
psico-antropológicos ante determinadas circunstancias coyunturales históricas.
Dichas situaciones pueden definirse genéricamente como momentos de tensión,
opresión, indefensión o falta de horizontes claros a nivel social,
habitualmente de grandes segmentos de población.
El análisis comparativo a nivel histórico y su relación con el fenómeno
mítico, como mensaje del código museográfico-museológico, permite una crítica
de la vida cotidiana, y utilizar información accesible y manifiesta como
mecanismo de alerta social. A partir de la concientización se puede motivar
para la acción, y de este modo actuar sobre los mecanismos institucionales para
modificar la realidad. De ahí surge la idea de museo faro o museo semáforo,
entendiendo por tal una institución que dinamice la cultura en función de un
permanente análisis de la realidad, generando avisos de alerta social y
motivando para acciones positivas de mejoramiento de la calidad de vida.
Mediante la
comprensión de los mecanismos de generación y funcionamiento del mito popular,
relacionándolo con las distintas coyunturas históricas, es factible disparar un
análisis crítico de la realidad (vida cotidiana) como motivación para la
acción.
Las civilizaciones más
importantes de la Antigüedad, tales como la babilónica, la egipcia, la hebrea y
la hindú, la de los habitantes de Irán y de Persia, la griega y la romana, como
así también la teutónica y la de los antiguos pueblos de América, comenzaron
desde las primeras etapas de su evolución a glorificar a sus héroes nacionales
a través de una cantidad de leyendas y relatos poéticos.
La historia del nacimiento e infancia de esas personalidades llegó a
ser investida, en particular, de rasgos fantásticos que, en las diferentes naciones, aun aquellas
separadas por vastas distancias geográficas y de existencia totalmente
independiente, presentan una desconcertante similitud y a veces, una
correspondencia exacta.
Tal hecho ha impresionado desde
siempre y uno de los principales problemas de la investigación de los mitos
sigue consistiendo en la dilucidación de las causas de esas amplias analogías,
que se tornan aun más enigmáticas por la coincidencia unánime de ciertos
detalles y su reaparición en la mayoría de los grupos míticos.
En líneas generales, estas son
las teorías mitológicas que procuran explicar estos notables fenómenos:
1.
La
"idea de pueblo". Esta teoría supone la existencia de pensamientos elementales, de modo tal
que la coincidencia unánime de los mitos, sería un resultado necesario de la
disposición uniforme de la mente humana y de su forma de manifestación, que
dentro de ciertos límites, sería idéntica en todo tiempo y lugar.
2.
La
explicación basada en un origen común. Oriundos de un lugar propicio ( India ),
estos relatos habrían sido aceptados por los pueblos mas cercanos ( indogermánicos
) y luego se habrían difundido por toda la tierra.
3.
La
teoría moderna de la migración o préstamo.
Según esta teoría los mitos individuales se originan en pueblos definidos
(Babilonia) y son recogidos por otros pueblos a través de la tradición oral
(comercio y tráfico) o a través de las influencias literarias.
Fácilmente puede demostrarse que
la teoría moderna de la migración y el préstamo no es sino la versión
modificada de la teoría del origen común de los mitos, elaborada para
justificar datos de reciente descubrimiento, irreconciliables con esta última:
las últimas investigaciones han demostrado que no es la India, sino Babilonia,
la más probable fuente de los mitos.
Además cabe presumir que los
relatos míticos no irradiaron desde un punto único, sino que viajaron y
atravesaron toda la superficie del globo. Esto trae a un primer plano de
importancia la idea de la interdependencia de las estructuras míticas como ley
básica de la naturaleza de la mente humana: jamás se descubre algo nuevo mientras
sea posible copiar algo ya existente.
Sin embargo, el problema
fundamental no consiste en cómo y cuándo llegó el material a cierto pueblo,
sino mas bien: de dónde proviene, cual es el principio.
Todas estas teorías podrían
explicar la variabilidad y distribución, pero no el origen de los mitos.
TEORÍAS DEL ORIGEN
DE LOS MITOS
Casi todos los autores que se han dedicado a la interpretación de
los mitos, hallan en ellos una personificación de los procesos de la
naturaleza, siguiendo el criterio dominante de la interpretación mitológica
natural.
El héroe recién nacido es el sol
que se eleva sobre el mar y se ve enfrentado por las nubes bajas, triunfando
finalmente sobre todos los obstáculos.
La consideración de todos los
fenómenos naturales, principalmente los atmosféricos, o el enfoque de los mitos
en un sentido mas restringido, como mitos astrales, no difieren en forma tan
especial como creen los adeptos de cada una de esas dos orientaciones. Tampoco
parece haber constituido progreso esencial alguno el abandono de la
interpretación puramente solar para pasar a sostener que todos los mitos han
sido originariamente lunares.
Aunque significativa, e
indudablemente correcta en parte, la teoría astral no es en modo alguno
satisfactoria y no logra ofrecer una visión de los motivos de la formación
mítica.
Cabe formular la objeción de que
el remontarse a procesos astronómicos no representa cabalmente el contenido de
estos mitos, y que podrían establecerse relaciones mucho más claras y simples
mediante otro tipo de interpretación.
La teoría de los pensamientos
elementales, de la que tanto abuso se ha hecho, nos muestra un aspecto
prácticamente relegado al olvido de la búsqueda mitológica. Cuánto más probable
sería buscar la razón de la coincidencia de estos mitos en los rasgos genéricos
de la psiquis humana, que en un origen primario común o en la migración.
Esta hipótesis parece tanto más
razonable cuanto que otros movimientos generales de la mente humana, expresados
en otros dominios y bajo otras formas, han tenido por resultado demostrado una
coincidencia comparable.
En cuanto al carácter de esos
movimientos generales de la mente humana, el estudio psicológico del contenido
esencial de los mitos podría contribuir a revelar la fuente de la cual ha
manado uniformemente, en todo tiempo y lugar, un contenido idéntico de los
mitos.
S. Freud, en su Interpretación de los sueños muestra la
relación de la fábula de Edipo ( donde el oráculo le anuncia a Edipo que matará
a su padre y desposará a su madre, tal como sucederá efectivamente más tarde )
con los dos sueños típicos de la muerte del padre y la cópula con la madre,
sueños experimentados actualmente por infinidad de individuos. He aquí lo que
dice Freud de Edipo Rey: " Si el destino de Edipo nos conmueve es porque
podría haber sido el nuestro y porque el oráculo ha suspendido igual maldición
sobre nuestras cabezas antes de que naciéramos. Quizás nos estaba reservado a
todos dirigir hacia nuestra madre nuestro primer impulso sexual y hacia nuestro
padre el primer sentimiento de odio y el primer deseo destructor. Nuestros
sueños testimonian de ello. El rey Edipo, que ha matado a su padre y tomado a
su madre en matrimonio no es sino la realización de nuestros deseos
infantiles."
La manifestación íntima que
existe entre el sueño y el mito- no sólo con respecto al contenido, sino
también a la forma y a las fuerzas motrices de ésta y muchas otras estructuras
psíquicas justifica plenamente la interpretación del mito como un sueño de los pueblos.
Una parte común a toda esta
producción pertenece a una sola función psíquica: la imaginación humana.
A la facultad imaginativa de la
humanidad toda, más que del individuo en particular, debe concederle la moderna
teoría del mito un alto lugar, para establecer el origen último de todos los
mitos.
En aquellos momentos en que la
sociedad se halla en un estado de derrumbe, avance y transición, se requiere un
nuevo alineamiento social que puede ser dado a través de la compleja y
abarcadora comprensión de los mitos.
Una comunidad que tenga
sabiduría respecto de los mitos que ella misma genera puede encontrar el modo
de refocalizar los bordes sombríos de la sociedad.
En la acepción de Jung,
"sombrío" se refiere a los aspectos reprimidos y no reconocidos del
yo.
Cuando estas cualidades sombrías son reconocidas y
reconciliadas hay, a menudo, un movimiento hacia una mayor madurez y
profundización de la persona.
Desde tiempos inmemoriales, los
mitos y el conocimiento mítico han servido para balancear las sombras y luces de
la persona y de la cultura.
Joseph Campbell ha observado
como, en cualquier civilización, la aparición del mito cumple tres funciones
principales, psicológicas y sociales:
1-
El
mito tiende un puente entre la conciencia individual y la necesidad de explicación
de los enigmas.
2-
El
mito ofrece una imagen interpretativa y abarcadora de esa relación
sustentadora.
3-
El
mito potencia el orden social y causa una adaptación y una conciliación entre
los individuos de la sociedad.
Los mitos no se construyen desde
arriba: van elaborándose en el sentimiento popular hasta llegar a esa jerarquía
indefinible que puede conferirles el carácter de héroe, santo o mártir. Es de
observar que deben existir ciertas condiciones socioculturales para que esto ocurra.
Una de ellas es la conexión del
personaje con la gente común, tal vez con los desposeídos y hambrientos de
justicia.
Otra, un momento histórico
determinado donde las condiciones del presente favorezcan la necesidad y la
creación del mito.
En cuanto a las características
comunes que se pueden observar en las biografías de los personajes devenidos en
mito, tal vez la más importante sea la de su muerte prematura y trágica.
También la actitud de rebeldía hacia el poder constituido; un origen oscuro, de
padres desconocidos y abandono en la infancia o bien el nacimiento en una clase
social y su actuación destacada posterior, en otra.
En nuestro país se registran
muchos de estos casos.
Quiroga, cuya muerte fue cantada
por payadores; protagonista de novelas, de obras teatrales y musicales,
películas. etc. fue uno de ellos. El tiempo fue borrando la mitología de
Quiroga.
También Juan Moreira fue un mito
y no solo el folletín de Eduardo Gutiérrez fue el que lo elevó a esa categoría
sino el sentir popular, que veía en el gaucho de Lobos a un perseguido de la
justicia muerto cobardemente por una partida.
Fueron muchos los gauchos
perseguidos que en el interior del país se constituyeron en verdaderos mitos en
cuyas tumbas se depositan flores y se piden gracias.
La muerte injusta, como la del
Che, la muerte prematura, como la de Eva Perón: parecería que la condición
mitológica necesita de estos cortes abruptos en la vida para afirmarse y
proyectarse en el tiempo.
A veces esta condición se
traduce en una santificación del personaje y otras, como en el caso del Che, en
la perpetuación a través de las mercancías de uso diario.
Las sociedades se elaboran sobre
valores racionales: la decisión de quienes las componen de vivir juntos y
acatar las leyes, formar parte de un colectivo que no debe traicionarse,
pretender ciertos objetivos comunes. Pero los elementos irracionales, como son
los mitos, forman parte de la estructura espiritual de las sociedades.
Contribuyen a vertebrar y dar identidad a un pueblo.
Son expresiones de anhelos y
utopías que no pueden manifestarse de otra manera que encarnándose en alguien -
el héroe - que pareció representarlos y cuyo final estremecedor habría
frustrado la realización de esas apetencias colectivas.
DEVOCIONES
Las devociones populares no suelen
pertenecer a cultos oficiales reconocidos por el estado ni contar con el
beneplácito de las religiones tradicionales; sin embargo inspiran tal fervor
que en nada cuentan las opiniones institucionales.
Estas devociones tienen
distintas características: algunas son supervivencias de ancestrales costumbres
precolombinas, otras son producto de la santificación
de personas comunes, que a veces ni siquiera han llevado una vida ejemplar,
pero cuya muerte en plena juventud y en terribles circunstancias determina su
nuevo status de mito.
Los protagonistas de esta
devoción tienen en común que se les adjudiquen poderes extraordinarios. Son
capaces de conceder deseos, hacer
milagros, otorgar ayuda y también castigar cuando no son recompensados. Pueden
intervenir y cambiar la suerte de los mortales.
La Iglesia Católica rechaza
abiertamente estas supersticiones, sin
embargo a veces mantiene una tolerancia a disgusto; para los practicantes no
existe ninguna contradicción entre una y otra.
Para la Iglesia Católica una
persona es santa cuando ha alcanzado el ejercicio de la virtud en grado heroico
o padecido el martirio por la fe, como lo determina una sentencia solemne del
Romano Pontífice. Se trata de un largo y minucioso procedimiento exclusivamente
reservado a la Santa Sede y que se conoce como canonización.
Pero, por otra parte, existen
las canonizaciones populares, aquellas que tienen por objeto de culto personas
que han sido santificadas por el pueblo y en cuyo proceso no interviene ningún
órgano oficial.
Para un creyente no existe
diferencia entre los santos oficiales de la Iglesia y los canonizados por él
mismo.
Todas son personas que hacen
milagros, que interceden por él, que están cerca de Dios, que reciben ofrendas
y a quienes se les hacen promesas que hay que cumplir.
La devoción se manifiesta de la
misma manera: se reza, se toca y se besan las imágenes milagrosas, se realizan
peregrinaciones hasta el lugar donde están enterrados sus restos, se encienden
velas, se llevan flores, se dejan exvotos y se cumplen promesas, tales como
subir de rodillas las escaleras del lugar sagrado.
A diferencia de los Santos
legalmente aceptados, las personas canonizadas por el pueblo vivieron dentro de
su marco geográfico, descienden de alguna familia del lugar, tuvieron sus
mismos problemas, necesidades y angustias, fueron hombres y mujeres comunes.
Dos rasgos compartidos se ponen
de manifiesto en estos santos populares: la muerte en plena juventud y las
circunstancias extraordinarias en que esta se produce ( asesinato, accidente o
luego de un sufrimiento intenso ). Las muertes trágicas se consideran signadas
por un sello divino. El sufrimiento es un elemento purificador que borra todas
las faltas.
Los vecinos, conmovidos por el
hecho inusitado se acercan al lugar de la tragedia o a la tumba a rezar y
encender velas.
Si se les hace algún pedido que
luego se cumple, comienza a crearse la fama de sus poderes sobrenaturales. La
forma de transmisión es en primera instancia oral y personal.
Aquellos que se ven beneficiados
por los milagros del santo se convierten en su principal carta de
recomendación.
El personaje es así elevado a la categoría de mito y surgen
lugares de culto y devoción al mismo.
Para tener una idea cabal de los
que representan estas devociones en el alma popular, es preciso tomar
conocimiento de su proyección en el imaginario social, dentro y fuera del
círculo de devotos.
Ceferino Namuncurá
"El santito de las tolderías"
La devoción a Ceferino
Namuncurá, a nivel popular, es una de las más importantes de la Argentina ya
que se ha extendido por todo el país. Para ello juegan, en primer lugar, su
condición de aborigen, su bondad, su inteligencia. Y también su muerte,
acaecida lejos del país cuando contaba poco más de dieciocho años.
Nació en Chimpay, en el Valle
del Río Negro el 26 de agosto de 1886. Era hijo de Manuel Namuncurá y una
cautiva blanca chilena, Rosario Burgos. El cacique era ya una sombra de su
pasado de lanzas, malones y orgullo.
Su infancia en el áspero
escenario patagónico difícilmente haya sido muy feliz. Los padres salesianos,
Caglieto y Milanesio, obtuvieron el permiso de sus mayores para educar al
pequeño, a quien estos sin duda, dejaron partir con mucho pesar. Así pasó por
el colegio Pio lX, en Buenos Aires en 1897 y por Viedma en 1903.
Una cruel enfermedad, la
tuberculosis, que en esa época hacía estragos, obligó su traslado a Italia,
donde estuvo atendiendo su salud física al mismo tiempo que se preparaba en el
orden religioso católico. Su devoción crecía y su salud decaía, hasta que en
1905, un 11 de mayo, muere.
Sus restos regresan al país en
1924 y reposan en el Fortín Mercedes, provincia de Buenos Aires, no muy lejos
de Bahía Blanca hacia donde peregrinan muchos fieles para solicitar su
intercesión y cumplir promesas con exvotos de ofrenda, los que se multiplican
en diversas formas en todo el territorio nacional.
Pequeños y simples monumentos se
levantan a la vera de rutas y caminos frente a los cuales se detienen los
viajeros a rezar una oración, dejándole velas encendidas.
El "santito de las
tolderías" ha inspirado a muchos poetas, escritores y artistas. La débil
figura del pequeño aborigen, su fe religiosa tempranamente manifestada y su
bondad infinita, conformaban una personalidad que cautivó a quienes le
conocieron y cautiva, a más de ochenta años de su muerte, a quienes recrean su
efímera vida terrena.
El santito de las tolderías...(Ceferino
Namuncurá)
Relacionado a
nivel sociológico con la reivindicación de la masacre y marginación indígena.
Cuenta la tradición que en San
Juan, alrededor de 1840, siendo gobernador Don Plácido Fernández Maradona,
tenía un amigo cordial en Pedro Correa, viejo guerrero de la Independencia,
hombre leal, valiente, sin tacha, respetuoso y respetado por todos. Muerto el
gobernador Maradona, los azares de la política hicieron de Correa un perseguido
de la policía, pese a las inmunidades que como guerrero de Chacabuco le habían
sido acordadas.
Estos hechos hicieron que varios
de sus perseguidores fijaran sus miradas interesadas en Deolinda, hija de
Correa de excepcional belleza, quien pese a todo supo resistir y. más aún,
casarse con el elegido de su corazón.
Pronto le llevaron, sin embargo,
las montoneras de Quiroga al padre y al desposado.
Sola quedaba Deolinda, ante una
jauría que sin cesar la acosaba. Por fin, para librarse de ellos. emprendió una
madrugada la marcha hacia La Rioja, con su hijo en brazos.
Anduvo por valles y quebradas, cruzó arenales que llagaban sus
pies, se estremeció de miedo en la
penumbra de los montes, hasta que las fuerzas la abandonaron.
Sedienta y extenuada se dejó
caer en la cima de un pequeño cerro. Sintiéndose morir- dice la tradición-
pidió al cielo no perder la vitalidad
de sus pechos para permitir que su hijo viviera.
Por ello, cuando unos arrieros
se acercaron al cerro sobre el que revoloteaban los caranchos, hallaron al niño
aún con vida, bebiendo de los pechos de su madre muerta.
Lo recogieron, y a ella le
dieron sepultura en las proximidades del Vallecito, en la cuesta de la sierra
Pie de Palo, profundamente impresionados por la tragedia.
Poco tardó en conocerse la
desdichada suerte de la joven y hasta su humilde tumba comenzaron a acudir
hombres y mujeres del llano y de las sierras.
Y con estas peregrinaciones
comenzó la devoción a "La Difunta Correa", el santo popular mas relevante del país.
En el sitio en que fue
encontrada muerta se levantó un oratorio que hoy se ve lleno de ofrendas,
llamando la atención la elevada profusión de coronas, todas ellas muy humildes,
hechas de papeles de diferentes colores, que cubren las paredes del recinto.
Es ésta, indudablemente, la
ofrenda del pobre, la del que carece de medios suficientes para donarle algo
que iguale al agradecimiento a que se siente obligado hacia la benefactora:
porque a ella recurren los que sufren, los que lloran, los que carecen de los
halagos que brinda la vida, los que han perdido las fuerzas, los que no tienen
ánimos para salir adelante, los vencidos. Es a ellos a quienes "La Difunta
Correa" infunde consuelo.
La difusión de sus milagros se
ha extendido por todo San Juan, los poetas y cantores le dedican sus coplas y
canciones, los hombres de campo le piden protección para sus ganados y
cosechas, los arrieros, con quienes tiene una deuda, la consideran su
protectora. Ellos hacen peligrosos viajes a través de las serranías y quebradas
bajo su amparo. Las madres que por debilidad carecen del necesario alimento
para sus niños, elevan oraciones a ella para que nutra sus pechos escuálidos.
Matrimonios desavenidos y noviazgos frustrados : sus integrantes piden su
intercesión para alcanzar la felicidad.
Cantidades enormes de
promesantes llegan hasta su santuario todos los días del año. En Semana Santa
su número se eleva, llegando hasta los 350.000.
Desde hace un tiempo "La
Difunta Correa" ha sido incorporada a las cadenas de la felicidad circulando con bastante asiduidad por todo
el país.
Fuera del monumental complejo
del Vallecito, la Difunta tiene numerosos lugares donde se le rinde culto. Los
"altares" a la Difunta se extienden por todo el país a la vera de los
caminos, integrados por una imagen de la misma yacente y con el hijo aferrado a
sus pechos, generalmente colocada en una capillita y rodeada de botellas vacías o llenas de agua, velas y
flores de papel.
En el caso de los exvotos, estos
alcanzan un relieve único en el país
Así es posible observar dentro del recinto de Vallecito, colecciones de
espadas, aparatos de radio, televisores, motos, bicicletas, y en espacios
amplios, hasta camiones.
Una de las salas exhibe
numerosos y completos ajuares de novia. Estos se prestan a las personas de
menos recursos en ocasión de su casamiento, tarea a cargo de la Fundación
Cementerio Vallecito.
En lo que respecta a los exvotos
de sacrificio, es impresionante ver a hombres y mujeres que ascienden penosamente
el cerro de rodillas hasta el lugar donde la Difunta fue encontrada, tarea
sumamente dificultosa y dolorosa.
En los últimos años el culto se
ha extendido a los países vecinos de Chile y Uruguay.
La desventurada...(La Difunta Correa)
Contraste con la
humildad de Ceferino, en tanto se trata de una “santa barroca”. Relacionado con
la situación de los sectores marginados y políticamente perseguidos en época de
la Confederación Argentina.
Existe en el país una verdadera
constelación de "gauchos milagrosos", que la devoción popular ha
entronizado y elevado, en muchos casos, a la categoría de verdaderos
"santos".
En su casi totalidad han sido
"gauchos" que han tenido problemas con las autoridades policiales por
sus quehaceres no siempre encuadrados dentro de la ley. Por otra parte todos
ellos, según se refiere, robaban a los ricos y ayudaban a los pobres. Como era
lógico, esta situación desembocó en problemas con la policía, y cayeron al fin en trágicos enfrentamientos.
Es justamente esta muerte
violenta la que despierta, primero la conmiseración popular y posteriormente la
devoción, que el tiempo acrecienta a través de "favores recibidos",
"curaciones increíbles", hallazgo de objetos o animales extraviados
etc. que según el código cultural en que se desenvuelven los protagonistas
configuran verdaderos milagros.
Las tumbas de estos
"gauchos milagrosos", verdaderos santuarios, ostentan muchas veces el
color del partido político al que perteneciera el extinto. Abundan en exvotos
de ofrendas, en forma de flores, placas, recuerdos diversos e incluso objetos
de uso cotidiano. Cientos de velas arden a su alrededor las 24 horas del día.
Tras estas ofrendas se oculta una forma folklórica o popular de
racionalización de resistencia a un orden social injusto, que se acata, pero
que en el fondo se desea transgredir.
Los "gauchos
milagrosos" constituyen verdaderos mitos y como tales, pueblan la
imaginería social de nuestro pueblo.
Los desobedientes...(gaucho Lega y
Bairoletto)
Los gauchos
milagrosos surgen como fenómenos de rebelión a la autoridad constituida, en
períodos históricos de disciplinamiento
de vastos sectores sociales (ordenanzas contra los vagos y
malentretenidos, mecanismos de levas, etc.).
Juan Bautista
Bairoletto
Juan Bautista Bairoletto , más
conocido por "El gaucho Bairoletto"y bautizado a nivel popular como
"El Atila de las pampas" y "San Bautista Bairoletto", nació
el 11 de noviembre de 1894 en la ciudad de Santa Fe de una pareja de inmigrantes
italianos.
La familia se radicó luego en la
provincia de La Pampa. Tuvo una infancia poco feliz, agravada por la muerte de
su madre cuando era un adolescente.
Su vida transcurrió en un
ambiente tumultuoso de prostíbulos, comités y casas de juego. Convertido en
salteador, sostuvo tiroteos con la policía en los alrededores de Castex primero
y luego en otras localidades de La Pampa y provincias vecinas.
Su existencia, que adquiere
carácter legendario y tiene honda repercusión en el ámbito popular, llega a
configurar un verdadero mito.
La gente lo ayudaba a huir, le
hacía llegar mensajes cuando se refugiaba en algún monte, le proporcionaba
alimentos. Y Bairoletto que no era codicioso ni buscaba amasar fortuna,
acrecienta así su personalidad al convertirse en una suerte de vengador de los
sufrimientos de sus amigos, que no eran pocos en un ámbito social que no estaba
todavía conformado.
Según era voz corriente no
robaba para él solo, sino que repartía lo obtenido entre sus amigos y gente
necesitada.
Ya en la década del 30 no hay
asalto, pendencia o muerte de la que no se le haga responsable. La policía le
sigue el rastro, pero no logra apresarlo. Es una sombra, un fantasma y azote.
Finalmente se organiza una
persecución dispuesta a terminar con él y es así que finalmente es sorprendido
y muerto el 14 de septiembre de 1941 en General Alvear, Mendoza.
Pero Bairoletto, el último
bandido romántico, no muere, porque ya su muerte vivía en la leyenda de su
pueblo. Asistieron a su velatorio en el comité demócrata de General Alvear,
miles de personas procedentes de Mendoza y de La Pampa. Sus restos fueron
llevados al cementerio local y su tumba es hoy un santuario al que acuden
promesantes de todas partes del país.
Olegario Alvarez
" El Gaucho Lega"
"El gaucho Lega" es el
apodo de Olegario Alvarez, a quien la devoción popular rinde culto en la
localidad de Saladas, provincia de Corrientes. Por varias razones se vio
obligado a huir de la autoridad policial. Su valor y audacia despertaron
siempre la admiración de sus paisanos, que arreció cuando cercado por la
policía, pereció en manos de ésta a los treinta y cinco años de edad. Allí
comenzó una devoción fanática hacia este "gaucho malo", a quien se
elevan preces y se le pide su intervención para conseguir algo que se desea:
salud, amor, muerte al enemigo, etc. Esta devoción alcanza su mayor relieve el
Día de los Difuntos. Por haber pertenecido al Partido Colorado de su provincia,
su tumba aparece adornada siempre con flores rojas, especialmente claveles.
La imagen de "Lega" se
mantiene intacta a través del tiempo.
En diversas localidades de la
provincia se ha podido documentar la existencia de altares erigidos en su
memoria. El más importante de ellos, el que conserva como reliquia una falange
del gaucho, se encuentra en Empedrado en la casa de Doña Claudelina
Fernández quien la guarda dentro de una
capillita de latón sobre una mesa rodeada de flores y ofrendas, siempre rojas.
Hasta este humilde rancho acuden los promeseros en constante procesión.
Quien visite el cementerio de Saladas
en día lunes, tendrá oportunidad de presenciar un hecho insospechado: el culto
de Olegario Alvarez. Resulta impresionante la visión de su tumba, pintada de
rojo, con su caprichosa concepción arquitectónica y en contraste con el color
ocre que impera en el lugar. Desde muy temprano es "vestida" por su
cuidadora, quedando cubierta por
innumerables ofrendas, cintas y estolas rojas y múltiples exvotos de plata. Un
continuo desfile de promeseros con sus atavíos rojos, se sucede lentamente:
depositan velas de exótico formato y rezan con devoción. Las cintas que adornan
la tumba pueden tomarse, siempre que se las reponga: tienen poder para curar enfermedades. En sus
extremos llevan bordadas las iniciales O.A.
Los curadores populares o
manosantas tienen como ámbito de desarrollo de su actividad en los medios rural
y urbano donde no existe una clara configuración étnica, dado el aporte de
distintas vertientes culturales.
Hay sanadores de las más
variadas características y especializaciones. Están los espiritualistas, que
curan guiados por lo que ellos llaman "seres superiores" o personas
ya desaparecidas y generalmente famosas en el quehacer cuyo
"espíritu" les orienta y ordena.
Están los
"herbolarios", cuya terapéutica receta distintas recetas o yuyos
específicos para cada enfermedad y los que prefieren emplear sustancias de
origen animal.
Existen los que diagnostican,
curan o ayudan a hacerlo "a
distancia", mediante la observación de una fotografía o una prenda del
enfermo y los que curan "de palabra", tanto a personas como a
animales.
Estas acciones terapéuticas no
pueden desvincularse del aspecto religioso que generan, lográndose curaciones a
través de la fe que despiertan los personajes que las practican.
En la Argentina pueden proporcionarse
largas listas de personas cuyas acciones principales se ubican en una u otra
variante de las mencionadas o en la mezcla de varias de ellas pero pocas veces
han alcanzado la categoría de mito popular.
Para ello es necesario su
trascendencia en el tiempo, una devoción que no cesa y que es perfectamente
observable en los santuarios en que se han transformado sus tumbas y lugares de
acción.
La curación mágica... (Pancho Sierra,
Madre María)
El mito está
asociado a la falta de respuesta de la medicina tradicional y falta de
contención espiritual, así se originan y desarrollan estos mitos sanadores.
Famoso médium y manosanta
conocido también como el "Gaucho Santo de Pergamino".o "El
médico del agua fría" nació en el año 1831, siendo sus padres Don
Francisco Sierra y Doña Raimunda Ulloa, ricos hacendados de la provincia de
Buenos Aires.
Logró popularidad como curador
en la campaña bonaerense para extender luego su fama por todo el país.
Se inicia en ésta tarea luego de
haberse autoimpuesto un período de aislamiento con motivo de un desengaño
sentimental.
Reunió condiciones de
"vidente", "manosanta" y "viejo sabio", aunque él
se declaraba espiritista poseedor de la "mediumnidad curativa".
Los elementos que con más
frecuencia utilizaba durante sus entrevistas terapéuticas eran el agua fresca
que extraía del aljibe de su estancia "El Porvenir" y la sugestión
provocada por el magnetismo de su voz y mirada profunda y, fundamentalmente,
por la fe de quienes solicitaban su ayuda.
Era un hombre modesto y delgado,
con barba y cabellos largos enteramente blancos.
Su vestimenta constituye en la
actualidad el uniforme que muchos curadores y algunos charlatanes utilizan para
reforzar su imagen: bombacha, botas, sombrero de ala ancha y poncho ( recordemos
el personaje "el manosanta" que magistralmente recreó el Negro Olmedo
a fines de los ochenta y que constituye una parodia de esos
"charlatanes" que abundan en los barrios periféricos y a los que
acuden no pocos personajes de la farándula ).
Desde los más apartados rincones
del país acudía la gente para atenderse con el "gaucho santo", quien
prodigando fe y aliento entre sus pacientes junto con ayuda material, sirvió a
pobres y desvalidos, transmitiendo su saber y facultades a diversos discípulos
que practicaron luego el arte de curar en diversos partidos de la provincia.
Se le rinde culto en la
localidad de Salto. Provincia de Buenos Aires, donde descansan sus restos. En
el cementerio local se le ha levantado un mausoleo frente al que se congregan
verdaderas multitudes, especialmente el 4 de diciembre, día de su muerte
acaecida en 1891
Numerosas anécdotas de
curaciones milagrosas explican esta devoción popular que no ha disminuido con
el tiempo.
Desde su nacimiento en las provincias
vascongadas de España, su vida estuvo rodeada de acontecimientos místicos y
reveladores que fueron marcando el camino que la llevaría a convertirse en una
"manosanta" venerada.
María Salomé Loredo Otaola de
Subiza, más conocida como "Madre María" arribó a nuestro país en
1866.
Su vocación despierta luego de
realizar una visita a Pancho Sierra, con motivo del grave estado de salud de su
marido, Aniceto Subiza, y su propia enfermedad ( al parecer cáncer de mamas )
de la cual se cura milagrosamente, no aconteciendo lo mismo con su esposo, que
fallece. Luego del inesperado restablecimiento, María recibe la revelación y
siente la imperiosa necesidad de "hacer el bien para la humanidad".
Asume proféticamente su
condición de curadora al admitir ella misma el haber sido ungida por Dios,
igual que su predecesor Pancho Sierra.
Como estaba apoyada en la
religión católica - nunca fue reconocida por la Iglesia - "su misión"
ha residido en ser el eslabón entre los que creen en su poder sanador y
Jesucristo.
En 1891 comenzó a visitar
conventillos y barriadas pobres ayudando a quienes lo necesitaran. La dama del manto negro había adquirido
tanta fama que su casa comenzó a llenarse de gente. Transformó la sala en una
especie de templo y predicó el Evangelio vestida con una túnica blanca.
Sus palabras atraían a gente
desesperada, a enfermos en busca de un milagro ya quienes necesitaban consejo.
Se dice que Hipólito Irigoyen la visitaba frecuentemente y que en una
oportunidad ella le previno sobre el riesgo de aceptar una segunda presidencia.
En ocasión de su muerte, el 2 de
octubre de 1928, el diario La nación expresó: "La gente hallaba en la
elemental taumaturgia de la Madre María lo que la ciencia no puede ofrecer y la
religión se niega a dar".
Sus restos descansan en el
Cementerio del Oeste. Allí todos los días hay visitantes quienes, además de
llevar ofrendas florales - claveles blancos o rojos especialmente - pasan sus
manos sobre la puerta de la bóveda, la que muestra el pulido que se ha ido
produciendo a través del tiempo.
El Día de la Madre ( tercer
domingo de octubre ) o el Día de Difuntos, concurren hasta el Cementerio del
Oeste verdaderas multitudes y su monumento desaparece prácticamente bajo la
enorme cantidad de ofrendas.
Es importante señalar que el
culto de la Madre María se ha difundido principalmente en la Capital Federal y
Gran Buenos Aires y en menor proporción en el resto del país. A lo dicho debe
agregarse que también en otros países del continente tiene devotos. Así vemos
que su prédica llegó a Uruguay y Brasil, donde se formaron discípulos y
seguidores.
Carlos Gardel, el símbolo de la
canción rioplatense, nació en Tolouse, Francia,en 1890.
Hijo de padre desconocido, su
madre, Berthe Gardes, emigró a Uruguay en barco siendo él muy pequeño y mas
tarde se trasladó Argentina.
Su pobreza, su triste vida de
niño junto a su madre abandonada, su desamparo y su desplazamiento en aquel
submundo del suburbio, un lumpen con todas sus carencias y penurias,
coadyuvaron para la elaboración del ethos mitológico.
En oposición, su triunfo
posterior, saltando de la noche prostibularia al trato con príncipes y
magnates, arrancando el aplauso de las multitudes, con el reconocimiento de la
prensa mundial, preparó el nacimiento del mito.
Las vidas regulares no acceden
nunca a la fábula, les falta el sueño, la ilusión.
Si Carlos Gardel tuvo buena voz,
si sus tangos son o no son buenos, si las condiciones históricas estuvieron a
su favor o si el azar jugó el papel más decisivo, poco importa todo esto. Lo
cierto es que el pueblo lo exaltó, lo magnificó y le acordó los atributos de
los elegidos. Lo idolatró en vida y lo lloró en ausencia y después de muerto
siguió venerando con devoción su recuerdo. Sobre el corazón de ese pueblo descansa
su inmortalidad.
Su muerte, acaecida el 24 de
junio de 1935 en un accidente de aviación en la ciudad colombiana de Medellín y
cuando contaba solo con cuarenta y cinco años, causó estupor en todo el mundo.
Estaba en el apogeo de su gloria, era el "Rey del Tango" el
"Morocho del Abasto", "El Zorzal Criollo".
Con Gardel nada es relativo;
todo es único: su estampa de "varón", su simpatía. Es difícil escapar
al influjo mágico de "Carlitos". La iconografía dispersa en el
transporte urbano nos lo muestra siempre sonriente, siempre dispuesto a dar una
mano, a levantar el ánimo.
Sobre Gardel todo se ha escrito
pero en el balance final triunfa la filosofía popular y esto lo demuestra a las
claras: en "argentino" para triunfar definitivamente, es necesario
que alguien diga: "Es Gardel!!"
En el Cementerio del Oeste donde
descansan sus restos, en la ciudad de Buenos Aires, se levanta un monumento que
perpetúa su estampa. Su figura ha entrado en un proceso de folklorización con
estos detalles que se advierten en cada estatua que lo recuerde: un clavel que
se coloca en la solapa izquierda de su saco y un cigarrillo que se ubica
encendido entre sus dedos.
A lo largo y a lo ancho de
América Latina, en las comunidades hispanoparlantes de Estados Unidos, en
Francia, en España y en Italia la veneración por Gardel tiene formas concretas:
bustos con su estampa se inauguran todos los años en las ciudades mas
insospechadas.
Gardel es gardel...
Gardel
representa la imagen típica del porteño, “canchero” y triunfador. Muere en
1935, período entre guerras de crisis económica y depresión, lo que provoca la
marginación de grandes sectores de la sociedad.
MITOS POLÍTICOS
La Argentina no
ha producido dos destinos mas brillantes ni novelescos que los de Eva Perón y
El Che Guevara, los santos laicos del
fin de siglo, ambos desaparecidos de manera trágica en plena juventud.
Desde luego
existen otros nombres, si pensamos en la contribución argentina a la historia
del siglo. Pero sus imágenes - perfil de mujer severa con rodete rubio, hombre
de melena y barba crecida con boina - transitan desde la épica nacional y la
utopía hasta el marketing de la industria cultural.
¿Cuál es su
proyección en la realidad argentina?
Un mito surge
para resolver una contradicción y adquiere el valor de una creencia colectiva.
Si un mito es
una construcción en la que todos nos hemos puesto de acuerdo, en el caso de
Evita existen tres acepciones: el mito del peronismo histórico que la ve
sacrificada en el altar de la justicia social, el mito negro de la oposición
que la ve como una arribista que dilapidó el tesoro nacional en lujos
exhibicionistas, el mito rojo, el de la Evita revolucionaria, imaginado en la
década del setenta por el peronismo de
izquierda.
El Che, por el
contrario encarna el mito del héroe que combate por un fin común.
En el mundo
entero su ícono - la representación mínima del mito es su estampa - tiene
carácter de divisa generacional. Es la
imagen más reproducida en la historia de la fotografía. Su foto congela el
instante creador de la revolución, perpetuamente inacabada.
Quien luce una
remera con ella pertenece a la tribu de los incomformistas.
Evita y el Che
tienen en común una particular clase de "locura": se han entregado
por completo a sus visiones. Con una gran diferencia: ella es producto, además
de su propio carisma personal, de un poderoso aparato de estado y termina
siendo un engranaje central del poder en tanto que el Che, viajero perpetuo de
la revolución, se resiste a ser institucionalizado.
Sin embargo,
tuvieron muchos rasgos comunes: ambos simbolizan la lucha por el pobre, la de
ella por la muchedumbre de "descamisados", la de él por los pueblos
oprimidos, el ideal de justicia social marcó sus vidas. Ambos fueron bellos,
entregaron su vida generosamente y tuvieron un fin trágico en el apogeo de la
juventud, ni sus tumbas encontraron reposo.
Combatidos o
amados hasta la incondicionalidad, Evita y el Che son los dos grandes mitos
políticos que Argentina ha legado al siglo XX probablemente porque, como ningún
otro país de América incluyendo a los Estados Unidos, ofreció posibilidades de
integración y de participación extraordinarias.
Una sociedad
donde el consumo y los logros superaron de lejos las condiciones de producción
creó automáticamente una enorme necesidad de integración lo que dio lugar a la
creación de movimientos masivos (irigoyenismo-peronismo) y a un formidable
pedido de unificación que se traduce en modas de consumo, en la invención de
símbolos y en la creación de mitos.
Convertidos en
bandera de lucha o en objetos de marketing, los mitos políticos han sobrevivido
a todas las modas: la de las revoluciones y la del libre mercado. Ambos
proyectan nuestra complejidad y singularidad en Latinoamérica.
Ernesto Guevara
Lynch (El Che Guevara)
Ernesto Guevara de la Serna nació el 14 de junio de 1928 en Rosario. Su
padre, Ernesto Guevara Lynch, era un empresario no demasiado exitoso que
provenía de una familia de larga prosapia criolla, como su madre Celia de la
Serna. Los de la Serna eran una antigua y acaudalada familia, al punto que el
matrimonio viviría más de las rentas y herencia de Celia que de los magros
negocios de Ernesto.
De sus padres, el futuro Che
recibiría, por vía materna (su propia madre y, en especial por su tía Carmen,
militante comunista) los principios librepensadores y libertarios, con el
tiempo Celia se convirtió en una mujer militante y comprometida.
La niñez y primera juventud del
Che transcurren en Alta Gracia, Sierras de Córdoba, lugar a donde su familia
debió trasladarse para aliviar el asma bronquial que él sufría intensamente
desde pequeño. Esta enfermedad en vez de producir un niño dependiente templó su
carácter en la lucha por romper los límites que le imponían las crisis
respiratorias y forjó al futuro revolucionario.
Allí se vincula con Gustavo
Roca, hijo de Deodoro Roca, este fue actor principal en la reforma
universitaria de 1918, que democratizó el acceso de los argentinos a la
universidad.
Tampoco hay que olvidar que el
Che asistió a la escuela pública, lo cual es excepcional para las élites
latinoamericanas.
Más tarde la familia se traslada
a Buenos Aires y Ernesto inicia y concluye estudios universitarios de medicina.
En julio de 1953 Ernesto
Guevara se marcha en un trascendental
viaje por América Latina, en realidad es el segundo pues ya había realizado un
viaje anterior en compañía de un amigo. Este segundo viaje se potencia a través
de su compañera peruana Hilda Gadea, militante del aprismo. Guevara va hacia
ese recinto mitológico de la tradición revolucionaria que es Méjico y entra en
contacto con las figuras de Emiliano Zapata y de Lázaro Cárdenas y peregrina a
la calle Austria, donde vivió Trotsky.
Pero hay también en él un
componente bien argentino que recupera, a través del marxismo, la ideología
marxista tradicional que ya tocaba el sentir latinoamericano.
A su entrada triunfal en La
Habana, como héroe de la revolución que derrotara al tirano Battista, el Che
adopta la nacionalidad cubana pero al partir al Congo como viajero perpetuo de
la revolución y luego a Bolivia, renuncia a la cubanidad, y vuelve a ser
argentino.
Su muerte política en el exilio
de sus dos patrias resultará clave para la izquierda (el asesinato del
guerrillero vuelve irrefutable la tesis de la guerrilla) y clave para la
construcción del mito.
Su leyenda constituye un gozo de
la aventura personal, un espacio de conducta moral, una vocación de desprecio
por los pusilánimes: "hay que echarse a andar".
“Che” Guevara: representa los valores y
características esenciales de la juventud y adolescencia, desde donde se
origina y expande su figura mítica.
¨ Aventura
¨ Desprendimiento
¨ Osadía
¨ Pensamiento
utópico
¨ Pureza
ideológica
¨ Desaliño
María Eva Duarte nació en la
madrugada del 7 de mayo de 1919 en la Estancia "La Unión", a veinte
kilómetros de la localidad de Los Toldos, Provincia de Buenos Aires.
Hija de Juana Ibarguren y Juan
Duarte, creció sabiéndose hija ilegítima y con el trauma que le creó no poder
acercarse a su padre, estanciero de clase pudiente. Seguramente de allí surgió
la identificación de Eva con los estratos más bajos de la sociedad.
A los quince años abandona el
pueblo y se lanza a la conquista de su sueño dorado, Buenos Aires. Este viaje
es el viaje de los "grasitas" como llamaba ella a los desposeídos,
del melodrama a la épica, de la bastardía a la legitimidad.
Pero también es el viaje hacia
la tradición femenina. Es una joven que va en la búsqueda del apellido del
padre, el que conquistará al transformarse en la esposa legítima de Juan Perón.
Conoció al General Perón en
1944, durante un acto benéfico y cuando era una artista de radio que empezaba a
ser conocida en el cine. Contrajo matrimonio con él poco antes de que fuera
electo, con apoyo masivo, Presidente de la República.
Durante el mandato de Perón, Eva
juega un papel decisivo como intermediaria entre la masa obrera y el General.
Aquí comienza a forjarse el personaje, la "Evita" que llegaría a la
estatura indiscutida de mito nacional.
Ella encarna el asalto de las
mujeres a la vida pública en una década de eclipse feminista. Es la última
mujer antes del advenimiento de la pastilla anticonceptiva y la televisión. Su
ascenso es producto de una particular situación en la historia de las mujeres
argentinas. Su travesía es la de la hija ilegítima, con la misión de
reivindicar a su madre. Aunque incompleto, su ascenso al poder es posible
porque Argentina es el país menos machista de América Latina (podemos decir que
el feminismo argentino nace con Sarmiento, a través de las maestras
norteamericanas vinculadas con la tradición del librepensamiento).
Su muerte, en plena juventud, a
los 33 años y en medio de una terrible agonía, la ungió de santidad. Sus
funerales se desplegaron en medio de una grandiosidad nunca vista, su cuerpo
embalsamado la liberó del destino común de los mortales, Evita "entró en
la inmortalidad".
Como figura fundamental del
peronismo, Evita aún refleja la problemática social y política del país.
Su imagen multiplicada actualmente
por la expansión del mito al imaginario social - mundial, se ha transformado en
objeto de culto y mercadería de consumo.
Evita: figura convocante y carismática,
que es absorbida por la maquinaria estatal, de la cual se transforma en
herramienta.
Otros casos para analizar...
María Soledad Morales
Gilda, La Bailantera
El santoral sospechoso
San La Muerte
San Son
Santo Pilato
San Alejo
Santa Liberata
Mitologia Regional Argentina: Seres sobrenaturales de la cultura
popular argentina
"Los
Demonios de la Cultura Popular (El Ivunche; Zapam-zucum; El Cahirú; La Umita;
etc.)
Un mito que se autodestruye?:
El caso
Maradona
La Pachamama.
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“EL
MITO A LA LUZ DE MÚSICOS Y POETAS”. Diario “La Nación”, 02 de diciembre de
1990.
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