La Jornada, Masiosare 327,
domingo 28 de marzo 2004
|
Liga Comunista 23 de Septiembre
JESUS RAMIREZ CCUEVAS En los años setenta, tras el desmantelamiento de las guerrillas rurales en Chihuahua y Guerrero, surgieron 30 grupos armados en las principales ciudades del país. La mayoría de sus integrantes eran estudiantes radicalizados por la represión de 1968 y 1971, jóvenes que adoptaron la lucha armada impulsados por la desesperación y el idealismo. En 1973, una decena de estas organizaciones clandestinas formó la Liga Comunista 23 de Septiembre, la guerrilla urbana con mayor estructura política-militar en todo el país. El gobierno recurrió a la guerra sucia para aniquilarla La guerrilla urbana de los años setenta se nutrió
principalmente de estudiantes radicalizados por la represión gubernamental al
movimiento estudiantil. Quienes se integraron a sus filas eran, en su
mayoría, jóvenes idealistas que sintieron impotencia ante el autoritarismo
priísta y abrazaron ideas revolucionarias que los llevaron a optar por la vía
armada para cambiar al país. Los primeros grupos guerrilleros urbanos
se gestan después de la matanza de Tlatelolco en
1968. Surgen entre otros, el Comando Lacandones, el Frente Urbano Zapatista, el Movimiento de Acción Revolucionaria, el
Ejército Insurgente Mexicano, la Unión del Pueblo, las Fuerzas
Revolucionarias Armadas del Pueblo y las Fuerzas de Liberación Nacional. Sus acciones armadas inician después del
10 de junio de 1971. La respuesta del gobierno no se hizo esperar: decenas de
militantes clandestinos caen en enfrentamientos o son detenidos. Hacia 1973,
casi todos esos grupos habían sido desarticulados. Según Gustavo Hirales,
"guerrillero arrepentido", "la mayoría de los grupos armados
que se manifestaron a partir de 1970 se caracterizaban por ser reducidos y
porque centraban sus actividades en acciones militares encaminadas a
conseguir recursos económicos que les sirvieran para desarrollar sus
actividades; su trabajo en el seno de las masas era casi nulo. El escaso
desarrollo de todos esos grupos los hacía incapaces para asimilar los golpes
de la represión, pudiendo ser fácilmente destruidos" (Memoria de la guerra
de los justos). En este contexto, varios de esos grupos o
lo que quedaba de ellos, se unieron y fundaron la Liga Comunista 23 de
Septiembre, que constituyó la expresión más desarrollada del movimiento
armado en esos años al lograr una presencia nacional. Su nombre era un
homenaje a la primera guerrilla del México contemporáneo, que atacó el
cuartel militar de Madera, Chihuahua, el 23 de septiembre de 1965. Heladio Torres, sobreviviente del Comité Militar de la
Liga, explica: "Para muchos de nosotros fue válido tomar las armas, el
gobierno demostró que no había espacio para la lucha democrática. Fuimos a la
clandestinidad para responder a la cerrazón del régimen. La Liga fue nutrida
con muchos activistas del movimiento estudiantil y sindical que sufrían represión".
El 15 de marzo de 1973, en Guadalajara,
surge la Liga en una reunión organizada por Ignacio Salas Obregón, Oseas, (quien retomó el proyecto de Raúl Ramos Zavala).
Ahí se unen el Frente Estudiantil Revolucionario, los Procesos de Monterrey,
el Movimiento Estudiantil Profesional (estudiantes cristianos), los Enfermos
de Sinaloa (estudiantes de la FEUS), el Comando Lacandones (estudiantes del
IPN y de la UNAM), Los Guajiros, el Grupo 23 de Septiembre, Los Macías, el
grupo Oaxaca y parte del Movimiento de Acción Revolucionaria. Las FRAP y el
Partido de los Pobres de Lucio Cabañas no se incorporan por diferencias
políticas. En la segunda reunión nacional (julio de
ese año), la Liga decide realizar varias acciones para darse a conocer y
acuerda impulsar un ensayo de insurrección en el Valle de Culiacán, Sinaloa.
Entonces, la Liga tiene presencia en 23 estados. La DFS inicia la cacería de
guerrilleros La Liga supuso tener la fuerza suficiente
para extender la guerrilla a todo el país. Sus primeras acciones fueron al
mismo tiempo espectaculares y estremecedoras. El 17 de septiembre de 1973, uno de sus
comandos intenta secuestrar al industrial Eugenio Garza Sada,
cabeza del Grupo Monterrey, sin embargo, el empresario muere asesinado en el
intento. Días después, el 10 de octubre, otro
comando de la organización secuestra en Guadalajara al cónsul británico Duncan Williams y al empresario
Fernando Aranguren. El gobierno mexicano rechaza negociar con la Liga y ésta
decide ejecutar a Aranguren y liberar al diplomático inglés. A partir de ese momento, el gobierno
mexicano lanza una campaña de exterminio contra la Liga mediante el
asesinato, la tortura y la desaparición. Miguel Nazar
Haro, subdirector de la Dirección Federal de Seguridad (DFS) declara esos
días a la prensa: "La cacería ha comenzado". Semanas después, agentes bajo el mando de Nazar Haro, detienen en el DF a Ignacio Olivares Torres, Sebas, y a Salvador Corral, Roberto, de la dirección
nacional de la Liga. Ambos son destrozados literalmente en la tortura. De
acuerdo con diversos testimonios, a Ignacio Olivares le destrozan todos los
huesos, le meten clavos en las rodillas, en los hombros y le estallan la cabeza. A Corral le hacen algo parecido. Como
mensaje macabro, a Olivares lo arrojan cerca de la casa de la familia
Aranguren en Guadalajara, y a Corral a unos metros de la casa de los Garza Sada en Monterrey. Poco antes, Pedro Orozco Guzmán,
responsable del secuestro de Aranguren, es ejecutado por la DFS. Con estos crímenes inician las ejecuciones
y desapariciones de la guerra sucia contra la guerrilla. En respuesta, la Liga arrecia sus campañas
de propaganda armada, secuestros y robo de bancos. En Sinaloa, el 16 de enero de 1974, día
del "ensayo de insurrección general", cientos de activistas armados
se movilizan en el Valle de Culiacán, miles de estudiantes salen a las calles
y se les unen más de 10 mil jornaleros agrícolas. La Liga considera un éxito
la operación Asalto al cielo, pero el gobierno responde con fiereza. La DFS,
el Ejército y policías locales realizan detenciones masivas de estudiantes,
asesinan y desaparecen a activistas y a guerrilleros. La Liga efectúa su tercera reunión
nacional el 4 de abril de 1974. Ahí decide construir un ejército guerrillero
dirigido por una coordinadora nacional, integrada por los dirigentes de las
agrupaciones unificadas. El buró político es encabezado por Ignacio Salas
Obregón, José Angel García Hernández, Rodolfo
García Gómez y Manuel Gómez García. Se crea un Comité Militar que dirige los
operativos. Los militantes se organizan en brigadas, coordinadas por comités
estatales y locales. Sin embargo, el 29 de abril es detenido el
principal dirigente de la Liga, Ignacio Salas Obregón, tras un enfrentamiento
con policías de Tlalnepantla, estado de México. Se disuelve la coordinadora
nacional y la dirección es retomada por el comité de redacción del periódico
Madera, el órgano central de la organización. Entre 1974 y 1976, la Liga entra en un
"periodo gris" y enfrenta un debate interno entre las tendencias
militaristas y las que privilegian el trabajo político de masas. Aumentan sus
acciones armadas en medio del acoso policiaco, incluidos los asesinatos de
policías. El 11 de agosto de 1976, David Jiménez
Sarmiento, Chano, encabeza un comando que intenta
secuestrar a Margarita López Portillo, hermana del presidente electo. El
operativo fracasa y muere abatido Jiménez, considerado el último dirigente
histórico de la Liga. Tras su muerte, Luis Miguel Corral García,
El Piojo Blanco, retoma la dirección y se convierte en "el hombre más
buscado por la policía". En ese año, el gobierno crea la Brigada
Blanca, un grupo antiguerrilla integrado por policías y militares.
Formalmente era dirigido por dos coroneles del Ejército mexicano, pero en los
hechos estaba bajo el control de Miguel Nazar Haro,
subdirector y después director de la DFS. La Brigada Blanca trasladaba a los
guerrilleros detenidos al Campo Militar Número Uno y a otras cárceles
clandestinas. Mediante la tortura física y psicológica obtenía información
que le sirvió para acabar con la Liga. Cambio de estrategia Al arreciar la represión, la Liga cambia
de estrategia, señalan varios sobrevivientes. Entre 1975 y 1976 ocurren
muchas "detenciones y desapariciones" y al mismo tiempo el
periódico Madera alcanza un tiraje de 40 mil ejemplares mensuales, revela Heladio Torres. Y agrega: "Entonces, la principal
actividad de la Liga era política, de propaganda revolucionaria en zonas
obreras y populares, aunque se le identifica más por los secuestros y por las
expropiaciones". En 1977 y 1978, asegura Jaime Laguna,
"la orientación central de la orga -como le
llama- fue abordar las tareas frente a la movilización de las masas y la
creación de bases de apoyo". Las acciones militares -explica por su
parte Alvaro Mario Cartagena López, quien en su
momento fue uno de los guerrilleros más buscados- ya no se reivindican
públicamente, pero en este lapso la Liga profundiza su trabajo político, se
forman brigadas en fábricas, campos agrícolas, escuelas y se crea una red de
colaboradores. La Liga se distinguió de otros grupos
armados por su independencia, recalca Graciela Mijares. "Nunca recibió
entrenamiento, dinero ni apoyo del exterior -aclara. Al contrario, asumió
posiciones muy críticas frente al socialismo real, la Unión Soviética, China
y Cuba, así como ante el Partido Comunista Mexicano". La Liga aprovecha la efervescencia
sindical en las zonas industriales de Ecatepec, Naucalpan y Tlalnepantla, en el estado de México, y
emprende una campaña propagandística entre obreros. Los guerrilleros acuden
armados a las asambleas de trabajadores, los alientan a seguir luchando y
reparten el Madera. En tanto, el cerco policiaco se estrecha. Así, la Liga interviene en el movimiento
sindical de la Cervecería Modelo. El 20 de febrero de 1977, uno de sus
comandos irrumpe en una asamblea de mil trabajadores y anuncia que para
lograr las demandas laborales secuestrarían al dueño de la empresa. El
movimiento sindical es desmantelado y son despedidos unos 100 trabajadores. El 30 de marzo, la Liga secuestra a
Antonio Fernández, presidente del consejo de administración de esa empresa.
Antes de liberarlo, el grupo armado obtiene 25 millones de pesos, la
reinstalación de los obreros despedidos y el pago de pensión a más de 150 jubilados.
La respuesta oficial es devastadora. El 12
de abril, la Brigada Blanca descubre al comando que realizó el secuestro en
una casa de seguridad de la colonia Avante; 200 elementos de la Brigada
Blanca, encabezados por Francisco Sahagún Baca y el
coronel Rafael Rocha Cordero, rodean la casa y, tras una balacera, detienen a
seis guerrilleros, entre ellos Francisco Pérez Rayón y Luis Miguel Corral
García, el principal dirigente de la Liga. Son trasladados al Campo Militar
Número Uno; a la fecha están desaparecidos. El 31 de agosto de 1977, la Liga intenta
secuestrar al profesor de la UNAM, Hugo Margáin
Charles, hijo del embajador mexicano en Estados Unidos, pero muere
desangrado. Esta fue quizá su última acción armada importante. En esos años se da una guerra sin cuartel
entre guerrilleros -cada vez más acosados y diezmados- y la fuerza antiguerrillera -cada día más cruel y brutal. En los
últimos cinco años de la Liga, menos de 10 de sus militantes caen en la
cárcel, los demás fueron asesinados o desaparecidos. El 24 de enero de 1981, cerca de Ciudad
Universitaria, agentes de la Brigada Blanca acribillan a Miguel Angel Barraza García, El Piojo Negro, jefe del comité de
redacción del Madera y último dirigente de la organización. Para 1982 la Liga está prácticamente
desmantelada; sus dirigentes, desaparecidos o muertos; y deja de aparecer el
Madera (se publicó hasta el número 58). La Liga había sido derrotada. Aunque
algunos grupos siguieron actuando por varios años, ésta ya no existía como
tal. Ese año el gobierno mexicano propuso la
posibilidad de legalizar a la Liga como partido político si renunciaba a las
armas. Jaime Laguna, cuenta que "esta posibilidad nunca se concretó, ya
que a la persona que le hizo la oferta, un enviado de Jesús Reyes Heroles (secretario de Gobernación), nunca informó al
resto". Era el final, pero insiste Heladio Torres: "Nos derrotaron militarmente por
errores que cometimos y porque no calculamos la violencia que usaría el
Estado contra nosotros, pero nuestra propuesta política sigue vigente". Con la disolución de la Liga, el gobierno
mexicano dio por aniquilada la guerrilla urbana. La mayoría de quienes
entonces abrazaron las armas terminaron asesinados, desaparecidos o
encarcelados. De los 532 desaparecidos, cuyo paradero hoy investiga la PGR,
unos 150 pertenecieron a la Liga. Graciela Mijares, compañera de Ignacio
Salas Obregón, concluye: "El gobierno mexicano nos trató como
delincuentes, nunca reconoció las causas políticas de nuestra lucha. Nos
dejaron sin nombre, nos aniquilaron y nos borraron de la historia. Hoy es
necesario que se conozca la verdad". Estos jóvenes cometieron delitos con la "violencia revolucionaria" que ejercieron, por ello, en un Estado de derecho, debieron ser procesados y juzgados; no obstante, el gobierno respondió con la barbarie. |
|
La lista negra
JESUS RAMIREZ CUEVAS En 1974, la Dirección Federal de Seguridad
elaboró un organigrama con los datos de la Liga Comunista 23 de Septiembre.
La confección del documento marcó el inicio de la estrategia de
aniquilamiento del grupo armado. La mayoría de los jóvenes que aparecen en
ese listado -y quienes abrazaron la lucha armada después- fue muerta o
desaparecida. Sólo quienes fueron detenidos en un principio, y un puñado en
los años posteriores, lograron sobrevivir a la guerra sucia
CUANDO LA LIGA COMUNISTA 23 de Septiembre apenas
tenía un año de haberse fundado, la Dirección Federal de Seguridad (DFS)
-encabezada por Luis de la Barreda, bajo la supervisión de Fernando Gutiérrez
Barrios y con la colaboración de Miguel Nazar Haro-
elaboró un documento en el que se vertieron todos los datos que se conocían
acerca de esta organización. El organigrama -Masiosare tiene una copia
del enorme plano con el logotipo de la DFS- es una lista negra de las
personas que el cuerpo antiguerrillero identificó a
fines de 1974 como objetivo militar para exterminar a la Liga. En el documento aparece cómo y qué
organizaciones fundaron la Liga (con algunos errores), quiénes participaron
en las reuniones y a qué acuerdos llegaron. También describe la estructura de
la organización en todo el país y registra nombres o seudónimos de sus integrantes
y dirigentes. El documento ofrece una visión panorámica
del grupo armado, que, según la DFS, estaba integrado entonces por 636
militantes, diseminados en 21 estados y organizados bajo una estructura
compleja. De los miembros de la Liga, la DFS registra ese año que 208 estaban
encarcelados, 27 habían muerto y 404 se hallaban prófugos. Este suplemento consultó a media docena de
ex militantes de la Liga para verificar la veracidad de la información
manejada por la DFS. Todos coincidieron en que la mayor parte de los datos
son ciertos, pero señalan que la información es incompleta. Por ejemplo, hay
presos que se hacen pasar como integrantes de la Liga cuando en realidad
pertenecieron a grupos como el Movimiento de Acción Revolucionaria (MAR) o
las Fuerzas Revolucionarias Armadas del Pueblo (FRAP). Los sobrevivientes subrayan que la DFS
logró tener esa visión de la Liga porque obtenía su información con métodos
ilegales. Uno de ellos precisa: "Les faltaban muchos datos, pero para
destruir a la Liga la DFS recurrió a la detención y allanamientos ilegales, a
la tortura, a las cárceles clandestinas, a la ejecución, a la desaparición
forzada y al encarcelamiento. A la guerra sucia, pues". De alguna manera, este documento constata
la "eficacia" de estos métodos. La Liga en números En el primer año de la Liga, la DFS le
atribuye 60 acciones armadas. Entre ellas, seis secuestros, tres asaltos
bancarios, 17 asaltos diversos y 29 asesinatos (15 policías, seis soldados y
ocho civiles). Por los secuestros y robos ese año, la
Liga habría obtenido más de 15 millones de pesos (de acuerdo con el misma
fuente, la Liga gastaba 700 mil pesos mensuales para mantener su estructura,
mismos que obtenía con sus acciones). Según la DFS, la organización operaba en
Aguascalientes, Baja California, Chiapas, Chihuahua, Coahuila, Distrito
Federal, Durango, estado de México, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Jalisco,
Michoacán, Nuevo León, Oaxaca, Sinaloa, Sonora, Tamaulipas, Tlaxcala, Tabasco, Veracruz (falta información sobre
Puebla y Colima). Los estados con mayor presencia, siempre
según la DFS, eran Sinaloa (146 militantes), Sonora (103), Jalisco (82),
Nuevo León (68), Distrito Federal (58), Chihuahua (56) y Baja California
(32). La fundación de la Liga El 15 de marzo de 1973, en Guadalajara, se
realiza la primera reunión de las organizaciones que acordaron formar la Liga
Comunista 23 de Septiembre. Según el organismo federal, los grupos que dieron
origen a la Liga fueron el Frente Estudiantil Revolucionario (FER), el MAR,
el Movimiento Estudiantil Profesional (MEP), Grupo 23 de Septiembre y el
Comando Lacandones (a la policía política le faltó registrar que también
participaron Los Macías, Los Guajiros, Los Enfermos de Sinaloa y Los
Procesos). El encuentro tuvo una duración de 15 días
y, según la DFS, fue financiado por el grupo Lacandones a través de Víctor
Manuel Velasco Damián (seudónimo de Francisco Pérez Rayón), quien habría
entregado 300 mil pesos que se obtuvieron del asalto a la panificadora Bimbo.
Los acuerdos de la reunión, registrados
por la DFS, fueron: a) La organización fue denominada Liga Comunista 23 de
Septiembre en memoria de la guerrilla que asaltó el cuartel de Ciudad Madera,
Chihuahua, en 1965; b) La declaración de principios fue una serie de
documentos difundidos en sus primeros números por el periódico Madera,
recopilados bajo el nombre de "Cuestiones fundamentales del movimiento
revolucionario" (cuyo autor fue Ignacio Salas Obregón); c) Crear
unidades "direccionales" como la Coordinadora Nacional, el Buró de
Dirección, el Comité Militar y los responsables estatales. El documento registra puntualmente quiénes
participaron en esa reunión: Fernando Salinas Mora, Richard (FER); Ignacio
Arturo Salas Obregón, José Luis; Gustavo Adolfo Hirales
Morán, Fermín (MEP, de Los Procesos); José Angel
García Martínez, El Gordo (MEP, de Los Procesos); Manuel Gámez
García, Julio (Grupo 23 de Septiembre, G-23S); Eleazar Gámez
García, Andrés (G-23S), José García Wenceslao, Sam
(MAR); Rodolfo Gómez García, El Viejito (G-23S), José Ignacio Olivares
Torres, El Sebas (MEP); Emilio Rubio, El Pacholo; Leopoldo Angulo Luque, Matus
o Matusalen (G-23S), Héctor Torres González, Mario
(MEP), y Francisco Rivera Carvajal, El Chicano (cinco de ellos fueron
asesinados, desaparecidos o presos ese año). La primera dirección de la Liga quedó
integrada por una Coordinadora Nacional, que de manera operativa quedó
dividida en Buró de Dirección, Comité Militar y responsables estatales. El Buró de Dirección funcionó de marzo de
1973 a abril de 1974, y en él participaron Salas Obregón, José Angel García Martínez, Angulo Luque, Olivares Torres,
Rodolfo Gómez García y Manuel Gámez García. El Comité Militar quedó integrado por
Angulo Luque y La Papa (la DFS no conocía entonces su verdadero nombre,
Francisco Pérez Rayón, hoy desaparecido). Segunda reunión En julio de 1973 se realizó el segundo
encuentro en Guadalajara. Duró 12 días y tuvo como objetivo "reorganizar
a nivel nacional y en forma clandestina la subversión guerrillera" (DFS dixit). Ahí se integró a José García Wenceslao a la
Coordinadora Nacional. Los temas fundamental
que abordaron los guerrilleros fueron "destacar la actividad en el
campo" y "unir al Buró de Dirección en el Bajío". Ahí también
se habló por primera vez de una "centralización única del mando". En aquella discusión participaron Salas
Obregón, Olivares Torres, Pedro Guzmán Orozco (Camilo o Clemente, del FER,
muerto), Gómez García, Gámez García, José Angel García Martínez, Hirales
Morán, Salvador Corral García (Roberto, muerto), Juan Carlos Flores Olivo (Cuéllar, preso), Emilio Rubio, David Jiménez Sarmiento
(Damián, Los Lacandones), Angulo Luque, Rivera Carvajal y Héctor Torres
González (Mario). Tercera reunión La primera semana de abril de 1974,
durante ocho días, los dirigentes de la Liga se reunieron en Ciudad Netzahualcóyotl. Los principales acuerdos que tomaron
fueron la desaparición temporal de la Coordinadora Nacional y del Buró
Político de Dirección. En su lugar se eligió una Comisión Nacional que
centralizó las funciones de los organismos desaparecidos y fue "la única
en determinar el trabajo de la Liga". La Comisión Nacional quedó
integrada por Salas Obregón, Luis Miguel Corral García (Francisco o El Güero) y José Luis Martínez (El Pastel). Al constituirse este órgano se dio una
"reorganización total para consolidar nuevos organismos dirigentes
zonales en donde sea necesario y sobre esa base (y) posteriormente integrar
otra coordinadora y otro buró". También se acordó que los miembros de la
Comisión se reunirían en el DF en los 30 días posteriores (lo que nunca
ocurrió porque Salas Obregón fue detenido días después). Los principales acuerdos políticos,
destaca el documento de la DFS, fueron continuar "las acciones políticas
y militares" sobre los siguientes ejes: "apoyar al Movimiento
Revolucionario de Masas"; "matar a jefes prominentes del Ejército,
policía, líderes charros y eliminar pequeñas unidades del enemigo";
"obtener armas"; "expropiar recursos materiales y
monetarios", y "desarrollar actividades para liberar presos
políticos". Quizá uno de los puntos más polémicos que
reseña la DFS fue el de "efectuar una purga entre elementos disidentes y
expulsados, por considerarlos traidores a la lucha revolucionaria". La DFS identifica a los participantes de
esta reunión: Ignacio Arturo Salas Obregón, Rodolfo Gómez García, David
Jiménez Sarmiento, José Angel García Martínez, José
Bonfilio Cervantes Tavera
(David o Mateo), José García Wenceslao, Ramón (Los Enfermos de Sinaloa), Luis
Miguel Corral García, Jorge Luna Lujano (César),
Edmundo Medina Flores (Ricardo, Arturo o Salvador Camarillo Orozco), Carlos Rentería Rodríguez (El Erre, muerto) y José Luis
Martínez. Estructura nacional La DFS describe que en el ámbito regional
había "cinco Comités Coordinadores Zonales Políticos-Militares" e
identifica a los responsables por región y por estado (algunos sólo por sus
alias). Noroeste (Sonora, Sinaloa, Baja
California, Chihuahua, Durango). Esta región de la Liga estaba coordinada por
Manuel Gámez García. En Sonora la responsable era
María de la Paz Quintanilla Flores; en Sinaloa, Ramón de la O Amarillas; en
Chihuahua Ramón (en ese estado operaban distintas brigadas en la sierra y en
las ciudades); en la Sierra Sonora-Chihuahua, el Comité Arturo Gámiz, cuyos responsables eran Leopoldo Angulo Luque, Matus, y Salvador Gaytán
Aguirre (quien participó en el asalto al cuartel Madera); y en Durango,
Miguel Angel Barraza, último dirigente de la Liga. Noreste (Nuevo León, Tamaulipas y
Coahuila). Como responsable de la región, la DFS ubica a Héctor Torres
González. En Coahuila a Elena Saldaña Ibarra; en Tamaulipas a Benjamín Orozco
Salazar; en Nuevo León aparece como responsable Jesús Piedra Ibarra (quien en
realidad era encargado del comité estudiantil en Monterrey). Occidente (Jalisco, Michoacán, Guanajuato
y Aguascalientes). El responsable regional era Emilio Rubio. En Jalisco los
responsables eran José Ignacio Olivares Torres y Pedro Orozco Guzmán; tras la
muerte de ambos se nombra a José Luis Torres Ontiveros.
En el estado de Guanajuato la dirigente era Fe González. Brigada Roja (DF, estado de México, Tlaxcala e Hidalgo). En esta regional los responsables
eran Víctor Manuel Velasco Damián (La Papa), José Bonfilio
Cervantes Tavera (David) y Alfonso Rojas Díaz (El
Quiquitos); en el DF era David Jiménez Sarmiento, quien encabezaba la Brigada
Roja. En esta parte la DFS "sobredimensiona" el trabajo de la Liga
en los CCH de la UNAM, donde nunca hubo brigadas ni células, refieren algunos
militantes. Sur (Veracruz, Oaxaca, Tabasco, Guerrero y
Chiapas). El responsable era Juan Antonio Veloz Ramos. En Guerrero, Arnulfo Ariza; en Oaxaca, Juan Francisco Márquez; en Chiapas,
Eduardo Villaburo Ibarra. De la Brigada Emiliano
Zapata (Brez), los responsables eran José Luis
Martínez, Tomás Lizárraga Tirado (Tom de Analco), Paulino Peña Peña (Pancho) y Octavio Márquez Vázquez (César). En la
zona de Veracruz-Tabasco, el responsable era Juan Antonio Veloz. De acuerdo
con la DFS la "zona abarca el corredor Minatitlán-Coatzacolacos-Villahermosa, en donde se realiza labor de
politización entre los obreros de compañías de la construcción". Los muertos El organismo federal desapareció a muchos
militantes y dirigentes, a los que hizo pasar por muertos en enfrentamientos
con policías. De igual modo, a quienes morían por tortura los registraba en
esas listas (después los haría pasar por muertos en luchas intestinas de la
organización para desmoralizar a los guerrilleros en activo). En el documento citado aparecen los
nombres de 27 guerrilleros fallecidos; de ellos, al menos 10 fueron
desaparecidos o asesinados durante interrogatorios de la DFS. El combate a la guerrilla implicó la organización
de fuerzas combinadas de la DFS, la Dirección de Investigaciones Políticas y
Sociales de Gobernación, la División de Investigaciones para la Prevención de
la Delincuencia del DF, policías judiciales y oficiales del Ejército.
Elementos de todos esos cuerpos de seguridad integraron en 1976 la Brigada
Blanca, que estuvo supervisada por militares y bajo el mando de Miguel Nazar Haro. Este grupo destacó por su crueldad y la
impunidad para cometer todo tipo de crímenes de lesa humanidad, entre ellos
532 desapariciones que hoy son indagadas por la fiscalía para los crímenes
del pasado. La mayoría de los jóvenes que aparecen en
estas listas -así como quienes optaron por la lucha armada años después-, fue
muerta o desaparecida. La guerra secreta que libró el gobierno mexicano
contra la guerrilla borró de la historia a decenas de estudiantes, campesinos
y trabajadores, que empuñando las armas pensaron que combatían la injusticia
y lograrían un país mejor.
|