COMUNIDAD APOSTÓLICA HOSANNA

Semana el 8 l 24 de agosto, 2002.

 

EN EL REPOSO DEL SEÑOR

“Y les decía:  El Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo”  (Lc. 6:5)

 

 

RESTAURACIÓN EN EL REPOSO

 

1.  “Y la mano le fue restaurada sana”.  (Mr. 3:5).  He aquí otra intervención de Jesús en un día de reposo.  Los tres sinópticos narran, este milagro de sanidad.  He seleccionado a Marcos como base de nuestra lectura.  (Mr.  3:1-6)  “Otra vez entró Jesús en la sinagoga; y había allí un hombre que tenía seca una mano.  Y le acechaban para ver si en el día de reposo le sanaría, a fin de poder acusarle.  Entonces dijo al hombre que tenía la mano seca:  Levántate y ponte en medio.  Y les dijo: ¿Es lícito en los días de reposo hacer bien, o hacer mal; salvar la vida, o quitarla? Pero ellos callaban.  Entonces, mirándolos alrededor con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y la mano le fue restaurada sana.  Y salidos los fariseos, tomaron consejo con los herodianos contra él para destruirle. 

 

 

JESÚS ES INSISTENTE

 

2.  Juan Marcos inicia su relato diciendo:  “otra vez entró Jesús en la sinagoga”.  Jesús insiste en manifestar su amor y en alcanzar sus propósitos.  La sinagoga nunca trató bien a Jesús, sin embargo, él insistía en manifestar su amor y su poder en la sinagoga.  A Jesús lo sacaron de la sinagoga de Nazaret y lo llevaron a un peñasco para tirarlo desde allí.  Des luego que no pudieron hacerlo.  En la sinagoga de Capernaúm fue tal el asombro por el milagro que Jesús realizó con el hombre endemoniado, que ante la reacción de la gente, Jesús se levantó y se fue a la casa de Simón Pedro.  La sinagoga no fue amiga de Jesús.  Los líderes de la sinagoga, los rabinos, los fariseos y los escribas eran adversarios de Jesús.  Empero, Jesús no consideró la animosidad de sus oponentes como una barrera infranqueble para no volver a la sinagoga.  Jesús regresó a la sinagoga de Capernaún en el día de reposo.  Jesús es persistente.

 

3.  El cuadro de Jesús retornando al lugar donde era rechazado por los dirigentes religiosos es el reflejo de una realidad espiritual.  La Biblia dice:  A los suyos vino, y los suyos no recibieron (Jn. 1:11), Como está escrito: No hay justo, ni aun uno;  No hay quien entienda.

No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles;  No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.    Sepulcro abierto es su garganta;  con su lengua engañan.   Veneno de áspides hay debajo de sus labios;  su boca está llena de maldición y de amargura.  Sus pies se apresuran para derramar sangre;  Quebranto y desventura hay en sus caminos;  Y no conocieron camino de paz.  No hay temor de Dios delante de sus ojos.  

(Romanos 3:10-12; 18)  El hombre ha rechazado a Dios.  Pero, Gracias sean dadas al Señor, Dios es insistente.    “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aun pecadores, Cristo murió por nosotros”.  (Ro. 5:8)   “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.   II Pedro 3:9

 

Cuantas veces te habló Dios antes de que lo escucharas?  ¿Qué hiciste con aquel tratado que te envió Jesús hace tanto tiempo?  ¿Cuántas veces te invitaron a la iglesia antes de que te decidieras a asistir?  ¿Cómo reaccionaste cuando escuchaste por radio o viste por televisión un mensaje de Dios?  ¿Recuerda que para llevar a la red tuviste que vencer mis excusas previamente?  Aquí vemos a Jesús regresando a la sinagoga.  ¿Seguirás rechazando el amor de Jesús?

 

JESÚS TIENE MOTIVOS

4.  ¿Porqué regresa Jesús a la sinagoga?  Son varias las razones por las cuales Jesús regresaba a la institución a donde no era bienvenido.  Yo resumo las que considero más pertinentes a nuestro estudio.

 

5.  El Poder de la enseñanza

Jesús fue criado en Nazaret por José y María.  Como padres devotos, José y María asistían con sus hijos, el   mayor de los cuales era Jesús, a la sinagoga, cada día de reposo.  Aunque los niños no podían participar de la reunión religiosa de los sábados conjuntamente con los adultos, la sinagoga se encargaba de enseñarles a leer y a escribir, de interesarles en las Escrituras y de preservar el idioma y la cultura, de generación en generación.  Cuando Jesús tuvo edad suficiente para ser admitido en el culto religioso del día de reposo, asistió regularmente a la sinagoga de Nazaret.  Jesús, que es el cumplimiento de las Escrituras, nos muestra la importancia de inculcar en los niños el camino de Dios.  Instruye al niño en su camino,  Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.    (Prov. 22:6).

 

6.  La motivación de la oportunidad.

Jesús conocía las prácticas de los judíos en el día de reposo.  Jesús mismo, según Lucas 4:16, como ya vimos en una lección anterior, desarrolló la “costumbre” de asistir a la sinagoga cada shabat o día de reposo.  Jesús veía en ello la oportunidad de compartir la Palabra de Dios con el pueblo congregado.  Fue la sinagoga de Nazaret en un día de reposo, precisamente, donde Jesús reclamó la unción del Espíritu y el cumplimiento de las profecías mesiánicas en su vida.  ¿Cómo aprovechas tú las oportunidades que Dios te da para compartir su amor y hablar de Su Palabra?

 

7.  La motivación de la  necesidad

Cada vez que Jesús entró en una sinagoga alguien fue liberado o sanado.  A Jesús lo mueve la necesidad del hombre.  A este aparte le podemos llamar también:  El poder de la Compasión

 

Jesús fue a la sinagoga movido por la compasión.  La necesidad humana es una fuerza atrayente poderosa que mueve el corazón de Dios.  Jesús sabía que aquel día encontraría en la sinagoga de Capernaúm a un hombre discapacitado que la mano que utilizaba para trabajar le fuera sanada. Nadie podía sanar al hombre de la mano seca.  Jesús llegó al lugar regentado por sus enemigos, impulsando por su compasión por el hombre de la mano seca.

 

Jesús ha venido a esta reunión atraído por tu necesidad.  Jesús hará un milagro contigo hoy.  ¡Aleluya!

La Biblia declara que:  “No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre”  (Gen  6:3)  Aunque su paciencia tiene un límite.  Dios insiste porque nos ama y conoce nuestra necesidad.   “Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.”   (Is.  55:7)

 

Jesús regresó a la sinagoga porque “... la misericordia triunfa sobre el juicio.”  Stg. 2:13  La sinagoga merecía el juicio, mas Jesús la trató con misericordia.  La situación con nosotros es idéntica.  Aprovechemos la misericordia de Dios.

 

JESÚS RESTAURA LO QUE ETÁ SECO.

8.  He dicho anteriormente que el día de reposo no tiene nada que ver con un día calendario.  En el momento que entres en el reposo del Señor, en ese instante comienzas una vida diferente.  El reposo del Seños es tu mayor milagro, del cual dimanarán los otros milagros que necesitas.  Jesús y el hombre de la mano seca se encontraron en un día de reposo, mismo que fue el día en que éste necesitando recibió su milagro.

 

Una lectura somera a los Evangelios nos indica que Jesús, en un día de reposo, liberó al endemoniado, sanó al ciego, enderezó a la mujer encorvada, sanó al hidrópico; levantó al paralítico de Betesda, sanó a la suegra de Pedro e hizo muchos otros milagros.  En el caso que nos ocupa sanó a un hombre que tenía una mano seca.  En los demás casos citados lo que estaba seco eran otros miembros, facultades o condiciones, pero todos estaban “secos” de algo.  Si tú estás “seco” en cualquier forma, eres candidato a un milagro ¡Bienvenido al reposo de Jesús!

 

9.  Podemos llegar a esta sección de la enseñanza.

Jesús da vida a los que está seco.

Lucas, que era médico, observaba que la mano seca era la derecha.  En el común de las personas la derecha es la mano más importante por se la mas hábil y la más útil.  Demos como un echo que el hombre era diestro.  Si así no hubiera sido, Lucas lo habría anotado.

 

Por la expresión griega utilizada por Marcos entendemos que la mano, más que “seca”, era “secada”.  El original griego del Evangelio lo que indica es que la mano alguna vez estuvo bien y ahora está seca.  El hombre no nació con la mano seca.  Por alguna razón, que la Biblia no indica, ya sea accidental o por enfermedad, la mano se secó.  La tradición de la época dice que el hombre era albañil.  Supongamos que lo haya sido, o, ubicándonos en la historia, entendamos que en aquellos días todo trabajo se realizaba con las manos, ¿cuánto de su vida perdió el hombre cuando su mano se secó?

 

¿Te imaginas la frustración de un cirujano a quien se le seca la mano de operar? ¿Puede pensar en un boxeador, un tensita, un jugador de béisbol, un golfista o cualquier otro deportista, cuyo éxito depende de la pericia y fortaleza de sus manos, con la mano seca? ¿Sabes que Michael Jordán, cuando jugaba en la N.B.A., tenía asegurada sus manos.  –sólo sus manos- por cien millones de dólares?  Como tú y yo tenemos nuestras manos gracias al Señor, no valoramos esta bendición, y, antes por el contrario, tratamos a Dios como si fuera su responsabilidad mantenernos en perfecta condición.  Sin embargo “nadie valora lo que tiene hasta que lo pierde”, Cuando nuestro amigo perdió la salud de su mano derecha, entonces se dio cuenta de lo valiosa que ésta era.

 

Amado:  No esperes a experimentar la sequedad en cualquier área de tu vida para realizar lo bueno que es Dios contigo.

 

10.  Al decir Marcos que la mano estaba “secada”, por estudios de expertos en la lingüística griega, entendemos que la circulación sanguínea se había atrofiado, de manera que la piel se había pegado a los huesos.  La sangre no circulaba, los tendones perdieron vitalidad, los músculos se secaron, la mano se quedó sin flexibilidad ni movilidad, la fuerza desapareció, y las órdenes del cerebro no llegaba a la extremidad superior derecha.  Esto es lo que se conoce como incapacidad parcial y permanente.

 

El hombre podía vivir con la mano seca, pero era un discapacitado.  Los evangelios lo llamaban simplemente el “hombre que tenía seca una mano”.  No se nos dice su nombre, como si ocurre, por ejemplo, con Jairo, Bartimeo, Marta, María, Simón el leproso, Lázaro, Zaqueo y Nicodemo.  Los evangelistas enfocan el rasgo dominante del hombre, y no los detalles que en otro caso pudiera ser más importantes.  El hombre vivía, pero vivía disminuido.  Tuvo que cambiar de ocupación, si es que pudo dedicarse a alguna.  La mano seca determinó su futuro, y así como se secó la mano, otras cosas se fueron también secando.

 

11.  ¿Reconoces que hay cristianos con las manos secas?

Hay millones de cristianos que leen la Biblia, cantas alabanzas, hasta asisten a una iglesia, pero son discapacitados espirituales.  Jesús nos ha traído a su reposo para restaurar lo que en nosotros está seco.

 

12.  Jesús restaura la matriz seca.

“Y Abraham y Sara eran viejos, de edad avanzada; y a Sara le había cesado ya la costumbre de las mujeres. Se rió, pues, Sara entre sí, diciendo: ¿Después que he envejecido tendré deleite, siendo también mi señor ya viejo? Entonces Jehová dijo a Abraham: ¿Por qué se ha reído Sara dieciendo: ¿Será cierto que he de dar a luz siendo ya vieja? ¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré a ti, y según el tiempo de la vida, Sara tendrá un hijo.  Gen.  18:11-14

 

¿Hay para Dios alguna cosa difícil?  Abraham, de cien años, y Sara, de noventa, tuvieron un hijo porque Dios restauró la matriz seca de Sara.  Dios restaura el poder creativo y reproductivo que se ha secado.  No admitas esterilidad.  Jesús te da vida para crear y reproducir.  El milagro de Dios vence la sequía producida por las leyes de la naturaleza.

 

 

13.  Jesús saca agua de la tierra seca

Cuando Moisés conducía a Israel por el desierto hacia Canaán, el pueblo se desanimó por la ausencia de agua.  “...y no había agua para que el pueblo bebiese.”  (Ex. 17:1).  El pueblo altercó con Moisés, quien fue a la presencia de Dios con la queja.  Dios el ordenó a Moisés tomar su vara y golpear la peña.  “He aquí que yo estaré delante de ti allí sobre la peña en Horeb; y golpearás la peña, y saldrán de ella aguas, y beberá el pueblo. Y Moisés lo hizo así en presencia de los ancianos de Israel”  (Ex.  17:6).  No permitas que el desierto arruine tu fe.  Dios tiene propósitos contigo.  Puede ser que por ahora atravieses un desierto y te sientas seco.  Tu atravesarás tu desierto con la ayuda de Dios.  Mientras transiten por el desierto, La Peña de Orbe, que es Jesucristo, producirá agua para ti.

 

David experimentó otra clase de desierto, como lo expresa el Salmo 63:1  “Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, En tierra seca y árida donde no hay aguas”.  Pero David no se desanimó.  David se anticipo a la promesa de Isaías.  “Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo; porque aguas serán cavadas en el desierto, y torrentes en la soledad. 7 El lugar seco se convertirá en estanque, y el sequedal en manaderos de aguas; en la morada de chacales, en su guarida, será lugar de cañas y juncos.”  (Isaías 53:6-7).    Jesús te da agua cuando las circunstancias te hacen pasar por un camino seco.

 

14.  Salomón apunta una verdad incuestionable.  “Más el espíritu triste seca los huesos”  (Prov.  17:22).   La tristeza seca, y a su vez, la sequedad produce tristeza.  Este es el círculo malsano de la depresión.  La tristeza tiene muchas causas y raíces.  La tristeza de espíritu se anida en el alma y se refleja en el cuerpo.  El mismo Salomón contrasta la depresión con la alegría en la primera parte del versículo citado.  “El corazón alegre constituye buen remedio;”  (Prov 17:22).  La alegría del corazón es la alegría del reposo del Señor.   La  Biblia declara “el gozo de Jehová es vuestra fortaleza”  (Neh.  8:19).  Pablo nos anima Regocijaos en el Señor siempre.  Otra vez digo: Reocijaos!  (Fil 4.4)  “Estad siempre gozosos”  (I Tes. 5:16)   Jesús derrota con su gozo la sequía que produce la depresión.

 

 

15.  Ezequiel contempló un valle de huesos secos.  “Y me hizo pasar cerca de ellos por todo en derredor; y he aquí que eran muchísimos sobre la faz del campo, y por cierto secos en gran manera.”  (Eze 37:2).  Hay ejércitos secos.  Gente seca de amor.  Mujeres secas emocionalmente.  Hombres secos en sus sentimientos.  Personas con un extraordinario potencial, como los huesos secos que vio Ezequiel, pero desparramados por el valle de la conmiseración, la miseria, el rencor, la ignorancia, el odio y la frustración.

 

Amados.  Que nada ni nadie te seque.  Dios le dio la estrategia a Ezequiel para convertir a los huesos secos en un “ejército grande, en extremo”.  Dios le dijo a Ezequiel “profetiza”.   Ezequiel profetizó y clamó al Espíritu para que llenara a los cuerpos en el valle.  El Espíritu le dio vida a los huesos cubriéndolos de carne y piel.

 

Esta lección es la profecía de Dios que llama a los huesos a la restauración.  Esta clase es el mover del Espíritu Santo para dar vida a lo que está seco.  Las redes son la estrategia de Dios para formar un ejército “grande en extremo”.

 

¡Se acabó la sequedad!  La palabra ha sido enviada, los huesos se unen con los huesos correspondientes, la carne y los tendones suben sobre los huesos, y la piel cubre la carne.   Ahora el Espíritu Santo sopla sobre ti para darte vida.  Recibe vida de Dios.  Tus áreas secas se renuevan con vida del Espíritu Santo.  Amén.

 

Jesús restaura la vida a las potencialidades que la sequía mató.

La Restauración de la mano seca nos llevará a nuevas revelaciones. 

 

16.  Bastémonos las que hemos recibido esta semana para restaurarnos a la vida.  Recuerda que Jesús es insistente y te persigue porque conoce tu necesidad.  Aprovecha tu oportunidad.   Hoy es tu día de reposo.  Jesús obra un milagro en tus condiciones naturales, en tus circunstancias, en tus emociones y en tus potencialidades.  Amén.

 

 

 

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