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ARTÍCULO:
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2ª Parte del
Artículo:
Efectividad
personal y organizacional e inteligencia emocional.
Ricardo
Vargas Trepaud. Lic. en Psicología. Lic. en Relaciones
Industriales
© Ricardo Isaías Vargas
Trepaud. ISBN: 9972-9223-1-6.
Hecho el Deposito Legal:1501202000-1747
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Artículo |
4°. La sinergia de los hábitos de
la efectividad personal y organizacional.
Stephen R. Covey establece muy claramente que los hábitos de la
efectividad personal y organizacional deben ser aplicados en forma
integral, interrelacionada y secuencial. Los siete hábitos de la
efectividad personal y organizacional deben ser aplicados en forma
integral para propiciar precisamente su sinergia. Los hábitos también se
encuentran entre sí interrelacionados, lo que también favorece su sinergia
interna. La secuencia de los hábitos establece, primero, el logro de la
victoria privada, básicamente por la práctica de los tres primeros hábitos
de la efectividad; y, después, la victoria pública, fundamentalmente por
la práctica de los tres segundos hábitos. El séptimo hábito debe
practicarse en todo momento por cuanto ayuda a mejorar sustantivamente
todas las dimensiones de la personalidad: física, mental, socio-emocional
y espiritual. La clave de la efectividad de los siete hábitos reside
precisamente en su aplicación integrada, interrelacionada y
secuencial.
Los siete hábitos de la efectividad constituyen un nuevo paradigma de
desarrollo que establece un difícil desafío personal y organizacional. No
se trata, pues, de una simple receta sino de incorporar en la propia
personalidad nuevos hábitos que propicien el desarrollo en todas y cada
una de las dimensiones de la personalidad. Aquí también puede comprenderse
el fenómeno de la resistencia al cambio por diversas motivaciones y
consideraciones. Puede observarse, por ejemplo, lo difícil que puede
resultarle a una persona que carece del hábito de la lectura adquirirla
este hábito durante la edad adulta. Es dramático comprobar que al lado del
analfabetismo absoluto -personas que no son inteligentes en la lectura y
escritura- se encuentra el analfabetismo funcional. Este analfabetismo
funcional se produce cuando las personas aprenden a leer y escribir pero
por la falta de hábitos educativos desaprenden estas habilidades
culturales adquiridas. Puede también comprobar en su vida lo difícil que
es adquirir nuevos hábitos si trata de adquirir el hábito de los
ejercicios físicos diarios. Se trata entonces de vencerse a uno mismo para
adquirir nuevos hábitos de vida saludables que reemplacen hábitos antiguos
e insalubres. Es cierto que no es una tarea imposible pero si exigente al
máximo, sobretodo cuando la autodisciplina no se encuentra toda lo
fortalecida que se requiere.
5°. La inteligencia emocional: Una necesidad y
una esperanza.
Inteligencia emocional es un nombre nuevo para una realidad antigua en
la psicología. Este término aparece en la literatura psicológica recién en
el año 1990, en un escrito de los psicólogos americanos Peter Salovey y
John Mayer. Sin embargo, fue recién con la publicación del libro La
Inteligencia Emocional (1995) de Daniel Goleman que el concepto se
difundió rápidamente e hizo fortuna. A este interesante libro pronto le
siguió otro, del mismo Goleman, con el nombre de La inteligencia
emocional en la empresa (1998).
Sin dejar de reconocer la importancia que tiene el cociente intelectual
-C.I.- y la pericia para el logro de los objetivos de desarrollo en la
empresa, Daniel Goleman, el principal estudioso y divulgador del concepto
de inteligencia emocional, ha señalado que el éxito en la empresa
obedecería nada menos que en un 80 por ciento a este importantísimo
factor.
¿Por qué el tema de la inteligencia emocional ha capturado la atención
de los medios científicos, académicos, empresariales, de comunicación y
sociales en todo el mundo? Pueden haber varias razones que expliquen este
fenómeno, pero me atrevería a señalar que la principal es la dramática
comprobación a diario de los gravísimos problemas sociales y humanos que
se viven en todo momento en el mundo. La inteligencia emocional en este
escenario cotidiano de desencuentros y angustias no representaría sino una
necesidad de reencontrarnos con nosotros mismos y los demás, además de una
esperanza viva para la humanidad.
6°. Los problemas existenciales del mundo
contemporáneo.
Viktor E. Frankl (1905 - 1997), el notable médico psiquiatra y
neurólogo austriaco, fundador de la tercera escuela vienesa de
psicoterapia, reflexionaba sobre los graves problemas existenciales y los
males sociales de la época contemporánea en varios de sus extraordinarios
libros y planteaba como una respuesta a los mismos la logoterapia y el
análisis existencial.
Los principios en los que se basa la logoterapia, de acuerdo a Joseph
Fabry, uno de discípulos más conspicuos de Frankl, son los siguientes:
1. La vida tiene sentido en cualquier circunstancia;
2. El hombre es dueño de una voluntad de sentido, y se siente
frustrado o vacío cuando deja de ejercerla; y
3. El hombre es libre, dentro de sus obvias manifestaciones,
para consumar el sentido de su existencia.
Viktor E. Frankl explicó también la neurosis colectiva que caracteriza
a las sociedades enfermas. Los cuatro síntomas de estas sociedades
enfermas, serían los siguientes:
1. El fatalismo, es decir la creencia de que existe un destino
inexorable que encierra al ser humano en los límites de un determinismo
del que no es posible escapar. Esta mentalidad fatalista es uno de los
rasgos psicosociales de la cultura de la pobreza en Latinoamérica y en
todo el mundo.
2. El fanatismo o el reduccionismo en creencias, valores y
comportamientos que alejan al ser humano de su racionalidad y lo
impulsan a la exclusión, los prejuicios y el autoritarismo. Se
manifiesta en la política, la religión, la cultura, el deporte y en
muchos de los ismos segregacionistas de la época actual.
3. La masificación o la pérdida del sentido de la
individualidad que convierte al hombre libre en un hombre masa. Los
totalitarismos de cualquier signo político engendran este tipo de
personalidad básica.
4. La existencia provisional por la inseguridad que permite
que el horizonte de vida del hombre se reduzca al momento presente y
olvide el valor que tiene la acción presente para la realización de un
futuro con esperanza y desarrollo. Es una respuesta a la falta de
esperanza y sentido de vida.
Frankl también comprendió los males de nuestra época contemporánea, y
los clasificó en tres grupos:
1. La depresión, una de las enfermedades psiquiátricas de
mayor gravedad, que tiene incidencia y prevalencia mundial en constante
aumento. Se manifiesta también bajo la forma de desaliento, desánimo y
desesperanza en la vida y por la vida.
2. Las adicciones, que en los últimos años no solamente se han
agravado sino que inclusive han aparecido nuevas formas con el
desarrollo tecnológico. Es un problema mundial que tiene hondas y
dramáticas repercusiones psicológicas, sociales, culturales, legales,
económicas y políticas.
3. La agresión, manifestada en todo momento y en todos los
confines del planeta. Aparece revestida bajo la forma de conflictos de
pareja, abandono familiar, paternidad no responsable, pobreza extrema,
explotación de niños y mujeres para la prostitución, pandillas
infantiles y juveniles, delincuencia criminal, tráfico de drogas,
guerrillas, terrorismo, revueltas sociales y protestas, terrorismo,
torturas y muchas otras formas más de violencia.
Una comunicación personal de la maestra Leticia Ascencio de García,
Directora General de la Sociedad Mexicana de Análisis Existencial y
Logoterapia, nos informa: “Aquí en México la logoterapia responde a un
anhelo de esperanza que los mexicanos sentimos ante un país que día a día
vive en más inseguridad y al que el derrumbe de tradiciones está afectando
como a muchos pueblos del mundo”.
Y qué es lo que podríamos decir cada uno de nosotros acerca del estado
de cosas en nuestro país. Acaso bastaría observar sólo un día de
programación de la televisión nacional para ver en la pantalla reflejada
nuestra propia miseria no solo material sino también moral y
espiritual.
Afortunadamente existen esperanzas bien fundadas, hay fuerzas vivas de
la sociedad que con pocos recursos y en silenciosa pero fecunda y
comprometida acción luchan por vencer el avance degradante de la cultura
de muerte y su miseria moral y espiritual que día a día tratan de
vendernos sus mercaderes.
El mensaje de Viktor E. Frankl, sintetizado en sus bellas palabras:
A pesar de todo, sí a la vida, es realmente esperanzador para un
mundo en el que grandes masas de personas pierden la fe en su propia vida
y en la vida.
El desafío para todos nosotros, recogiendo el esperanzador mensaje
frankliano, es aprender a vivir cada día plenos de sentido o, lo que es lo
mismo, plenos de humanidad por la riqueza de nuestros principios y
valores.
7°. ¿Qué es la inteligencia emocional?
Después de comprender por qué es importante un tema como el de la
inteligencia emocional en nuestro mundo actual, es necesario definirlo y
saber un poco más acerca de su estructura y dinámica psicológicas y
sociales.
Daniel Goleman acerca del término emoción ha escrito, en La
inteligencia emocional (1995), lo siguiente: “Utilizo el término
emoción para referirme a un sentimiento y sus pensamientos
característicos, a estados psicológicos y biológicos y a una variedad de
tendencias a actuar. Existen cientos de emociones, junto con sus
combinaciones, variables, mutaciones y matices. En efecto, existen en la
emoción más sutilezas de las que podemos nombrar”.
Este mismo autor en su libro La inteligencia emocional en la
empresa (1998) ha definido: “El término “inteligencia emocional” se
refiere a la capacidad de reconocer nuestros propios
sentimientos y los ajenos, de motivarnos y de manejar bien las emociones,
en nosotros mismos y en nuestras relaciones”.
En esta definición, Goleman ha considerado cinco aptitudes emocionales,
clasificadas a su vez en dos grandes grupos:
Aptitud personal: Son las que determinan el dominio de uno mismo.
Comprenden las siguientes aptitudes:
1. Autoconocimiento.
2. Autorregulación.
3. Motivación.
Aptitud social: Son las que determinan el manejo de las relaciones.
Comprenden las siguientes aptitudes:
4. Empatía.
5. Habilidades sociales.
Antes de definir cada una de estas aptitudes emocionales, veamos,
siguiendo al propio Goleman, qué es una aptitud emocional. Goleman señala:
“Una aptitud emocional es una capacidad aprendida, basada en la
inteligencia emocional, que origina un desempeño laboral
sobresaliente”.
Ahora veamos rápidamente cada una de estas aptitudes emocionales,
necesarias para sobresalir en el competitivo mundo del trabajo.
1. El autoconocimiento consiste en conocer los propios estados
internos, preferencias, recursos e intuiciones. Este autoconocimiento
comprende, a su vez, tres aptitudes emocionales: 1. Conciencia
emocional: Reconocimiento de las propias emociones y sus efectos; 2.
Autoevaluación precisa: Conocimiento de los propios recursos interiores,
habilidades y límites; y 3. Confianza en uno mismo: Certeza sobre el
propio valer y facultades.
2. La autorregulación consiste en manejar los propios estados
internos, impulsos y recursos. Esta autorregulación comprende, a su vez,
cinco aptitudes emocionales: 1. Autodominio: Mantener bajo control las
emociones y los impulsos perjudiciales; 2. Confiabilidad: Mantener
normas de honestidad e integridad; 3. Escrupulosidad: Aceptar la
responsabilidad del desempeño personal; 4. Adaptabilidad: Flexibilidad
para reaccionar ante los cambios; y 5. Innovación: Estar abierto y bien
dispuesto para las ideas y los enfoques novedosos y la nueva
información.
3. La motivación son las tendencias emocionales que guían o
facilitan la obtención de las metas. Esta motivación comprende, a su
vez, cuatro aptitudes emocionales: 1. Afán de triunfo: Afán orientador
de mejorar o responder a una norma de excelencia; 2. Compromiso:
Alinearse con los objetivos de un grupo u organización; 3. Iniciativa:
Disposición para aprovechar las oportunidades; y 4. Optimismo: Tenacidad
para buscar el objetivo, pese a los obstáculos y reveses.
4. La empatía es la captación de sentimientos, necesidades e
intereses. Esta empatía comprende, a su vez, cinco aptitudes
emocionales: 1. Comprender a los demás: Percibir los sentimientos y
perspectivas ajenas, e interesarse activamente por sus preocupaciones;
2. Ayudar a los demás a desarrollarse: Percibir las necesidades de
desarrollo de los demás y fomentar su capacidad; 3.Orientación hacia el
servicio: Prever, reconocer y satisfacer las necesidades del cliente; 4.
Aprovechar la diversidad: Cultivar las oportunidades a través de
personas diversas; y 5. Conciencia política: Interpretar las corrientes
sociales y políticas.
5. Las habilidades sociales son las habilidades para inducir
en los otros las respuestas deseadas. Estas habilidades sociales
comprenden, a su vez, ocho aptitudes emocionales: 1. Influencia:
Implementar tácticas de persuasión efectiva; 2. Comunicación: Escuchar
abiertamente y trasmitir mensajes convincentes; 3. Manejo de conflictos:
Manejar y resolver desacuerdos; 4. Liderazgo: Inspirar y guiar a
individuos o grupos; 5. Catalizador de cambios: Iniciar o manejar los
cambios; 6. Establecer vínculos: Alimentar las relaciones
instrumentales; 7. Colaboración y cooperación: Trabajar con otros para
alcanzar objetivos compartidos; y 8. Habilidades de equipo: Crear
sinergia para trabajar en pos de las metas colectivas.
Esta es buena cuenta la anatomía de las aptitudes emociones, tal como
el propio Daniel Goleman las comprende en la organización. Sin embargo,
otros autores tienen otra manera diferente de comprender la estructura de
las aptitudes emocionales en el competitivo mundo de los negocios de hoy
en día. Puede, por ejemplo, revisarse de Robert K. Cooper y Ayman Sawaf:
La inteligencia emocional aplicada al liderazgo y a las
organizaciones (1997). Estos autores presentan un modelo de la
inteligencia emocional sustentado en cuatro pilares: 1. Conocimiento
emocional; 2. Aptitud emocional; 3. Profundidad emocional; y 4. Alquimia
emocional. A su vez cada uno de estos pilares de la inteligencia emocional
tienen cuatro aptitudes emocionales, lo que arroja un total de dieciséis
aptitudes emocionales.
El análisis de ambos modelos de inteligencia emocional permite
comprender que en gran medida las aptitudes emocionales están superpuestas
con diferentes nomenclatura. Este tema seguramente será todavía objeto de
muchas controversias y debates, pero de momento la propuesta de Goleman
parece tener un mayor número de seguidores.
8°. La efectividad
personal y organizacional y la inteligencia emocional.
La inteligencia emocional será, a no dudarlo, uno de los temas que más
se estudiará y explotará en los próximos años. Durante el siglo XX uno de
los temas recurrentes de estudio e investigación de la psicología ha sido
el de la inteligencia racional, el mismo que se ha expresado en términos
como edad mental, cociente intelectual, aptitudes intelectuales, funciones
cognitivas e inteligencias múltiples.
Por cierto, hay todavía muchísimo por investigar y estudiar en cuanto
al tema de la inteligencia emocional, pero de lo que podemos hoy estar
seguros es que el papel de las emociones comienza a reconocerse y
revalorarse plenamente en las organizaciones empresariales.
Daniel Goleman no ha propuesto propiamente en sus últimos libros: La
inteligencia emocional, primero, y La inteligencia emocional en la
empresa, después, un programa para el desarrollo de las aptitudes
emocionales. Ha establecido, sí, quince líneas orientadoras para la
capacitación en aptitudes emocionales. Inclusive ha fundado el
Consortium for Research on Emotional Intelligence in Organizations,
entidad que se mantiene muy activa en la creación de programas efectivos
para el desarrollo de las aptitudes emocionales en las empresas. Algunos
de estos programas identificados, que pueden conocerse vía internet en la
página web del Consortium, son los siguientes: Tácticas y
estrategias de interacción gerencial para el liderazgo efectivo,
entrenamiento en motivación de realización, programa de entrenamiento en
competencias emocionales, entrenamiento en relaciones humanas,
etcétera.
Tengo la impresión de que muchas de las ideas propuestas por Stephen R.
Covey concuerdan con las de Daniel Goleman. ¿Por qué no sinergizar las
ideas de Covey, administrador, y Goleman, psicólogo, en un proyecto de
desarrollo personal y organizacional? Este es un desafío interesante para
psicólogos y administradores. He aquí también una aplicación práctica de
la tercera idea superior de la que nos habla el propio Stephen
Covey en su sexto hábito.
9°. Las personas y los líderes centrados en
principios.
Diversos estudiosos e investigadores de la psicología han planteado en
varias de sus obras un conjunto de características psicológicas que
definirían al hombre maduro. Abraham H. Maslow (1908 - 1970) en su
libro Motivación y personalidad (1954) explicó mediante una muy
valiosa y original investigación un conjunto de rasgos de la personalidad
auto desarrollada.
Las características de personalidad que pudo encontrar Maslow,
explicadas ampliamente en su citado libro, son las siguientes:
1. Percepción más eficiente de la realidad y relaciones más cómodas
con ella.
2. Aceptación de sí mismo, de otros, de la naturaleza.
3. Espontaneidad.
4. Enfoque del problema.
5. La cualidad de separación; la necesidad de soledad.
6. Autonomía, independencia de cultura y medio ambiente.
7. Novedad continuada de expresión.
8. La experiencia mística; el sentimiento oceánico.
9. Sentimientos hacia la humanidad de identificación, simpatía y
afecto.
10. Relaciones interpersonales.
11. La estructura del carácter democrático.
12. Discriminación entre medios y fines.
13. Sentimiento filosófico de buen humor.
14. Creatividad.
15. Resistencia a la “enculturación”.
Carl R. Rogers (1902 - 1987), otro brillante psicólogo
contemporáneo de Maslow, también ha planteado un conjunto de
características psicológicas de la personalidad del hombre del
mañana. Tales características, serían las siguientes:
1. Apertura interna y externa al cambio, a nuevas formas de vivir, de
ver, de ser.
2. Deseo de autenticidad, rechazo de la hipocresía, la falsedad o el
llevar una vida doble, secreta.
3. Cierto escepticismo hacia la ciencia y la tecnología, hacia lo que
pretende la conquista y el control de la naturaleza y de las personas, a
la vez que apoyo y colaboración con la ciencia y la tecnología que
llevan a la autoconsciencia y el autocontrol.
4. Deseo de armonía que evite dicotomía y busque la totalidad de la
vida con el pensamiento, los sentimientos, las energías física y
psíquica.
5. Deseo de intimidad, de nuevas formas de cercanía, de comunicación
tanto intelectual como emotiva.
6. Persona en proceso. La persona del mañana está convencida de que
la vida es dinámica, en cambio constante; vive este proceso de
transformación y corre riesgos que le lleve a ser y crecer.
7. Capacidad de amar, deseoso de brindar ayuda a otros cuando
realmente la requieren. La persona del mañana es gentil, sutil, aguda,
no-moralista, no-juez y está preocupada por los demás.
8. Contacto con la naturaleza. Esta persona es amante de la
naturaleza y tiene una conciencia ecológica que le permitirá el placer
de aliarse con la naturaleza en lugar de luchar o tratar de
conquistarla.
9. Anti institucionalidad. Esta persona tiene antipatía por las
estructuras inflexibles, altamente estructuradas o burocratizadas;
piensa que la existencia de instituciones se justifica sólo si sirven a
las personas y no a la inversa.
10. Autoridad interna. La persona del mañana tiene confianza en su
propia experiencia y desconfianza de las autoridades externas
impositivas; es libre para, de acuerdo con sus propios juicios morales,
desobedecer las leyes que considera injustas.
11. Despego de bienes materiales. El dinero y el estatus social no
son los objetivos de esta persona que valora más el ser que el
tener.
12. Tendencia al desarrollo espiritual. La persona del mañana desea
encontrar el significado y propósito de la vida, que va más allá de lo
humano; examina los caminos por los que el hombre ha encontrado valores
y fuerzas que le permiten trascender y vivir en paz interior.
Stephen R. Covey también ha definido, sustentándose en sus propios
estudios y observaciones, las características distintivas de las personas
y líderes centrados en principios. De acuerdo con Covey, las
características de las personas centradas en principios, serían las
siguientes:
1. Son más flexibles y espontáneas.
2. Sus relaciones con los demás son más fecundas y gratificantes.
3. Son más sinérgicas.
4. Aprenden continuamente.
5. Se vuelven más propensas a contribuir.
6. Obtienen resultados extraordinarios.
7. Desarrollan un saludable sistema inmunitario psicológico.
8. Fijan sus propios límites.
9. Llevan una vida más equilibrada.
10. Se sienten más confiadas y seguras.
11. Son más capaces de hacer coincidir lo que pregonan con lo que
realizan.
12. Se concentran en su círculo de influencia.
13. Cultivan una rica vida interior.
14. Irradian energía positiva.
15. Disfrutan más de la vida.
Siguiendo a Covey, a reglón seguido también señalamos las
características distintivas de los líderes centrados en principios. Tales
características, serían las siguientes:
1. Aprenden continuamente.
2. Tienen vocación por servir.
3. Irradian energía positiva.
4. Creen en los demás.
5. Dirigen sus vidas de forma equilibrada.
6. Ven la vida como una aventura.
7. Son sinérgicos.
8. Se ejercitan para la autorrenovación.
En nuestro medio, recientemente David Fischman ha publicado una
estupenda obra: El camino del líder. Historias ancestrales y vivencias
personales, en la cual señala diez pasos para recorrer el camino
conducente hacia el liderazgo. Tales pasos, ilustrados con historias
educativas y amenas , son los siguientes:
1. Autoestima.
2. Visión.
3. Creatividad.
4. Equilibrio.
5. Aprendizaje.
6. Comunicación efectiva.
7. Entrega poder (empowerment).
8. Trabajo en equipo.
9. Servicio.
10. Integridad.
De algo sí que podemos estar seguros revisando el significado
psicológico de todas estas características de personalidad, planteadas por
Maslow, Rogers, Covey, así como los diez pasos de Fischman. Todos éstos,
en mayor o menor grado, se relacionan con lo que hoy día se denomina
inteligencia emocional. De tal manera que el desarrollo de estas
características de personalidad no significará sino el desarrollo de la
inteligencia emocional.
Al llegar a esta parte final de nuestro trabajo, convendría señalar que
no solamente la psicología o las demás ciencias sociales nos enseñan el
significado del liderazgo, sino que también la literatura nos proporciona
magníficos ejemplos. Las grandes obras literarias que forman parte del
patrimonio cultural de la humanidad, acaso todavía nos soliciten en sus
silenciosas páginas llenas de amor, sabiduría y belleza, lecturas y
relecturas para el aprendizaje del liderazgo. Liderazgo que debe
manifestarse siempre primero en nosotros mismos, que después de todo y a
pesar de todo constituye el liderazgo esencial.
10°. Reflexiones finales
Es necesario considerar seriamente las ideas propuestas por Stephen E.
Covey porque pueden ayudar muy efectivamente en el propósito de contribuir
al desarrollo personal y organizacional. ¿Son ideas difíciles de aplicar,
quizá algo costosas y, además, con resultados más mediatos que inmediatos?
Es posible que la respuesta sea afirmativa; sin embargo, en el tema de la
efectividad personal y organizacional, de la misma manera que en el de la
inteligencia emocional, todavía no se conocen atajos, caminos cortos o
rutas fáciles.
De lo que no podemos dudar es que en estos tiempos turbulentos que
corren se requiere impulsar decisivamente en las empresas programas que
ayuden efectivamente al desarrollo humano. Sin éste, a no dudarlo, no será
posible en modo alguno lograr el desarrollo organizacional en forma firme
y sostenida en un contexto mundial de creciente competencia e incremento
de competitividad.
Puedo señalar, en forma enfática, que el rol del supervisor puede y
debe enriquecerse y fortalecerse sustantivamente con diversas acciones
administrativas y psicológicas. Sin embargo, si acaso debo señalar una
sola acción diría que el supervisor debiera asumir con más competencia,
dedicación y vocación su papel de comunicador, motivador y capacitador en
su trabajo del día a día. Debe también comprender -tal como Daniel Goleman
lo enseña- que en el mundo del mañana, que en realidad viene siendo el
mundo del presente, ya no es suficiente el cociente intelectual y la
pericia para el logro del éxito sino que también es imprescindible el
dominio de ese complejo psicológico al que se denomina inteligencia
emocional.
Finalmente, es muy necesario señalar la extraordinaria importancia que
tiene la conducta ética o integridad moral en todos los ámbitos de
actuación de la persona humana. Conducta ética que refleja la calidad de
los valores humanos y que no puede olvidarse en la compleja realidad de
las organizaciones y comunidades. Conducta ética que retrata el patrimonio
de humanidad de los actores sociales en un mundo esperanzador pero también
convulsionado. Conducta ética que necesita expresarse en el desarrollo
humano por cuanto sin esta base de principios no podría sostenerse con
solidez la efectividad personal y organizacional. La inteligencia
emocional significa también, entre muchas otras cosas, la capacidad para
expresar a plenitud la conducta ética, rica en valores humanos y esencia
de nuestra propia humanidad.
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