La Jornada, México D.F. Viernes 5 de marzo de 2004
ECONOMIA MORAL
Julio Boltvinik
La economía moral es
convocada a existir como resistencia a la economía del "libre
mercado": el alza
del precio del pan puede equilibrar la oferta y la demanda de pan, pero no
resuelve el hambre de la gente
Homenaje
a Paul Sweezy
Sus
libros transformaron la mentalidad de mi generación
"EL VALOR, LA LUCIDEZ Y la resuelta devoción a la razón, hacen de la obra de Paul M. Sweezy uno de los focos
más brillantes de la historia intelectual de Estados Unidos en la postguerra." Paul A. Baran, La economía política del crecimiento, Fondo
de Cultura Económica, México, 1956.
EN LA JORNADA de
anteayer se publicó una nota de los extraordinarios corresponsales de este
diario en EU, Jim Cason y David Brooks,
en la cual nos enteramos de la muerte de Paul M. Sweezy, a los 93 años de edad. El New York Times lo
llamó, en un obituario, el "intelectual marxista más importante de la
nación", título que pocos podrían disputarle. Los lectores de otros
diarios, y los que no leen diarios y se informan por radio y televisión, no se
enteraron de este hecho, que no es noticia para los medios mercantilizados. Es
muy probable que la mayoría de los lectores jóvenes de La Jornada no
sepan quién fue Sweezy. Como nos recuerdan los
corresponsales fue autor de muchos libros, entre ellos, Teoría del
desarrollo capitalista (Fondo de Cultura Económica, 1945; edición original
en inglés, 1942; excelente traducción de Hernán Laborde)
y fundador (junto con otro hombre extraordinario, Leo Huberman)
de Monthly Review,
la revista marxista más importante de EU que se continúa publicando hoy.
Proporcionan un dato sorprendente: el artículo central del primer número la
revista, "¿Por qué el socialismo?", lo escribió Albert
Einstein. También hacen notar que Sweezy "ayudó
a conformar una corriente analítica marxista independiente y no alineada".
HOY QUIERO RECORDAR y
rendir homenaje, con nostalgia y gratitud por la transformación intelectual que
sus libros produjeron en mí y en mi generación, a Sweezy
de manera conjunta con Paul A. Baran.
No sólo sus cualidades intelectuales los convirtieron en grandes y admirables,
sino también su temple. Ser marxista en EU a mediados del siglo pasado era ser
condenado al ostracismo y, peor aún en la época macartista,
a la represión abierta y la cárcel. Mientras Sweezy
estuvo en prisión por el macartismo, Baran sufrió el ostracismo en la Universidad de Stanford, donde era el único profesor marxista.1
Como dijo William Tabb en entrevista con Cason y Brooks: "en los años
40 y 50 no había marxistas en la academia estadunidense"2. Tabb señaló que "la labor de Sweezy
y sus escritos educaron a una generación de economistas progresistas durante
los 60, la guerra de Vietnam, la lucha contra el racismo en el sur de EU y la
expansión del movimiento de las mujeres". Sin demasiado temor a
equivocarme, creo que la obra conjunta de Sweezy, Baran y Huberman3 educó también a varias
generaciones de estudiantes mexicanos, perticularmente
de la Escuela Nacional de Economía de la UNAM.
DE LA VASTA OBRA de Sweezy leí con avidez siendo estudiante, y releí después
como profesor para guiar a mis alumnos, su Teoría del desarrollo capitalista
ya citada y Monopoly Capital. An Essay on
the American Economic and Social Order4 (El capital monopolista),
escrita en coautoría con Paul
A. Baran. El primer libro, publicado a los 31 años,
es un ensayo notable. A diferencia de los manuales de economía política del
marxismo ortodoxo, muy presentes en la formación de muchos marxistas
latinoamericanos, Sweezy problematiza
las ideas básicas de Marx y acude con apertura al
pensamiento de otros autores. Por ejemplo, incluye dos apéndices, uno tomado
del libro de Hilferding sobre el capital financiero,
y otro, escrito por Shigeto Tsuru,
gran estudioso del marxismo de origen japonés, que compara los esquemas de la
reproducción de Quesnay, Marx
y Keynes. Sweezy estaba
dotado de una herramienta indispensable para abordar el pensamiento de Marx en una época en la cual las traducciones de su obra
eran muy limitadas: el dominio del alemán.
LO QUE MAS RECUERDO del
libro es la profunda impresión que me causó la manera en la cual aborda la
teoría del valor, el centro de la economía política de Marx,
dividiéndola en el problema del valor cualitativo y el del valor cuantitativo,
en ese orden. Dedica un capítulo a cada uno. En primer lugar muestra que en el
pensamiento de Adam Smith la división del trabajo se
origina del cambio de unas cosas por otras y éste a su vez se deriva de una
propensión de la naturaleza humana. Por tanto, "la producción de
mercancías es la forma universal e inevitable de la vida económica; la ciencia
económica es la ciencia de la producción de mercancías. Desde este punto de
vista -continúa Sweezy- los problemas de la economía
política tienen un carácter exclusivamente cuantitativo". Para Marx, en cambio, la división del trabajo no está
necesariamente ligada al cambio (puede haber división del trabajo sin cambio,
como ocurre en algunas comunidades). Por tanto, la producción de mercancías no
es la forma universal e inevitable de la vida económica. De aquí deriva Sweezy las siguientes implicaciones:
"La producción de mercancías se separa del reino de
los fenómenos naturales y se convierte en materia válida de la investigación
histórico-social. El economista no puede ya confinar su atención a las
relaciones cuantitativas que nacen de la producción de mercancías; debe dirigir
también su atención al carácter de las relaciones sociales subyacentes en la
forma mercancía"...La gran originalidad del pensamiento de la teoría del
valor de Marx reside en su aceptación de estos dos
elementos del problema y de su designio de considerarlos simultáneamente dentro
de un solo armazón conceptual.5 (pp. 39-40)
Y REMATA EXPLICANDONOS
por qué dividió la exposición en dos partes:
"A las mismas razones se debe, sin embargo, en medida
considerable, la gran dificultad que experimentan para entender esa teoría casi
todos los que han sido educados en la tradición principal del pensamiento
económico. Por esta razón nos ha parecido conveniente dividir la teoría
marxista del valor en las dos partes que la componen y procurar examinarlas una
por una" (p. 40).
ESTA PROFUNDA PERCEPCION
de las dificultades de comprensión de la teoría marxista del valor hace de los
dos capítulos en los que expone sus principios básicos un texto único, no sólo
por su valor pedagógico, sino por la profundidad de su comprensión de este
esencial componente del pensamiento de Marx, que
tiene uno de sus puntos más altos en la tesis del carácter fetichista de las
mercancías. Esta separación probablemente influyó para que más tarde, en el
otro libro de Sweezy que quiero comentar, El
capital monopolista (dedicado al Che Guevara), él y Baran6
dejaran a un lado el concepto central de Marx,
plusvalía, y lo sustituyeran por el de excedente económico que Baran usó y trabajó con todo detalle en Economía
política del crecimiento.
AQUEL LIBRO, PUBLICADO
en 1966, está organizado alrededor de un tema: la generación y absorción del
excedente económico que los autores consideran la "manera más útil e
iluminadora de analizar el funcionamiento puramente económico del sistema.
Pero, no menos importante, creemos también que los modos de utilización del
excedente constituyen el mecanismo que articula la fundación económica de la
sociedad con lo que los marxistas llaman su superestructura política, cultural
e ideológica" (p. 8). El excedente económico real, tal como explica Baran en Economía política... es la diferencia entre
la producción real generada por la sociedad y su consumo efectivo corriente.
Comprende una parte menor del producto total que la plusvalía de Marx, ya que no incluye, como ésta, la parte de la
plusvalía que consume la clase capitalista ni los gastos gubernamentales en
administración y en establecimientos militares (p. 39). En Capital
monopolista sostienen que el tamaño del excedente refleja el grado de
libertad alcanzado por esa sociedad, mientras que la composición del excedente
muestra cómo usa esa libertad: qué tanto invierte en expandir su capacidad
productiva, qué tanto consume de diversas maneras, qué tanto desperdicia y en
qué formas.
LOS AUTORES ADVIERTEN
que su libro no es un tratado, sino un ensayo, ya que muchos temas quedan
fuera. En particular el análisis del proceso de trabajo, central en el análisis
de Marx en El capital. Ello se deriva, en
parte, del desplazamiento del concepto de plusvalía por el de excedente, ya que
éste no requiere, como aquél, analizar detenidamente las relaciones entre
trabajo y capital en el sitio de trabajo, perdiéndose un elemento central en el
análisis dinámico de la sociedad capitalista. Los autores expresaron su
conciencia que habían dejado fuera el tema, pero no es claro si lo eran también
de las desventajas analíticas del cambio de concepto.
DESPUES DE PRESENTAR A
la corporación gigante como institución central del capitalismo monopolista, en
los siguientes capítulos analizan las tendencias del excedente a crecer, las
cuatro formas de absorción del excedente: el consumo capitalista y la
inversión, el esfuerzo de ventas, el gobierno civil, el militarismo y el
imperialismo, que conforman el conjunto central del libro. Los últimos
capítulos abordan la historia del capitalismo monopolista, las relaciones
raciales y los temas cualitativos: el 10 se denomina "Sobre la calidad del
capitalismo monopolista" y el 11, el "Sistema irracional". En
éste ofrecen una de las críticas más demoledoras de la sociedad estadunidense
que se hayan escrito. Es difícil seleccionar un párrafo que refleje su
profundidad. Vaya el siguiente por la radicalidad de sus conclusiones:
"Detrás de la vacuidad, la degradación y el sufrimiento que envenenan la
existencia humana en esta sociedad, subyace la profunda irracionalidad y la
bancarrota moral del capitalismo monopolista mismo... Hemos llegado a un punto
en el cual la única racionalidad verdadera se encuentra en la acción para
sustituir lo que se ha convertido en un sistema irracional sin
esperanzas".
1 Si no recuerdo
mal, las referencias al ostracismo que sufrió Baran
las leí en el número especial de homenaje póstumo que le hizo Monthly Review
titulado Paul A. Baran:
A Collective Portrait (marzo
1965). No encontré la revista para confirmarlo.
2 Sin embargo, el
prefacio de Teoría del desarrollo capitalista está firmado en la
Universidad de Harvard y en la portada de la versión
en español debajo del nombre de Sweezy se encuentra
la leyenda: "De la Universidad de Harvard",
por lo cual debemos concluir que fue profesor de la misma durante algunos años.
3 De Huberman disfruté intensamente, y usé en mis cursos, Los
bienes terrenales del hombre (Ediciones Iguazú, Buenos Aires) que combina
magistralmente la historia económica con el pensamiento económico de la época.
4 Monthly Review Press,
Nueva York, 1966. Hay traducción al español de
Siglo XXI editores, pero es muy mala. En 1970 asigné la lectura del último e
importantísimo capítulo de este libro (El sistema irracional) a mis
estudiantes en el Instituto Tecnológico Autónomo de México, donde era profesor
de tiempo completo. Se prepararon fotocopias de este capítulo (en español) para
los alumnos como parte de su paquete de lectura. Como yo había leído la versión
en inglés, no revisé el texto en español. En clase (Introducción a la
economía), que se basaba en discusiones abiertas de los textos previamente
leídos, empecé a notar que los alumnos no parecían haber leído el mismo texto
que yo. Verifiqué párrafos de la traducción contra el original en inglés y
noté, para mi espanto, que era un galimatías sin pies ni cabeza. Tuve que
exponer de la manera que lo hace un profesor tradicional y pedirles que tomaran
apuntes. A los que leían inglés se les proporcionó una copia en ese idioma.
Desconozco si la traducción fue corregida en la casa editorial.
5 Sweezy hace notar que esta idea la tomó del único libro, en
alemán, que escribió Franz Petry
(muerto a los 26 años de edad).
6 Paul Baran falleció en marzo de
1964, 40 años antes que Sweezy, antes que El
capital monopolista fuese publicado, por lo que Sweezy
firma sólo el prefacio en el que da cuenta de la muerte de Baran,
de quien este libro fue su obra última. Pocos autores pueden preciarse, como Baran, de haber escrito dos grandes libros que hicieron
época. El otro es Economía política del crecimiento, publicado por
primera vez en 1957 por Monthly Review
Press también. La primera edición en español, 1959,
traducida, de manera impecable, por Nathan Warman, fue publicada por Fondo de Cultura Económica.