COMUNIDAD
APOSTÓLICA HOSANNA
SEMANA
DEL 11 AL 18 DE AGOSTO DE 2002
EN
EL REPOSO DEL SEÑOR
"Y les decía: El Hijo del Hombre
es Señor aun del día de reposo" (Lc. 6:5)
VICTORIA EN EL REPOSO
Por el Apóstol: Edwin Álvarez
I. Hoy más que nunca, necesitamos convertir en experiencia propia la
sentencia que promete "En descanso y en reposo seréis salvos" (Isaías
30:15) Para ello viajamos la semana pasada hasta la sinagoga de Capernaúm, donde aprendimos que la victoria personal es el
resultado de la presencia, la palabra y la autoridad de Jesús, factores éstos
que forman el medio en el cual podemos vivir en el reposo del Señor.
Seguimos en la sinagoga de Capernaúm. Tenemos por
delante un universo de enseñanzas inexploradas que dimanan de los sucesos
acaecidos el día de reposo que Jesús se hizo presente en la sinagoga del pueblo
en el cual asentó su domicilio durante la mayor parte de sus tres años de
ministerio. La liberación del endemoniado descorre la cortina que nos separa
del mundo de los espíritus un mundo tan real como el natural. La victoria de
aquél hombre, obra de Jesús en un día de reposo, nos continua
enseñando. Veamos como disfrutar del
REPOSO EN PLENO CONFLICTO
"Descendió Jesús a Capernaún, ciudad de
Galilea; y les enseñaba en los días de reposo y se admiraban de su doctrina
porque su palabra era con autoridad. Estaba en la sinagoga un hombre que tenía
un espíritu de demonio inmundo, el cual exclamó a gran voz, diciendo: Déjanos;
¿qué tienes con nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Yo te
conozco quién eres, el Santo de Dios. Y Jesús le reprendió, diciendo: Cállate,
y sal de él, salió de él, y no le hizo daño alguno. Y estaban todos ellos
maravillados, y hablaban unos a otros, diciendo: ¿Que palabra es ésta, que con
autoridad y poder manda a los espíritus inmundos, y salen? Y su fama se
difundía por todos los lugares de los contornos" (Lc.
4:31-37)
1. REACCION DE LOS DEMONIOS ANTE JESUS
1.1. Los demonios conocen la Persona de Jesús
Los demonios conocen a Jesús. Mientras Jesús provoca la admiración de su
auditorio, porque "su palabra era con autoridad", un espíritu de
demonio inmundo que poseía a un hombre exclamó: "¿Qué tienes con nosotros,
Jesús Nazareno? El demonio conocía el hombre, la persona y el gentilicio de
Jesús.
Jesús no fue presentado con bombos y platillos en la sinagoga. No era la
costumbre exaltar a quien expusiera la palabra, ni Jesús reclamaba tampoco ser
reconocido como rabino. El conocimiento de los demonios era (y es) espiritual,
no natural. Los demonios no "aprenden" como lo hacemos
nosotros. Los demonios tienen conocimiento, y también inteligencia, en el nivel
de los seres espirituales. "Yo te conozco quien eres", revela
que los espíritus de demonio que vivían en el endemoniado de Capernaúm conocían a Jesús desde siempre, esto es, no fue
el día que se encontraron con Jesús en la sinagoga que lo conocieron
por primera vez.
Lucas, al escribir la historia de la iglesia primitiva, cuenta de lo
ocurrido a unos exorcistas ambulantes, quienes viendo que en Efeso los espíritus malos salían de muchos ante la sola
presentación de los paños o delantales del cuerpo del Apóstol Pablo, intentaron
echar fuera demonios, recibiendo ellos mismos gran daño. "Pero algunos de
los judíos, exorcistas ambulantes, intentaron invocar el nombre del Señor Jesús
sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: Os conjuro por Jesús, el que
predica Pablo. Había siete hijos de un tal Esceva,
judío, jefe de los sacerdotes, que hacían esto. A Jesús conozco y sé quién es
Pablo; pero vosotros, ¿quienes sois? Y el hombre en quien estaba el espíritu
malo, saltando sobre ellos y dominándolos, pudo más que ellos, de tal manera
que huyeron de aquella casa desnudos y heridos" (Hch.
19:13-16)
Los demonios de Efeso reconocían la autoridad y el
poder del ministerio de Pablo porque Jesús lo había ungido con el Espíritu
Santo para extender el reino de Dios. Los demonios no "conocían", es
decir, no reconocían autoridad espiritual en los hijos de Esceva.
¿Reconocen los demonios que Jesús te ha ungido?.
1.2. Los demonios conocen la autoridad de Jesús.
Los demonios no resistieron la autoridad con que Jesús hablaba. El demonio
exclamó a gran voz y en plural: "Déjanos". Los demonios no
soportan la presencia de Jesús. Jesús no se había dirigido particularmente al
demonio todavía. Jesús apenas exponía la Palabra de Dios. Sin embargo, el
demonio se sentía atormentado.
Por años este dominio había asistido a la sinagoga, había oído a los
escribas, fariseos, rabinos e intérpretes de la Ley, pero no se había
incomodado en lo más mínimo. Pero ahora que llegó Jesús le pide que lo deje. En
la misma casa no pueden estar dos señores. Domina Jesús, o está el diablo. Si
llega Jesús el diablo se tiene que ir con todos sus demonios. ¡Aleluya!
Llena tu mente, tu corazón, tu casa, tu área de trabajo y tu iglesia de
alabanza. Recuerda que Dios habita en medio de la alabanza de su pueblo. Cuando
la presencia de Dios satura un lugar no hay espacio para los demonios.
Tú no necesitas crucifijos, ni amuletos, ni escapularios, ni resguardos. Tú
necesitas la presencia de Dios. Jesús te ha prometido su presencia. "Y él
dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso". (Ex. 33:14) La
presencia de Jesús en tu vida te da autoridad que es reconocida por los
demonios.
1.3. Los demonios conocen el propósito de Jesús.
El demonio gritaba: "¿Has venido para destruirnos?" Pienso que si
el demonio hubiera sabido que sus palabras serán registradas por el Espíritu
Santo en la Biblia se habría quedado callado. De sus propias expresiones
sabemos que los demonios reconocen el propósito de la encarnación de Jesús con
respecto a ellos.
Si podemos comprender que Jesús no está únicamente a la diestra del Padre,
si no, que está con nosotros, que está aquí, y que los demonios lo reconocen,
jamás tendremos temor. El mismo Jesús de Capernaúm
está aquí, con el mismo poder, la misma autoridad, el mismo amor y la misma
compasión por los oprimidos. Recuerda "Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y
por los siglos" (Heb. 13:8)
El diablo no quiere que tú sepas el poder que tú tienes. El diablo sabe que
si tú reconoces que Jesús está en ti, él está destruido. Tú y yo somos enviados
en el Nombre de Jesús, es decir, con toda la autoridad de Jesús, para deshacer
las obras de Satanás. "Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer
las obras del diablo". (I Juan 3:8b)
1.4. Los demonios conocen el Carácter de Jesús.
Jesús es Emmanuel, Dios con nosotros, el Salvador, el Hijo de Dios, el
Mesías, el Hijo de David, el Hijo del Hombre, el Cristo, y así fue llamado en
los Evangelios. Empero, los demonios no le llamaron por ninguno de estos
nombres.
La mujer sirofenicia clamó: "Señor, Hijo de
David", en tanto que Bartimeo el ciego gritó a
gran voz: ¡Jesús, Hijo de David", Mateo 15:22;
Marcos 7:26; Marcos 10:47). Los demonios, en contraste, lo llamaron el "Santo
de Dios"
Los demonios conocen el atributo exclusivo de la personalidad divina: La
Santidad. Los demonios son tan inmundos que la santidad los atormenta. La
santidad de Jesús es consustancial con su divinidad. Jesús es Dios, por tanto,
es Santo de santidad absoluta. Pero, además, Jesús nos quiere hacer santos.
Jesús exige de nosotros: "... sino, como aquel que os llamó es Santo, sed
también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está:
Sed santos, porque yo soy santo" (1° Pedro1:15-16)
Santidad es pureza, perfección y virtud absolutas. Santificación es el acto
y proceso por el cual, Dios, por medio de la sangre de Jesucristo, Su Palabra y
Su Espíritu Santo, separa al hombre para impartirle su carácter moral.
El diablo y los demonios son seres caídos. Cayeron porque perdieron su
santidad. Lo contrario a la santidad es el pecado. Dios es Santo. El diablo es
pecador. Dios se complace en la santidad de su pueblo. El diablo tienta al
hombre para que peque. el pecado le abre las puertas a
los demonios.
No es el objeto de este estudio, ni tenemos espacio ni tiempo para
profundizar el respecto, para analizar los casos de Adán y Eva, Coré y sus hijos, Acán, Saúl,
Judas Iscariote y Simón el mago, pero te insto a leer
sobre ellos y verás lo que el diablo persigue con el pecado y cuáles son las
consecuencias de caer en la tentación.
No pretendo, porque la Biblia no me autoriza para ello, que el cristiano
debe ser un "summum perfectus".
La santidad del cristiano es la imputación de la santidad de Jesús y el
esfuerzo personal por vivir para Dios. La santificación es el deseo y la
voluntad de vivir en rectitud moral, de acuerdo a las normas de fe y conducta
de la Palabra de Dios, demostrados por la pureza, la obediencia y la conducta
irreprensible.
Dios quier que tu alcances y vivas en victoria;
victoria en tu mente, en tu salud, victoria en tu familia, victoria en tus
finanzas, victoria en tu iglesia, y desde luego, victoria en tu red. Llena tu
corazón de alabanza. Reprende todo pensamiento malsano. Ora al Señor que te
libre de toda tentación y te ayude a vivir en santidad. Come la palabra de
Dios. Llénate del Espíritu Santo. Clama la sangre de Jesucristo cuando estés en
necesidad.
Recuerda que Satanás y los demonios conocen a Jesús, y saben que Jesús vive
en ti. Amén.
2. EL EJEMPLO DE JESÚS
2.5. Jesús nos da enseñanzas de conocimientos y enseñanzas de aplicación
La actitud de Jesús frente al demonio y el acto de liberación del
endemoniado nos dejan lecciones que van más allá de enriquecer nuestro conocimiento
espiritual, y nos retan a ponerlas en práctica.
Es necesario que procesemos y asimilemos las siguientes lecciones, y luego
las llevemos al ejercicio espiritual para que sean parte de nuestro vivir en
victoria.
2.6. Toma control de la situación
Jesús no permitió que el demonio dominara la reunión. La intención del
demonio es intimidar y descontrolar, para así tomar ventaja y dominar la
situación. Jesús mantuvo el dominio espiritual, emocional, mental, social y aún
físico en la sinagoga.
Nunca te intimides por nada. Mantén el control de ti mismo y del mundo
espiritual que te rodea. Demuéstrale al diablo que Jesús, es el Señor, está en tí, y que con El tu estás en control.
2.7. Reprende al diablo
Al diablo se le trata con autoridad
Demuéstrale a los demonios que tú conoces lo que
eres en Jesús y estás dispuesto a ejercer tus derechos espirituales. Ejerce tu
autoridad. Jesús reprendió al demonio. Hazlo tu
también.
2.8. Calla al demonio
Jesús le dijo al demonio ¡cállate! (Mr. 1:25)
Tú debes hacer lo mismo. Un factor importante para tu victoria es que no le
permitas al diablo hablar. No me refiero sólo a la voz que escuchas con tus
oídos naturales, ni a la voz que proviene de una garganta. Calla a las voces
que te hablen de derrota en tu corazón. Calla a las voces negativas en tu
mente. Calla las voces de enfermedad, tragedia,
pobreza, temor, baja autoestima, culpa, imposibilidad, pesimismo y negativismo.
¡Cállalas!
No establezcas conversación con Satanás. Los evangelios dicen que Jesús no
le permitía hablar a los demonios. "... y no dejaba hablar a los
demonios, porque le conocían". (Marcos 1:34) En Filipos
los demonios hablaban bien de Pablo y Silas por boca
de una adivina, mas el apóstol reprendió al demonio.
(Líder: Leer Hechos 16:16-18) Con el demonio no se conversa. Al
diablo se le reprende. Amén
2.9. Echa fuera al demonio
Jesús le ordenó al demonio: "Sal de el", después de
decirle: "cállate". Marcos dice que el espíritu inmundo
sacudió con violencia al hombre y dio una gran voz, en tanto que Lucas dice que
lo derribó en medio de la gente, pero ambos afirmaban que el demonio "salió
de el".
La misma autoridad de Jesús la tienes tú en SU NOMBRE. "En mi nombre
echaréis fuera demonios" (Marcos 16:17)
Notemos que el demonio intentó causarle daño al hombre de quien salía. Lo
sacudió con violencia, lo derribó en medio de ellos y gritó a gran voz. Sin
embargo, "salio de el, y no le hizo daño alguno". Jesús estaba
en control y por tanto, aunque el demonio lo intentó, no pudo dañar al hombre.
No temas a las reacciones de Satanás. No son más que "pataleo de
ahogado"
No te extrañes ni te asustes cuando algo anormal ocurre con tu esposo, tus
hijos, tus finanzas o tu ministerio.
Las sacudidas del diablo son solo las señales de que está saliendo. ¿De que se va, se va, en el nombre de Jesús!
"He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre
toda fuerza del enemigo, y nada os dañará (Lc. 10:19)
3. EL IMPACTO DE LA OBRA DE JESÚS
3.10. Todo lo que Jesús dice o hace produce un impacto.
El primer efecto de la liberación la experimentó el hombre endemoniado. El
hombre de nuestra historia quedó libre y sin daño alguno. La felicidad y la
bendición que sintió aquel hombre sin indescriptibles. Cuando tienes victoria
sobre el diablo tú, que la experimentas, la vives en espíritu, alma y cuerpo.
3.11. El segundo impacto ocurrió en el mundo espiritual
Los demonios callaron, salieron del hombre y se fueron derrotados. Tu
victoria te hace conocido entre tus enemigos.
3.12. El tercer impacto se produjo en el pueblo que vio el milagro de
liberación.
"Y estaban todos maravillados, y hablaban unos a otros, diciendo: ¿Que
palabra es esta, que con autoridad y poder manda a los espíritus inmundos, y
salen? (Lc. 4:36)
Los que te vean en victoria serán inquietados. Tu victoria es un testimonio
de poder que atraerá a otros a Jesús. La victoria no fue sólo para el
endemoniado, sino que alcanzó también a los que estaban en la sinagoga.
3.13. El cuarto impacto afecta al ministerio.
"Y su fama se difundía por todos los lugares de los contornos"
(Lc. 4:37)
La liberación del endemoniado fue percibida como una señal que Dios
respaldaba al ministerio de Jesús, e hizo que su nombre fuera conocido en todas
las ciudades y aldeas de Galilea. Tus victorias sobre el diablo extenderán la
influencia de tu ministerio.
Amado: He apretujado un invaluable tesoro de enseñanzas en una sola
lección. Comprendo que no es fácil asimilar todo este material en una clase
única. Oro al Señor que abra tu entendimiento y te dé aprovechamiento en todo.
Mi mayor victoria será saber que tú has alcanzado tu victoria personal.
Recuerda que en el reposo del Señor mantienen esta victoria. Amén
Trascrito por: Elvis Coronado