EL SINDICALISMO INSURGENTE DE 1973 Y 1974 EN YUCATÁN

El Frente Sindical Independiente y Efraín Calderón Lara

 

Pedro Quijano Uc

 

Para intentar ubicarnos habrá que señalar que nacionalmente a inicios de los años 70 el ambiente social, económico y político era tenso, y no era para menos, el país se había sacudido por acontecimientos históricos, como fueron: el movimiento estudiantil-popular de 1968; el ascenso en su accionar de la guerrilla; la masacre estudiantil del jueves de Corpus en 1971; el movimiento de los electricistas democráticos; el fracaso a todas luces de la política económica oficial, llamada “desarrollista”, traducida en carestía y bajos salarios; el rompimiento de miles de mexicanos con el PRI, y por tanto con su ideología, era evidente; el fortalecimiento de los partidos de izquierda y derecha.

 

En Yucatán las luchas de hasta 50 mil campesinos henequeneros en la capital eran impresionantes; el descontento por el reciente fraude electoral local era notorio; las marchas de los electricistas del STERM contra el charrismo y por la democracia sindical impactaron mucho; la resistencia contra el cierre de la normal rural, entre otras, tensaban el panorama general.

 

Y es en marco que el grupo estudiantil independiente “Jacinto Canek” actuaba desde 1971, inspirado ideológica y políticamente por los acontecimientos nacionales y locales; el grupo comenzó con tareas netamente estudiantiles y de barrio, y entre mayo y junio de 1973 se inicia en el ámbito obrero-sindical.

 

La insurgencia sindical en Yucatán de aquellos meses fue parte de la ola insurgente nacional, que abarcó incluso estados tan inmóviles como Campeche. Esta ola se inicia con mucha fuerza, a mediados de 1973.

 

El primer sindicato que se constituye de aquella oleada insurgente (el 19 de junio de 1973) es el de choferes del transporte  urbano que, en homenaje al dirigente indígena maya y en reconocimiento al grupo estudiantil que los asesoraba, se denominó “Jacinto Canek” también. Las formas y métodos organizativos que se usaron para su integración fueron: la movilización pública, con mítines, paros, secuestro de autobuses, volanteo, etc. contando con la participación abierta de núcleos estudiantiles universitarios, del Tecnológico y de la FEY. Este apoyo y participación estudiantil jugó un importante papel en la conformación de los sindicatos de aquella oleada (sin esa participación hubiese sido mucho más difícil). La movilización y la agitación obrera estalló ante muchos años de represión e ilegalidades, que habían impedido la sindicalización de importantes grupos de obreros y asalariados yucatecos.

 

Las formas que adoptó la movilización obrera fueron completamente inusuales en nuestro medio, por ello fue que despertó grandes simpatías y expectativas entre toda la población, al menos en Mérida; el apoyo popular a la justa lucha sindical de los choferes urbanos fue muy importante, e incluso se recibieron apoyos de trabajadores afiliados a organizaciones y centrales oficiales; y esto fue así porque la gente identificaba al pulpo camionero como uno de los principales puntales del partido oficial, no solo por los tradicionales acarreos, sino también por los descarados premios a los propietarios con diputaciones y regidurías, y desde luego prestando un servicio pésimo, con la consecuente indignación de los usuarios, trabajadores en su gran mayoría.

 

El sindicalismo insurgente de aquellos años no surgió aislado, no nació con un espíritu gremialista y cerrado, sino que mantuvo desde su origen, como algo vital, la necesaria vinculación y relación efectiva entre los sindicatos y con la población toda, estudiantes, colonos, amas de casa, e incluso con campesinos, en quienes tuvo a un importante aliado.

 

JULIO DE 1973

           

Inmediatamente después de la constitución del primer sindicato (el de choferes Jacinto Canek), de lograr su registro legal, se entró de lleno a la discusión y elaboración del Contrato Colectivo de Trabajo, con el apoyo de estudiantes. Los dueños del monopolio camionero, disfrazados de cooperativa, intentaron evitar la sindicalización con amenazas y despidos y mediante el intento de sobornar al asesor jurídico, Efraín Calderón Lara, a quien le ofrecieron un vehículo y un viaje a Europa; el intento de soborno fue denunciado por el propio abogado en una asamblea y de ese modo rechazando tajantemente.

           

El gobierno tampoco estaba tranquilo. Se había dado cuenta que la movilización de los trabajadores y el inmediato apoyo popular que éstos recibieron, fueron armas efectivas. Empezó a planear cómo evitar paros de los camiones y, de “pilón”, violar el derecho de huelga, aplicando la ilegal requisa contra los choferes.

           

Los integrantes del grupo estudiantil que apoyaban al sindicato, dedicaron gran interés y entusiasmo a la formación político-sindical, como elemento indispensable de capacitación para las luchas que vendrían. La actividad es febril, la nueva estructura sindical del Jacinto Canek, la combatividad y entusiasmo de los socios merecían una atención urgente para consolidarlos, tanto jurídica, como organizativamente; y es así como en las reuniones por línea por ejemplo, que se realizaban semanalmente, se incluía siempre el punto de información y formación sindical (aunque no siempre se pudo, por la ausencia de un plan concreto y quien lo realizara).

           

El prestigio del nuevo sindicato y del grupo estudiantil que lo apoyaba iba creciendo; el local era frecuentemente visitado por estudiantes y grupos de trabajadores, como los empleados de limpieza del aeropuerto LAVATAP, y los trabajadores de CONASUPO, quienes al fin sienten la necesidad de constituir un sindicato; con ellos se empieza a trabajar para materializar la idea, con reuniones bajo el agua, dando los primeros pasos en ese sentido...

 

AGOSTO DE 1973

           

... La efervescencia laboral y sindical era muy alta. Efectivamente apenas se daban los pasos para consolidar al Sindicato Jacinto Canek, cuando surgen las condiciones para la conformación de otro: el de los empleados de la CONASUPO, que funcionó de hecho durante más de 7 meses, ya que no se le otorgó en todo ese tiempo su registro legal, por la existencia de un sindicato nacional PRO-PATRONAL, al cual los trabajadores nunca quisieron ingresar.

           

En todas las acciones que se realizaron se contó con el apoyo del sindicato de cargadores de El Enlace; muchas asambleas y puntos de reunión fueron en la sede de dicho sindicato. Por supuesto los funcionarios de la CONASUPO no estuvieron pasivos y como siempre, las amenazas de despido, ofrecer ascensos, intentos de corrupción, estuvieron a la orden del día, esforzándose por evitar a toda costa, la existencia de un sindicato independiente en esa paraestatal.

           

Por ello fue necesario realizar una acción relámpago, que consistió en la paralización de las labores en los diversos departamentos, evitándose también que los camiones ya cargados salieran de la empresa; naturalmente la acción fue acompañada de una gran agitación de los compañeros, que con esa acción dejaron atrás el temor y los indecisos se integraron, la combatividad y arrojo de las mujeres trabajadoras fue lo más relevante, pues ellas impidieron de hecho que los camiones cargados salieran, logrando incluso que apoyaran el movimiento; la tensión en el ambiente no generó violencia entre los trabajadores, los empleados de confianza y los cargadores, por el contrario hubo cierto nivel de unidad entre todos ellos.

           

Con esta medida se logró que la empresa reconociera los derechos sindicales de los compañeros y el respeto a un convenio de trabajo.

           

A partir del logro de este sindicato y lo más importante, de su reconocimiento, se establecen fuertes vínculos de hermandad entre ellos y los del Jacinto Canek, quienes se destacaron en los meses posteriores brindando la solidaridad necesaria en otras luchas, en la consecución del derecho al trabajo, a la huelga, a la contratación colectiva justa para las familias obreras, que pasaban de la desorganización a la sindicalización democrática e independiente...

 

SEPTIEMBRE DE 1973

 

            Como era de esperarse los patrones yucatecos molestos, ante tantos años de imponer sus condiciones e intereses, se niegan a admitir que los trabajadores ejerzan su derecho a la defensa de sus intereses profesionales y económicos, sobre todo porque es al margen del control oficial.

 

Durante el mes de septiembre de 1973 surge el sindicato de la industria del Calzado “16 de septiembre” de la empresa CANANEA, con más de 300 afiliados. Algunas de las causas que motivaron su surgimiento fueron: largas jornadas de trabajo, el mal trato de que eran objeto, salarios bajos, incertidumbre en su antigüedad, etc. En aquel entonces la empresa elaboraba 700 pares de calzado diariamente.

 

Contra la voluntad patronal, el ejemplo ya estaba dado con el surgimiento y consolidación del sindicato Jacinto Canek, y es esa experiencia la que aprovechan los trabajadores de Cananea para salir adelante con su sindicato; la gran decisión y firmeza para la lucha que demostraron, junto con la asesoría del grupo estudiantil y en especial de Efraín Calderón Lara fueron sin duda, los pilares para su éxito.

 

El despido de todos los que integraban el comité ejecutivo no se hace esperar, pero el apoyo físico y moral de los demás sindicatos mantiene el ánimo, nadie se amedrenta ni atemoriza, por el contrario se organizan paros escalonados para exigir: el respeto al derecho de sindicalización, la reinstalación de los despedidos y la firma de un contrato colectivo de trabajo.

 

Como en otras ocasiones se intenta sobornar al asesor legal para que traicione a los trabajadores. La empresa argumenta “... mira Efraín, si teniendo supervisores los trabajadores son flojos, ahora teniendo sindicato lo serán más...”;  “el sindicato no es alcahuete de los trabajadores, ni busca cerrar la fuente de trabajo – contesta el Charras – y si en 6 meses la producción baja, puede ejercer sobre mi persona los recursos legales correspondientes, sin que yo me defienda y los compañeros son testigos (por los trabajadores presentes)”

 

La empresa al fin accede, se logra la reinstalación de los despedidos y se firma el contrato colectivo de trabajo. Esto permitió que los trabajadores demostraran su laboriosidad y para diciembre-enero la producción había aumentado a más de 1,400 pares diarios. Pero claro que ya les habían reconocido su sindicato independiente, sus antigüedades, seguro social, pago de horas extras, salarios profesionales, etc.

 

Fueron los zapateros del “16 de septiembre” los que de manera consecuente, se convirtieron en el eje del sindicalismo democrático e independiente de Yucatán hasta 1977, cuando la empresa y el gobierno del Estado lo desbarataron. Era notables, desarrollaron en corto tiempo muchas capacidades organizativas sindicales, internas y externas, eran “líderes” como se dice por acá, que manejaban muy bien su contrato colectivo, la ley Federal del Trabajo, sus reglamentos estatutarios, y lo más importante: eran combativos y solidarios con las demás luchas obreras, como las del Hotel Príncipe Maya, las huelgas de gasolineros, de trabajadores universitarios, etc. era muy común que en las brigadas de costureras o gasolineros para boteos y volanteos, figuraran siempre los zapateros.

 

En diciembre del 73, en plena asamblea intersindical (con los sindicatos de ROMARCO, camioneros, zapateros, gasolineros y estudiantes), ellos manifiestan su preocupación por la seguridad personal del asesor legal Efraín Calderón, ante las amenazas de que era objeto. Pero era lógico –ahora podemos decirlo- que ante el repunte de lucha sindical de aquel tiempo, los patrones y la nefasta CTM, sorprendidos por la honestidad y resistencia de Efraín de no dejarse sobornar, hayan considerado “peligroso” para sus oscuros intereses que cundiera el contagio y otros muchos trabajadores se organizaran en sindicatos independientes, y es por estos momentos cuando se empieza a tejer la forma de cómo eliminar a Efraín.

 

OCTUBRE DE 1973

 

            La organización de trabajadores en sindicatos independientes continúa. A estas circunstancias respondía el grupo de apoyo estudiantil “Jacinto Canek”, consolidado ya a estas alturas. Muchos estudiantes provenían de las aulas universitarias y veían con asombro, cómo no correspondía lo que les enseñaban con la realidad, ya que los trabajadores de la misma universidad eran maltratados. Motivados por los estudiantes del grupo “Jacinto Canek” algunos empleados de la universidad se empiezan a reunir en el despacho del “Charras”; ... ya convencidos, se acuerda constituir la Asamblea del Sindicato Único de Trabajadores Administrativos y Manuales de la Universidad de Yucatán “Felipe Carrillo Puerto” (SUTAMUDY), en el local del ex- STERM, el día 4 de octubre de 1973. De esta forma con un puñado de poco más de 20 trabajadores nace este primer sindicato SUTAMUDY, que luego quedaría como asociación sindical: AUTAMUADY.

 

            Algo que contribuyó en mucho a la formación del SUTAMUDY fue la constitución, en la Escuela de Economía de la Universidad, del FRENTE SINDICAL INDEPENDIENTE (FSI) en ese mismo mes de octubre, en el cual se acuerda en forma unánime el apoyo a la lucha de los trabajadores universitarios. La lucha universitaria continuó con fuerza y decisión; entrando a sesiones del Consejo Universitario, con paros, bloqueos de trabajadores y estudiantes, y con la HUELGA.

 

NOVIEMBRE Y DICIEMBRE DE 1973

 

            En el sindicalismo de las gasolineras y garages de Yucatán, hubo compañeros muy combativos, como Victor Novelo, Carlos Ponce, César Montejo y otros, que antes e inmediatamente después de la constitución del sindicato dieron muestras de tenaz lucha, para lograr lo que por años les habían escamoteado los patrones de las gasolineras de San Juan, San Miguel, Lago y la de la Unión de Camioneros, que fueron las primeras en organizarse sindicalmente, ya que las de San Fernando, del Mayab y la Mérida por diversas circunstancias se desistieron.

 

            En las acciones que realizaron estudiantes y choferes para formar el sindicato “Jacinto Canek”, entre mayo y junio de 1973, estuvieron siempre presentes algunos compañeros de las gasolineras, a quienes incluso se pensó afiliarlos al sindicato Canek.

 

En un principio se trató darle vida a un sindicato fantasma, de las gasolineras y garages del municipio de Mérida (con No. de registro 813), pero la patronal empezó a despedir gente, a lo cual se recurrió al gobernador Loret de Mola para exigir garantías y tramitar un nuevo sindicato, el cual se constituyó el 27 de octubre de 1973, en el local de los maestros democráticos, y para el 7 de noviembre se logró el registro No. 995 para este sindicato. Esta organización se fundó con la participación de 100 compañeros, el siguiente paso fue conseguir los contratos colectivos de trabajo, para lo cual se tuvieron que organizar huelgas, que iniciaron el 7 de diciembre y terminaron el 14 del mismo mes, con el logro de la firma de los contratos colectivos. El sindicato llegó a tener 200 afiliados en unas 14 gasolineras, principalmente de la ciudad de Mérida. En esta lucha la solidaridad fue contundente, ahí estaban los choferes del Canek, con camiones haciendo guardias nocturnas con los compañeros, los trabajadores de CONASUPO, las costureras de la ciudad industrial y también los estudiantes, quienes con su entusiasmo le daban un toque de alegría y combatividad a las acciones huelguísticas.

 

En ROMARCO, maquiladora instalada en la ciudad industrial de Mérida (de dueños estadunidenses y mexicanos) dedicada a la confección de trajes para hombre para el mercado externo, ocupaban a 180 obreros, de los cuales 40 ó 50 eran hombres y el resto mujeres. Repentinamente la empresa empieza a hacer maniobras raras, incrementando la inseguridad en el empleo, reteniendo salarios, diciendo que faltaba mercado, etc.; los compañeros acuden al despacho del asesor sindical, empiezan las entrevistas con la patronal y la labor de organización y unidad entre los obreros, la empresa amenaza con cerrar, los rumores son alarmantes, los volantes obreros empiezan a circular, hay saqueo de materia prima de parte de la empresa; los obreros responden estableciendo una guardia permanente y masiva a las puertas de la maquiladora. La huelga de hecho dura desde diciembre de 1973 hasta marzo de 1974, lo cual sirvió para garantizar los derechos obreros y presionar a la empresa y al gobierno; asimismo se pudo notar el gran compañerismo entre los trabajadores independientes, agrupados en el FSI. Fue el 27 de diciembre de 1973 cuando nació el sindicato de trabajadores de la industria del vestido “Rubén Jaramillo”.

 

En ese diciembre de 1973 la agitación obrera fue extraordinaria para el recién formado FSI y para los activistas del Frente Jacinto Canek, entre ellos el Charras, pues la movilización, la unidad y la solidaridad de los zapateros, los de CONASUPO, camioneros y los de CUSESA se puso de manifiesto en apoyo a las luchas de los universitarios y gasolineros, para lograr la firma de sus contratos colectivos.

 

La maquiladora ROMARCO se disuelve y liquida a los trabajadores, pero el gobierno se compromete a que Nacional Financiera invierta y haga funcionar de nuevo esta empresa, con nuevos funcionarios, a fin de que los trabajadores continúen con  su fuente de empleo. Y si funcionó, pero no mas de 20 días, para luego cerrar definitivamente y dejar en el desempleo a decenas de obreros. Claro, firmaron otro convenio en el que se comprometían a recontratar a estos trabajadores. La espera para el cumplimiento de esta promesa sigue vigente, como ha sido vigente la alcahuetería de todos los gobiernos locales con los empresarios nacionales y extranjeros.

 

ENERO DE 1974

 

            Después de una navidad huelguística, enero de 1974 se caracterizó por la intensa organización sindical, particularmente con los trabajadores de dos grandes empresas de construcción: la de CUSESA y la de MITZA; un tercer grupo de trabajadores en proceso de organización sindical fueron los fileteadores de pescado en Progreso.

 

            En el caso de los trabajadores de CUSESA, desde agosto o septiembre de 1973 los estaba asesorando Efraín, por lo que ya tenían un mínimo de experiencia de lucha y organización interna, dado que estaban luchando por la democratización de su delegación sindical (la patronal les tenía impuesto un sindicato patronal fantasma, del cual sólo sabían cuando les cobraban las cuotas sindicales sin ningún beneficio); esto lo acabaron y empezaron a actuar como grupo sindical local independiente, y con ello se estaban preparando a dar la pelea en grande, para lograr el respeto a sus derechos laborales y mejorar sus condiciones de trabajo, incluso empezaron a planear contactos con trabajadores del grupo estudiantil Jacinto Canek. Los compañeros de CUSESA, alrededor de 45 trabajadores, trabajaban en Mérida en dos lugares: en la Colonia Bojórquez que era el banco de piedra, y en lo que es hoy la colonia Campestre, en el trazo de calles, limpieza de carreteras y banquetas.

 

            En cuanto a los trabajadores de MITZA, que trabajaban por la carretera a Caucel, inician su organización sindical haciendo reuniones selectivas, hasta lograr la constitución de un sindicato al que llamaron Cecilio Chí logrando su registro ante la Junta Local; fue cuando se propusieron luchar por la firma de un contrato colectivo de trabajo, e iniciaron la preparación para dicha lucha.

 

A pesar de que la preparación se hizo con todo cuidado y discreción la empresa se enteró y empezó a reprimir, despidiendo a los dirigentes, con lo que el miedo se apoderó de los compañeros, aunque lograron superarlo y la lucha continuó, eran cerca de 100 trabajadores.

 

De los fileteadores de Pescados Mexicanos de Yucalpetén, el trabajo de organización sindical se inicia en forma lenta pero segura, se realizan las primeras reuniones y todo pinta bien...

 

            El recién fundado sindicato Cecilio Chí de MITZA fija la huelga para el 7 de febrero de 1974, pero no se logró estallar porque la Junta declaró “improcedente” el emplazamiento; la huelga probablemente no se hubiera hecho de todas maneras ya que ese día grupos de choque de la CTM apoyados con policías se presentaron para evitar a la fuerza el estallido. Los trabajadores del FSI zapateros y choferes ahí estaban presentes para apoyar a los de MITZA y ejecutar el acuerdo sindical tomado: NO al enfrentamiento, no estallar y apelar legalmente el fallo anticonstitucional de la Junta. La empresa utiliza al sindicato “Héctor Victoria” de la CTM, para obligar a los trabajadores a que renuncien al sindicato independiente y se afilien a esta organización espuria, charra. El FSI acuerda entonces solicitar el recuento para resolver quien tiene la mayoría y por ende la titularidad del contrato. Ese recuento jamás se haría por el secuestro y asesinato del asesor. Los trabajadores de CUSESA hicieron un paro de labores el 11 de febrero.

 

            El 13 de febrero, por la mañana se reúne el gobernador con empresarios en Palacio y a las 11:45 de la noche SECUESTRAN A EFRAÍN, al día siguiente, a las 8:00 AM. grupos de choque de la CTM y de la policía rompen el paro de CUSESA, con la tajante amenaza de “... o regresan al trabajo o pierden todo”

 

            Desde el medio día del 14 de febrero inician las movilizaciones.

 

            El Frente Popular “Jacinto Canek” y algunos sindicalistas hacen una marcha para denunciar el secuestro; por la tarde las organizaciones estudiantiles FEU y FETI y el FSI y el Frente Popular se reúnen y se acuerda cerrar algunas escuelas y facultades para presionar y demandar la presentación de Efraín Calderón Lara.

 

            El viernes 14 paran y bloquean el tránsito; las escuelas de Comercio, Leyes, Matemáticas, Prepa 1 e Ingeniería Civil. En la noche el FSI marcha hasta la Universidad para corresponder al estudiantado, y se trasladan hasta la plaza principal, pero hay provocación de grupos de choque del gobierno y se regresa a la universidad, y ante un indignado auditorio se acuerda: 1.- Responsabilizar al gobierno, a los empresarios y a la CTM por el secuestro del Charras, 2.- exigir la presentación del asesor, vivo o muerto, y 3.- el compromiso de mantener la alianza obrero-estudiantil hasta lograr las demandas y garantizar el respeto a los sindicatos y a los dirigentes.

 

            El sábado 16 la policía intenta quitar los bloqueos de las calles que habían hecho los estudiantes, disparan contra la fachada de la Universidad y toman por asalto el local del FSI, y entre las 4 y 5 de la tarde, el ejército sale a las calles a patrullar, intentando frenar el movimiento popular de protesta que se iniciaba con gran fuerza ante la indignación. Parece que la maniobra contra la Universidad y el local del FSI fue para encubrir la salida del cadáver de Efraín, para ser llevado a tirar a Quintana Roo. Hay versiones que Efraín fue torturado y asesinado en la casa de Loret de Mola y había que sacarlo de ahí.

 

            El domingo 17 las cámaras patronales “felicitan” al Gobernador por solicitar al ejército, en “prevención de la alteración del orden público”

 

            Para el lunes 16 encuentran el cadáver de Efraín, con claras muestras de monstruosas torturas, en la carretera que va de Carrillo Puerto a Chetumal. La noticia de la tortura y asesinato recorre Mérida y la indignación popular se agiganta, se manifiesta con un gran contingente, de más de veinte mil personas, que van al sepelio del asesor el día 20 de febrero. En la ceremonia del sepelio se acuerda que el FSI se llame desde entonces “EFRAÍN CALDERÓN LARA” y se EXIGE EL ESCLARECIMIENTO DEL BRUTAL CRIMEN Y EL CASTIGO INMEDIATO DE LOS RESPONSABLES INTELECTUALES Y MATERIALES.

 

            El movimiento popular-estudiantil y obrero se generaliza. Paran muchas escuelas, se forman comités de barrio y comités ejidales.

 

            Más tarde quedaría claro que los asesinos del Charras, los que lo mandaron asesinar fueron: el gobernador priísta Loret de Mola, los empresarios yucatecos, principalmente los de MITZA y CUSESA y los directivos de la CTM local, seguramente con la anuencia y respaldo del gobierno de Echeverría, de las cámaras patronales nacionales y de la CTM nacional.

 

EFRAÍN CAYÓ ABATIDO POR LA COBARDÍA Y LA TRAICIÓN DE CHARROS, GOBIERNO Y PATRONES

SU MUERTE NO FUE EN VANO

 

            De manera natural se siente la necesidad de dar información por parte del Frente Popular “Jacinto Canek” y del FSI “Efraín Calderón Lara”, de los acontecimientos que se estaban sucediendo; ya no sólo a los trabajadores afiliados sino a todos quienes la pidieran. Van hasta los centros de organización del movimiento: Escuela de Economía (61 x 66), Edificio Central (57 x 60), Escuela de Medicina (Av. Itzáes), Prepa # 1 (Fénix) y donde la principal fue la escuela de Economía, donde funcionaba el Frente Estudiantil “Jacinto Canek”. El movimiento adquiere un contenido ya no solo laboral (obreros), sino de manera notoria la gran participación de la gente de los barrios, así como de núcleos importantes de estudiantes, ya que para entonces la huelga estudiantil abarca todas las escuelas de la Universidad, todo el Instituto Tecnológico y todas las secundarias federales, así como numerosas primarias, los grupos de activistas con cientos de volantes y botes de colecta sellados, se movían por los cuatro puntos cardinales de la ciudad, las señoras de los barrios volanteaban de casa en cada y al término llegaban a los centros organizativos para rendir cuentas e informar; los mercados, los autobuses, los parques, las puertas de las escuelas, eran escenarios de mítines relámpagos, los equipos de sonido, las pintas-murales en paredes fueron los instrumentos de que se valió el movimiento popular para mantener la información, coordinación y acción del mismo. Las escuelas por las noches eran hervideros de gente que asistían a escuchar a los oradores del FSI y dirigentes estudiantiles, las guardias permanentes, las fogatas, las canciones, las parodias y el entusiasmo eran generalizados, pues el aire de libertad se respiraba verdaderamente, se hacía lo que las asambleas decían y nada se imponía sin explicación. Al gobierno y periódicos locales, como el Diario de Yucatán, por mentirosos, nadie les hacía caso.

 

            La organización –estructuración- de los Comités de Barrio, se puso en marcha, las salidas a los municipios también se hacía y se organizaron Comités Ejidales en Kinchil, Ixil, Conkal, Hunucmá, Caucel, Tetiz, Molás y otros. Los núcleos de obreros se acercaban al FSI (Chocolate Pérez, Voceadores, Zapateros, Panaderos, Trabajadores de plásticos). Como se ve, el movimiento seguía creciendo y tendía a extenderse por todo el Estado, se formó desde luego la Coordinadora Estudiantil Popular, que dirigía el movimiento, ya las acciones sindicalistas del FSI contaban con el apoyo y participación de barrios y estudiantes. La tarea fundamental en todo este tiempo, fue la de organización a aquellas gentes que se movilizaban y en gran parte se logró.

 

            El Frente Popular se metió de lleno a los Comités de Barrio y a los ejidales que sin la participación del propio movimiento no hubiera sido posible; el mismo Frente Popular “Jacinto Canek” tenía que coordinarse con los compañeros para los asuntos pendientes y sobre todo algo urgente, tener asesores jurídicos que también se logró por el propio movimiento...

 

ABRIL DE 1974

 

            El Frente Sindical Independiente continúo funcionando; las tareas fueron la consolidación del sindicato universitario, del “Rubén Jaramillo” y la conformación de nuevos sindicatos. No obstante empieza a sentirse la ausencia del abogado recién asesinado, sobre todo entre los directivos de los sindicatos ya formados, como el de choferes y el de gasolineros, las tácticas de patrones y gobierno de presionar a los dirigentes empieza a hacer mella, no solo para sembrar desconfianza, sino para romper la unidad interna del FSI como muestran los hechos: a) desconfiar de unos de los testigos del secuestro del Charras (que fue arbitrariamente e ilegalmente detenido e incomunicado), b) posterior al movimiento alejarse del FSI, romper con él para luego integrarse a una Central Oficial, la COR (actualmente la CROC). La actitud de los patrones y el sindicalismo oficial, así como del gobierno fue logrando sus propósitos; la asesoría legal siguió cubriéndose por medio de pasantes de Derecho, de Abogados y de los activistas del grupo estudiantil.

 

            Las demandas principales del FSI, convertidas en demandas populares y configurada en el movimiento de los barrios y la huelga estudiantil, que dura 2 meses, es satisfecha por la fuerza del movimiento, al grado de que la táctica de echar la culpa del crimen del Charras a integrantes del grupo estudiantil cae por tierra, y el gobierno se ve obligado a reconocer que los autores materiales del asesinato fueron miembros de la policía estatal (DGSPTE), a los cuales se les entrega, detiene, consigna, enjuicia y encarcela en Chetumal, Quintana Roo.

 

            Con el logro de la principal demanda, con la integración de los comités de barrio y con la integración de un núcleo estudiantil universitario, que posteriormente crecería para constituir el Frente Estudiantil Democrático Independiente (FEDI), se decide levantar la huelga y con ello el movimiento pasa a otra etapa: la de enarbolar las demandas propias de los sectores (obreros, barrios y estudiantes)  y avanzar en la organización democrática e independiente de cada uno de ellos.

 

            De manera general puede concluirse que en lo que respecta al FRENTE SINDICAL INDEPENDIENTE “EFRAÍN CALDERÓN LARA”, sale fortalecido del gran movimiento popular y firmemente arraigado en la sociedad, cuando menos de Mérida, esto es, no queda aislado, ya que goza de gran respeto e influencia, y es por ello precisamente que representaba una ALTERNATIVA REAL Y VIABLE para el conjunto del movimiento obrero y sindical en el estado, pero ¿por qué no puede ser así? ¿qué papel jugaron los patrones y el gobierno para que esto no sucediera? Y ¿cuáles fueron las acciones del FSI, que no permitieron que pudiera constituirse en esa alternativa?...

 

MAYO DE 1974

 

            Inmediatamente después del levantamiento de la huelga estudiantil, con indiscutible apoyo popular, que paralizó primarias, secundarias, tecnológicos y universidad (manteniéndose esta última hasta el final), el Frente Sindical Independiente “Efraín Calderón Lara” conjuntamente con la Coalición de Sindicatos de Yucatán organiza la marcha del 1° de mayo, en la cual se evidenció que la CTM había perdido mucha fuerza y existía un claro debilitamiento en sus filas, por supuesto que el contingente mayoritario fue el independiente, que conjuntó a cientos de obreros, cientos de colonos (de los comités de barrios), grupos de maestros federales y un gran número de estudiantes; la combatividad, entusiasmo y unidad se dejó sentir en aquella gran marcha histórica de mayo de 1974, obrera, popular y estudiantil.

 

            A partir de entonces, todos los años y hasta 1990, se realizaron grandes marchas independientes, que superaban en mucho a las marcha oficiales.

 

            Con todo dos factores impidieron que el FSI creciera tanto numérica como políticamente, y que no se pudiera convertir en la Intersindical más fuerte e influyente de Yucatán.

 

El primer factor fue el externo, con la política que siguieron los empresarios, el gobierno y los líderes charros oficialistas, quienes utilizaron todo su poder económico y político (empresas, Junta de conciliación, policía, dinero, prensa, radio, televisión, etc.) para que el pueblo y la mayoría de los trabajadores vieran al FSI y lo respetaran, pero hasta ahí, presionando para que no se unieran al mismo y evitando que se dieran cuenta que el FSI era la alternativa de organización democrática en defensa de sus legítimos derechos.

 

El segundo factor fue el interno, ya que el FSI no se trazó la meta de jalar a los trabajadores afiliados a la CTM, esto es, prevaleció en la mente de los independientes la falsa idea de que esos obreros eran charros, porque charros eran los líderes, sus contratos y sus sindicatos.

 

            La combinación de estos dos factores nos muestra claramente que la mayoría de los trabajadores yucatecos estaban ganados por las ideas de los patrones y del gobierno, por ello no comprendieron ni sintieron la necesidad de estar en una organización democrática, donde sean tomados en cuenta y sean ellos mismos los que decidan todo, como era el FSI.

 

            En ese contexto el FSI fue una avanzada y por tanto, un ejemplo que no se pudo seguir. Incluso al poco tiempo, vino la disolución de la Coalición de Sindicatos de Yucatán, y los sindicatos que ahí se encontraban lejos de buscar mejores formas de organización e independencia sindicales, la mayoría de ellos se metieron a las centrales oficiales charras: CTM y CROC ¿Por qué? Porque mientras el FSI “Efraín Calderón Lara” lo fundan y manejan los trabajadores de base principalmente, en la Coalición y otras intersindicales los fundan y manejan los comités ejecutivos principalmente.

 

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