Se
refiere que a la corte de Olaf Tryggvason, que se había convertido a la nueva
fe, llegó una noche un hombre viejo, envuelto en una capa oscura y con el ala
del sombrero sobre los ojos. El rey le preguntó si sabía hacer algo, el
forastero contestó que sabía tocar el harpa y contar cuentos. Tocó en el
harpa aires antiguos, habló de Gudrun y de Gunnar y, finalmente, refirió el
nacimiento de Odín. Dijo que
tres parcas vinieron, que las dos primeras le prometieron grandes felicidades y
que la tercera dijo, colérica: “El niño no vivirá más que la vela que está
ardiendo a su lado.” Entonces los padres apagaron la vela para que Odín no
muriera. Olaf Tryggvason descreyó de la historia, el forastero repitió que era
cierto, sacó la vela y la encendió. Mientras la miraban arder, el hombre dijo
que era tarde y que tenía que irse. Cuando la vela se hubo consumido, lo
buscaron. A unos pasos de la casa del rey, Odín había muerto.
Jorge
Luis Borges y
Delia Ingenieros.