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Dos foros, dos
mundos |
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Víctor Flores Olea y domingo 1 de febrero de 2004 |
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Durante la última semana se desarrolló en Bombay, India,
el Foro Social Mundial (que tuvo lugar los últimos años en Porto Alegre, Brasil),
y la próxima semana se realizará en Davos, Suiza,
el Foro Económico Mundial. Como se sabe, esas reuniones anuales convocan, la
primera, a los movimientos sociales que se han manifestado mundialmente en
contra de la globalización neoliberal, mientras que la segunda reúne a las
elites del poder político, de las finanzas y de las corporaciones
internacionales. Ambas
son el exacto opuesto la una de la otra, y sus objetivos diametralmente
encontrados. La reunión de Bombay asumió el nombre de "Foro Social por
la Dignidad". La de Davos respondería a la
iniciativa de crear un "gobierno global" anunciado en la
Declaración del Milenio de Naciones Unidas (2000). Subrayemos un hecho que se
viene acentuando año con año: el cónclave de Davos
"parece" asumir también como preocupación importante las carencias
de los pobres del mundo y se propondría urgir a los poderes y capitales de
todas partes a trabajar intensamente para resolver los grandes problemas de
la humanidad: hambre, educación, salud. El
discurso inaugural de la reunión de Bombay fue pronunciado por Arundhati Roy, la joven
escritora india que ha hecho sensación con su única novela (El Dios de las
pequeñas cosas ,
1997). En su discurso Roy fue contundente: en el
sur millones piensan que "otro mundo es posible", y en el norte
unos cuantos miles, encabezados por George W. Bush, piensan lo mismo, aunque
sea el exacto opuesto de la primera intención: que es posible un "Nuevo
Siglo Estadounidense". Tales "nuevos misioneros desean orden a costa
de la justicia, disciplina a costa de la dignidad y dominio a cualquier
precio". Seguimos
mencionando este discurso porque, en opinión de muchos participantes,
sintetizó magistralmente las tesis del variadísimo conjunto, multicultural,
multirracial, multireligioso, que se dio cita en
Bombay. "El nuevo imperialismo está sobre nosotros, y es una versión
remodelada y dinamizada del que conocimos siempre. Por vez primera en la
historia un único imperio, con un arsenal armado capaz de aniquilar al mundo
en un momento, encarna la más completa hegemonía, unipolar, económica y
militar... Los países pobres que tienen algún valor estratégico para el
Imperio, o que poseen un mercado de cualquier dimensión, o una
infraestructura que pueda privatizarse o, ¡Dios no lo quiera!, recursos naturales
valiosos (petróleo, oro, diamantes, cobalto, carbón), deben hacer lo que se
les ordena o se convierten en potenciales objetivos militares". Entre
otra información que proporciona Roy nos dice:
"El Centro por la Integridad Pública de Washington registra que nueve de
los 30 miembros de la Junta de Defensa de la Administración Bush están
conectados con compañías que obtuvieron contratos por 76 billones de dólares
entre 2001 y 2002". Y
todavía: "Siempre, a todo imperio, le ha interesado que sus guerras se
consideren guerras justas. Y para esto reciben el apoyo de las corporaciones
que controlan a los medios de comunicación masiva. Pero es importante
entender que las corporaciones dueñas de los medios no sólo `soportan` el
proyecto neoliberal sino que ellas mismos lo personifican: `son` el
neoliberalismo. No es una posición moral que han asumido sino que es
estructural. Es intrínseco a la manera en que funcionan los medios
masivos". Muchos
otros puntos fueron tocados en esta intervención que también señaló el
problema decisivo al que se enfrentan los movimientos sociales en el mundo:
el de su eficacia política. Los 10 millones de hombres y mujeres que
desfilaron en cinco continentes, el 15 de febrero del año pasado, repudiando
la guerra a Irak, no detuvieron a Bush y a su clique.
¿Qué
hacer entonces? No, desde luego, "bajar la guardia" y abandonar las
demostraciones masivas, porque de todas formas ellas significan una poderosa
pedagogía planetaria, creando conciencia universal de las raíces y razones de
la agresión imperialista en contra de los pueblos y pobres del mundo. No
debiera perderse de vista que los movimientos sociales iniciaron sus acciones
hace apenas unos años, pronunciándose contra objetivos muy específicos: la
discriminación racial y religiosa, la violación de los derechos humanos, las
segregaciones sexuales, la devastación ecológica y muchos etcéteras más. Y
que en un tiempo récord esa "difusa" batalla se ha convertido
concretamente en una batalla contra el actual sistema de poderes. Reconociendo
que el capitalismo, y peor aún en sus manifestaciones más agresivas, está en
el origen de la explotación, degradación y marginación que vive la mayoría de
la humanidad. Y que el capitalismo, en su forma actual de globalización
neoliberal, funciona para incrementar el lucro de las corporaciones que
tienen en sus manos los resortes de esa globalización, y a favor de la
mayoría de los gobiernos del mundo, que se han convertido en parte del
engranaje. Y que detrás de ellos está el gobierno de Estados Unidos, con su
poderío militar y tecnológico, para que se recuerde siempre quienes son los
verdaderos dueños del poder y los efectivos intereses en juego. En
los últimos cinco o seis años los movimientos sociales han vivido un
formidable crecimiento. Pero su amplitud actual no sólo tiene un significado
cuantitativo sino cualitativo: se han convertido aceleradamente en
movimientos anticapitalistas. Pero
¿qué hacer?, se preguntaron muchos en Bombay. Algunos, como Arundhati Roy, se pronunciaron
por que los movimientos sociales se concentren en luchas particulares que
puedan ganarse. ¿Ejemplo? "Convertirnos en la resistencia global en
contra de la ocupación a Irak, oponiéndonos activamente a cualquier forma de
reconocimiento de la legitimidad de esa ocupación". No deben dispersarse
los esfuerzos sino concentrarse máximamente. ¿Otro ejemplo? Boicotear en
todas partes a las empresas que se benefician criminalmente con los contratos
para la "reconstrucción" de Irak. Otros
sostienen que los movimientos sociales deben ya plantearse la cuestión de
participar cada vez más formal y directamente en la toma de decisiones de los
gobiernos. No sólo ver reflejada su opinión en los aparatos gubernamentales o
a través de los partidos, sino alcanzar la voz y el voto en una variedad de
asuntos de interés general. Claro está que tal perspectiva implicaría
reformas legislativas de gran alcance en la totalidad de los países. No
importa, se sostuvo en Bombay, precisamente el derecho y las leyes que
gobiernan a la sociedad se han transformado históricamente por la presión y
exigencias de la misma sociedad. El
mundo está en continua evolución y ahora se trata de abrir los cauces de una
democracia auténtica, sobre todo cuando se sabe que los tradicionales
representantes en los aparatos del poder cada vez están más cooptados y
subordinados a intereses espurios, opuestos al verdadero interés de los
pueblos. El
"otro mundo que es posible" exige radicales transformaciones de
tipo jurídico y político. La lucha es política y social en nombre de la
dignidad humana, pero en un mundo que no deja de transformarse. La democracia
o las democracias deben satisfacer las necesidades mayoritarias y no
conformarse con servir de disfraz para la protección de unos cuantos
financieros y capitanes corporativos que están arruinando al mundo. En
espera de que se abra propiamente el Foro de Davos,
que se inicia el día de mañana, tiene lugar un foro abierto titulado ¿Globalización
o desglobalización para el beneficio de los pobres?
A este foro previo asiste Kofi Annan, secretario General de la ONU y otras
personalidades (Bill Clinton;
Joseph Stiglitz, Premio Nobel
de Economía; el primer ministro de Canadá Paul Martin, y parece que también Francisco Gil Díaz). En
ese foro paralelo se insiste en el cumplimiento de los objetivos de la
Declaración del Milenio y, por ejemplo Kofi Annan, en su discurso inaugural
sostuvo que la "guerra contra el terrorismo" y la invasión a Irak
exacerban las tensiones mundiales y suponen un gigantesco desperdicio de recursos
que se pierden para el bienestar de los pueblos. Varias de las preocupaciones
expresadas en Bombay están también presentes en el rincón turístico para
millonarios de Davos. La necesidad de atenderlas es
ineludible. En nuestra entrega de la próxima semana comentaremos la
"tónica" básica del Foro Económico Mundial que se inicia mañana.
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