COMUNIDAD APOSTÓLICA HOSANNA.
NOTA PASTORAL
JEHOVÁ EL DIOS ETERNO
LECCIÓN PARA LA SEMANA DEL 24 DE
FEBRERO AL 2 DE MARZO
DOMINGO 23 DE FEBRERO
DE 2003.
“Y
plantó Abraham un árbol tamarisco en Beerseba, e invoco allí el nombre de
Jehová Dios eterno”. (Génesis 21:
33-34)
En esta porción
aparece un nombre nuevo de Dios y es “Jehová
Dios Eterno”. En el hebreo original
es El Olam. Como todos los demás
nombres de Dios, este revela una de las cualidades de la naturaleza divina.
Dios es el único ser eterno.
Dios nunca cambió de una etapa a otra en su existencia.
La Biblia dice: “Yo Jehová no cambio”. (Malaquías 3:6), y también dice: “Jesucristo
es el mismo ayer, y hoy, y por los” (He.
13:8). Asimismo, La Palabra declara que en Dios no hay mudanza,
ni sombra de variación, (Santiago 1:17).
A nosotros no es difícil comprender
este concepto porque el cambio es inherente a los asuntos humanos. Primero
aprendemos a hablar, después a escribir, luego dejamos de ser niños, después
aprendemos a conducir, así cambiamos de niños a adolescentes, luego a jóvenes,
seguimos al período adultos para pasar más tarde a la vejez y probablemente
pasar a la eternidad. En cambio Dios
nunca aprendió nada. En el libro de Isaías leemos: ¿Quién enseñó al Espíritu de
Jehová, o le aconsejó enseñándole? (Isaías
40:13). Dios siempre lo supo todo, y siempre lo sabrá todo. Jamás investigó
nada. Por esta causa, cuando Abraham
hizo este altar, le llamo Jehová Eterno, es decir, Jehová Dios
de siempre.
A la luz de las Escrituras, podemos
extraer tres lecciones de este altar de Abraham.
1. EL DIOS ETERNO ES EL DIOS QUE SE ENCARGA DE TU PASADO.
Para entender de este altar hay que
conocer el marco histórico.
Años atrás Abraham había tenido
problemas con Abimelec, quien había tomado a Sara con la intención de convertirla
en una de sus mujeres. Dios le habló a
Abimelec en sueños y lo sentenció a menos que Abraham orara por él; luego
Abraham oró por Abimelec, por su mujer, y por sus siervos, y Jehová los sanó.
Pasado un tiempo después, Abraham cavó un pozo, y los criados de Abimelec se lo
quitaron, y Abraham los dejó. La Biblia dice que Abraham era riquísimo en
grado, por lo tanto él necesitaba mucha agua, y Dios lo había bendecido con un
pozo. En aquellos días, en medio de una tierra desértica (como lo era la tierra
de Beerseba, no era fácil tener un pozo; de manera que el que lograba encontrar
agua en medio de ese desierto, había un tesoro. Sin embargo, cuando los criados
de Ambimelec le quitaron el pozo a Abraham, el patriarca no fue a pelear con Abimelec.
Amado: Todo problema que hayas
tenido en el pasado, ponlo delante de Dios y no delante de los hombres, porque
Dios es eterno, El Olam tiene cuidado de nosotros. Amen.
Si han cometido alguna injusticia
contra ti en el pasado y esto todavía te afecta, no vayas a pelear con
Abimelec, la Biblia nos muestra un camino mejor. Preséntate delante del Dios
eterno que le hace justicia a los agraviados y a los que padecen violencia, (Salmo
103: 6; 146:7). Di como dijo Isaías: “Jehová es mi legislador”
(Isaías 33:32). Toma las palabras de la viuda, que decía: “Hazme
justicia de mi adversario” (Lucas.
18:3).
Todo lo que haya ocurrido en tu
pasado está delante de Dios. Si la culpa fue tuya, Dios es bueno y para siempre
es su misericordia; pero si fue que te
trataron mal, Dios sigue siendo bueno y para siempre en su misericordia.
Abraham no se amargó por lo que
hicieron. Con el paso del tiempo, Abimelec ñy Ficol, príncipe de su ejército,
se quedaron estupefactos, y se decían: ¡Todo lo que este hombre hace, le sale
bien!... mira que le quitaron ese pozo, pero él fue y cavó otros y
tiene agua...”. Entonces vinieron donde
Abraham y le dijeron: “Abraham, hemos visto que Dios esta con tigo
en todo cuanto tú haces”. (Génesis 21:22).
Amado: Si le das lugar a la justicia de Dios, tus adversarios se van a dar
cuenta que Dios esta contigo en todo cuanto haces. No te amargues por nada del pasado.
No
permitas que el pasado deje huellas de resentimiento.
No permitas que el doloroso recuerdo
del ayer empañe la felicidad de tú futuro.
Deja cualquier situación pretérita en las manos de Dios. Coloca en las manos de Dios toda herida,
cualquier dolor, cualquier fracaso, porque el Dios eterno tiene toso el
control, y él se encargará de acomodar el pasado de tu vida. Un pasado en manos de Dios es garantía de un
presente fructífero y un futuro de gloria.
Amén.
2. EL DIOS ETERNO CONTROLA TU PRESENTE.
Cuando Abimelec se acercó, Abraham, el
patriarca le recominó sobre el pozo robado por sus criados; Abimelec le
respondió: “Yo no sabia Abraham, nunca me
lo dijiste...”. la actitud de
Abraham fue, la de recibir el pozo quitado, sino, que además tomó ovejas y
vacas y se las regalo a Abimelec, y
también puso siete corderas aparte como testimonio del pacto que había entre
ambos.
Si había alguien que tenia que ser
generoso, debió ser Abimelec con Abraham, porque eran sus criados los que le
habían robado el pozo; pero fue Abraham que tomó ovejas y vacas, y lo dio a
aquellos que le habían quitado lo suyo.
El Evangelio es el único lugar donde
siempre encontraremos que perdiendo se gana; y donde siempre el humilde se hace
grande. Aquí, aquél se reconoce su falta, y procura que el otro sea bendecido y
ayudado el Dios Eterno lo bendice.
Amado: Siempre debemos tener
presente que nuestro pasado determina nuestro presente y afecta nuestro futuro.
Nuestro
Dios no es limitado por la medición del tiempo.
Dios
no necesita reloj ni calendario.
Aprendamos a dejar nuestro pasado en
manos de Dios y experimentar la bendición de una vida controlada por aquél que
sabe en la condición en cada uno de nosotros llegó hasta aquí y lo que hará con
las vasijas de barro que tiene en sus manos.
Dios es el Único que puede devolver el color, la fragancia y la frescura
a la flor marchita.
La próxima semana
continuaremos desarrollando este tema.
Trascrito por Shelly