COMUNIDAD APOSTÓLICA HOSANNA
Redes de
Crecimiento
Lección de la
semana del 29 de Diciembre 2002, al 4 de Enero de 2003
2003 AÑO DE LO
IMPOSIBLE
AQUEL MONTE
SERÁ TUYO
1. Nos preparamos
para el “Año de lo imposible”. Teniendo en cuenta que “...no
hará nada Jehová el señor, sin que revele su secreto a sus siervos los
profetas” (Amos 3:7), aceptamos, por esta proclamación,
que Dios hará para sus hijos lo que hasta ahora nos ha sido imposible. “Creed
en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis
prosperados”. (II° Crónicas
20:20)
La escritura a la que el Espíritu
Santo enfoca nuestra mirada para la semana que nos introduce al “año de
lo imposible” nos enseña el poder delas cualidades necesarias para
conquistar lo imposible. Vayamos a Josué 17:14-18 “Y los hijos de José
hablaron a Josué, diciendo: ¿Por qué nos ha dado por heredad una sola suerte y
una sola parte, siendo nosotros un pueblo tan grande, subid al bosque, y haceos
Demóstenes allí en la tierra de los fariseos y de los refaitas, ya que el monte
de Efraín es estrecho para vosotros. Y los hijos de José dijeron: No nos
bastará a nosotros este monte; y todos los canenos que habitan la tierra de la
llanura, tienen carros herrados; los que están en Bet-seán y en sus aldeas, y los
que están en el valle de Jezreel.
Entonces Josué respondió a
la casa de José, Efraín y a Manases, diciendo: Tú eres gran pueblo, y tienes
grande poder, no tendrá una sola parte, sino que aquél monte será tuyo;
pues aunque el bosque, tú lo desmontarás y lo poseerás hasta sus límites más
lejanos; porque tú arrojarás al cananeo, aunque tenga carros herrados, y aunque
sea fuerte”.
2. La parte final del Capítulo 17 del Libro de Josué describe la petición que los hijos de José, Efraín y Manases, le hicieron al sucesor de Moisés, con respecto a la participación de la tierra de Canaan.
Hay en la solicitud de los hijos de José y en la respuesta de Josué, una edificante y preciosa lección para todo cristiano, que es, además, de particular aplicación a esta iglesia, sobre los logros y éxitos que pretendemos alcanzar. Consideremos las enseñanzas del texto bíblico, cuya aplicación nos capacitará para transformar lo imposible en posible.
3. Para prosperar en la vida cristiana, así como en cualquier actividad humana, se precisa de ambición. Con esta palabra no me refiero al pecado de anhelar la vanidad innecesaria, la riqueza deshonesta, el dinero mal habido o el placer ilegítimo. Hay una ambición sana, espiritual, santa. Dios colocó en el hombre el deseo de prosperar, de crecer, de superarse y de aspirar a lo mejor. Los hombres de Dios, a quienes la Escritura retrata, son presentados en un marco de ambición espiritual.
4. Leamos la petición de los hijos de José: “Y los hijos de José hablaron a Josué diciendo: ¿Por qué nos has dado por heredad una sola suerte y una sola parte, siendo nosotros un pueblo grande, y que Jehová nos ha bendecido hasta ahora? (Josué 17:14) Los hijos de José pensaban que una heredad para ellos no era suficiente, ya que eran un pueblo grande a quienes Jehová había bendecido. ¡Ellos querían más! Todo comenzó allí: ¡Un deseo por algo más¡ Dios los había bendecido, estaban agradecidos, pero querían más. Y Dios siempre tiene más para sus hijos.
5. Los hijos de José eran las tribus de Efraín y Manases. Ambas tribus ya habían recibido sus tierras al otro lado del Jordán. Recordamos que Dios sacó al pueblo de Israel de Egipto y lo guió por el desierto por mano de Moisés, pero que fue Josué el comisionado para poseer y distribuir la tierra. Efraín y Manases se rebelaron contra el conformismo, enemigo fatal del desarrollo y la prosperidad. Cuando te conformas con lo que tienes o el nivel de donde has llegado, renuncias a la superación y asesinas a tu ambición.
6. La ambición santa puede ser el producto de un sencillo pero ardiente deseo, de una visión de Dios o de una sentida necesidad. En el caso de Efraín y Manasés pareciera que el deseo de más tierra nació de la previsión hacia el futuro. Cualquiera sea la causa que motive tu ambición santa, lo que importa es la meta u objetivo que Dios coloca delante de ti. No mates tus ambiciones. Cree en Dios por grandes cosas, trabaja por ellas y recíbelas.
AMADO: No te conformes con las bendiciones recibidas. Dios espera que tú pidas más. AMÉN.
AUTO IMAGEN
“Somos un pueblo grande y Dios
nos ha bendecido”.
7. Para alcanzar el éxito, también para prosperar en todo lo que emprendamos, es muy importante el concepto que tenemos de nosotros mismos. Nadie puede ir más allá de lo que pienses de si mismo. Josué les ofreció a los hijos de José el Monte y la llanura. El problema es que el Monte estaba ocupado por un bosque, en tanto la llanura era habitada por los cananeos, eran guerreros preparados y fieros.
Los hijos de José le presentaron
ambos obstáculos a Josué. Entonces Josué les respondió: “somos un pueblo grande y Jehová
nos ha bendecido”.
8. la respuesta de Josué es una combinación de bondad, firmeza, fe y valor. Josué desafió la capacidad de Efraín y Manases de pelear por su aspiración. Josué apelo al concepto que los hijos de José expresaron de sí mismo: “Somos un pueblo grande y Dios nos ha bendecido”.
9. El principio de la
auto imagen es fundamental para lograr lo imposible. Pensemos en el
joven David enfrentándose él sólo al gigante que atemorizaba a todo el ejército
de Israel. David tenía la imagen de sí mismo que le infundía su revelación de
Dios. David no era lo que sus hermanos o Saúl decían de él. David era lo que
Dios dijo que David era. “Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes
a mí con espada, lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre Jehová de los
ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado.
Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y
daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de
la tierra sabrá que hay Dios en Israel. Y sabrá toda esta congregación que
Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os
entregará en nuestras manos”.
(1° Samuel 17:45-47)
10. Pablo fue otro campeón de la auto-imagen. “Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia sino la gracia de Dios conmigo”. (I° Corintios 15:10). Pablo pudo llenar el imperio romano con el Evangelio de Jesucristo porque estaba convencido de su llamado, de su unción, del respaldo de Dios y del éxito de su misión.
11. Muchos sueños
fracasan por la devaluación de la auto imagen de los encargados de realizarlos.
Satanás es experto en destruir la personalidad interior. Si el diablo logra
hacerte creer que no eres lo que Dios dice que eres, jamás harás lo que Dios
dice que puedes hacer. En este año de lo imposible debes agarrarte de lo que la
Palabra de Dios dice para ti. “Tomad el escudo de la fe y destruir todos
los dardos de fuego del maligno” (Efesios
6:16)
12. Amado: ¿Qué dice Dios
de ti? ¿No has leído que: “Mayor es el que está en vosotros, que el
que está en el mundo” (1ª Juan
4:4).
“En todas estas cosas somos más
que vencedores por medio de aquél que nos amó”. (Romanos 8:37).
“Todo lo puedo en Cristo que me
fortalece”. (Filipenses 4:13).
“Al que cree todo le es posible”.
(Marcos 9:23).
“Si Dios es por nosotros, ¿quién
contra nosotros?” (Romanos 8:31).
Te recomiendo que leas, repitas, memorices y confieses versículos bíblicos que levanten tu fe, te coloquen en el lugar que Jesucristo ha puesto, y te den una auto imagen correcta.
“¡Jehová Dios de vuestros padres
os haga mil veces más de lo que ahora sois, y os bendiga, como os ha prometido¡
(Deuteronomio 1:11)
FE
13. “Aquel Monte Será Tuyo” fue
la promesa de Josué. “Sin fe es imposible agradar a Dios”. (Hebreos 11:6).
Los hijos de José necesitaban fe para poseer la tierra que José les estaba entregando. Josué se las entregaba, pero Efraín y Manases deberían conquistarla. Allí entraba la fe en operación. La fe opera bajo la aceptación y posesión espiritual de las promesas divinas, o sea, de la palabra de Dios. Después viene la conquista material de lo prometido.
AMADO: Usa la fe que ya Dios te dio. Cree en su Palabra. Amen
14. La fe no camina junto
a la jactancia. La fe se aleja del corazón caprichoso y vacío. La fe no toma la
misericordia de Dios como excusa para la negligencia. Las palabras de Josué
llevaban fuego para encender la fe del corazón. “Aquel monte será tuyo”. Efraín
y Manases tenían que asimilar antes de poseer la tierra que solicitaban
que “…
sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a
Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”. (Hebreos 11:6).
15. “La fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios”. (Romanos 10:17). La fuente de la fe es la palabra de Dios. En este caso, la fe vino por la boca del ungido de Jehová, es decir, a través de Josué. La ambición sin fe, sólo producirá frustración. La auto imagen depende de la fe en el sentido de que la fe es la aceptación de lo que Dios dice. Una baja autoestima es reflejo de una fe lastimada.
16. Efraín y Manases no recibieron la tierra porque Josué organizara la conquista del Monte con la ayuda de las diez tribus restantes. Josué se limitó a darle a Efraín y Manases una palabra de fe.
El cinturón romano que clamaba
ante Jesús por la salud de su criado dijo: “Señor, no soy digno de que entres bajo mi
techo; solamente di una palabra, y mi criado sanará… Al oírlo Jesús, se
maravilló y dijo a los que le seguían: De cierto os digo que ni aun en Israel
he hallado tanta fe… Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creíste, te
sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora”. (Mateo 8, 10 y 13).
La fe siempre logra lo que tu ambición se propone.
ESFUERZO
17. La escritura que nos
sirve de base a nuestra meditación
concluye con una exhortación de Josué a Efraín y a Manases, en donde sobresalen
tres aunques. A cada uno de esos aunque, Josué presentó un argumento
invencible. Examinemos brevemente el texto: “Sino que aquel monte será tuyo; pues aunque es bosque, tú lo
desmontarás y lo poseerás hasta sus límites más lejanos; porque tú arrojaras al
cananeo, aunque tenga carros herrados, y aunque sea fuerte”. (Josué: 17:18).
Efraín y Manases no poseerían la tierra prometida tan sólo con pedirla. Tenían que trabajar en el desmonte y batallar con los cananeos hasta expulsarlos de la tierra. El hecho de que Dios nos prometa sus bendiciones no nos convierte en perezosos. ¡Haloo! Muy por el contrario, el deseo de prosperar, progresar y superarnos, nos anima y nos da valor para esforzarnos más. El éxito verdadero es el resultado, únicamente, de una vida de esfuerzo. Dios había bendecido a Efraín y a Manases, pero si ellos querían más, deberían trabajar, guerrear y esforzarte.
18. Caleb es un buen
ejemplo de la necesidad de esforzarte por conquistar la tierra. “Y
los hijos de Judá vinieron a Josué en Gilgal; y Caleb, hijo de Jefone cenezeo,
le dijo: Tú sabes lo que Jehová dijo a Moisés, varón de Dios, en Cades-barea,
tocante a mí y a ti… Todavía estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió;
cual era mi fuerza entonces, tal es ahora mi fuerza para la guerra, y para
salir y para entrar. Dame, pues, ahora este monte, del cual habló Jehová aquel
día; porque tú oíste en aquel día que los anaceos están allí, y que hay
ciudades grandes y fortificadas. Quizá Jehová estará conmigo, y los echaré,
como Jehová ha dicho.” (Josué
14:6,11,12).
A los ochenta y cinco años Caleb estaba dispuesto a batallar contra los cananeos, aunque sus ciudades fueran grandes y edificadas, para poseer a Hebrón, tal como Moisés se lo había prometido.
Pablo animó a Timoteo a esforzarse. “Tu,
pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús”. (II° Timoteo 2:1).
Jesús dijo: “el reino de los cielos sufre
violencia, y los violentos lo arrebatan”. (Mateo 11:12).
19. El primer aunque de Efraín y Manases era el bosque. Con esfuerzos, ambos lo convertirían en tierras de labranza y población. El segundo aunque era el poder tecnológico superior de los cananeos. Los israelitas no tenían carros de hierros, ni instrumentos de guerra que sí poseían los cananeos y que les daba gran ventaja. Con esfuerzo, los hijos de José deberían ingeniarse para pelear en desventaja contra el enemigo y vencerlo.
El tercer aunque era la superioridad militar de los cananeos, “son fuertes”. Con esfuerzo, Efraín y Manasés, peleando con valor y astucia los derrotarían. Josué no reunió a las otras tribus de Israel para que pelearan las batallas de los hijos de José. Esto nos enseña que cada uno de nosotros debe pelear su propia batalla. Con Jesús no hay aunque que nos detenga. El aunque es lo que convierte nuestro sueño en imposible. Con la ayuda de Dios será posible. Derrota a todos tus aunques. Amen.
Lamentablemente, es aquí donde muchos fallan. ¡Todo lo que quieren!!! Los que así piensan no entienden que Dios nos ha llamado a esforzarnos en la gracia que es en Cristo Jesús.
AMADO: ¿Anhelas Más de Dios? ¡Esfuérzate! “Esfuérzate y esforcémonos por nuestro pueblo, y por las ciudades de nuestro Dios; y haga Jehová lo que bien le parezca”. (1 Crónica 19:13).
¡ESFUERZATE Y SE VALIENTE¡
20. FAMILIA HOSANNA: Dios nos ha bendecido mucho, ¡Gloria a Su Nombre! Pero esto no es todo. ¡Hay muchos más, muchísimos más! No hemos visto nada todavía. Les reitero: Ambición, autoimagen, fe y esfuerzo.
¡AQUEL MONTE SERÁ TUYO!