no estamos solos
Era un día muy especial, ya terminaban las clases y Ana invito a sus amigas
Maria y Nerea a pasar un tiempo en su casa de campo con sus abuelos. Estas
aceptaron sin rodeos y en un santiamén hicieron sus maletas.
Al llegar se quedaron asombradas de lo grande que era la casa de su amiga y
enseguida comenzaron a recorrerla con gran entusiasmo. Lo que no se esperaban
era lo que ocurriría por la noche.
Al oscurecer los abuelos comenzaron a festejar la llegada de su nieta y sus
amigas con un baile muy extraño, cuando de pronto la abuela se comenzó a
sentir mal. En ese momento todos se asustaron al ver que comenzaba a ponerse pálida,
fue entonces cuando el abuelo de Ana la llevo al hospital dejando solas a las
chicas.
Ya era demasiado tarde y las chicas, al darse cuenta que los abuelos de Ana
tardarían mas tiempo, decidieron irse a dormir.
La habitación estaba muy oscura y las chicas comenzaron a sentir miedo de lo
que podía sucederles. Al acostarse se asombraron de lo grande que era su
habitación y del espacio que había entre las camas.
Como Ana era muy miedosa decidió acostarse en el medio de las tres camas así
podía estar rodeada de sus amigas.
Comenzaron a escuchar ruidos y propusieron ir a buscar velas, a lo que nadie
se animo a hacer. Al final decidieron tomarse de las manos, así tal vez
se les pasaría el miedo. En medio de la oscuridad no podían ver mucho,
pero lo lograron, al menos eso creían.
Al día siguiente sus abuelos regresaron y les preguntaron si no habían
tenido miedo, ellas les respondieron que no por que tenían un truquito,
cogerse de las manos. Cuando trataron mostrárselo a sus abuelos no lograron
hacerlo de ninguna manera.
Hasta el día de hoy se preguntan a quien tomaron de las manos.