
Nota:
Este es el contenido de unas hojas sueltas y manuscritas, que encontramos en
una mudanza en septiembre de 2002, de ahí que el relato esté inconexo e incluso
en su comienzo parece faltar ya una hoja…………
EL PRINCIPIO DE LA GUERRA 18 DE JULIO DE 1936
…arma larga, se montaron las
guardias una noche los carabineros muy asustados por cierto subieron y nos
dijeron que ellos se tenían que ir al Cuartel a recibir órdenes y que nos dejaban los fusiles y las
municiones así se fueron en mangas de
camisa todos asustados y allí nos quedamos los milicianos, poniéndonos de
acuerdo unos con otros, fallando la manutención
pues aquello era un desastre, cada cual salía a la calle en busca de
alimentos y llegaba cargado de botellas de leche y de licores, con panes y
embutidos, etc… en fin era un desastre mi amigo
Santiago y yo pasamos a la reparación de emisoras en Telecomunicaciones y allí ya más organizado
comíamos a las horas y dormíamos con cierta tranquilidad, ya era otra cosa de
vida, el amigo se iba a dormir a su casa con
su familia que vivía muy cerca de
Telecomunicaciones y mucho más cerca del Cuartel de Simancas,
un buen día me dijo que estaba arreglando los papeles para evacuar a su esposa
e hijos para Barcelona así lo hizo y en los primeros barcos de la Cruz Roja de
evacuados se embarcaron los tres su esposa Carmen y sus dos hijos Santi
y Kike, allí en el Puerto del Musel
en el embarcadero, ocurrió una anécdota inolvidable, digna de relatar por su contenido inhumano y por parte
de un vecino ya al cual tenía por su gran amigo la familia de Santiago, este sujeto se llama Alfonso Olagaray vecino casi puerta por puerta de Santiago, tendría
aquella fecha unos 30 años. Pues bien, este Alfonso estaba haciendo guardia en
la escala de entrada al Buque de la Cruz Roja, portaba una metralleta que interponiéndose apuntando a mi amigo Santiago le dijo un paso más y te coso
a tiros aquí no hay amigos ni ostias, así fue la
despedida de su esposa e hijos sin un beso a sus hijos y a su esposa, los
cuales subieron la escala hacia la
cubierta del barco, allí esperaron a que saliera el barco y retornamos a
nuestro trabajo en telecomunicaciones, los dos con una tristeza y pensativos.
Desde aquel día fatal cada vez que sucedía una tristeza, un desengaño lo
compartíamos y lo comparábamos con la anécdota de la despedida. ….///….
y nos calmábamos, porque si resistimos
nuestros impulsos en aquellos momentos que otra vejación nos pudiera ocurrir
que nos inmutara, ya que la palabra amigo, vecino o familiar había quedado fuera
de lo humano, fuera de nuestras vidas, es más nos engendró un odio interno tan
grande que la desconfianza en aquellas horas era total, así que empezamos a
caminar con pasos firmes y mirando hacia
delante siempre sin más esperanza que poder llegar hasta nuestros seres más
queridos en los únicos que confiábamos la entrega de nuestra vida la mujer y
los niños, así fueron pasando los días y
los meses, pedimos para ir al frente y nos lo concedieron estuvimos en el
frente de Lugones con Radio Lugones
en algunos momentos hablamos con Madrid con al Radio Tibot
de Madrid. Después nos trasladaron al monte de los Pinos cerca de Palas y
de la cuenca minera a Sama, allí
estuvimos unas semanas y de allí nos trasladaron a Santander otras semanas y de
allí a Bilbao, donde nos pasó otra anécdota: Éramos un conboy
de unos 60 camiones cargados de milicianos nosotros íbamos a reforzar las
milicias Bilbaínas porque se esperaba una gran ofensiva en aquella zona pues
bien al llegar a la frontera entre Santander y Bilbao nos tuvieron en su
frontera del Cinturón de Bilbao unas cuatro o cinco horas. Estábamos en todo lo
alto de Bilbao y nos quedábamos todos preguntándonos ¿pero esto que es?, ¿qué
pasa? Unos y otros fuera de los camiones, por la carretera al lado de las alambradas, les preguntábamos
a los soldados bilbaínos que ocurría y no contestaban que ellos nada sabían,
aquello nos desanimó muchísimo, puesto que significaba un retraso enorme para
llegar a las posiciones hasta que al fin nos abrieron las barreras de al carretera
y no dejaron pasar, nosotros nos
decíamos “¿es posible que ocurra esto? A nosotros que venimos a luchar por su
tierra, a defender sus intereses y fábricas y sus capitales, pero esto es
horrible, eso que llevábamos orden militar con todo el traslado del 113
Batallón para el frente de Vizcaya por
orden del Gobierno militar de Asturias, León y Palencia, esto nos lo
íbamos preguntando en nuestro interior y al fin llegamos a Bilbao Ciudad,
seguimos a Galdácano, pasamos por varios pueblos y
aldeas hasta llegar a Lemona, eran las 6 de la mañana
un día nublado al cien por cien, nos bajamos de los camiones íbamos entumecidos
y empezamos a subir la montaña ya se oían algún que otro cañonazo y el canto de
alguna ametralladora. Llegamos a las 9 a las primeras trincheras, era el Batallón Sangre de Octubre al que íbamos a
relevar, allí estuvimos un mes aguantando los ataques y con un 30 por ciento de bajas nos relevaron
los del 114 Batallón. Llegamos de nuevo a Lemona caminando a
pie, pues los camiones no podían pasar por las casas que estaban caídas en la
carretera y en las calles tuvimos que
atravesar Lemona por los montes hasta llegar a
Galdácano donde nos esperaban los camiones con al
orden de irnos rápidamente a Llanes pues se
esperaba otra ofensiva por los Picos de Europa a Covadonga, allí fuimos, estuvimos recorriendo
todos los frentes de Potes, Cabrales, etc y la normalidad era
patente, otra anécdota en Bilbao cuando regresábamos del frente de Bilbao y al
pasar por dentro de la Ciudad, nos tiroteaban desde los edificios a los camiones pero recibimos
la orden de no bajar y seguir hacia Asturias que era la orden principal. En
Bilbao dejamos el coche de trasmisiones a los del 114 Batallón allí quedó un
cuñado mío con el transmisor, era un radioaficionado el cual tenía en esa fecha
unos 13 o 14 años, se llamaba Luis, nosotros nos fuimos a incorporar a Asturias
de nuevo y llegamos a la Felguera, allí nos
acomodaron en el Edificio Escuela que servía de parque de municionamiento, allí
instalamos una emisora y mi amigo Santiago acompañados por mi cuñado
Antonio que tendría unos 24 años nos dedicamos a construir proyectiles anticarros, idea del
amigo Santiago, pues un día de tantos otros que estábamos bajo la
horribles descargas de bombas de
aquellas escuadrillas de temibles Pavas,
nos lanzaban desde sus barrigas bombas y más bombas, yo no pensaba más que en
hacer algo que nos pusiera más a la altura de las circunstancias de ataque
contra esas terribles Pavas, ya que no teníamos defensa posible contra aquellos
monstruosos aparatos y menos aun para atacarlos. Fue cuando presentamos un
esquema a los mandos militares para que todos los morteros pudieran hacer de
antiaéreos, dichos planos de reformar las
granadas del 81 fueron aprobados y así empezamos mi cuñado Antonio y mi
amigo Santiago a construir granadas antiaéreas para los frentes de Asturias,
salían cajas y cajas, todos los días y aquello quedó en el anonimato, nosotros
producíamos y producíamos para todos los frentes y nada más, éramos unas
hormiguitas más. Hasta que un día se notó un gran revuelo en la Felguera coches para
un lado y otro, y al fin nos enteramos que ya no hacían falta más proyectiles antiaéreos,
nos fuimos a las oficinas del Comité de Guerra y allí estaba el Comandante Carrocera sentado con la silla hacia atrás medio
dormido y muy cansado, con él unos cuantos más y fue donde supimos que se
habían roto todos los frentes, que nadie dio una orden siquiera a los
comandantes de la CNT en el frente y que venían a enterarse de los rumores
personalmente, y que ya al llegar a las
Regionales todos se habían ido para el embarque a salvarse los que
puedan, nosotros, mi cuñado Antonio y mi amigo Santiago y yo nos fuimos sin
rumbo y desesperados como dice el tango. Atinamos a llegar a la carretera y allí
esperábamos que hubiera un sitio en cualquier puerto de Gijón, cuando ya no teníamos esperanzas
después de varias horas de ver pasar gran cantidad de vehículos cargados hasta encima del capot y
por fuera de los coches, nos paró y nos dijo que iba a Gijón subimos como
pudimos, en el íbamos apretados como arenques y al fin llegamos a Gijón, nos
dirigimos a la Regional CNT, en la calle Dindurra
entramos y vimos un espectáculo desolador no había nadie, todos los carnets tirados por el suelo, todo tirado, papeles, etc.
Sin hablar una palabra fuimos saliendo
cada uno con un pensamiento de frustración, una vez más no había ya en
que fiar ni con quién hablar de nada, teníamos que actuar solos de aquel
momento en adelante y había que actuar rápido y solos, estábamos copados en
nuestra vida, desde aquellos momentos. Nos hicimos con un coche de tantos que
estaban abandonados por las calles y nos fuimos a mi casa, allí estaban mis padres y mis hermanos, comimos algo y nos
despedimos de todos ellos diciendo que no sabíamos donde iríamos pero que lo
pensaríamos por el camino, nos despedimos de ellos y salimos con
dirección al muelle, allí no había nada que hacer no había ni
un barco útil para irse. Salimos de Gijón para Avilés, era ya de noche,
serían las 23 horas llegamos a Avilés y con una niebla cerrada llegamos a la
gran cola del puerto preguntando por que lado estaba el final y no dirigimos
hacia el final de la gran cola que estaba formada de 4 en fondo, allí pensativos esperamos y
esperamos horas, hasta que al final nos llegó el turno serían las 3 de la
mañana., cuando nos disponíamos a saltar a bordo mi cuñado me dijo: yo no voy,
están cañoneando a los otros barcos que salieron, y en efecto veíamos en el
horizonte los reflejos de los disparos de los cañonazos calculábamos unos 10 Km de distancia a juzgar
por unos 20 segundos que tardaba
en llegar el sonido de salida de bala
del cañón, y nos retiramos en silencio, los demás de la cola de embarque se
tiraban desde el muelle a la cubierta no sin antes lanzar los pertrechos de su
pertenencias, esperamos mudos al ver toda aquella gente la cual iba encima de
la caseta de mando y otros subidos en las escalas del palo hasta el último peldaño de escalera, nos retiramos
llorando como niños en busca de otro coche que pudiéramos irnos a Gijón, serían
las 7 de la mañana, encontramos varias
y elegimos un Renault que estaba en
posición más libre de los miles de coches que se encontraban en Avilés y nos fuimos de vuelta
a Gijón las carreteras vacías ya sin
circulación total, parecíamos los habitantes de la ciudad vacía.
Llegamos a casa de mis padres serían las 8 de la mañana desayunamos les explicamos todo lo ocurrido y a las 9 salimos en dirección a Ciaño Santo Avia donde llegamos hacia las 11 dejamos el coche en la carretera y subimos al monte que era donde vivía mi cuñado Antonio con su mujer y sus tres hijos, allí estaba un muchacho de unos 20 años que era novio de una cuñada de Antonio, tenía un ojo vaciado y se había escapado del Hospital de Sama al enterarse que la guerra la teníamos perdida, bueno, después de comer algo bajamos los tres y el muchacho se quedó porque no se encontraba nada bien, llegamos a donde estaba el coche y nos fuimos hasta el almacén militar, estaba cerrado logramos abrir las puertas y allí nos encontramos que estaba hasta los techos de suministros de todo, harina, panes, bebidas de todas clases, aceite comestible, ropas en fin de todo, allí fueron apareciendo niños hambrientos los cuales desde la entrada nos pedían algo de comer, y les dijimos llevar lo que podáis y avisar a vuestras familias que vengan con bolsas y jarras o potas a recoger rápido todo lo que puedan, así fue que a la media hora aquello parecía una fiesta, llevándose todo lo que podían, nosotros también nos llevamos, azúcar, harina, panes en fin todo lo que pudimos y nos marchamos con el coche para casa, lo subimos al monte y a hacer churros y chocolate para todos, nos dimos una buena comilona y al día siguiente empezó la busca y captura de los que habíamos llevado los comestibles a casa, pusieron un bando en el que anunciaban que devolviéramos todo pero lo que hicimos fue enterrarlo en la huerta, el aceite dentro de envases lecheros bien tapados y los sacos de harina envueltos en periódicos y el chocolate, el azúcar lo mismo, así pasaron los días y el coche abajo jugando los chiquillos …///…
Esto sucedía en el mes de enero, al llegar a Gijón empecé a hacer un hueco en la pared que separaba los dos sótanos de la casa, era una pared de cantería de unos 60 cm. y estaba sin revocar de éste modo yo pasaba de un sótano a otro sin tener que salir al patio para ir al otro sótano después pensé en que se podría hacer una habitación en ese lugar ya que la entrada que había hecho se encontraba detrás de la puerta del sótano, por la cual se bajaban unos 9 escalones desde el portal a la puerta de entrada al sótano y por la otra parte del 2º sótano había un metro de saliente que provenía del ancho del portal, pues bien, hice una pared en línea del saliente del portal de una longitud de 1,50 m. y en escuadra otro de un metro hasta la pared que dividía los dos sótanos, en ésta pared de un metro de ancho hice una puerta de 40X40 cm. de ladrillos sin pegarlos, cosa que de una patada los tirara para salir en un caso de necesidad, como puerta de auxilio, una vez terminado, revoqué las paredes exteriores y recogiendo grandes telas de arañas por todos los sótanos las fui pegando con irregularidad por toda la pared, así fui camuflado el escondite, pero la entrada quedaba tapada por detrás de la puerta del sótano, la cual al estar abierto tapaba de la vista la entrada al escondite, pero yo vi que no era segura la cosa, pues si la cerraban se descubriría el agujero de entrada al escondite el cual era de unos 50X50 y tenía una cortina de saco tapándola, pues bien, rápidamente corté unos largueros de cama de hierro a la medida, e hice unos carriles dentro del escondite, después hice un tablero fuerte con tabla machambrada en el cual le pues las cuatro ruedas de la cama, hice las pruebas de deslizamiento, con la caída hacia fuera cosa que costara empujar hacia adentro y allí empezó la gran obra de arte colocando piedra sobre piedra y pegadas con cemento fui levantando una pared de piedras de un grosor de 20 cm. y una vez terminada, coloqué unas velas dentro del escondite, las encendí y allí por fuera donde veía una rendija de luz le ponía un trocito de piedra pegada con cemento, sentí una gran alegría y una paz espiritual, ya que me sentí tan tranquilo que ya era otra persona donde aquel momento, esa noche dormí y durmieron también mis padres que fueron los queme ayudaron, al día siguiente cuando mi madre bajó a traerme el desayuno, yo le dije voy a …///…
hacer un agujerito en el techo y Ud. Desde la carbonera, la cual quedaba encima del refugio, me puede pasar parel escrito y yo lo mismo desde abajo, para ella fue una gran alegría, pues al día siguiente me pasaba el café con un embudo por el agujerito y algún mensaje por el cual yo estaba enterado de todos los pormenores que ocurrían en la casa.
Yo no salía para nada al sótano y así pasé una semana encerrado allí adentro, al final tuve que salir para tirar en la puerta el caldero de la defecación que ya estaba rebosante y si no fuera por la tapa hermética que tenía hubiera tenido que salir mucho antes.
A finales de enero enfermé y con grandes achuchones de fiebre, tuve que soportar el frío, ya que tuve que salir a las 2 de la mañana para ver lo que estaba ocurriendo en el portal, gritos, palabras soeces, insultos, etc…. Yo escuchaba detrás de la puerta del sótano cuando de repente dieron una patada fuerte a la puerta y yo le metí el hombro para que no la abrieran, a continuación otra patada y otra y otra .. hasta que alguien en el portal dijo, ya bajan la llave, y en ese momento salí corriendo al patio me subí a la camioneta de mi hermano y de ella me pasé al tejadillo de mi vecino, era una noche fría, muy fría y al luna salía y se escondía bajo unos nubarrones, era luna llena, entonces me acosté a lo largo de una sombra que daba una pared y allí estuve sin moverme una media hora que duró el registro de los dos sótanos, ya que traían una denuncia de que yo me encontraba en el sótano, desde allí pude ver las luces de las galerías de todos los pisos de la casa, ya que los falangistas de la Bandera de Lugo despertaron a toda la vecindad de la casa.
Una vez de nuevo la tranquilidad resurgió y yo desde mi escondite con el brazo le hice la seña a mi madre la cual estaba mirando al patio desde la galería y con la misma me fue escurriendo hasta la camioneta y allí al suelo, ya no tenía fiebre y estaba ágil como una ardilla, no sentía el frío de enero que algunos días estuviera nevado aquel lugar en que me acosté encima del tejadillo esa noche la pasé en casa de mis padres para hablarles de la situación, la cual para ellos era demasiado y para mí lo mismo.
Al día siguiente, fuimos mi padre y yo a la Jefatura de Policía de Falange, que estaba en al calle Corrida en los locales incautados a la….///…
Familia de Figaredo por ser masones, nos presentamos allí al Jefe de Falange y él nos mandó al Jefe Principal de la Checa, tomó mi filiación un falangista y me registró teniendo…. (estas líneas se encuentran tachadas)
…. Fábrica de Fundición de Isidro del Río cuyo local era nuestro y se lo teníamos alquilado a Isidro el cual había instalado allí una fundición de Hierros, estuvimos toda la mañana allí observando los lugares donde poder pernoctar y las salidas y entradas de emergencia que pudieran yo necesitar, comimos allí cerca, en casa de Pedro que también le teníamos en alquiler el local en el cual tenía instalada una tienda (ilegible) de bebidas y comidas, allí pasamos la tarde y a la noche después de cenar, salté por una ventana que daba al patio de la Fundición y en el suelo y contra la puerta de entrada del portón de la fundición extendí unas 6 bolsas vacías que me hicieron de colchón y con una manta y una especie de almohada me acomodé vestido para dormir. Era una noche de fin de enero nevaba, me tuve que levantar a la una para tapar con paja las rendijas del portón y cuando me fui a acostar sentí un ruido de motor de camión que pasaba por la carretera de Ceares, al acercarse fue cuando escuché el griterío de la gente que iba en el camión, se podía escuchar bien claro, pues decían: “pueblo despierta, pueblo estás dormido, despierta” y así se fue acallando lentamente dichas frases, al poco rato sentí descargas pues el cementerio está a unos 500 metros de la Cruz de Ceares, que es donde está la Fundición, cuando despertaron la familia de Pedro eran las 7 y recogí las bolsas y la manta quité la paja del suelo y salté por la ventana a la casa de Pedro.
Allí estaba mi Padre en al cocina envuelto en una manta y tomando un café con coñac y temblando como si tuviera fiebre, al rato llegó mi Mamá, no acertaba a hablar estaba agotadísima, emocionada y triste aquello fue algo inesperado para todos. Yo no hacía otra cosa que preguntar ¿qué pasó? y mis padres abrazados y llorando de emoción, aquello duró una hora, todos llorábamos y nada más, hasta que el café y el coñac fue haciendo efecto y nos calmó en parte así empezó Papá a narrar los hechos.
(Narración de los hechos) A las dos de la madrugada sentimos unos fuertes golpes en el portal y a continuación …///…
subían a tropel por la escalera
varias personas al llegar al piso, sentimos las patadas en al puerta de casa y
golpes fuertes de llamada, me levanté de la cama y fue a abrir la puerta de
casa la cual se abrió de empujones por los que entraron a tropel tirándome al
suelo, en unos segundos estaban distribuidos todos dentro de la casa en el pasillo, galería y habitaciones, yo en el
suelo, sin poder gesticular ni una palabra al fin me ordenaron que me levantara
y que le dijese donde estaba mi hijo Santiago escondido, en ese momento vi que todos estaban pintados las caras de negro pero yo
llegué a conocer a algunos tal como Ybarra y los
demás alumnos míos del Centro de Don Tomás Guisáosla, todos ellos pistola en
mano y nerviosos, después de preguntarme una y otra
vez
donde está tu hijo me empujó Ybarra y me dijo: ala
delante de nosotros y en marcha para el Cementerio.
Así fue, me llevaron al Cementerio y me tuvieron desde las 2 y media hasta las 5 de la madrugada de pie y de cara a la pared con las manos apoyadas en la pared. Llegaron unos cuatro camiones en todo este tiempo a intervalos de una hora y los descargaban y ponían contra la pared al lado mío y los fusilaban, a la hora se repetía la operación, gritos alaridos y después el silencio hasta que llegaba el siguiente camión cargado de gente para fusilar. Hasta que después de un silencio llegó un turismo y se bajaron unos cuantos hablaron en voz baja y se subieron al coche de nuevo con voz de mando dijeron retiren las guardias y que se vaya eses andando para su casa.
Fue cuando caí sin sentido me zumbaban los oídos, la cabeza y quedé extenuado sentí como muy lejano que se iban los coches y me fui recuperando hasta que me animé para levantarme y caminar hasta aquí. Esto fue lo más horripilante de mi vida.
Luego Mamá entre sollozos contó lo que le pasó cuando estaba en cama vigilada por unos falangistas con fusiles, le preguntaron por mí (hijo), dónde estaba escondido y con una fatiga enorme les decía que no sabía y que la dejaran ver a su esposo Paco hasta que llegó el tal Ybarra el cual le hizo la misma pregunta y le dio un golpe con la pistola en el pecho al mismo tiempo que dijo: vámonos, y se fueron todos dejando la puerta sin cerrar, yo no tenía fuerza ni para llorar siquiera estuve aturdida escuchando como bajaban las escaleras y sentí los coches en marcha alejándose de casa, al fin empecé a llamar a mi Paco, pero todo estaba en silencio entonces empecé a llamar auxilio y nadie aparecía hasta que al fin fueron llegando algún familiar me dieron agua y algún café hasta que dieron las 7 y me vine acá para saber algo esto fue algo increíble, esto jamás inolvidable, es peor que la inquisición, así pasamos todo el día en la casa de Pedro al atardecer nos fuimos para casa los tres en fila india, Mamá delante, al llegar (Mamá) al cuartel de Simancas le dijo mi Padre: Tú vete a casa que nosotros vamos aquí a la otra Fundición de Acebal, fuimos allí y Acebal no me conoció pues yo me había teñido el pelo de rubio, mi Padre le contó a grandes rasgos lo ocurrido y le pidió que si podía quedarme esa noche allí, puso disculpas y comprendimos que había que irnos para casa y allí ver donde podría pernoctar esa noche, así fue, que me instalé en el sótano de nuevo, pero desconfiaba yo demasiado y no me metí en el chamizo estuve despierto hasta la media noche en que sentí parar un coche a la puerta de casa, eché a correr al patio y por la camioneta subí al tejadillo del vecino y de allí me tiré al patio del vecino y de allí al otro patio hasta que llegué al patio de otro hermano mío, que por cierto al llamar nuevamente a la puerta del garaje, me preguntó mi hermano quién era y yo le dije soy Blas, bajó rápido y entré en su casa le conté la odisea y la esposa se puso histérica. Yo vi que allí no podía estar mucho tiempo y así fue, que a los pocos días y a media tarde llamaron fuerte abajo en la puerta de la calle y yo miré por los visillos de la ventana, y vi a un falangista que había sido vigilante de la Lonja de Pescados, estaba con otros tres más, entonces le dije a mi cuñada tú entreténlos que yo voy al patio, así fue yo me fui al patio lo crucé y me metí en el sótano de un chalet allí había una caldera de calefacción a carbón y me escondí detrás de la misma me senté en el suelo contra la pared y allí oía a los falangistas…///…
que
gritaban unos con otros y decían pues no
está, nos mintieron, allá a las dos horas sentí como abrían la puertita de
hierro la cual rechinaba y sentí como con una pala cogían carbón y se lo
echaban al horno de la caldera después sentí la puerta que la cerraban, ya era obscurecido y aproveché para salir corriendo
y saltando hasta llegar al patio de mi hermano, estuve allí un rato, comí algo
y me fui sin rumbo, fue hasta el cine Goya
miré los carteles y anduve por
Begoña, serían las 9 de la noche me fui para casa de mis Padres cené y al sótano de nuevo, era
noche, cansado y demasiado entré en el “sepulcro”, como así lo bauticé y dormí
como un tronco y mis padres esa noche también, al día siguiente lo mismo me
bajó Mamá el chocolate a través del embudo y después leche caliente con Coñac y
una nota que decía: tu padre está arreglando para que ingreses en La Legión Extranjera y de allí te puedes ir
con Carmiña y tus hijos, pues ellos estaban en Barcelona. Fue una gran alegría
para mí, pues mi esposa Carmiña y los dos hijos Santi
y Kike habían evacuado para Francia hacía unos 4
meses y de allí viajaron a Barcelona.
…///..
en la misma nota me decían que había una guardia montada en los dos bajos de la casa y que eran falangistas de la Bandera de Oviedo que tuviera cuidado de no hacer mucho ruido de noche y de no salir de noche al patio o al sótano, así fue que a media noche sentí como en el segundo sótano hacían ruido con cajas de baldosas y las debían estar trasegando de un lugar a otro. Trabajaron como dos horas, al final subieron a los entresuelos donde montaban la guardia pues en el entresuelo vivía el Jefe Comisario de la Policía de Gijón y en el entresuelo ambos complicados en la busca y captura de mi persona y la de mi hermano Gerardo que se encontraba en el Tercio Extranjero así fueron transcurriendo los días y semanas dentro del sepulcro del cual salía cada 3 o 4 días para la limpieza física y de los calderos de excremento, me volví a enfermar del intestino y ya no podía aguantar más de fiebre, les puse una nota en la cual les decía que me entregaran de una …///…
Página cara A
Vez por todas, así fue, que al día siguiente, el día 3 de febrero me llevó mi padre a la Jefatura de la Falange, la cual estaba situada en un edificio de la calle Corrida, cuyo edificio era propiedad de la familia Filguaredo y estaba incautado por pertenecer a la Masonería sus dueños. Nos presentamos allí a un guardia que les llamaban de segunda línea y éste a su vez nos llevó a la oficina de ingreso, para ser depurados los que allí ingresaban, me tomaron la filiación me registraron los bolsillos, etc, etc. Me hicieron subir al primer piso y me metieron en una habitación de unos 6 X8 m. con unos 14 detenidos más; allí empezó mi nueva odisea, todos callados sin respirar apenas y muy nerviosos, al amanecer noté que se disponían a acostarse y se empujaban unos a otros escogiendo siempre la pared del fondo por lo que dejaban un amplio lugar en la entrada. Yo que me acosté a pierna suelta y sin que nadie me estorbara, cuando desperté vi que todos estaban metidos unos contra otros, apelotonados, y me dije: va es para no tener frío, a los cuatro o cinco días y sobre las 2 de la madrugada abrieron la puerta y entraron dos falangistas encendieron la luz y dijeron …///…
Cara B
“todos arriba”, nos levantamos todos y fueron escogiendo uno por uno de la primera fila así hasta 7 detenidos, cojan sus prendas que hay traslado. Cogieron sus petates y en fila subieron, tras ellos se cerró la puerta y quedó todo en silencio. Nos mirábamos unos a los otros sin encontrar frases de preguntas porque la desconfianza era muy enorme, en esto empezó a sonar una banda de música dentro del edificio y se sentían pasos de baile, era el día 19 San José o sea el día santo del Jefe de la Falange, al rato se abre ala puerta y entran otra vez los dos falangistas y empezaron a elegir a otros 6 detenidos y se los llevaron con sus petates, quedamos tres y empezamos a preguntarnos que para dónde los trasladarían a los anteriores, ni idea siquiera, cuando de repente se abrió la puerta y nos dicen fuera en fila, no hace falta que recojan los petates, salimos y bajando las escaleras al último le pegaron una patada en la espalda que le hizo caer encima de nosotros allá bajamos rodando los tres, y nos dicen de atrás, esto para que a vayan más deprisa, aceleramos la marcha y nos mandan parar, hablaron entre ellos y uno de ellos dijo entrar ahí en esa habitación. Entramos y estaba vacía, tan solo a la derecha había una pequeña mesa y cuatro falangistas sentados en unas sillas nos hicieron nueva filiación a los tres y nos preguntaron por qué estábamos allí, yo les dije para que nos depurasen, y además la idea de irnos para el Tercio Extranjero las caras eran conocidas de Gijón el que hacía las preguntas era hijo de un confitero que tenía la confitería al final de la calle San Bernardo, habíamos estudiado el idioma Esperanto juntos hacía unos diez años, otro era hijo de otro pastelero y lo llamábamos Zurita, otro era hijo de un almacenero de chatarra en la esquina de Cifuentes y la carretera del Llano, todos conocidos de vista de allí de Gijón. El que hacía las preguntas nos dijo así que los tres queréis iros al Tercio y lo tres contestamos que sí, a lo que nos dijo: Bueno ya os podéis retirar y a esperar el día de ingreso en el Tercio y que aprendáis algo más allí.
Nos hicieron subir retirar los petates de aquella habitación y nos metieron en otra chiquita de 3 X 2,5 m. ya serían las 5 de la madrugada cuando de repente se paró la música y sentimos subir las escaleras a mucha gente, como si fueran un batallón con botas pesadas, se nos alteró el pulso a 120 pulsaciones y se abrió la puerta, nosotros en pie frente a ellas y el Jefe de la Falange entra y nos dice: “calma, no se asusten, venimos a todo lo contrario que Uds. se están imaginando, ¿cenaron esta noche?, y con un movimiento de cabeza le dijimos los tres no, y nos vuelve a preguntar: ¿pero qué les pasa están mudos?, no señor asustados por los momentos que estamos viviendo, le dije yo, pues a eso venimos a saber algo de lo que pasó, pues éramos 17 hoy y tan solo quedamos 3; escuchado esto el Jefe de la Falange contestó: “Bueno para vuestra tranquilidad os notifico que ha sido destituido el Jefe José Acebal y ha tomado el mando de esta Jefatura el Sr. Baldomero Vals y ser hará justicia por los tribunales no más fusilamientos, a partir de este día 19 de febrero la tranquilidad relativa reapareció en nuestras almas y así fuimos pasando hasta el día 13 de abril que nos fuimos a Valladolid al cuartel de la Legión y de allí a Talavera de la Reina y de allí a Loja a la Bandera 11 del Tercio con una alegría llena de amarguras, con una alegría marchita, sin poder exteriorizarla porque llegamos cargados y arrastrando sin apenas fuerza, todos aquellos pasados años de nuestra propia vida, dónde ya no cabían más desventuras así como de los recuerdos de aquellos otros hermanos en desgracia que habían quedado en España y que deseábamos ver de nuevo, a los pocos que habían sobrevivido de aquella monstruosa e inacabable orgía de denuncias y detenciones..///…
Allí nos dijeron que dentro de tres meses iríamos al frente, pues estaban reponiéndose las bajas sufridas y nos tenían de desfile en desfile en la retaguardia hasta que al fin nos llevaron a Cabeza del Buey, de allí a Campanario, que fue donde terminó la guerra, sin poder lograr el objetivo que no habíamos prometido, porque los frentes estaban cayendo sin poder hacer contacto con el enemigo era una desmandada absoluta nos retiraron del frente de Campanario y nos llevaron para Cádiz allí estuvimos desfilando, de allí a Sevilla que fue el último desfile en mayo del 39 y de allí a Dar Raffien para ser licenciados y yo pedí la residencia para Valencia así como mi hermano Gerardo que nos fuimos a encontrar en Valencia.
Bueno, allí recibí carta de mi esposa y me notificaba que estaba en Betanzos Norte en casa de una tía con los dos niños Santi y Kike. Así que no esperé más y me fui en el primer tren de mercancías que salía, a fin llegué a …. pero que salía al día siguiente para Monforte de Lemos y que allí nos veríamos.
Le puse un telegrama a Monforte a la casa de un pariente que era ferroviario notificando la hora y día que yo llegaría, así fue, pero me encontré con mi Padre y me dijo que tenía que irme para Valencia pues me andaban buscando de nuevo así que el día siguiente salí para Valencia allí me apunté para coger un empleo y esperar días y días hasta que un día me dije me voy a lo que salga y me fui de nuevo para Betanzos Norte a reunirme con mi esposa e hijos, allí conocía mi tío al contratista de obras de artillería y me presentó a él y con él fue a la Maestranza de Artillería me hicieron el examen y aprobé, allí estuve durante los años y de allí fui a trabajar con Luis Rodríguez Amado, ya estaba reorganizado con mi familia y con una nena más, o sea tres hijos cuando recibí una carta urgente de mi Padre diciendo que cambiara de clima rápidamente, así fue que al día siguiente estábamos en Pedrido con todos los muebles en un camión buscando una casa, y que allí en la Cruz de San Bergondo-Mariñán encontramos una casa con huerta, después encontré trabajo en el Puente del Pedrido que estaba en construcción y a punto de terminarse, allí trabajé un año, y en el sanatorio HV de la Vaca mi Sra. tuvo un niño, volvimos a La Coruña. …///…
de Betanzos Norte,
nos fuimos a vivir a Limiñón a una casa de unos primos y desde Limiñón iba todos los días a trabajar a La Coruña a la Maestranza de Artillería, salía de Limiñón a las 6 de la mañana andando hasta la Estación de Ferrocarril de Betanzos Norte, tomaba un tren hasta La Coruña y desde la Estación tenía que ir andando hasta la Maestranza para entrar a las 8 de la mañana y a las 6 de la tarde salía andando para la Estación de ferrocarril y a la 9:30 o 10 de la noche llegaba a Limiñón así estuve todo el invierno del año 39 hasta que en la primavera del 40 encontré una vivienda en la calle travesía de Hércules allí nos trasladamos toda la familia en un total de 5, el matrimonio y dos hijos y una hija de 2 meses a los pocos meses llegó un hermano mío Gerardo desde Valencia a vivir con nosotros y Rosita, estaba sin trabajo y lo mismo que yo buscado por la policía pues los dos estábamos declarados en rebelión, los dos estuvimos en el Tercio Extranjero, en el cual habíamos licenciado en la misma fecha en el 39 que fue cuando nos enteramos que teníamos que presentarnos de nuevo a un juicio por auxilio a la rebelión, y como yo tenía tres hijos y mi señora en estado para tener otro no era cosa de presentarme y dejar a mi señora abandonada y con tres hijos así que opté por no presentarme y seguir trabajando con el nombre supuesto, mi hermano estaba también en la misma situación pues tenía una niña de unos cuatro meses y estaba en el mismo expediente de reclamación mío, por lo tanto tampoco tenía la idea de presentarse, puesto que había estado en la Legión y allí nos dijeron que éramos libres ya de todo expediente de busca y captura, mentira pues, al ser licenciados ya nos andaban buscando en la casa de nuestros padres en Gijón y habían enviado la busca y captura a Valencia y Madrid ya que al licenciarnos teníamos que poner la residencia donde iríamos a vivir, y de allí de la Legión fue donde dieron los informes a la policía y Guardia Civil.
Bueno,
como la situación era muy precaria y la Policía persistente llegó un día en que
fuimos visitados por dos policías los cuales preguntaron por
mi hermano Gerardo por una denuncia que venía de Gijón, mi señora les dijo que
había venido de Gijón y que si había ido
con su esposa a Gijón.
…///…
estuvieron esperando a que yo
llegara del trabajo y en efecto, cuando llego a casa veo dos señores en la sala
y a mi Señora haciendo pucheros para
llorar me recupero rápido y les saludo, ellos me preguntan por la documentación y yo les doy la cédula del
Ayuntamiento a nombre de Blas y me pidieron que si tenía otra documentación y
les presenté el carnet de la Maestranza a nombre de
Blas, me dijeron si era cierto que mi hermano se había ido a Gijón y yo
rápidamente les dije que si, pasaron
aquí unos días y se fueron ya. Se despidieron y se fueron, al rato
llegaron con la niña mi hermano y su esposa y yo les volví a sacar de casa nos
fuimos a la playa de San Amaro, allí hablamos un rato y allí quedaron yo me fui
a trabajar a las 7 de la tarde le puse conferencia a mi Padre para ver donde
tendrían que irse, me dijo que yo vería
como arreglarlo esa noche se quedaron en la playa y al día siguiente salían
para Zaragoza. En la Maestranza estuve casi dos años y me fui a trabajar con
Luis Rodríguez Amado, nosotros vivíamos en el Bajo de la casa y en el 1º vivía
un Sargento del ejército que era de Monforte de Lemos
y nos hicimos amistad con ellos, era un matrimonio con una hija de unos meses,
en el 2º vivía un Guardia Civil de la Brigadilla y en el 3º vivía otro Guardia
Civil que había estado fusilando personas en San Amaro, en el campo de la Rata
durante 3 años tenían dos hijos y nos
tratábamos bien, una tarde nos contó una anécdota del otro vecino del 2º
diciéndonos que no tenía agallas pues se ponía enfermo cuando tenían que
fusilar alguno, ese fue el motivo de relevarlo de esas guardias y trasladarlo a
la Brigadilla, otra anécdota fue al principio de llegar a la casa, nos preguntó
que de donde veníamos y les dije que de
León ya que Asturias tenía muy mala fama y al esposa nos dijo que ella no podía ver a los
asturianos y que era capaz de colgar a uno y atarle en los testículos una cuerda para tirar con
todas sus fuerzas, esta anécdota la contaba con rabia y riéndose al mismo
tiempo, allí estuvimos un año y pico con un temor constante hasta que un día
llegó una carta de mi Padre donde me
decía cambia de clima rápidamente, y fui al velorio del padre de Luis R. Amado que era mi jefe y le conté a
grandes rasgos mi vida y mi situación allí estaba un falangista vecino que
tenía un camión grande y le dijo mira vete con el camión a casa de Blas en la
travesía de Hércules y ayúdales a llevar los muebles a Betanzos, así fue y
además me mandó a Eduardo a su hermano para que nos ayudara a cargar, serían
las 10 de la noche ...///…
por cierto que bajó la vecina del 3º y nos preguntó que si nos mudábamos, yo le dije que nos trasladábamos a Carballo para trabajar en las minas de Wolfram y estaño así en cuanto pudimos cargar los cuatro muebles que teníamos y los poquitos cacharros nos pusimos ya en marcha para la Cruz de Lar (Bergondo) y de allí bajar hacía el río un lugar que llaman Mariñán donde vivía un tío y primos de mi esposa, pero en el camino nos pasó una anécdota muy pesada por cierto, serían las 12 de la noche y nos paró un policía de tráfico, yo iba arriba con los muebles y casi ni me enteraba de lo que quería aquel motorista de tráfico, cuando me dice el chofer que baje, al fin bajo y me dice muy serio el de tráfico, tiene usted el permiso para llevar los muebles de noche, yo me quedé sin saber responder y me dice así que no lo tiene??, le contesté que no, y me contesta entonces pues hay que dar la vuelta para Coruña así que den la vuelta y síganme, nos quedamos todos mirándonos unos a otros y al final le dijo al chofer adelante para su destino y si ocurre algún tropiezo avísame, mañana iré por el taller a ver a Luis y se echaron a reír los tres, el hermano de Luis, el chofer y el de tráfico, por lo visto eran amigos, proseguimos y yo hacia las 1:30 de la madrugada llegamos a Mariñán allí despertamos al tío y no buscó una casa con huerta, que estaba cerrada desde hacía más de dos años ya que era de la maestra de la escuela de aquel lugar de Mariñán y no ejercía ya. Bajamos los cuatro trastos y las pocas ropas y colchones todo ello no nos llevó 30 minutos y con velas un candil de carburo hicimos las camas y de momento a dormir.
Al día siguiente, nos vinieron a ayudar algunos primos y primas nuestros a hacer la limpieza general y nos trajeron comida ya hecha de sus casas, y con la misma mi tío me aconsejó que yo me fuera por unas semanas de allí, y que ellos atenderían a los tres hijos y a mi Sra. que ya estaba próxima a dar a luz. Yo me fui a Limiñón y allí mis primos me aconsejaron que no parara allí, que me iban a llevar a casa de unos parientes lejanos muy cerca de allí, así fue la cosa y allí en el desván o fallado preparé una mesa y una banqueta para trabajar, al día siguiente me …///…
llevó Luis R. Amado una docena de inducidos de dínamo para hacer y materiales, aconsejando que nadie dijera nada de todo aquello, así fue y estuve unos meses trabajando y sin que nadie me viera, e incluso cuando iban mis hijos a Limiñón los podía ver desde el fallado por unas tejas que tenía un tanto levantadas para poder ver la carretera que era donde jugaban ellos, pues a excepción de la familia mayor nadie sabía que yo estaba en aquella situación.
Un día vi la Guardia Civil que venía por la
carretera uno a cada lado y la gente de la casa estaba en las faenas del campo, fueron llegando hasta la
casa y al final llamaron a la puerta, yo me asusté y creo que los latidos
pasaban de los 120 por minuto, yo calladito esperé y volvieron a llamar y al
cabo de un rato los vi que se encaminaban a la otra
casa de al lado, allí salió un vecino y uno de ellos abrió una cartera grande
que llevaba colgada y le dio unos papeles allí estuvieron hablando y siguieron
para la otra aldea que laman Cós, hasta que al fin
llegó la señora de la casa y le conté todo lo ocurrido, ella se hechó a reir y me dijo vaya susto
que se llevó, yo le dije pues si, pues cálmese que era para firmar a la hora
que pasaban por aquí, eso lo hacen siempre, bueno ya me sentí mejor y seguí
trabajando , el Domingo fui a Mariñan con mi tío y
allí me quedé hasta el martes pues tuve
que ir a hablar con el Jefe de las obras
del puente del Perillo (debe
querer
decir “Pedrido”) que estaba en construcción y así fue que me admitió para la conservación de los cuatro compresores de aire que allí tenían para los barrenistas de
desmonte y allí estuve varios meses hasta que se terminó el Puente y su inauguración, hubo que
arreglar algunos papeles para que mi esposa fuera a dar a luz al Sanatorio de la Vaca e ingresó, estuvo 15 días y retornó con el niño que se le bautizó con el
nombre de Alfredo Miguel, pero la pobre estuvo después a la muerte ya que le dio un
ataque reumático que la tuvo en cama postrada de manos y piernas y el
médico me dijo que también tenía una
arritmia en el corazón muy fuerte, así pasamos
dos meses y el dinero ya escaseaba y mis padres no daban señales de
vida, pues no nos giraban ni un céntimo
y mis hermanos lo mismo, como si no existieran ya una vez que ella estaba un tanto bien y que
caminaba lenta pero firme, me decidí ir
a La Coruña a buscar trabajo, me volvió a admitir …///…
Luis
R. Amado y a los tres meses nos trasladamos a La Coruña a vivir con unos primos
de Limiñón que habían ido a vivir a La Coruña, Angel
Rebollo 67 bajo, allí vivimos todos juntos, hasta que ellos se compraron una
casita en el Monte Alto y se fueron para
ella dejándonos a los 6 de familia en Angel Rebollo,
las cosas marchaban mucho mejor ya, así
pasaron los años hasta que un día
ocurrió otra alarma, teníamos la contraseña de que si venían a preguntar de
nuevo la policía y si yo no estaba en casa que mi mujer me colgaría en la ventana de atrás, una
sábana doblada dos veces a lo largo, yo venía siempre por la Rambla de la playa
de Riazor seguía por la palya
del matadero y subía las escaleras desde
la calle Adelaidamuro
a la de Angel Rebollo y desde el Matadero yo vi la sábana doblada
a lo largo esperé a que pasara alguien de mi confianza y así fue pasó
una amiga y le dije que se acercara a
preguntar a mi esposa si había alguna novedad, la rato llegó con la noticia que su primo había estado allí y
que había colgado a airear una sábana,
cuando miré ya no estaba, la había retirado, fui a casa, aquello ya no era vivir, más adelante al cabo de unos
meses por el año 46 me llegó una carta de un amigo que estaba en Venezuela
Aquilino Romay Vecino, y dentro dos cartas de llamada
para mí, donde me reclamaba para ir a trabajar con él, empecé a arreglar
algunos papeles y a propósito de que mi Jefe se iba a Vigo al Consulado de
Venezuela fue con él, presenté la carta de llamada y me dijeron que estaba en
orden así que podía sacar el Pasaporte y que ellos me daban la entrada al País,
me fui a la Comisaría, presenté todo y a los 15 días me llamaron de la
Comisaría, me enseñaron el Pasaporte y me dijeron lea esta nota que tiene
adosada al mismo, la leí y decía, para retirar este pasaporte el interesado
tiene que traer un documento de estar libre de la causa que tiene en el Juzgado
de Zaragoza, yo que jamás estuve en Zaragoza les dije: aquí hay una
equivocación, yo jamás estuve en Zaragoza, me dijeron pues escriba Ud. Allá y envíe su certificado de nacimiento, hasta tanto
no le podemos dar el pasaporte.
Le escribí a mi hermano …………….. y me contestó que era un pleito que tenía sin solucionar con el jefe de él en el Juzgado, yo lo dejé así y no lo volví a remover, y es el día de hoy, que está el Pasaporte en mi expediente…///…
Porque
mi hermano también tiene el nombre de Blas y lo sigue usando, puesto que el otro Blas está en Gijón y yo el 3º Blas en Coruña y la Policía nada
tenía con Blas y si con Santiago que soy yo y con Gerardo que está en mi
expediente declarado los dos en rebeldía. Bueno, lo dejé en el olvido y seguí
viviendo la vida azarosa y con sobresaltos una noche serían las 2 de la
madrugada llamaron a la puerta de casa
fuertemente yo, salté como un resorte y no podía hablar mi mujer se dio cuenta
y se levantó ya que yo tenía las piernas agarrotadas del susto, preguntó quien era y
abrió la puerta, lo único que escuché con la pistola en la mano fue nos tocó la
lotería a Blas y a mí, metí la pistola debajo de la almohada salté de la cama y
me encontré con Manolo el
hermano
de Luis R. Amado que con el décimo en la mano me lo enseñaba y con media
desconfianza lo miré pues estaba con unas copas y al fin le dije bueno mañana
lo festejamos, no me encuentro bien gracias muy agradecido me acabas de dar una
gran alegría y una buena noticia, nos quedamos en la cocina sentados,
respirando aire y nos fuimos a acostar de nuevo.
al día siguiente la noticia fue efectiva, nos habían tocado 5.000 pts. a cada uno pasaron otros cuatro años con cierta tranquilidad y un día otra carta de mi padre “cambia de aires urgentemente” y aquel día estaba un amigo con nosotros en casa y me dijo:¿pasa algo?, pues si, tengo que abandonar de nuevo esto, y me dice pues mira si quieres vienes conmigo a mi casa en Monforte y después ya veremos así que a las 11 de la noche vienes en el mercancías conmigo en el vagón que use yo y nada te va a pasar. Así fue nos fuimos juntos y juntos llegamos de madrugada a Monforte, porque paramos un sin fin de estaciones recogiendo y dejando vagones, allí hubo que mentir a su hija y a su mujer, pero pasó rápido todo, y me llevó a los dos días a la chacinera de Monforte donde me dieron trabajo de mantenimiento de fábrica y allí alquilé una casa y llamé a la familia dejando el piso de Coruña a una vecina del sótano que estaba para casarse y no encontraba casa, así que le vino muy bien la nuestra.
Era por el año 52 ya estaban en Montevideo los dos hijos mayores, así que nos defendíamos mejor los cuatro de familia ya estábamos de nuevo en una casa grandota y vieja, había sido la antigua casa cuartel de la Guardia Civil de Monforte …///…
casa
cuartel de la Guardia Civil de Monforte, allí
falleció mi suegra, año falleció, nos mudamos de nuevo de casa para un ático,
era la casa de Espinosa, era muy linda y céntrica. Allí cambió
la vida y duró muy poco a lo sumo año y medio, yo tenía muy buenas amistades, ya que mi oficio era
muy requerido por todos los amigos los
cuales pedían a mi jefe que me dejara ir a sus fábricas a dar soluciones, uno
tenía una fábrica de tejas y ladrillos, otro tenía unos talleres de mecánica se
llamaba Mario otro era Dr. Y los rayos X no le iban muy bien, pues aquel pueblo
tenía unas nieblas que humedecían toda
la instalación, otro era el Maravillas, otro el director de la emisora de Monforte, otro era
el catedrático de la Escuela del
Trabajo, en fin, era una de amistades que yo estaba viviendo bien de bien, así
como mi familia hasta que un día estando en el Capitol
me vino a buscar el mecánico Mario y me
dijo vamos a pasear y me despedí de
mis amigos y fuimos a dar un paseo, me fue contando lo que le había
dicho su amigo el jefe de la Policía de Monforte, que
tenía una nota de Madrid donde le pedían que discretamente se enterase de quien
era yo, porque tenían datos de que yo podía ser el que estuviera requerido, pero que él no quería
ir al fondo del problema ya que era
amigo de mucha gente de allí y no quería
quedar mal, así que yo le dijera que ocurría con mi caso, yo le dije
mira espera unos días porque yo tengo
que irme a Gijón mañana y allí veré la forma de aclarar mi
situación de una vez por todas, aquí hay
una equivocación, así quedó la cosa y yo me
dediqué a buscar dinero prestado para dejárselo a la familia mientras
estuviera ausente, así fue que al cuñado
de Mario le dije lo que me
ocurría y que no le diga nada a
Mario, pues bien me dio 5.000 pts. luego de decirme
que nadie se enteraría del asunto, nos
despedimos y me dio suerte en el viaje, me fui a casa y teníamos un total de
unas 20 mil pts hablamos largo y tendido sobre el particular y quedamos en ir a ver a
los padres de una amiga de mi hija, los cuales tenían en el YAPEYÚ un primo de ellos en máquinas de engrasador así fue mi Sra. con ellos a Vigo y
hablaron con él, les dijo que no había
problema que ellos salían ese día para Alemania y que dentro de 4 días estarían
de nuevo en Vigo para salir el mismo día a las 6 de la tarde. Empezamos hacer todo lo relacionado
con el viaje y el dinero que había que darle al intermediario que eran en principio 10.000 pts.
…///…
fue muy triste todo aquello, los cuatro después de una cena muy triste y sin hablar nada en absoluto, salíamos todos de la casa, cogimos por última vez el ascensor llegamos a la calle y a caminar por lo más oscuro por la carretera de la estación sin hablar nada cargando yo, con una maleta pequeña, serían las 11 de la noche llegamos a la estación, había alguna que otra persona saqué el billete a Vigo y a esperar que se formara el tren nocturno me metí en el y fue algo terrible ver en el andar a los tres, a mi Sra., a Conchita y a Alfredín , los tres sonreían diciéndome adiós y se fueron antes de que saliera el tren serían las 12 de la noche cuando arrancó el tren y los vi por la carretera por última vez, me decían adiós con los pañuelos, aquello fue algo terrible, yo no hacía más que pensar que aquella vista era la última de mi vida que jamás nos volveríamos a ver, pues un viaje de polizón es una despedida muy triste no la deseo a nadie ni para el que se va, ni para los que se quedan sin amparo ninguno.
Llegué a Vigo y allí al muelle a estudiar el panorama de cómo sería la suerte para entrar en el barco YAPEYÚ a las 6 de la tarde fueron pasando las horas, la medio día comí un bocadillo, y allí a la tarde encontré con la familia que eran amigas de mi hija y sobrinas y primas del empleado de máquinas del YAPEYÚ, al rato llegó él y fuimos dando un paseo y hablando me dijo la maleta la llevo yo, y se la voy a dar a uno que va a Montevideo, así que no habrá problema y tú vienes detrás de mí, así que lleguemos al Carabinero yo les digo de abordo y pasamos sonrientes, subimos por la escala de personal de abordo y nos dirigimos directos a la sala de máquinas ¿estamos?, ya verás como todo sale perfectamente bien. …///…
Nota: Estas hojas parecen estar escritas ya a su llegada a España, y repiten parte del relato anterior, también añado pequeños escritos.
LA FELGUERA 6 DE OCTOBRE DE 1937
Se confirma la rendición de Asturias sin condiciones. A las 4 de la tarde, llegó la noticia al Comité Regional de la CNT que la rendición en los frentes de guerra había sido consumada y los efectivos de guerra habían sido abandonados en las carreteras y cunetas como algo que ya no era útil en la vida.
Al igual que un resorte, se puso en marcha en cada uno de los que nos habíamos comprometido en la defensa de Asturias, un plan de sálvese quien pueda y del Comité de Guerra salimos todos a la carretera para ver la forma de dirigirnos a Gijón.
El espectáculo era aterrador, la huida hacia los puertos de mar, era de locura, turismos, camiones, motocicletas, bicicletas, caballos, etc, a un ritmo de gran desorden y velocidades máximas, pasaban todos sin hacer caso a la señal nuestra de Stop. Unas dos horas estuvimos en la carretera de Sama a Gijón con el cartel de Stop enarbolado como si fuera una bandera de paz, hasta que al fin un camión cargado hasta los topes nos paró y subimos gracias a la ayuda de los que en el viajaban. En todo el camino, nadie habló ni una sola frase, todos apretujados, nos mirábamos con desconfianza, y acariciábamos la Star que todos llevábamos en el bolsillo, en todo el trayecto se sucedían las paradas para viajar algunos y subían otros, era en el único lugar en que se oían algunas frases tal como ¿dónde vais? ¿a Gijón?, yo quiero ir a Avilés para embarcarme, pues nosotros embarcamos en Gijón. Pobres ilusos ni Avilés ni Gijón tenían barcos ya para evacuar a nadie.
Llegamos al fin a Gijón y nos fuimos a la Regional de CNT en la calle Dindurra entramos todos en tromba, no había nadie serían las 21 horas todo estaba sembrado por el suelo, documentos, carnets, oficios, etc. Verdaderas montañas de papeles, diarios, nos dio la impresión que el pánico fue el promotor de todo lo que se hallaba delante de nuestros ojos. No había sucedido así en la Felguera, pues todo se quemó rociado con gasolina y en media hora no quedó rastro comprometedor, por el contrario en Gijón estaban los carnets y libretas en los suelos, los fuimos recogiendo, …///…
uno por uno, y a la cocina con ellos y como eran muchos los tirábamos por la ventana al jardín y allí se le prendió fuego, ya era de noche serían las 22 y reemprendimos viaje a Avilés en el camión que nos había traído de Sama.
Llegamos a Avilés, directamente al puerto, allí no se veía nada todo a obscuras incluso los faros apagados y gran niebla al fin distinguimos unas grandes sombras en el muro de carga y descarga de barcos, a medida que nos acercábamos al muro íbamos distinguiendo de lo que allí sucedía. Al fin llegamos y nos dimos cuenta de lo que se trataba, era una multitud de gentes que en filas de seis hombres formaban una cola larguísima de un kilómetro como mínimo y estábamos al centro de la misma, nos orientábamos hacia donde estaba el principio y vimos como saltaban a la cubierta de uno de los barcos atracado al muelle, nos quedamos rígidos y estupefactos al ver las escalerillas de los palos llenas de gente la cual llegaba hasta su terminación y otras gentes subidas en el techo del puente de mando, esperamos un rato y fue cuando vimos que se separaba del muro y lo vimos como salía lento muy lento con aquel cargamento humano y silencioso, al mismo tiempo que dantesco en los interiores de sus cerebros, que pensamientos tendrían aquellos hombres que abandonaban la tierra de lucha, con sus seres más queridos, abandonados a la suerte del enemigo con, un enemigo con goces de matar, con goces de hacer sufrir a las mujeres ancianas y jóvenes así como a los hijos, un enemigo que jamás se saciaba del empleo sistemático y variado de eliminación del ser humano. Si, todo esto lo sabían aquellos hombres que iban en aquellos barcos siniestros, abarrotados, amontonados unos encima de otros, cabizbajos y meditabundos. Ya se iban alejando del puerto y solo se sentía el ruido de la máquina, una especie de tambor de pulsación lenta que dejaba oír el “pon pon pon” fúnebre y macabro, cuando en esto y entre la niebla apareció otro barco y al cual no esperaron a que lanzara las amarras, cuando la gente se empezó a tirar a la cubierta sin hablar, ni hacer el más mínimo ademán de superioridad, tan solo algún lamento de la caída en al cubierta. Fue dantesco todo aquello que estaba sucediendo, si todo aquello lo podía relatar un Poeta o un Literato de los nuestros …///…
Y bien digo de los nuestros, porque ya estamos hartos, cansados de leer a Poetas y Literatos de las derechas clericales, con frases muy lindas y preñadas por la falsedad, ensalzando lo que no sucedió jamás, divinizando lo que jamás fue divino y lamentando lo que no tuvieron y desearon tener, esta clase de Literatos y Poetas ya no nos sirven para nada, ya no podrán ensuciar nuestras mentes con sus alaridos sin luz, con sus alaridos de tinieblas que son embrutecían diciéndonos que había que creer lo que no vimos.
Pero ya es tarde, porque lo que hemos visto y vivido, en estos 40 años de vergüenza nos ah dado una base de credulidad y forjado una personalidad que ya no podemos creer nada de lo que ellos predican, lástima de años perdidos, fuera de nuestros coterráneos y de nuestras familias, con sus lavados de cerebro durante 40 años subyugados, hoy nos miran con recelo, a los que llegamos del exilio y se apartan de nosotros, como si fuéramos leprosos hacemos vida aislada de todos aquellos familiares y aquellos que teníamos como amigos, vecinos que éramos como hermanos hoy estamos distanciados, somos exiliados que hemos retornado a nuestra tierra y al fin no somos otra cosa que desconocidos para todo aquel que no supo iluminarse con los caídos en desgracia, es por eso que yo digo, que demos las gracias a los Poetas Liberales, así nos conocerán mejor a todos los que hemos padecido año tras año las amarguras de la separación de nuestra tierra tan querida y de los familiares y amigos que en ella quedaron.

Pero
debo confesar también, que si hoy pudiéramos económicamente retornar al exilio
lo haríamos sin titubeos, por que la familia aquí en su totalidad ya no so
familia muestra espiritualmente, son
unos desconocidos y eso es, aun peor que si
la distancia en el tiempo nos separara, nuestra llegada a España fue un
verdadero fracaso, es por ello que todos los que han podido irse a los pocos
días de su llegada, nos han demostrado
que todo esto es una farsa, que todo lo que
creímos y pensábamos se nos vino abajo, se despeñó en oscuros abismos,
en interminable oscuridad, familiar,
amistad y libertad, por el contrario, nos sentimos cada vez más oprimidos, más
esclavos, más…. …///..
Nota: otro trozo suelto, que no logro colocar por orden cronológico.
Yo me fui de LRA e instalé unos talleres en al calle Lope de Vega, allí empezamos los dos hijos y yo, trabajábamos para los barcos, en sondas marinas, telegrafías, dínamos, motores, etc. Hasta que llegamos a tener cinco operarios más los dos hijos y yo, hasta el cajero de “Fariña” me propuso ser mi socio capitalista y que él seguiría en la casa “Fariña” y desde allí llevaría las cuentas del taller. Bueno, acepté y empezó todo muy bien, por allí pasó el Tío de él, el cual trabajaba en el Banco Pastor, a los pocos días pasó el primo de él que también estaba en el Banco Pastor….todo iba sobre ruedas… ….///…
Nota: Otro fragmento.
Así fue que instalamos una en un camión que se le dio el nombre de Radio Lugones y desde allí empezamos a hablar con Madrid, la Radio Tibot de Telecomunicaciones de Madrid así ya cambió nuestra vida y situación, ya el amigo Santiago se iba a su casa a dormir y al lado de la familia era feliz de nuevo.-