Los transgénicos: mitos y realidades

 

Mauricio Macossay

30 noviembre 2004

 

Una planta transgénica es aquella que mediante ingeniería genética se le introducen nuevas características de otras plantas y de otros organismos, para lograr cualidades nuevas, diferentes a las propias de su especie, como un color determinado o ser resistente a insectos o a ciertos herbicidas o soportar ciertas condiciones climáticas. Los transgénicos se obtienen cuando el tejido vegetal transformado puede regenerarse y producir plantas con una nueva característica. Existen dos tipos de técnicas elementales para la producción de transgénicos: introduciendo la característica nueva a las células vegetales a través de una bacteria que se fija a los tejidos para mejorarlos y la introducción directa de la característica nueva.

La mayor proporción de plantas transgénicas son aquellas variedades resistentes a herbicidas. Otro grupo está integrado por las plantas “Bt”, maíz, algodón, tomate, papa y arroz, que tienen insertado el gen de una bacteria (Bacillus thuringiensis), que se utiliza comúnmente en la agricultura como insecticida. Las plantas Bt fabrican su propio insecticida en cada una de sus células para resistir el ataque de ciertos insectos.

En 2003 había sembradas con transgénicos casi 68 millones de hectáreas, con 6 millones de productores en 16 países.

 

A los transgénicos también se les conoce con el nombre de organismos genéticamente modificados OGM´s u organismos genéticamente transformados OGT´s

 

Por un mundo y una agricultura sustentable que respete y apoye a los campesinos, sin transgénicos o muy controlados

 

12 razones:

 

1. Los transgénicos como se usan ahora benefician a las grandes corporaciones biotecnológicas y agrolimentarias, así como a algunos centros de investigación y científicos asociadas e ellas, y perjudican a casi todos los campesinos y al medio rural. Dos tercios de los transgénicos se producen en EU con enormes subsidios gubernamentales; también se produce mucho en Canadá y Argentina. La corporación Monsanto monopoliza el 90% de la inversión en esta materia, otras corporaciones son Bayer, Dupont, DowAgrosciences y Syngenta. Los cultivos transgénicos y los plaguicidas asociados son la punta de lanza de las corporaciones para continuar dominando la producción mundial de alimentos y usarla en su exclusivo beneficio, destruyendo a millones de unidades familiares campesinas y generando grandes éxodos e injusticias crecientes, a lo largo y ancho del mundo entero. Son la continuación de la revolución verde de los años sesenta.

Entre 6 y 8  millones de toneladas anuales de maíz provenientes de Estados Unidos entran a México, con precios promedio 30% abajo de los costos de producción, sobrepasando los cupos de importación acordados en el TLCAN y sin pagar millonarios aranceles. Se estima que casi 3 millones de toneladas de maíz transgénico entran anualmente y han contaminado nuestras variedades de maíz, ya que ha sido sembrado aun cuando está prohibido legalmente.

 

2. Los transgénicos no producen los beneficios que prometen, ni resuelven el hambre. No aumentan los rendimientos, ni reducen los costos, ni reducen el uso de herbicidas ni plaguicidas. Los cultivos orgánicos y muchos de ellos son campesinos, sí mejoran los rendimientos y evitan el uso de agroquímicos sintéticos, sin contaminar. En 2004 se producen suficientes alimentos para alimentar bien a los 6 mil millones de personas que habitamos el mundo, pero la injusta distribución de la riqueza hace que millones mueran, precisamente de hambre por todo el globo.

 

3. Los transgénicos plantean cada vez más problemas a la agricultura, al medio rural y a las familias campesinas. Son monocultivos intensivos con gran uso de agroquímicos sintéticos contaminantes. Es alta la inestabilidad de las líneas transgénicas y altos son los riesgos de crear supermalezas y plagas resistentes al Bt. Privilegia a las formas empresariales y corporativas de agricultura e impone por sobre todo el lucro y la ganancia de éstas. Privatiza las semillas, el conocimiento ancestral y los procesos de producción. Antepone las ganancias corporativas a elementales derechos humanos sociales. La agricultura sustentable y campesina por el contrario, reduce los problemas y es la base y sustento de la diversidad cultural e histórica mundial.

 

4. Miles de comunidades campesinas indígenas y organizaciones sociales campesinas, ambientalistas, ecologistas, sindicales y académicas de todo el mundo, e incluso obispos católicos y jerarcas de varias iglesias, se oponen a los transgénicos y demandan controles y salvaguardas para las corporaciones y las grandes plantaciones intensivas transgénicas. En México se están oponiendo a aprobar al vapor y en beneficio de las corporaciones la Ley de Bioseguridad y Organismos Genéticamente Modificados. La Comisión de Cooperación Ambiental del TLCAN (40 académicos reconocidos de EU, Canadá y México) acaba de recomendar mantener la prohibición de sembrar maíz transgénico en el país y que las importaciones del grano vengan molidas y el gobierno mexicano se niega y evade cumplir sus recomendaciones., beneficiando a las siguientes corporaciones: Bayer, Dupont, Monsanto, DowAgrosciences y Syngenta, así como Bacardí, Maseca, Barcel, Bimbo, Cervecería Cuauhtémoc, Coca Cola, La Costeña, Danone, Alpura, Jumex, Herdez, Gamesa, Kellogg’s, Sabritas, Sygma, Unilever, Arancia, Alpura, Bachoco, Chilchota Alimentos, Cigarrera La Moderna, Del Monte, Domecq, Savia, Gruma, Grupo Campi, Matacapán Tabacos, Minsa, Grupo Viz, Jugos del Valle, Lala, Nestlé, Pilgrim´s Pride, Sigma Alimentos y Tyson de México, entre otros.

 

5. Los transgénicos reducen la biodiversidad y contaminan, con transgenes, a los maíces criollos generados en 10 mil años de cultivarlos, que tienen una gran número de razas, variedades, colores, sabores y olores. La contaminación es inevitable si coexisten cultivos criollos y transgénicos. México es uno de los países de mayor biodiversidad del mundo y centro de origen del maíz, por lo que la contaminación transgénica causa mayores estragos. Se ha detectado contaminación transgénica en maíz en varios estados. La agricultura sustentable en cambio cuida y protege el ambiente y sus equilibrios, manteniendo la biodiversidad, que es factor vital de la soberanía y la seguridad alimentaria y de la vida rural digna.

 

6. Los transgénicos no son seguros y generan serios temores. No se ha probado que sean seguros y podrían estar generando graves consecuencias en el medio ambiente y en la salud de quienes los consumen. En cambio los productos orgánicos son seguros y de mejor calidad para la salud de todos, productores y consumidores, ya que no se usan aditivos artificiales. Silvia Ribeiro nos dice: “Si la regulación de los genes depende de múltiples interacciones que cambian sus funciones, y éstas no se conocen, ¿qué pasa con los genes aislados que son trasladados de una especie a otra, como es el caso de los transgénicos?, ¿cómo se comportan en interacción con los genes de la especie a la que fueron introducidos y activados artificialmente?, ¿qué funciones pueden activar o desactivar en una planta o en los que la consuman, en organismos y en el ambiente? No hay respuesta” y continúa diciéndonos “(no hay ninguna) base ´científica´ (sólida) sobre las que cinco trasnacionales que controlan los cultivos transgénicos a nivel mundial, con la colaboración de políticos ignorantes y mercaderes, los hacen llegar a la mesa de todos, usándonos como conejillos de indias”

 

7. Productos genéticos peligrosos son incorporados a los cultivos transgénicos, como las proteínas Bt que son nocivas para una gran cantidad de insectos. Cultivos alimenticios para producir fármacos y medicamentos peligrosos, como las citocinas, que suprimen el sistema inmunológico e inducen enfermedades, podrían estar generando bombas de tiempo biológicas. En cambio la agricultura sustentable utiliza la energía de manera mucho más eficiente y reduce las emisiones de dióxido de carbono CO2, tanto por el consumo directo de energía en combustibles como en el consumo indirecto de fertilizantes y plaguicidas.

 

8. Los cultivos terminator propagan la esterilidad masculina. Los cultivos con genes suicidas, para impedir la propagación de transgenes son semillas estériles que están propagando la esterilidad masculina y podrían tener graves consecuencias en muchas especies.

 

9. Herbicidas de amplio espectro son muy tóxicos para personas y otras especies. El glufosinato de amonio y el glifosato, como venenos metabólicos sistémicos podrían tener muchos efectos nocivos. En cambio la agricultura sustentable produce con menos plaguicidas sin aumento de plagas, respetando los equilibrios ecológicos naturales.

 

10. La ingeniería genética crea supervirus. Podrían crearse virus y bacterias de enfermedades epidémicas, ante el aumento de la probabilidad de la transferencia horizontal de genes y la recombinación. Las construcciones transgénicas con el promotor CaMV 35S podrían ser inestables y propensas a la transferencia horizontal y la recombinación. Tal y como se están haciendo ahora armas biológicas

 

11. El ADN transgénico en los alimentos es absorbido por las bacterias en el intestino humano. Podrían estarse generando resistencias a antibióticos y dificultando el tratamiento de infecciones y alergias. Así como aumentando la posibilidad de cáncer.

 

12. Las corporaciones agrobiotecnológicas tienen una larga historia de distorsión y ocultamiento de pruebas científicas. Se sabe de experimentos incompletos o que se hicieron en forma incorrecta y se distorsionaron los resultados, así como la escasez de pruebas independientes e imparciales. La Organización Mundial de la Salud en el Foro Global de los Alimentos, en octubre de 2004 en Bangkok, reconoció que no tienen evidencias que sean dañinos los transgénicos ¡porque no las han buscado! Y declara que se necesitan estudios para evaluar los efectos adversos en la salud.

 

Finalmente nos sumamos a la exigencia campesina y de amplios sectores y grupos sociales que le están haciendo al gobierno mexicano para que reinstaure la moratoria para la siembra experimental y rechace las presiones de las corporaciones agroalimentarias, para levantar la moratoria a la siembra comercial de maíz transgénico en el país y se apliquen con transparencia y responsabilidad auténticas los artículos del Protocolo de Cartagena sobre Bioseguridad, en especial en los apartados de principios precautorios y protección a la biodiversidad contra los transgénicos.

 

Estamos por una ley de bioseguridad que garantice los derechos sociales de los campesinos mexicanos por encima de las corporaciones y por:

 

-Evaluar y desarrollar métodos para eliminar los transgenes de las razas locales.

 

-Minimizar las importaciones de maíz transgénico vivo.

 

-Moler sin excepción el maíz importado que no se garantice como libre de transgénicos.

 

-Etiquetar el maíz transgénico que entre al país.

 

-Proponemos la prohibición en el ámbito internacional de la modificación del maíz para producir fármacos y compuestos industriales, no aptos para el consumo humano y animal.

 

-Fortalecer la moratoria a la siembra comercial de maíz transgénico en México.

 

-Aplicar programas educativos para que los campesinos no siembren semillas transgénicas y garantizar la participación de pequeños productores en el desarrollo de políticas sobre biotecnología.

 

-Apoyar a los campesinos en la protección y conservación de la biodiversidad de razas locales de maíz.

 

-Poner en marcha un programa de garantía de la calidad de las semillas de maíz criollo.

 

 

Más información en:

 

- El portal de Greenpeace México:

http://www.greenpeace.org/mexico

Campaña de consumidores. Campaña de ingeniería genética
Areli Carreón  [email protected]
María Colín [email protected]  

 

- Ecoportal, Ambiente y Sociedad

www.ecoportal.net

 

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