Crónicas de Porto Alegre

Foro Social Mundial 2005

Raúl H. Lugo Rodríguez

 

La llegada: los colores de la diversidad

 

Son las diez de la mañana del miércoles 26 de enero. Llego a la ciudad de Porto Alegre después de un viaje de cerca de once horas desde la ciudad de Montevideo. Vengo como parte de la delegación del Centro Latinoamericano de Ecología Social (CLAES). Situado al borde del lago Guaiba, el espacio destinado al Foro Social Mundial es ya un hormiguero a estas horas.

 

Durante 6 días, del 27 al 31 de enero, más de cien mil personas se darán cita en esta ciudad del sur brasileño. El territorio donde se realizarán las actividades del Foro es un área que se extiende sobre los antiguos depósitos del puerto y abarca varios parques situados en las márgenes del lago.

 

La multiplicidad de actividades y talleres ha sido organizada en 11 ejes temáticos. A cada eje corresponde un área física. El conjunto de estas áreas conforma una extensión de más de cuatro kilómetros, de manera que puede ser recorrido a pie porque todos ellos están situados al borde del lago.

 

Las áreas temáticas son las siguientes:

  1. Pensamiento autónomo, reapropiación y socialización de los saberes y la tecnología.
  2. Defensa de las diversidades, la pluralidad y las identidades.
  3. Artes y Creación: construyendo las culturas de resistencias de los pueblos.
  4. Comunicación: prácticas contra hegemónicas, derechos y alternativas.
  5. Afirmación y defensa de los bienes comunes de la tierra y de los pueblos, como alternativa a la mercantilización y al control de las transnacionales.
  6. Luchas sociales y alternativas democráticas. Contra la dominación neoliberal.
  7. Pas, desmilitarización y lucha contra la guerra, el libre comercio y la deuda.
  8. Hacia la construcción de un orden democrática internacional y de la integración de los pueblos.
  9. Economías soberanas por y para los pueblos, contra el capitalismo neoliberal.
  10. Derechos humanos y dignidad para un mundo justo e igualitario.
  11. Ética, cosmovisiones y espiritualidad. Resistencia y desafíos para un nuevo mundo.

 

En estos 11 ejes se distribuirán más de 2000 talleres y actividades, en una variedad que se antoja inabarcable. Habrá cuatro sesiones cada día, de tres horas cada una, desde las 8 de la mañana hasta las nueve de la noche. Uno tendrá, necesariamente, que seleccionar los talleres o actividades que más le interesen.

 

Al llegar nos dirigimos a la mesa de registro. Varias carpas gigantes, con personas que llevan una camiseta con la leyenda “voluntario”, de rostros amables y sonrientes, a pesar de la enorme cantidad de gente que se agolpa en las filas, prestan el servicio de la inscripción. Frente a sus computadoras esperan a las personas: aquí los que recibirán el servicio en castellano, allá en inglés, varios módulos reciben a la gente de habla portuguesa. Tras una simbólica aportación económica, cada uno recibe su morral de tela y la identificación que debe llevar colgada al cuello para poder entrar a los salones de reunión.

 

Después, el infierno de Dante: una cola gigantesca (¡pero gigantesca!) para poder conseguir el programa de todos los eventos. Si la eficiencia del otro mundo posible se parece a este caos, no hay para donde ir. El programa, conseguido por un golpe de suerte, me evita tener que hacer una cola en la que algunos llevaban ya más de hora y media bajo el sol. La información es tan abundante, que se entregan dos tomos, uno con las actividades de los días 26 al 28 y otro con las correspondientes al 29, 30 y 31.

 

Mientras uno se pierde entre esta maraña, intentando encontrar a algunos de los compañeros y compañeras que fueron arrastrados por el río humano, cientos de vendedores anuncian productos orgánicos, camisetas pintadas a mano, discos de producción independiente.

 

Las salas han sido diseñadas, en esta ocasión, para albergar entre 50 personas, las más pequeñas, y 1000 personas, las más grandes. Sólo las actividades de apertura y clausura tendrán el carácter de masivas. Esto con el fin de aumentar el nivel de participación y diálogo de los participantes. Ya veremos mañana.

 

Por ahora, sólo queda esperar la hora de la marcha de inauguración. La concentración es en el parque del Mercado Público. Desde allá comenzará la marcha festiva que tendrá como lugar de desemboque el Anfiteatro de la Puerta del Sol. Después de algunos rituales simbólicos, vendrá el show de la diversidad cultural, con la participación de grupos de Australia, la India, Haití, Italia, Uganda, Perú, Argentina, Francia, y con la presentación, para cerrar el evento inaugural, de Manu Chao.

 

La marcha inaugural

La explosión del arco iris

 

Las fotos en las camisetas: Vladimir Ilich Lenin, san Francisco de Asís, el infaltable Che Guevara, Evita Perón. Bob Marley, Buda, el Subcomandante Marcos, Carlos Marx, Mahatma Gandhi, Luiz Inacio da Silva “Lula”…

 

El río humano parece interminable. Los colores impactan al espectador. La marcha ha salido a las 6 de la tarde desde el Mercado Municipal y los contingentes llegan a su destino cuando arriban al anfiteatro “Pôr-do-Sol”. Son las 8.30 de la tarde (¡sí, a esa hora el sol no se ha puesto en estos confines!) y los contingentes siguen llegando. Todo es fiesta y algarabía.

 

Las causas más defendidas: la defensa de los ecosistemas amenazados, el alto a la guerra de invasión en Iraq, el fin del sistema patriarcal, la democratización de los medios de comunicación social, los derechos de los pueblos indios, la liberación de Palestina, la defensa de las universidades públicas, la diversidad sexual y cultural, la resistencia en Cuba, la globalización de los derechos humanos, el rechazo a los tratados comerciales injustos…

 

Después de un tramo de gente, viene la batucada; más allá los tambores; una banda improvisada (con todo y trombón) viene alegrando a otros grupos. Hay niños y ancianos, niñas y mujeres maduras, atletas y personas con discapacidad, rubias y trigueñas, la diversidad tiene hoy un nombre: Porto Alegre.

 

Las organizaciones más visibles: Caritas Internacional, Amnistía Internacional, Oxfam, Fraternidades Franciscanas de América Latina, Movimiento Anti-Manicomios, Católicas por el Derecho a Decidir, Organismo de defensa de los osos pandas, Central Única de Trabajadores, una larga lista de partidos políticos de izquierda de países diversos, Red brasileña de prostitutas, Movimiento de los sin techo, Red feminista, Pastoral del Sida de la Conferencia de Obispos Brasileños, Alianza de Obreros Revolucionarios, Mundo Sustentable, Vía Campesina…

 

Los vendedores traen banderas del foro social mundial en sus carritos. Venden agua y cerveza, refrescos y churros, aquí y allá puede uno conseguir recuerditos para llevarse a casa y contar a todo mundo que estuvo uno en el Foro de Porto Alegre, hay cientos de repartidores de volantes apoyando las causas más diversas y anunciando actividades (parecen no confiar en que la gente vaya a leer un programa que muchos no consiguieron por la excesiva fila de la mañana o que, quienes lo consiguieron, tendrán flojera de abrir porque tiene dos tomos, casi las dimensiones de un directorio telefónico).

 

Las banderas: de la Autoridad Nacional Palestina, de Argentina, de Paraguay, de Bolivia, de Cuba, de Puerto Rico, una bandera del pueblo Aymara, cientos de banderas del PT y del partido que se escindió después del primer año de gobierno de Lula, el Partido de Socialismo y Libertad (P-Sol), de la Central Única de Trabajadores, banderas multicolores del movimiento gay, una enorme (tan enorme que, llegados al campo abierto donde sería el espectáculo musical, cubrió a casi una cuarta parte de la multitud) bandera del Brasil y una solitaria, pero nunca más orgullosa, bandera tricolor con el águila en el centro…

 

La figura más discutida y controvertida: Lula. La causa más popular: la lucha del pueblo palestino. El villano más vilipendiado: Bush. El contingente más creativo: las feministas (muchas de ellas vestidas de novias). El símbolo que más llamó la atención: unos ataúdes de los que emergían plantas.

 

La gente va llegando. No parece cansada. Vienen bailando, con la sonrisa a flor de labio. El calor del mediodía ha disminuido y sopla fuerte el viento fresco. Tienen causa y eso se les nota en las facciones del alma. Con los cabellos al viento, me parecen los hombres y las mujeres más hermosos del mundo. Lo son.

 

Las otras dominaciones

 

Los talleres y discusiones del Foro se realizan en tres sesiones, cada una de ellas de tres horas de duración y separadas por una escasa media hora que apenas alcanza para que las organizaciones dejen el salón limpio y vacío para los siguientes ocupantes. La primera sesión va de las 8.30 a las 11.30 de la mañana; la segunda, de las 12 del mediodía hasta las tres de la tarde; y la tercera, de las 3.30 hasta las 6.30 de la tarde.

 

Las distancias que hay que caminar para trasladarse de un lugar a otro (y la necesidad, claro, de hacer otras cosas en el día aparte de discutir, como comer, orinar o hacer cola en el cibercafé) hacen casi imposible que uno pueda participar, al menos totalmente, de las tres sesiones completas. Además, entre las 7 y las 9 de la noche hay momentos de articulación y evaluación promovidos por las organizaciones responsables del Foro. De suerte que no le queda más remedio a uno que, entre las múltiples posibilidades que ofrecen los once espacios temáticos, escoger aquellos talleres que sean más afines a los propios intereses.

 

En este primer día de trabajos del Foro Social Mundial, después de dedicar la mañana a reflexionar y discutir sobre los impactos de la globalización y las múltiples reacciones ciudadanas con los compañeros y compañeras del Centro Latinoamericano de Ecología Social y sus invitados, me encaminé hacia la segunda mesa de discusión que había escogido para este día, pomposamente titulada “Derechos Humanos para la Transformación Social: Afirmando la dignidad humana, la justicia social y económica en un mundo globalizado”, para encontrarme con que había sido cancelada.

 

Entre los ejes en que fueron agrupadas las discusiones del Foro Social Mundial figuran dos ejes que habían llamado mi atención. Se trata del espacio B, donde se discute acerca de la defensa de las diversidades, la pluralidad y las identidades, y el espacio K, donde tienen lugar las conversaciones sobre ética, cosmovisiones y espiritualidad. La cancelación del taller que había escogido me ofreció la oportunidad de adelantar mi visita al espacio dedicado a la defensa de las diversidades.

 

Entré al taller titulado: “¿Familia o Familias? Una discusión a partir de la religión”, organizado por la Red Latinoamericana de Católicas por el Derecho a Decidir. Ayudada por breves exposiciones, académicas y/o testimoniales, de tres mujeres (argentina, uruguaya y mexicana) y un sociólogo argentino, la discusión de los participantes tomó altos vuelos. Se habló de la deconstrucción del paradigma patriarcal, que permea el pensamiento religioso y genera prácticas inequitativas en la sociedad y en las iglesias. Se abogó porque la familia no sea concebida como un único modelo impuesto, sino como una construcción comunitaria basada en el amor, la alegría, la solidaridad, el respeto, y la posibilidad de resignificar las familias desde lenguajes y prácticas libertarias.

 

La distinción entre familias buenas y malas, estructuradas o desestructuradas, supone un solo modelo de familia. No cabe duda de que esta concepción está en crisis desde hace muchos años. Hoy los movimientos sociales comienzan a exigir el reconocimiento y la legitimación de tipos alternativos de familias, y eso comienza a resultar peligroso para la ideología del pensamiento único.

 

Algunos participantes conversan sobre su propia experiencia, desde los apuros que pasa una maestra de escuela católica, obligada a hablar de la familia ideal a un auditorio compuesto por niños y niñas que, en más de un ochenta por cierto, son hijos e hijas de familias así llamadas “disfuncionales”, hasta un pastor luterano que defiende con pasión que el modelo único de familia, mal llamado “natural”, no fue impuesto sino hasta hace poco tiempo y que no forma parte de la tradición bíblica ni de la historia de las iglesias.

 

¿Qué tiene que ver, me digo, este tema dentro de las reflexiones del Foro? Con la mente todavía llena de cifras sobre la pobreza, sobre el impacto de la actividad de las transnacionales dentro de los países, me cuesta un poco de trabajo situar este nuevo terreno de discusión. Pero recuerdo que la modernidad es hija de la duda, y que el siglo XX fue convulsionado no solamente por la aplicación de las ideas de Karl Marx, sino también por las de Sigmund Freud.

 

Me viene a la mente aquella vieja anécdota del líder sindical, que cuando era interrogado acerca de la participación de su esposa en las marchas o plantones contestaba, ni tardo ni perezoso, que ella se quedaba en la casa haciendo la comida, porque esa era su forma de colaborar con las luchas sindicales y revolucionarias.

 

No cabe duda que la dominación no tiene solamente vertientes económicas, sino también culturales, sociales y religiosas. La lucha por ese otro mundo posible, que anuncia el lema del Foro Social Mundial, tiene también que transitar por estos caminos.

 

¿Cátedras o talleres?

 

El segundo día del V Foro Social Mundial comienza como el primero, desde muy temprano. Después del desayuno y la junta inicial del día (ambos a las 7 de la mañana) salimos para el primer turno. En esta ocasión me dirijo al espacio J, donde se discuten asuntos de “Derechos Humanos y Dignidad. En busca de un mundo justo e igualitario”.

 

El taller en el que pretendo participar lleva el título “La lucha antiterrorista y el respeto a los derechos humanos” y es organizado por la Federación Internacional de Derechos Humanos, Human Rights Watch y la Comisión Internacional de Juristas, secundados por decenas de organizaciones entre las que alcanzo a distinguir a dos mexicanas: la Comisión Mexicana y la Limedh.

 

La tienda donde se realiza el encuentro es para unas cien personas. Me parece que sobrepasamos la cifra. El servicio de traducción entra en crisis porque algunos ponentes hablarán en español, y otros lo harán en portugués o inglés. Y lo mismo ocurre entre la audiencia. Los de habla inglesa, que en esta ocasión son minoría, se reúnen en un solo ángulo de la ya calurosa sala para escuchar a los traductores de viva voz, mientras que los de habla portuguesa y española recurren a unos radios con audífonos de los que, por momentos, sale ¡música! Son apenas las 8.30 de la mañana, pero el sol ya está alto y la temperatura sube muy rápidamente en estas bolsotas de plástico que son las aulas.

 

El evento no pinta bien. Huelo en el ambiente un exceso de formalidad. La presentación me saca de dudas. En la estrecha mesa de exposiciones está Mario Miranda, el ministro de derechos humanos del gobierno de Lula. Los otros expositores son también panes grandes: Rick Brody, delegado de Human Rights Watch en Brasil, Nicolas Owen, presidente de la Federación Internacional de Juristas y el colombiano Luis Guillermo Pérez, presidente de la Federación Internacional de Derechos Humanos. El moderador de la mesa es Francisco Soberón, un peruano miembro de FIDH.

 

Cuatro intervenciones de a quince minutos cada una son suficientes para saber que la mañana no será muy productiva. Me reafirmo en la convicción de que hay que buscar talleres pequeños, donde se pueda discutir, mejor que espacios masivos, donde el figurado puede convertir los eventos en actos partidistas. No ocurre en esta ocasión, es cierto, pero ocurrió ayer, en el lanzamiento de la campaña internacional contra el hambre que inauguró el presidente brasileño. Lo que hoy lo impide son las valientes intervenciones de Brody y Owen, los dos activistas gringos, que no dejan escapar la oportunidad de señalar las profundas ambigüedades de la lucha contra el terrorismo y la necesidad de normas de derechos humanos que garanticen que ninguna batalla contra el terror podrá justificar violaciones a los derechos de las personas.

 

En el segundo turno participo en el taller del Centro Latinoamericano de Ecología Social, en el que se presenta el nuevo índice riesgo país. Es en el espacio C, así que hay que atravesar los casi cuatro kilómetros a pie para llegar al sitio. Cuando el taller termina quedo convencido de que es el mejor taller en el que he participado hasta el momento. Da gusto saber que, aun las cosas que parecen más técnicas, pueden entenderse y comentarse cuando el taller está diseñado para que la gente comprenda y participe. Me encanta este centro uruguayo de investigación.

 

Hoy no hay tercer turno de taller para mí. Son las tres de tarde y no hemos comido. Vamos a un restaurante cercano al rumbo del Foro: el buffet cuesta ocho reales, pero no nos queda más remedio, porque morimos de hambre. La cerveza brasileña es buena (dos son las marcas líderes: Polar y Skol, pero sigo prefiriendo la uruguaya, que se llama Patricia), y con estos calores sabe a cielo.

 

Al llegar a la casa, me esperan tres artículos por ser escritos: mi columna semanal para el Diario (la haré sobre el riesgo país), un artículo que me solicitaron para la página de la Red www.lainsignia.org (será sobre terrorismo y derechos humanos) y esta crónica que estoy apenas terminando. Después, viene la espera en el café internet que hoy, gracias a Dios, es brevísima: he encontrado un nuevo internet café que no solamente está más cerca, sino que está menos solicitado. Por primera vez estoy frente a la máquina durante una hora completa.

 

Finalmente, una vez que me he propinado una ducha reconfortante, salgo para la marcha a favor de Palestina, una de las causas más queridas del evento. Llena de colorido y consignas, la marcha termina con dos oradores palestinos y uno brasileño. Afortunadamente, todos breves.

 

Regresamos con el alma en los pies. Son las once de la noche. Mañana habrá que levantarse de nuevo para la junta de las siete de la mañana. El día pinta más apretado aún que el que hoy termina. Será día de luminarias: Boff, Chomski, Saramago, Galeano, Ramonet… ya veremos.

 

Las regiones olvidadas

 

El cielo de Porto Alegre amanece absolutamente despejado. Después de la junta de la mañana, salimos para los talleres. Es la tercera jornada del V Foro Social Mundial. Como si se hubieran puesto de acuerdo, muchas grandes figuras hablarán hoy en los paneles. “Los Quijotes hoy” es una conferencia a varias voces: Eduardo Galeano, José Saramago, José Ramonet y otros más hablarán de los nuevos molinos de viento. En otro panel, a la misma hora, Noam Chomsky y Leonardo Boff, acompañados por gentes de la India, ofrecerán ponencias sobre la dignidad humana. Estará presente en este último panel un “dalit”, un descastado de la India, los que son considerados los últimos de los últimos.

 

Saramago y Galeano tienen tantos seguidores, que imagino que la audiencia estará a reventar. Me decido entonces por Boff. Llegados al lugar (a primera hora ya está llena la mitad del aforo) nos anuncian que Chomsky no estará, y que la actividad se retrasará media hora. Decido entonces ir a cambiar dinero, aunque para ello haya que caminar de un extremo al otro del espacio del Foro (y eso quiere decir unos cuatro kilómetros).

 

Después de hacer cola y quedarme pensando un rato en la maravilla de los cajeros automáticos (se fijan: metí mi tarjeta, y a los diez segundos ya tenía en mis manos los reales que solicité… la máquina fue a mi banco, averiguó si yo tenía crédito en mi cuenta, tomó de esa cuenta los pesos mexicanos equivalentes a los reales que yo solicité en la pantalla, y me los entregó… ¡todo en diez segundos!) decidí ya no regresar a pie a la conferencia de Boff. Entonces cometí un error del que habría de arrepentirme: me subí a un autobús. La reflexión fue sencilla: conozco la ruta del foro, en el momento en que se salga de ella, me bajo rápido del camión. Iluso de mí. A los cinco minutos no sabía ya dónde estaba. Sólo con la ayuda de algunos foristas (los reconoce uno por la bolsa que nos entregaron a cada uno al inscribirnos) pude encontrar el sitio… ¡después de cerca de media hora!

 

Al llegar a la conferencia de Boff ya no se podía entrar. Me dirigí entonces al lugar donde se realizaba el taller sobre “La transformación de toda la sociedad: del orden patriarcal a una sociedad regida por los derechos humanos”. Buena elección. En un salón habilitado para cerca de trescientas personas, estábamos como unas cuarenta personas. El diálogo fluyó sin dificultades. Más de la mitad de los participantes eran asiáticos, dado que de gente de la India es de quien surgió la iniciativa de este taller. La red DESC ya había hecho circular el documento de discusión desde varias semanas antes, así que pude participar y enriquecerme.

 

El segundo turno fue un taller de CLAES sobre los ejercicios de integración regional en la Amazonía. Ponentes de algunos de los países amazónicos (Colombia, Perú, Venezuela, Bolivia, Brasil) expusieron los intentos que organizaciones civiles llevan en esa región para promover el desarrollo sustentable. A la integración económica para la explotación, estas organizaciones oponen la integración de los pueblos y municipios para la defensa de los recursos y el mejoramiento de la calidad de vida de las personas. Asombra que en un foro donde hay cientos (¡sí, cientos!) de talleres en cada turno, haya tan poco interés por la Amazonía. Más allá del cliché de que es el pulmón del mundo, parece haber una total indiferencia hacia esa zona latinoamericana.

 

El taller sobre la Amazonía estuvo a punto de sucumbir. El horario fue de 12 a 3 y la carpa donde se realizó no era otra cosa que una cubierta de plástico sobre unos palos. A eso de las 2 de la tarde, el calor se hizo tan agobiante, que temimos que hubiera gente que pudiera desmayarse. Este ha sido, hasta hoy, el día más caluroso del Foro Social. Ya decía yo que lo del cielo despejado iba a traer sus consecuencias.

 

Al terminar el taller nos trasladamos volando hasta el otro extremo del Foro. El tercer turno era otro taller de CLAES, en el que y tenía que participar como ponente. Del espacio J había que pasar al espacio C, así que contando con sólo media hora, decidimos irnos en taxi. Los taxistas son, ya lo decía Rius, una raza especial que vaga por el mundo. Son hablantines que buscan siempre la mejor manera de estafar al cliente. Después de una larga vuelta por territorios desconocidos, llegamos al lugar del taller.

 

Participamos como unas treinta personas. Se trataba de analizar los procesos de integración económica en las regiones de América Latina. Mi tarea sería exponer, en diez minutos, una evaluación de los diez años de aplicación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Presenté el trabajo que ha publicado la Red Mexicana de Acción frente el Libre Comercio (Rmalc) bajo el título “El alto costo del libre comercio”, donde se analizan todos los rubros del Tratado y sus consecuencias en la economía mexicana. Otros ponentes hablaron del Mercosur, del Pacto Adino, de la zona centroamericana. A las 6.30 tuvimos que terminar las discusiones porque el tiempo había volado.

 

Este día me dio también la oportunidad de encontrarme con algunos mexicanos. Unos compañeros de Cereal, que tuvieron una participación en un taller sobre derechos laborales, una compañera del Centro Antonio de Montesinos, y otro más de la coordinación de teología india de Chiapas. De Cereal conversé con un jesuita, compañero de comunidad de Javier Saravia, que me dijo, entre otras cosas, que Javier había empeorado de salud, y que comenzaría tratamientos de quimioterapia. Conocí, al fin, a Suad Elías, la secretaria de la Red DESC que vive en Nueva York, pero que resultó más mexicana que las garnachas, del DF para más señas. Algunos de los conocidos mexicanos me comentan que andan por aquí María Atilano, Manuel Canto… imposible verlos en este maremagnum… la suerte tendría que estar de mi parte y el desaguisado mañanero del autobús me reafirma que la suerte siempre anda por lugares distantes a los míos.

 

Al final de la jornada, no sé cómo fue que regresamos al hotel. El agobio y el cansancio eran tales que no deseaba yo otra cosa que dormir. Después de un baño reconfortante, y antes de ir a cenar en un restaurante enfrente del hotel, Patricia me invitó a ir al teatro. No tuve corazón para decir que no. Afortunadamente, a media cena ella había desistido de su intención, porque estaba más cansada que yo.

 

A la luz de la luna, en el balcón del hotel, antes de acostarme, pienso que mañana será el último día de talleres en el Foro. Siento que hay muchas cosas que tardarán un buen tiempo en asentarse dentro del corazón. Le doy gracias a Dios por esta hermosa oportunidad que me concede.

 

Violencia de género y relectura de la Biblia

 

Hoy es el último día formal del V Foro Social Mundial. Es domingo y parece que hará tanto calor como el día de ayer. La mitad de los participantes nadan por las calles “semidesnudos”, diría mi mamá. Entre la sección D y E (un largo tramo que hay que caminar a la orilla del lago) se apiñan cientos de casas de campaña, zonas de trailers, centros hippies, tiendas de comercio solidario, duchas al aire libre… en fin, el consabido zoológico de errantes globalifóbicos.

 

Voy a Misa a las ocho de la mañana. La iglesia se llama Nuestra Señora de los Dolores y para llegar a ella hay que subir más de ochenta escalones (¡cómo si me hiciera falta caminar!). Al terminar me dirijo al primer taller. Se trata de un taller organizado por la Red DESC, al que me invitó Suad Elías ayer. El tema es interesante: El papel del derecho en un mundo globalizado: ¿herramienta de esclavitud o de libertad? Un tanto desairado, estuvimos cerca de veinte personas, el taller resultó muy participado. Experiencias de grupos de abogados de diferentes países que trabajan en DESC fueron compartidas con los asistentes.

 

En el camino de un turno al otro me toca ver dos marchas. Una de los indígenas brasileños con atuendos y música tradicionales, y la otra en rechazo de la invasión de Iraq y en apoyo a la resistencia iraquí. Ambas marchas un tanto desangeladas.

 

El segundo turno fue todavía mejor. Por primera vez escogí un taller específicamente religioso. El título resultaba atractivo: “Desterrando la violencia de género: hacia una nueva lectura de la Biblia”. El evento está realizado por el Centro Ecuménico de Estudios Bíblicos (CEBI) en coordinación con la Federación Teológica Luterana. El salón está apiñado de mujeres. Los varones somos una exigua minoría (unos diez entre más de ciento cincuenta mujeres). El ambiente es muy cordial. Iniciamos con un ejercicio y, después, vienen las participaciones de los ponentes. Breves y al grano, ponen los puntos de la discusión sobre la mesa: ¿cómo desmontar textos patriarcales? ¿Qué acentos hermenéuticos proporciona la teología feminista? ¿Cómo combatir los estereotipos de género en nuestras sociedades? Se pasa después a un trabajo de grupos donde se discuten las acciones positivas que pueden implementarse para desmontar el sistema patriarcal en las iglesias y en la sociedad. Reparten unos pájaros de papel y un instructivo para hacerlos. Es una iniciativa de las cristianas de Brasil para la construcción de una cultura de paz. Salgo del taller con un buen sabor de boca.

 

Decido no asistir al tercer turno. Me reúno con algunos amigos y amigas para comer y decido después irme al hotel. El calor es insoportable y yo tengo que terminar esta serie de crónicas. Hoy por la tarde estará el presidente de Venezuela en un acto público. Hay por las calles muchos propagandistas de la “revolución” chavista. El tema divide al foro por la mitad, entre escépticos y partidarios. Yo no creo en Chávez, para que más que la verdad. Ya pasó para mí el tiempo de los caudillos. Sólo me queda en ese altar el subcomandante Marcos…

 

Mañana es la clausura del Foro. Habrá un gran evento en el que se ofrecerán algunas conclusiones. Dicen que la asistencia ha sobrepasado las expectativas, pero no hay que irse con la finta: hay también, y son los más, turistas del Foro, que no han participado en ningún taller. Me pregunto qué conclusiones ofrecerán los organizadores, si el Foro parece ser un monstruo multicéfalo. Ya veremos. Nosotros habremos de combinar nuestra participación en el acto final con el desalojo del hotel, del que saldremos a las 12 del día, aunque el autobús saldrá hasta las siete de la noche. Mañana podremos levantarnos un poco más tarde: la junta de inicio del día será a las 8 de la mañana.

 

La Asamblea de los Pueblos.

 

Hoy nos levantamos un poco más tarde. Después de la reunión inicial en el comedor del hotel (que hoy fue a las 8 de la mañana y no a las 7 como todos los días), salimos para la sección G, donde tendría lugar el último evento del Foro, la asamblea de resoluciones. En el camino miramos todo ya en proceso de desmantelamiento. De hecho, la mayor parte de la gente ha dejado ya anoche Porto Alegre o está a punto de hacerlo. Cientos de jóvenes con mochilas corren para tomar un taxo que los lleve a la estación de autobuses.

 

Con una hora de retraso dio inicio la asamblea de los pueblos con que se dio por terminado el V Fórum Social Mundial, en Porto Alegre. Con algunos problemas en la traducción simultánea, un calor sofocante y un ambiente caldeado por las consignas en contra de Lula (“Oh, Oh, Lula, qué cosa triste, un obrero gobernando para la elite”… “Oh Lula, qué traición, esta reforma sindical es del patrón”), coreadas por un grupo del PSTU, minoritario pero muy combativo, un miembro del equipo coordinador motivó a la asamblea a tener “paciencia, generosidad y disciplina” para poder salir puntuales a la Marcha Final.

 

Esta asamblea informativa tuvo como objetivo presentar a los participantes las resoluciones finales del evento, marcando una distancia con el grupo de 19 intelectuales que días antes había lanzado un comunicado promoviendo un consenso que fue tachado por muchos de elitista. Entre los intelectuales que vieron frustrado su intento se encontraban Boff, Galeano, Wallerstein, y otros.

 

“Lo que necesitamos no son cúpulas, sino una metodología participativa”. Bajo esta premisa, se acordó convocar a las diferentes redes temáticas de movimientos sociales, para que agruparan las principales demandas y conclusiones del tema que los convocaba. Se sacaron varios núcleos declarativos: deuda externa, por la paz y en contra de la guerra, mujeres, libre comercio, campesinos, agua, medio ambiente, transnacionales, Palestina, bloqueo a Cuba, opciones sexuales, niños y niñas, sin voz, jóvenes, reforma de la ONU, salud, etc.

 

El documento, leído a la asamblea por falta de copias para todos, contiene una primera parte de declaración política, en la que se subraya el poder de convocatoria y la extensión de los movimientos sociales y su capacidad para construir en la diversidad nuevas convergencias y acciones comunes a nivel global.

 

Uno de los temas mencionados en la segunda parte del documento, y que fue especialmente aplaudido por el conjunto de la asamblea, fue el acuerdo unánime, después de cuatro años de reuniones, de todas las organizaciones que trabajan en el tema del endeudamiento, para lanzar una campaña única por la inmediata e incondicional cancelación de la deuda externa e ilegítima de los países del sur, comenzando con los países víctimas del Tsunami asiático, y otros que en los últimos tiempos hubieran sufrido desastres o crisis graves en los tiempos recientes.

 

Fueron celebradas también algunas otras propuestas, como la modificación de la estructura y la sede de la ONU, las acciones feministas contra el libre comercio, el tráfico sexual y por la soberanía alimentaria, la participación en campañas en contra del G8, el impuesto a las transnacionales para financiar el desarrollo, la lucha contra los transgénicos y las patentes sobre las semillas, la manifestación en contra del subsidio a la exportación agropecuaria, la desmilitarización de las zonas rurales, la defensa del agua y otros recursos naturales en contra de su privatización.

 

Hubo adhesiones a varias causas o luchas internacionales, como el retiro de las tropas norteamericanas de Irak, el desbloqueo a Cuba, el desmantelamiento del muro en territorios palestinos y el repliegue del ejército israelí, el alto a las agresiones a Irán y Venezuela, entre otras.

 

La asamblea terminó con el canto de la milonga de Atahualpa Yupanqui “Yo tengo tantos hermanos”, justo diez minutos antes de la hora programa para la marcha final. La manifestación agrupó a los participantes por campos de acción: mujeres, campesinos, partidos políticos, movimientos contra la guerra, grupos de diversidad sexual, y se desplazó desde el Anfiteatro Pôr-do-Sol, recorriendo con alegres consignas la orilla del río Guaíba, hasta llegar al Mercado Público, ubicado en el centro de Porto Alegre.

 

Existen diversas lecturas sobre el Foro. Recogimos algunas opiniones a lo largo de la marcha. Miguel Concha, del Centro Fray Francisco de Vittoria, de México, afirmó que “el foro mundial es el espacio más importante que existe actualmente en el mundo, que concentra el mayor número de organizaciones civiles y sociales que están en contra del neoliberalismo”.

 

Nandita, miembro del equipo organizador del IV Forum Social, realizado en Mumbai, señaló que no encontró eco suficiente en temas que para ella eran de sumo interés, como el desmantelamiento del sistema patriarcal, y sí, en cambio, notó una sobrecarga en las discusiones de tipo político y económico.

 

Por último, pedimos la opinión de Bety Cortés Benítez, secretaria de asuntos internacionales de la Central Unitaria de Trabajadores del Perú, quien nos comentó que el foro “es un espacio en el que podemos recoger experiencias de otros y retroalimentarnos para animarnos a cambiar el modelo económico que nos excluye cada día más, sobre todo a las mujeres. Lo que más me gustó fue el interés y la participación de los jóvenes”.

 

La calificación del Foro dependerá de la óptica que se adopte, lo que nadie podrá negar es que los movimientos sociales están dispuestos a darse a sí mismos la oportunidad de discutir propuestas y posicionamientos ante la posición actual que les permitan ir asumiendo paulatinamente acciones comunes. El próximo Foro será en Venezuela, ojalá que el Presidente Chávez siga siendo sólo un invitado.

 

Nosotros saldremos por la noche, rumbo a Montevideo. El Foro Social ha quedado atrás.

 

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