Lee Kyung
Hae, mártir de Cancún, sigue presente
hace
un año se inmoló por los campesinos coreanos y del mundo entero
La Jornada, México D.F. Martes 24 de agosto de 2004
Luis Hernández Navarro
10 de
septiembre: cultivando el asfalto
Este 10 de septiembre miles de agricultores de Corea del
Sur "cultivarán el asfalto". La Liga de Campesinos Coreanos (LCC) y
la Confederación Coreana de Sindicatos (KCTU)) concentrarán a sus afiliados en
Seúl y en 100 villas y pueblos. Conmemorarán la muerte de Lee Kyung Hae en su primer
aniversario, al tiempo que luchan contra la liberalización de las importaciones
de arroz, denuncian a la Organi-zación
Mundial del Comercio (OMC) y exigen la soberanía alimentaria.
Lee Kyung Hae
se inmoló durante la quinta Reunión Ministerial de la OMC, realizada hace un
año en Cancún. Cargando un letrero que decía: "La OMC mata
campesinos", se clavó una pequeña navaja suiza en el corazón para
protestar en contra de las políticas de libre comercio en la agricultura.
Su sacrificio no fue un acto de desesperación, sino de
convicción. Lee era un agricultor y dirigente campesino, representante electo
en su congreso local y poseedor de una maestría; había luchado contra el
neoliberalismo utilizando las más diversas formas de lucha: marchas, acciones
directas y huelgas de hambre.
El señor Lee era parte de Vía Campesina, el movimiento internacional
que agrupa a la mayoría de organizaciones de pequeños productores rurales y
trabajadores agrícolas más combativas. Vía considera a Lee un mártir de la
causa que ofreció su vida a los labriegos del mundo para mantener viva la
decisión de lucha y el rechazo absoluto a la OMC. Por ello declaró el 10 de
septiembre Día de las Luchas Campesinas y estará presente en las movilizaciones
en Seúl con una delegación integrada, entre otros, por José Bové.
El suicidio es una forma de protesta usual en Corea del
Sur. Lo novedoso de la muerte de Lee es que es la primera ocasión en que esta
forma de protesta se realiza en contra de la OMC, y también la primera vez que
se efectúa fuera de ese país.
La inmolación es escogida por aquellos que sienten que
ninguna otra herramienta de lucha es eficaz. Apela a los integrantes o
simpatizantes de un movimiento. Busca sacudir su conciencia. Les recuerda que
es necesario involucrarse en la lucha. Ilustra dramáticamente a la opinión
pública las condiciones de vida y de trabajo de los más desposeídos. Emplaza al
gobierno a modificar sus políticas.
En febrero de 1997 un trabajador de 40 años de los
astilleros de Daewoo, afiliado al sindicato, se
prendió fuego en rechazo a una ley que facilitaba los despidos. En la nota que dejó
escribió: "Si millones de trabajadores siguen las instrucciones del KCTU,
entonces el proyecto de despidos puede ser bloqueado. Sin embargo, si la
reforma a la ley laboral se aprueba, hay que imaginar lo mucho que los
capitalistas dañarán a los trabajadores".
La inmolación ha sido utilizada como instrumento de
resistencia en ese país asiático desde hace muchos años. Multitud de
estudiantes sacrificaron su vida en 1905 para enfrentar al imperialismo
japonés. Tan sólo durante el año pasado ocho dirigentes sindicales se
suicidaron en protestas. Trabajadores inmigrantes amenazados con la deportación
también se han quitado la vida.
Diversos analistas interpretan esta oleada de suicidios
como expresión de un fuerte conflicto de clase, similar al vivido en los países
desarrollados durante la gran depresión de la década de los 30.
Con frecuencia el sacrificio ha rendido frutos en el
terreno organizativo. El 13 de noviembre de 1970 el líder obrero Chun Tae-il
se prendió fuego. Durante una manifestación de trabajadores de la confección
quemó primero un ejemplar de las leyes de trabajo de su país, empapó su ropa
con petróleo y luego se convirtió en un bonzo, mientras gritaba:
"Obedezcan las leyes del trabajo" y "No somos máquinas".
Su sacrificio fue clave en la reorganización de una fuerza
obrera democrática en un país autoritario. Alimentó e inspiró uno de los más
persistentes y combativos movimientos sindicales, que ha crecido y perseverado
a pesar de sufrir una fuerte represión. La muerte de Chun
se recuerda cada año con manifestaciones masivas, y es la protesta más
importante en ese país después del primero de mayo.
El arroz es el alimento por excelencia en Corea del Sur. Su
producción no es sólo mercancía, sino una cultura. En 1994 la OMC otorgó a esa
nación un periodo de gracia de 10 años para mantener aranceles a las
importaciones del cereal. Este plazo expira en 2004. Su liberalización
comercial provocará la quiebra de millones de campesinos y la pérdida de una
forma de vida.
El gobierno coreano está decidido a ceder la protección
agrícola a cambio de que su producción de teléfonos celulares y productos
electrónicos tenga acceso a los mercados de otras naciones.
Los campesinos coreanos están decididos a tratar de impedir
su extinción como clase. Para ello y para conmemorar a su compañero Lee, para
demostrar que su muerte no fue inútil, protagonizarán este 10, 11 y 12 de
septiembre una intensa jornada de lucha. El espíritu de resistencia de Cancún,
el mismo que anima a los jóvenes torturados por la policía de Guadalajara, se
trasladará a Seúl.