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En la Biblia se los menciona 387 veces, en la Cábala judía se calcula su cantidad entre 49 y 100 millones. En todo caso cifras tan misteriosas como la naturaleza, funciones y alas de los ángeles. Santo Tomas de Aquino explicó que los ángeles pueden tomar forma humana pero carecen de materia, y que solo son pensamiento. |
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Incluso
a pesar de su absoluto monoteísmo, adoración a un solo dios, el
antiguo Israel fue capaz de asumir la imagen de un concilio de dioses
convirtiendo a todos ellos en ángeles que sirven a un solo dios, lo
mismo que los cortesanos terrenales sirven sólo a su rey. Esta
aceptación de una creencia en la existencia de ángeles se desarrolló
de forma relativamente fácil porque tanto los dioses menores como los
ángeles podían ser llamados hijos de Dios. En el pensamiento hebreo
tradicional, se asumía que los ángeles tenían la forma de varones
humanos, por lo que podían ser confundidos con hombres. Después
del periodo del exilio babilónico de Israel (597-538 a.C.), el
pensamiento judío con respecto a los ángeles fue considerablemente
alterado y enriquecido. Basándose en el arte mesopotámico, los
artistas y escritores comenzaron a dotar de alas incluso a los
serafines antropomórficos, y se desarrolló un interés por las
prendas de los ángeles, sus nombres y sus categorías. Además de la
influencia mesopotámica, la tradición dualista persa añadió otra
dimensión a la angeolología hebrea postulando ángeles hostiles y
destructivos que se rebelaban contra Dios. La secta judía Qumran, o
de los Esenios, por ejemplo, veía el mundo como un campo de batalla,
la escena de un combate entre el espíritu de la Verdad y el espíritu
del Mal, este último, un poder demoníaco opuesto a Dios llamado
Belial. Posteriores desarrollos, tanto en el judaísmo como en la
cristiandad, mostraron un importante crecimiento del mundo angélico,
no menor al hecho de la continuidad de la antigua práctica de aceptar
a los dioses de religiones politeísticas convirtiéndolos en
querubines. Aunque la creencia en los ángeles es ampliamente
testificada en la Biblia, muchos teólogos, a pesar de todo, sugieren
que el concepto fue adoptado por los escritores bíblicos tanto como
mecanismo literario para personificar la presencia divina, como un
medio para degradar a los dioses de religiones politeístas. |
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Que los ángeles son enviados a la Tierra para cumplir misiones defensivas contra el mal lo indican los textos religiosos. Así el ángel iraní Vophu Manah o espíritu del bien le llevo la palabra divina a Zoroastro hace más de 2500 años, y el arcángel Gabriel le dictó el Corán al profeta Mahoma un milenio después, corporizándose ante el como lo había hecho siglos atrás ante la Virgen María, para anunciarle que Dios la había elegido para ser madre de Jesús. |
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En los antiguos ritos indoeuropeos, los ángeles nacían de cinco años y en un repollo. En los primeros relatos del Antiguo Testamento, los ángeles seducían a las mujeres hermosas. Esta circunstancia desapareció en tiempos de Jesús: por entonces las criaturas celestiales estaban instaladas en esferas celestiales muy elevadas y de ningún modo podían tener contacto con los humanos. Lo cierto es que los ángeles no aparecen en el arte cristiano antes del siglo IV d. C., tal vez porque los antiguos judíos tenían prohibida su representación figurativa y en términos sintéticos, sus rasgos físicos parecen provenir del arte asirio a través del legado griego y romano. No obstante las Crónicas de Enoc, inmensa recopilación de textos primitivos hecha en el siglo II a, C., detallaban el aspecto y el hábito de los ángeles y demonios. Crónicas a las que San Jerónimo declaró apócrifas precisamente unos 400 años después de Cristo, condenando su visión maniqueísta del bien y del mal enfrentados a muerte, pero sin poder impedir su definitivo ingreso al Antiguo Testamento. Si bien ese santo logró minimizar los sórdidos poderes de los ángeles malos y destacar las luminosas virtudes de los buenos, luego ya en tiempos del Nuevo Testamento, su doble esfuerzo pasó al olvido: ahí apareció claramente como un tercio de todos los ángeles del cielo se reveló contra Dios bajo la influencia de Lucifer, y tras su derrota en el combate, lo siguieron al infierno.
Para Zoroastro, el Mesías persa del siglo VII a.C., la vida era regida por dos principios: la luz y las tinieblas, en un eterno antagonismo. Con estos antecedentes, el relato bíblico da cuenta de un Dios omnisciente que creó a los ángeles sólo para cumplir un rol de emisarios cósmico, y también de cómo nacieron los ángeles caídos o demonios. El ángel más amado por Dios, quiso ser tan perfecto como su creador y, en abierto desafio a su poder supremo, organizó ejércitos de ángeles rebeldes que condujo hasta las mismas puertas del cielo. En el Apocalipsis, San Juan narra dramáticamente la batalla entre los ángeles leales guiados por San Miguel Arcángel, lo que también figura en una parte del Corán, incluyendo las denominaciones Ibis y Shaitan, que en occidente significan Diablo y Satán. |