Primero de Mayo en Chicago

Gerardo Unzueta
El Universal
Sábado 08 de mayo de 2004


SIN duda, arribar a Chicago el 1 de mayo significa unir pensamiento y acción al pasado y presente del movimiento obrero internacional. Así hube de hacerlo a consecuencia de la invitación de la prestigiosa organización mexicana Casa Aztlán en esa ciudad. Parecería un contrasentido ir de México a Chicago para disertar precisamente acerca de la gloriosa lucha del 1 de mayo de 1886, de la histórica huelga por la jornada de ocho horas, de la represión a partir de los días 3 y 4 mayo, y finalmente del sacrificio de los cuatro dirigentes obreros ahorcados el 11 de noviembre de 1887.

Pero no lo es, porque si el 1 de mayo se celebra en todo el mundo a partir de 1890; en Chicago y en todo Estados Unidos es una fecha sin relevancia, pues el Día del Trabajo que los obreros estadounidenses conquistaron aun antes de la jornada de ocho horas, se conmemora en septiembre y desde luego sin ningún recuerdo ni homenaje a los organizadores de la gran batalla de 1886.

Bien, pero la comunidad mexicana celebra el 1 de mayo prácticamente su confirmación contemporánea en EU, pues es notable y evidente que los compatriotas que han debido emigrar en las últimas décadas provienen de la clase obrera.

1. El sábado pasado tuvo lugar la conmemoración mexicana en Chicago y en otros lugares Los Ángeles y Dallas, principalmente. En esta ciudad, que se constituyó en aquellos años en el centro fundamental de la acción por la jornada de ocho horas, el acto fue, en efecto, una recordación emocionante, pues consistió en la apertura de la exposición denominada Haymarket Square: los mártires de Chicago y la lucha por las ocho horas del pintor mexicano Héctor Duarte (1 de mayo-5 de junio), y en un relato acerca del heroico movimiento, a mi cargo.

La muestra pictórica consiste en 16 pinturas unas de proporción mural y otras en tamaño de caballete, realizadas en técnicas mixtas, predominando la pintura acrílica, en las cuales los motivos son los mártires de Chicago, el juicio-farsa que se les siguió, su ejecución en la horca y el "suicidio" del más joven de ellos , Louis Linge.

2. El pintor mexicano, nacido en Caurio, Michoacán, en 1952 y residente en Chicago desde 1985, inició su trabajo en torno a los mártires Albert R. Pearson, August Spies, George Engel, Adolf Fisher (ahorcados) y Louis Linge (suicidado) en el año 2000; a él ha dedicado gran esfuerzo, con una convicción: "En todo el mundo nos confió se celebra el 1 de mayo en honor de estos obreros y la lucha por las ocho horas, pero aquí en Chicago y EU no se le da lugar... Todos en México sabemos que es fiesta grande y que comenzó aquí".

A partir de esa idea me enfoqué a tratar de exponer lo que "desde el punto de vista de un militante de la vieja guardia significa el 1 de mayo, sobre todo cuando debe hablar de esa fecha en su cuna misma y ante un auditorio compuesto principalmente por migrantes mexicanos".

Las luchas proletarias en Estados Unidos de 1881 a 1886 por la reducción de las brutales jornadas de 16, 14 y 12 horas, fueron seguidas con la mayor atención por nuestros compatriotas, que descubrieron muchos aspectos desconocidos de esa batalla; en particular su atención al hallazgo que pude ofrecerles de la "canción de las ocho horas", cuya cuarteta final dice: "Estamos convocando a nuestras fuerzas/desde el astillero, la fábrica y el molino/ocho horas de descanso, ocho de trabajo/y ocho horas para lo que nos dé la gana".

Con alto espíritu de lucha, 350 mil trabajadores fueron a la huelga el 1 de mayo de 1886, de ellos 40 mil en esta ciudad,185 mil ganaron la demanda.

3. En Chicago se concentró el odio de clase de los patrones; mil 400 huelguistas fueron agredidos por la policía el 3 de mayo en la empresa McCormick Harvester, asesinando a cuatro trabajadores e hiriendo a decenas; el día 5, en la plaza Haymarket; un mitin de protesta fue asaltado por la policía, que desenvolvió su mayor sevicia después que un provocador lanzó una bomba contra el grupo policiaco. Diez muertos y por lo menos 200 heridos fue la cuota de sangre obrera.

Persecuciones, allanamientos, capturas, torturas, todo ello se produjo en los días siguientes, hasta que el odio patronal se concentró en los ocho dirigentes obreros más odiados por los capitalistas: Albert R. Pearson, August Spies, Adolf Fisher, George Engel, Louis Linge, Eugene Schwab, Samuel J. Fieldman y Oscar Neebe.

Los cuatro primeros fueron asesinados de una manera infame: en la horca, dos más fueron condenados a cadena perpetua y uno a 15 años de prisión. Louis Linge fue suicidado con un cartucho de dinamita en la boca.

Los mexicanos reunidos en la organización Casa Aztlán rindieron homenaje a estos héroes del proletariado, conocieron su trágica historia y también se conmovieron con jornadas de lucha de los trabajadores mexicanos en varios primeros de mayo, que igualmente formaron parte del relato.

Analista político, miembro del PRD

 

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