COMUNIDAD APOSTÓLICA HOSANNA

Redes de Crecimiento

Lección de la semana del 22 al 28 de Diciembre de 2002

 

EL AÑO DE LO IMPOSIBLE

Prepárate para una Gran Obra en el 2003

 

 

1.  El espíritu Santo me ha movido a proclamar el 2003 como el “Año de    lo Imposible”. En base a este lema, nos preparamos con la Palabra para que el deseo de Dios tenga cumplido en cada uno de nosotros.

 

2.  El breve periodo que marca la finalización de un año, más allá del ajetreo propio que conlleva las celebraciones de diciembre y enero, nos impone la necesidad de evaluar el tiempo transcurrido y planificar para los próximos doce mases.

 

3.  Hay años que nos marcan. Todos tenemos un año que es o ha sido especial, o que determinó el rumbo de nuestra vida en alguna manera u otra. El año de nuestro nacimiento, el año de la graduación, el año en el cual ganamos una competencia o campeonato mundial, el año de nuestro matrimonio, el año en el que dios nos bendijo con el primer hijo ..., en fin, todos podemos identificar un año clave en la vida.

 

     Es mi oración que el 2003 sea un año especial para ti. Al proclamarlo como “Año de lo Imposible” te animo a orar por algo que hasta ahora te ha sido imposible, y a esperar que lo imposible se convierta en posible, en el año que se nos viene encima.

 

4.  El Espíritu Santo me lleva me lleva a compartir contigo preciosas lecciones que nos ayudarán a hacer del 2003 nuestro “Año de lo imposible”.  Te invito a leer el libro de Nehemías. Nehemías nos enseña como, en un año determinado, el vio cumplirse lo imposible. Nehemías fue comisionado por Dios para    una labor imposible a la consideración de sus contemporáneos.  Nehemías llamó la misión  Una gran obra”.  “Sucedió en el mes de Nisán, en el año veinte del rey Artajerjes, que estando ya el vino delante de él, tomé el vino y lo serví al rey. Y como ya no había estado antes triste en su presencia, me dijo el rey: ¿Por qué esta triste tu rostro? Pues estas enfermo. No es esto sino quebranto de corazón.  Entonces temí en gran manera.  Y dije al rey: Para siempre viva el rey.  ¿Cómo no estará triste mi rostro, cuando la ciudad, casa de los sepulcros de mis padres, esta desierta, y sus puertas consumidas por el fuego? Me dijo el rey: ¿Qué cosa pides? Entonces oré al Dios de los cielos,  y dije al rey. –si le place al rey, y tu siervo ha hallado gracia delante de ti, envíame a Judá, a la ciudad de los sepulcros de mis padres, y la reedificaré”.  (Nehemías 2:1-5)

 

5.  El libro de Nehemías cubre el último retorno de los judíos exiliados a Jerusalén y la consecuente misión de restaurar los muros de la destruida ciudad y la vida civil y moral del pueblo, dentro de la vida espiritual. Esdras registra los sucesos relacionados a los dos primeros regresos de los judíos a su tierra.  En tanto que el sacerdote Esdras enfoca la reconstrucción del templo, Nehemías se concentra en la reconstrucción del muro de Jerusalén. Eran tiempos difíciles y hostiles.

Pero hubo un año que marco la vida de Nehemías.

“Palabras de Nehemías hijo de Hacalías. Aconteció en el mes de Quisleu, en el año veinte, estando yo en Susa, capital del reino,... Sucedió en el mes de Nisán, en el año veinte del rey Artajerjes, que estando ya el vino delante de él, tomé el vino y lo serví al rey. Y como yo no había estado triste en su presencia ,...” (Nehemías 1:1 y 2:1)  “El año veinte”, fue el año de lo imposible para Nehemías.

 

6.  La reconstrucción de los muros de Jerusalén parecía una tarea imposible.  Encontramos, ante una inmensa labor, un pueblo desanimado y carente de liderazgo. Los judíos que habían retornado a Jerusalén estaban confundidos, empobrecidos y atemorizados.  Sin embargo, Dios había preparado a alguien para encargarse de esta “gran obra”, y el día señalado le dijo: ¡Este es tu año¡.  Trece años antes Esdras había llegado a Jerusalén con el segundo grupo de exiliados.  La ciudad permanecía con su muro derribado y sus puertas quemadas por el fuego.

Aunque su misión inicial fue la de trabajar en las murallas, Nehemías realizo una obra más grande y más profunda que la sola edificación de un muro.

Nehemías reedificó, junto a Esdras, la vida civil y espiritual de la nación.

 

7.  En la época de Nehemías el imperio Persa era la primera potencia política , militar y económica del mundo. El dominio persa se extendía des la India hasta el Norte de África.  Nehemías ocupaba una posición importante dentro del imperio, sirviendo como copero de Artajerjes, el rey de Persia. El copero era la persona encargada de asignar  las mezclas del vino y decidir la calidad del mismo según el gusto del rey.

 

    El copero debía probar las bebidas y asegurarse de su buen sabor y confiabilidad. Del copero dependía que no se hiciera ningún daño al rey por medio se sus bebidas. Nehemías asumía la delicada responsabilidad de guardar la vida del rey, posición que era indispensable y de suma importancia.

Como copero, Nehemías gozaba se la confianza y aprecio del rey.

 

    Nehemías era, además, el primer ministro del reino de Persia, consejero del rey, y por tanto, hombre de alto rango en el imperio.  Mientras Nehemias ocupaba esta magna posición, el Señor lo llamó para enviarlo a una ciudad en ruinas, y le encomendó reedificar esta ciudad a partir de sus escombros.

 

8. La historia comenzó cuando el profeta Esdras llegó a Jerusalén con el segundo grupo de exiliados, e iniciaron la reconstrucción del templo. Después de  varios meses de arduo trabajo se detuvieron por causa de la oposición de los adversarios.  Entonces llegó el día del año veinte en que Nehemías, estando en el palacio, recibió la visita de sus hermanos judíos, a los que pregunto: ¿Cómo está la ciudad de mis padres? Hanani, le respondió: “Jerusalén está en gran mal y afrenta.  Sus muros están destruidos y sus puertas quemadas por el fuego. El propio pueblo está desmoralizado. Hay una situación de afrenta y oprobio...” La actitud del Primer Ministro, fue tirarse al suelo, hacer duelo, ayunar, orar y llorar delante de Dios de los cielos.

(Nehemías 1:4)   

 

    A partir de este momento las siguientes acciones de Nehemías, sus oraciones y la respuesta que recibió de la misma, el escaso tiempo en el cual logro culminar la edificación de los muros, y el trabajo que hizo con el pueblo, contienen un legado de enseñanzas útiles, que nos inspiran a realizar en este año una GRAN OBRA.  Veamos algunos elementos esenciales para hacer una OBRA IMPOSIBLE, ilustrados en la vida de Nehemías.

 

IMPORTANCIA DE LAS METAS PARA UNA OBRA IMPOSIBLE.

 

GRANDES METAS SE CONVIERTEN EN GRANDES OBRAS.

 

    “Lo que Dios puso en mi corazón”.  Las metas surgen de la carga del corazón.

 

9.  El año 20 de Artajerjes marcó el destino de Nehemías. Ese año Nehemías se trazó la meta de edificar los muros de Jerusalén. El corazón de Nehemías se cargó por su pueblo, lo que le condujo a un período de búsqueda de Dios. Nehemías, al igual que Esdras, nunca tuvo una visión espectacular, no recibió la visita de un ángel, ni tuvo ninguna experiencia sobrenatural. Dios le reveló su propósito de una manera sencilla. Dios le reveló sus planes poniéndoselos como un sentir en su corazón. La meta de Nehemías surgió como producto de una carga en su corazón. Observe lo que dijo Nehemías: “Me levante de noche, yo y unos pocos varones conmigo, y no declaré a hombre alguno lo que Dios había puesto en mi corazón que hiciese en Jerusalén..”  (Nehemías 2:12)  “Entonces puso Dios en mi corazón que reuniese los nobles y los oficiales y al pueblo, para que fuesen empadronados según sus genealogías”.    (Nehemías 7:5)

 

    Ante este llamado de Dios a su corazón, Nehemías no vaciló en abandonar la comodidad del palacio. Nehemías le dio un valor muy alto a la labor que Dios le había encomendado, el referirse a la meta asignada como una “OBRA GRANDE”. (Nehemías 6:3).  Nehemías nunca calificó como tal al trabajo que realizaba cuando era la mano derecho del rey de Persia. Aquel líder comprendió que la magnitud de una obra no está necesariamente ligada a la comodidad y a los privilegios que les son inherentes.  Nehemías llegó a una ciudad destruida, que más de cien años antes había siso asolada, y que aún sin reedificar.

La tarea de una gran obra, porque ésta era una obra espiritual, con proyección en las vidas y trascendencia en el tiempo.

 

10.  Para hacer una gran obra para Dios primero debe nacer en tú corazón un ferviente deseo, un anhelo incontenible, una emoción que vibra dentro de tu ser, un sentir que te envuelve, un fuego que te quema, una CARGA por la obra que Dios te mande a realizar. Esa carga te impulsará a orar, a ayunar, a buscar el favor de Dios. La misma carga te hará prevalecer cuando se te presenten obstáculos, difíciles y luchas. Cuando el desánimo trate de detenerte, tú sabrás en tu corazón que hay un trabajo que debe ser cumplido, que hay una GRAN OBRA por hacer. Esa carga te conduce a tu meta.

 

       Si Dios ha puesto una meta en tu corazón, este es tu año para tu gran obra.  Si Dios  no ha puesto nada, no es porque ÉL no tenga un plan para ti, sino porque tu corazón no ha estado preparado para recibirlo. Pide al Señor que ponga en tu corazón lo que debas hacer. Ora a Dios que te revele el propósito, esa obra grande, la meta que está más allá de tu entendimiento. Quizá lo que Dios ponga en tu corazón sea algo tan sencillo como culminar tus estudios, o abrir tu casa para que una red se reúna a aprender de la Palabra de Dios. Lo cierto que tu meta hará de éste año un año especial para ti.

CUALIDADES DE LAS METAS QUE CONVIERTEN LO IMPOSIBLE EN POSIBLE: GRANDES OBRAS SON EL PRODUCTO DE GRANDES METAS.

 

11.  Tus metas deben ser PERSONALES.

Sé original.  No copies metas de otro.  Dios te hizo a ti como un ser único.  Nadie más tiene un plan como el plan que Dios tiene para ti.

Por tanto, trázate metas personales, individuales y propias. Nehemías no tomó las metas de sus contemporáneos, Esdras, Hageo o Malaquias para calcar las metas de su propia vida. Busca propias metas y Dios te las revelará. Luego, lucha por ellas.

 

12.  Establécete metas tan altas, que ni por ti mismo, ni por tu recursos, tus fuerzas, o tu sabiduría las puedas lograr. Coloca delante de ti metas que puedas alcanzar sólo con la ayuda de Dios. Tu meta tiene que ser grande para que honre a tu Dios grande. Nehemías tomó del corazón de Dios una meta tan elevada que concitó tanto la crítica, como la burla y hasta la envidia de sus enemigos.

Tan alta como sea tu meta será la gloria de Dios que ella produzca.

 

13.   Tus metas deben ser ESPECÍFICAS.

Traza metas determinadas, precisas y detalladas. Esfuérzate por lograr metas que tengan nombre y apellido, color, sustancia, cantidad, lugar, fecha... No establezcas metas vagas, ni confusas. Tu meta tiene que ser tan definida, que tu la puedes escribir.

Nehemías nos legó a Jerusalén a ver “qué le salía”.  No.  Nehemías salió de Susa con una misión definida: reconstruir los muros e Jerusalén. Quien no sabe no sabe hacia donde se dirige no llega a ninguna parte.

 

14.  Tus metas deben expresarse POR ESCRITO.

Toma un bolígrafo y escribe en un lugar significativo (como la ultima página de tu Biblia) tus metas para el 2003.  Hoy en día tenemos un libro de Nehemías porque él lo escribió.  Escribe tus metas; eso es muy importante.  Dios le dijo a Habacuc:  Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella.  Aunque la visión tardará aún por un tiempo”  (Habacuc 2:2).  Así, cuando alcances tus metas, tendrás un testimonio vivo de que lo que un día anhelaste se ha hecho realidad.  Las metas escritas facilitan que estas sean específicas y progresivas, a la vez que favorecen su evaluación periódica.

 


15.  Tus metas deben ser PROGRESIVAS.

Todo no se puede esperar en un solo día.  Toda meta ha de atravesar por un proceso hasta realizarse en su totalidad.  La meta tiene que seguir un progreso planificado en el tiempo.  Debes proyectar tus metas en etapas, de modo que aunque alguna meta llegue a trascender el año 2003, tu puedas desarrollar una parte este año, y saber que otras etapas debes culminar después.  “La senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto”.  (Proverbios 4:18).   En Nehemías apreciamos varios estadios.  Entre el informe de Ananay y la petición de Nehemías al rey Artajerjes transcurren cuatro meses.  (Nehemías 2:1-6).   Hay otro tiempo entre la llegado de Nehemías a Jerusalén y el inicio de la reconstrucción de los muros.  Hay un período de construcción y otro período de restauración espiritual.

 

En el caso de nuestras Rede, planificamos anualmente con metas trimestrales.  Cada tres meses los pastores de Distrito presentan un informe de avance trimestral y planificamos las metas de los próximos tres meses.  ¿Cuáles son tus metas para enero, febrero y marzo de 2003? Qué habrás logrado el 31 de marzo de 2003?

 

16.  Tus metas deben ser POSITIVAS.

Traza metas positivas.  Pablo dijo:  “Todo lo puedo Cristo que me fortalece”, (Filipenses 4:14) “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta”  (Filipenses 4:19).  Pablo hablaba en positivo.  De igual manera tu debes trazar tus metas en positivo para que tu fe se levante al escucharlas, y te estimulen a ti mismo.  Observa la fe positiva de Nehemías frente a la oposición a lo imposible: “Y en respuesta les dije: El Dios de los cielos, él nos prosperará, y nosotros sus siervos nos levantaremos y edificaremos, porque vosotros no tenéis parte ni derecho ni memoria en Jerusalén”  (Nehemías 2:20).

 

17.  Tus metas deben ser PARA LA GLORIA DE DIOS.

Gloria a Dios con tus metas.  Hay un testimonio registro en el libro de Nehemías que me entusiasmo.   “Y cuando lo oyeron todos nuestros enemigos, temieron todas las naciones que estaban alrededor de nosotros, y se sintieron humillados, y conocieron que por nuestro Dios había sido hecho esta obra”.   (Nehemías 6:16).  Que todas los demás, al ver tu logros pueden decir:  “Grandes cosas ha hecho Jehová con ellos”  (Salmo 126:3).  No busques nada que sea para tu gloria, porque no funciona.  Es Dios quien te va a dar el éxito.

 

Por lo demás, Dios es “poderoso para hacer las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros”  (Efesios 3:20)

 

18.     Amado:  Trázate metas grandes, busca lo más alto, proponte llegar hasta la cima en el 2003.  Dios está contigo y va a hacer que tus metas imposibles se hagan posibles.  Tienes por delante una gran obra.

 

Recuerda:  “... nada hay imposible para Dios” (Lucas 1:37)

 

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