La Jornada, México D.F. Sábado 25 de octubre de 2003
Evo Morales*
Bolivia, el poder del pueblo
Lo que
ha pasado en estos días en Bolivia es una gran revuelta, después de ser
vilipendiados por más de 500 años. Lo que ha pasado de septiembre a octubre de
este año es que la razón del pueblo se ha impuesto y ha empezado a derrotar al
cañón del imperio. ¡Vivimos tantos años la confrontación de dos culturas!: la
cultura de la vida, representada por los pueblos indígenas, y la cultura de la
muerte, representada por Occidente.
Y cuando
los pueblos indígenas, con muchos profesionales, inclusive con nuestros
empresarios, luchamos por la vida, luchamos por la justicia, el Estado nos
responde con el estado de "derecho". ¿Y qué es ese estado de
"derecho" para los pueblos indígenas? El estado de
"derecho" para los pobres, para los marginados, para los excluidos,
es asesinatos selectivos y masacres colectivas, que hemos soportado no solamente
en septiembre y octubre de este año, sino durante tantos años en los que nos
han querido imponer políticas de hambre y miseria. El estado de
"derecho", sobre todo para los quechúes y
guaraníes que vivimos en Bolivia, son las acusaciones que seguimos escuchando de que somos narcos o
anarquistas.
Este
levantamiento del pueblo boliviano se ha producido no solamente por el tema del
gas, de los hidrocarburos, sino por el conjunto de tantos temas: por la
discriminación y el marginamiento, pero
fundamentalmente por el agotamiento del neoliberalismo. El responsable de
tantos hechos de sangre y también responsable del levantamiento del pueblo
boliviano tiene un nombre: se llama neoliberalismo.
El día
17 de octubre, día de la dignidad e identidad del pueblo boliviano, empezamos a
derribar al símbolo del neoliberalismo expresado en Gonzalo Sánchez de Lozada, empezamos a derrotar al símbolo de la corrupción y
de la mafia política. Ese día, el pueblo reaccionó oportunamente para decir
como el subcomandante Marcos: "¡Ya basta!", basta de las políticas
de hambre y miseria. Para nosotros, el 17 de octubre de este año empieza la
nueva etapa de cómo construir. Y eso pasa sobre cómo enfrentar o acabar con el
egoísmo y con el individualismo; y cómo, desde las comunidades campesinas e
indígenas, desde los barrios, construir otras formas de vivencia, en
solidaridad, en reciprocidad; cómo pensar en distribuir las riquezas que están
concentradas en pocas manos. Esta es la gran tarea que tenemos después de este
gran levantamiento del pueblo boliviano.
A veces
es muy importante organizarnos y gobernizarnos
en base a la transparencia y a la honestidad y, sobre todo, en control de
nuestras organizaciones. Es muy importante unirnos. Y si aquí estamos reunidos,
o están reunidos intelectuales en defensa de la humanidad, es porque es
importante no solamente lograr la unidad entre los movimientos sociales sino,
también, el coordinarlos con los movimientos de intelectuales. Cada encuentro
que se realiza de esta naturaleza es una gran lección para los dirigentes sindicales
y los que venimos de las luchas sociales, una gran universidad. Sirven para
ilustrarnos y para intercambiar experiencias, y de esta manera seguir
fortaleciendo a nuestros pueblos. Por eso los movimientos sociales en Bolivia,
nuestros intelectuales, nuestros profesionales y los movimientos políticos que
comparten la lucha de los pueblos, nos juntamos para expulsar a Sánchez de Lozada.
Lamentablemente
costó muchas vidas, y la soberbia, la prepotencia del imperio, todavía sigue
vigente para seguir humillando al pueblo boliviano. Hay que decirlo, compañeras
y compañeros: debemos estar al servicio de los movimientos sociales de los
pueblos, en lugar de estar al servicio de las trasnacionales. Yo entendí recién
sobre la política. Antes odiaba la política, tenía miedo de hacer política.
Pero me di cuenta de que la política había sido la ciencia de servir al pueblo.
Y, como es así, me parece importante servir al pueblo desde la política, que
significa vivir para la política y no vivir de la política.
Nuestras
luchas coordinadas entre los movimientos sociales y los movimientos políticos,
con todo apoyo de nuestras instituciones colegiadas, han permitido crear mayor
conciencia nacional para que el pueblo se levante en estos últimos días.
Creo que
la defensa de la humanidad pasa por la eliminación del imperialismo y del
neoliberalismo. Pienso que no estamos tan solos, porque he visto que después de
la intervención sangrienta de Bush en Irak crece el pensamiento antimperialista. Crece esa forma de organizarnos, de autoconvocarnos para enfrentarnos a un sistema, a una
agresión del imperio contra nuestros pueblos. Crecen también las formas para
fortalecer y crear el poder del pueblo.
Yo sólo
creo en el poder del pueblo. Esa era mi experiencia de una región, de un departamento.
Ahora, con los últimos acontecimientos en Bolivia, me he dado cuenta de que es
importante el poder de todo un pueblo, de toda una nación. Para quienes estamos
convencidos de que es importante defender a la humanidad, el mejor apoyo que
podemos hacer es crear el poder del pueblo. Y eso pasa, sobre todo, por revisar
los intereses personales, de grupo.
A veces,
por cuestión de figuración o por cuestión de ganar espacios de poder, estamos
entregados a los movimientos sociales. Me he dado cuenta de que es mejor estar
en la convocatoria de los pueblos que estar usando o manipulando los
movimientos sociales.
Podemos
tener diferencias entre dirigentes. Las tenemos en Bolivia. Pero cuando el
pueblo está consciente y el pueblo sabe qué debe hacerse, se acabó cualquier
diferencia entre dirigentes, entre líderes de sectores del país.
Lo que
quiero decirles -y es lo que sueño y soñamos como dirigentes desde Bolivia- es
que nuestra tarea, en este momento, debe ser cómo potenciar y favorecer este
sentimiento antimperialista, cómo frenar esas
agresiones que vienen desde el gobierno de Estados Unidos contra Cuba, contra
Chávez. Algunos dirigentes tanteamos cómo preparar desde acá -los
intelectuales, los movimientos sociales, los movimientos políticos- una gran cumbre
entre Fidel, Hugo Chávez, Lula, para decirles: "estamos aquí, frente a la
agresión del imperialismo estadunidense". Como desde acá organizar una
cumbre de ellos, acompañados por nuestra hermana Rigoberta
Menchú, por otros dirigentes como Adolfo Pérez Esquivel, por dirigentes sociales y sindicales y
personalidades. Una gran cumbre para decir a nuestros pueblos: estamos juntos,
unidos, y de esta manera defender la humanidad. Porque no tenemos otra
alternativa: si queremos defender a la humanidad hay que derrotar el sistema,
hay que derrotar al imperialismo estadunidense.
Nada
más. Muchas gracias.
*
Palabras pronunciadas el 24 de octubre de 2003, en el encuentro En defensa de
la humanidad, que se realiza en el Polyforum Cultural
Siqueiros en México, D.F.