COMUNIDAD APOSTOLICA HOSANNA
Redes de
Crecimiento
Lección de la
semana del 5 al 11 de Enero de 2003
VISIÓN EN EL
REPOSO
“Y era día de
reposo cuando Jesús había hecho el lodo, y le había abierto los ojos”.
(Juan 9:14)
Después de haber, tocado otros tópicos en ocasión de la
oportunidad que nos ofrecieron las festividades decembrinas y el año nuevo,
retornamos a la serie de estudios sobre “El Reposo del Señor”. Volvemos nuestra
mirada al ciego de Juan Cáp. 9. retornamos el curso revisando una lección anterior
basada en la pregunta de los discípulos de Jesús, “Rabí, ¿quién pecó,
éste o sus padres, para que haya nacido ciego? (Juan 9:2)
1. Algunos sufren de tal ceguera que no puede ver la luz del sol. Otros, en cambio, viendo la luz solar no pueden ver la Luz del mundo, por tanto, tampoco ven la Luz de la vida. No ven la fe, ni la esperanza, ni la sonrisa, ni la sanidad.
Muchas veces la vida nos hace una mueca cuando esperamos que nos sonría. Hay mañanas que nos tratan con crueldad o desprecio. Hay situaciones que nos llevan a pensar que la vida es injusta. Con mucha frecuencia después del llanto queda el amargo sabor que nos deja el no comprender por qué sufrimos. Esta lección la envía el Señor para aquél (lla) que está sufriendo o alguna vez ha sufrido.
Líder: Es necesario que estudie primero, y luego leas en red Juan 9:1-14.
2. “Y le preguntamos sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego?” (Juan 9:2. La pregunta que le formularon los discípulos a Jesús encierra el eterno cuestionamiento del hombre ¿Por qué sufrimos? Al ver al ciego tirado y pidiendo limosna, los apóstoles se inquietaron por conocer la causa de su ceguera. Jesús se aprestaba a realizar un nuevo milagro. Recibamos al rhema de Dios con respecto al sufrimiento, porque en el reposo del Señor somos libres de toda aflicción.
REALIDAD DEL
SUFRIMIENTO
3. Tal vez ningún órgano del cuerpo humano tan maravilloso como el ojo. ¿Te has detenido alguna vez a considerar tus ojos? El ojo es un órgano tan complejo y tan completo, que el hombre, con toda su ciencia, no ha podido desarrollar una cámara comparable a él.
No valoramos nuestros ojos porque todas las mañanas al despertar están allí, preparado para cumplir fielmente su misión. ¡Dios nos guarde de una enfermedad o accidente ocular! Es entonces cuando realizamos lo invaluable que son nuestros ojos. Señor : ¡Guarda nuestros ojos. Amén!
Cada vez que “abres” o “cierras” tus ojos se movilizan 120 glándulas. En cada párpado superior hay 40 glándulas especiales, mientras que en el párpado inferior hay 20. todas funcionan a la perfección sin que siquiera lo sepamos.
El ojo puede tener forma redonda, ovalada o alargada; puede ser pequeño o grande; puede ser negro, café, chocolate, celeste, verde o azul. No importa forma, tamaño o color, el ojo está en nuestro rostro para suplir la gran necesidad de ver.
Los ojos indican aún el estado de salud o de ánimo de una persona. El ojo es el espejo del alma. La alegría, el enojo, la ira, la tristeza, la depresión, el cansancio, la esperanza, la verdad y la mentira, se expresan por los ojos. Tus ojos no solo ven, tus ojos hablan. El hombre ha desarrollado censores electrónicos que identifican al individuo porque cada par de ojos son únicos. Dios no ha hecho ojos repetidos.
4. El hombre de nuestro estudio es el hombre de la vida oscura. Era ciego de nacimiento. Jesús salía de Jerusalén y mientras caminaba vio a este ciego crónico.
La pregunta de los discípulos “¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego?” Expresaba el enigma del sufrimiento que nos inquieta a todos.
5. Una incorrecta interpretación del conflicto entre Jacob y Esaú en el vientre de Rebeca en el momento del parto, hizo pensar a los judíos que se podía pecar antes de nacer. (Génesis 25:20-26)
Por otro lado, en Éxodo 20:5 Dios estableció en los mandamientos “... porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen”. Esta escritura servía de sustentación a la opinión de los que esgrimían que las desgracias personales eran el producto de los pecados de los padres. De allí la pregunta de los discípulos de Jesús. La ceguera es un terrible sufrimiento. El ciego sufría ¿Por qué? ¿La causa del sufrimiento estaba en él, o en sus padres?
Traslademos la pregunta a nuestro tiempo, ¿Por qué sufrimos? ¿Por qué sufro yo?
6. El sufrimiento es inherente a la vida.
Antes del Siglo XIX loa ciegos eran considerados como retrasados mentales. A los ciegos se les trataba como tontos. A los ciegos se les calificaba en la categoría de incapaces intelectuales y se les llevaba a algún lugar donde pudieran pedir limosna pública.
El hombre de Juan 9 sufría. Además del sufrir por su propia condición, sufría el oprobio de la familia y el ostracismo de la sociedad. Sufría su incomprensible destino y su incapacidad de querer pero no poder ver nada. Este ciego jamás vio el rostro de su madre, nunca pudo jugar con sus hermanos, jamás completó el esplendor de un amanecer o la belleza de un atardecer. El hombre sufría en el alma tanto o más de lo que sufría a causa de su incapacidad.
7. Disfrutamos de nuestra capacidad visual y pensamos que es algo “natural”, “normal”, que así debe ser, y hasta, que lo merecemos. Pensemos ¿Qué pecado cometió el ciego? Estoy seguro de que la gran mayoría de nosotros, con nuestros ojos funcionando, hemos cometido más pecados que los que cometió el ciego durante toda su vida. El ciego nunca vio televisión. Jamás se le fueron los ojos detrás del contoneo de una falda ni las curvas de un pantalón femenino. Jamás miro con codicia ni lascivia a una mujer.
El ciego jamás envidió una sortija, ni la prenda de nadie. Nunca se detuvo a desear el automóvil hermoso del compañero, ni la bella casa del vecino. ¿Somos mejores que el ciego?
No te sientes impulsado a exclamar: “Padre gracias te doy por mis ojos”. Si somos honestos, tendríamos que alabar a Dios y decirle: “Padre, con toda mi alma te doy gracias porque quedo contemplar el dulce rostro de mi esposa (o), la belleza de mis hijos (as), la hermosura de un amanecer, los colores incomparables de un jardín, el brillo en la policromía de las plumas de las aves, la vivaz corriente de un arroyo, la obra de tus manos en la naturaleza, la ternura de un niño en mis brazos”. Señor, te doy gracias porque disfruto, inmerecidamente, de la capacidad de escribir, trabajar, planificar y desear progresar, porque me has bendecido con dos ojos que sirven todo e l tiempo. Reconozco que yo no soy mejor que el ciego de Jerusalén. Gracias por manifestarme tanto amor. Amén.
8. La pregunta de los discípulos revela otro aspecto de la naturaleza humana. “Rabí, ¿quién pecó? En el fondo de la interrogante subyace una acusación. La pregunta envuelve, de manera oculta, el argumento de que alguien pecó. La tendencia humana es buscar continuamente defectos en otra gente.
Los discípulos habían sido testigos de múltiples sanidades que Jesús había hecho en los ciegos. ¿Por qué no dijeron: Rabí: “ten compasión de este hombre”? Su interés estaba enfocado en la causa de la ceguera, no en la eliminación de la misma. ¿Quién pecó? Es la aceptación de que el ciego se merecía estar así.
Es nuestra tendencia tratar de buscar la condición o el estado de las personas en sus errores, fracasos o pecados. Lo cierto es que si Dios nos tratara de acuerdo a nuestros pecados, todos en esta red, estaríamos ciegos. Si el asunto es por “merecimiento”, todo lo que merecemos es la ceguera y el infierno.
Si puedes ver ¡dale gracias a Dios! Si tus hijos nacieron con visión sana, ¡dale gracias a Dios! Recuerda que no merecemos nada bueno de Dios.
No centres tú atención en el motivo del sufrimiento. Observa la bondad de Dios y tendrás motivos de sobra para agradecerle y alabarle.
REPOSO VS
SUFRIMIENTO
9. Juan aclara que este milagro ocurrió en un día de reposo. Jesús nos quiere enseñar que hay enemistad entre el reposo y el sufrimiento. Quien entra en el reposo del Señor sale de la esfera de dominio del sufrimiento.
Me llama poderosamente la atención que todos los milagros que hizo Jesús en días de reposo fueron milagros para exterminar el sufrimiento.
10. Jesús entró en la sinagoga de Capernaún y se encontró con el hombre atormentado por un espíritu inmundo. Este hombre no era ciego, veía. Tampoco era paralítico, caminaba. No andaba encorvado, pero vivía bajo el tormento del demonio. El tormento es la antitesis del reposo.
“Pero había en la sinagoga de ellos un hombre con
espíritu inmundo, que dio voces, diciendo: ¡Ah! ¿qué tienes con nosotros Jesús
nazareno? ¿has venido para destruirnos? Se quién eres el Santo de Dios. Pero
Jesús le reprendió, diciendo: ¡Cállate, y sal de él¡ Y el espíritu inmundo,
sacudiéndole con violencia, y clamando a gran voz, salió de él. (Marcos
1:23-26)
Lo mismo ocurrió con el hombre de la mano seca, el paralítico, el hidrópico, la mujer encorvada y la suegra de Pedro. Todos recibieron su milagro un día de reposo. Hoy es tu día de reposo.
En nuestra sociedad existe mucha gente atormentada. Cohabitamos con atormentados emocionales y mentales. Los tormentos también afectan las finanzas y la economía personal, familiar y nacional. Las relaciones no escapan a la guerra de los tormentos. Qué tormento para una madre es un hijo adicto a las drogas. ¿Cuánta gente no califica a la situación que les agobia con adjetivos culturales o científicos, sin darse cuenta que en realidad están siendo atormentados?
Dios ha puesto en nosotros un sentido de preocupación natural por las cosas, pero cuando ésta e transforma en afán y produce ansiedad e inestabilidad emocional, mental y física, se convierte en un tormento. Una cosa es buscar, por todos los medios lícitos, cancelar una deuda. Otra cosa muy distinta es perder el apetito, caer en insomnio, anular la capacidad de concentración, y manifestar reacciones psicosomáticas, (tales como sudoración, bochorno, caída del cabello, aparición de úlceras, mala digestión....).
El
endemoniado de la sinagoga fue libre y encontró reposo cuando Jesús apareció en
la escena de su vida. El demonio que atormentaba al hombre se sintió
atormentado por Jesús. De atormentador, el espíritu inmundo, pasó a ser
atormentado. El sufrimiento del infeliz cesó. El reposo del señor fue la nueva
etapa que inauguró la ministración de Jesús.
Uno más poderosos que tu tormento está en esta Red. El que destruye lo que te atormenta aquí.
¡FUERA TU
SUFRIMIENTO, EN EL NOMBRE DE JESÚS!