México, D. F., a 11 de septiembre del 2008.

Señor Ebrard:

Hace ya casi un año, una niña sufrió un ataque. Lo más lamentable de eso es que esta sola junto con su madre para enfrentarlo. No importa cuánto han padecido y que tanta evidencia se tenga, pues algunos funcionarios las han ignorado y no les dan la justicia que debieran por su ineptitud, su falta de ética y su alcahuetería hacia los criminales. Pareciera que la ley nos dice que está bien que estas cosas pasen y que hasta uno se lo tiene bien merecido. Esto no es posible, y menos porque el hecho de que esta niña no sea Fernanda Martí, no significa que se deba permitir que sea ignorada. A un año de su tragedia, no le han resuelto nada justo, mientras que vemos que ya casi tienen el caso resuelto del padre de este joven Martí, solo porque es empresario e importante, y en mucho menor tiempo. Al igual que el caso de Silvia Vargas, esta niña no merece ser ignorada, y más porque ellas son el presente Y futuro de México.

Yo no soy familiar de esta madre y esta niña, ni tampoco su vecina, y menos tengo el placer de conocerlas; sin embargo, eso no es razón para que no pueda sentir lo que están pasando y mucho menos el no intentar algo, aunque sea insignificante, para ayudarlas a que se resuelva su caso a favor de la víctima. Me indigna, como a la inmensa mayoría del pueblo mexicano (lo cual puede corroborar usted mediante encuestas o en la forma que usted quiera), que a este empresario y a todas aquellas personas con poder adquisitivo o político, les resuelvan sus casos en un chasquido, mientras que a gente humilde como a esta niña, las ignoran, y que no tienen los recursos para alzar su voz mediante espectaculares o ante las cámaras de televisión.

No tengo un cargo importante, no soy familiar de un alto funcionario, mucho menos pertenezco a una familia con poder económico, pero aún así quiero ayudar a resolver esta tragedia. Como esta mujer lo pide, yo me lancé a buscar a alguien sensible a su causa, por lo cual he enviado cartas a diversos periodistas esperando que sean sensibles, pero una verdad que no podemos ignorar es que, tal vez ellos no presten atención a este caso, que quizá ni se enteren porque no dan seguimiento a los casos de gente sencilla, o que simplemente no les es permitido hablar de aquellos casos que no sean redituables para la empresa en que trabajan, así como también el hecho de que ellos solo son periodistas, y que aún cuando alcen su voz, son las autoridades las que deciden al final. Con mucha esperanza y alegría, al hacer una de mis continuas visitas a la página del gobierno, vi que se estaba planeando para el día 11 de septiembre un chat con usted. Aún cuando se tiene, de forma general por parte de toda la sociedad mexicana una pésima imagen de políticos y autoridades, me atrevo a pedirle ayuda, a suplicar si es necesario para que se sensibilice a este caso y gire la orden al Procurador para que reabran el caso, rehagan la investigación sin todas las contradicciones y omisiones que hoy tiene el expediente, y se haga justicia contra los delincuentes involucrados.

Considero que no es mucho pedir, le tomará cinco minutos leer esto, y un par más para darle la información y la orden al Procurador para que se le de seguimiento. Quizá un minuto a la semana para preguntarle al señor Procurador “qué paso con mi encargo? ¿Ya se resolvió el caso a favor de la víctima?”.

Aunque a veces se diga lo contrario en las calles, en el metro, en todos lados, yo aún tengo algo de fe. Creo que aún hay personas que se interesan en los problemas de la gente y por lo cual, escuchará mi voz, como yo escuché la de esta mujer, y me ayudará para formar una cadena de ayuda que llegue hasta esta madre, y así devolver las esperanzas de esta niña. No importa si no somos sus amigos, familiares o vecinos, aún así podemos ayudarlas y darles la paz que debieron tener hace ya casi un año. No es tarde para corregir el error de los funcionarios que llevan este caso. Bastará con la orden de usted y del señor Procurador para que ellos tomen en serio el asunto y se haga justicia, porque desafortunadamente solo hasta que un jefe los presione, ellos se pondrán a trabajar como debieron hacerlo desde hace un año. Por favor señor Ebrard, ayúdenme a aligerar la carga de una niña de 13 años, para que no crezca sin esperanzas, con la idea de que ya no hay justicia como lo están haciendo muchos Fernandos y Fernandas que aún viven. Créame que no es la única que lo necesita. Recuerde bien que, a diferencia del caso del joven Marti que ya no puede hacer nada desafortunadamente, esta niña SI continuará con su vida, ella SI tendrá que llevar una carga emocional tremenda y difícil de superar por la injusticia que está viviendo, pero que si nosotros la apoyamos haciéndole justicia, será más fácil y evitaremos que crezca con dolor, con rencor, pero sobretodo, como muchos de nosotros, sin esperanzas.

Aún cuando los medios digan muchas cosas, aún hay gente que escuchamos su voz, que vemos sus acciones y nos enteramos de los cambios que esta haciendo. El libro de sexualidad, la nueva estación de radio del DF, la pista de hielo, los conciertos en el zócalo, las jornadas para impulsar el uso de la bicicleta y los libros para leer en el metro, entre otras muchas cosas, son acciones criticadas, pero que sí ayudan, que de mi parte y de mucha gente, sí apoyamos. Hay muchas cosas que resolver, pero poco a poco hemos de ir cambiando, como fue el tan mencionado caso del aborto que polarizó e hizo que se tomara conciencia al respecto. Pues bien, le pido que escuche nuestra voz como muchos escuchamos la suya. No me ignore como todos lo han hecho con esta madre e hija. No me ignore como los medios lo hacen cuando exigimos pluralidad e información objetiva sobre todos los temas y todas las personas que conforman este México. No me ignore como las demás autoridades suelen hacerlo solo porque no somos un Martí.

De corazón se lo pido, ordene al Procurador reabrir el caso y darle el debido seguimiento hasta que se esclarezca, se castigue a los culpables y no se le dé la conclusión que se tiene hasta ahora, que dice que los delincuentes son inocentes y unos santos y que la niña se violó sola, por obra y gracia del espíritu santo (ah, porque eso sí, exoneran a los culpables y no dan con ningún culpable cuando se tienen pruebas de que la niña fue violada).

Aún cuando yo no gane nada en este caso, quisiera, o mas bien, al igual que ellas, deseo y necesito algo de justicia. Ayúdelas y déle algo de justicia a esta niña, para que así no seamos tres las que pierdan las esperanzas de que aún existen valores en las autoridades, que aún se puede tener justicia, y que el DF también en eso ha avanzado, y podamos llegar a ser la “Ciudad de la Esperanza”. Por favor, no me haga perder la fe que he puesto en usted señor Ebrard, que créame que este chat me reabrió la esperanza pues tengo mucha en usted.

Gracias por escucharme. Estaré pendiente de sus acciones. Ahora la pelota esta de su lado de la cancha. Veamos como ataca la pelota, especialmente porque no es de la marca Martí.

----
Atte.
Lic. en C. C. Emilia Barajas
[email protected]
P. D. Con el fin de dar más publicidad, fuerza y seguimiento a este caso, así como formalidad y compromiso de parte de usted, así como yo lo he tomado desde que leí el testimonio de esta madre y decidí hacer algo, hago de su conocimiento que he decidido enviar esta carta a los distintos medios de comunicación.

Hosted by www.Geocities.ws

1