Crónicas
de Cancún
Lo que vimos, sentimos e hicimos en las
movilizaciones altermundistas frente a la reunión ministerial de la OMC en
Cancún, Quintana Roo, del 9 al 14 de septiembre de 2003
Mauricio Macossay
Vallado
Raúl Zapata Cauich
Desde principios de año nos fuimos
preparando para ir a Cancún y participar en las movilizaciones altermundistas
que se harían en septiembre. Conforme se iba acercando el tiempo la tensión y
la ansiedad iban creciendo. La magnitud, importancia y trascendencia de las
movilizaciones altermundistas y del movimiento global por la justicia y la paz,
que a contra corriente viene creciendo paso a paso, por el mundo entero, nos
animaba.
Finalmente el martes 9 de septiembre, a las
7 de la mañana, salimos de Mérida en un VW, profundamente emocionados y
ansiosos por sumarnos a la gran movilización global contra el “libre” comercio
de las trasnacionales.
Pensábamos participar en varios actos: la
ceremonia de apertura del Foro de los Pueblos el 9 por la tarde, el foro campesino
e indígena los días 9 y 10, la marcha campesina el miércoles 10, la jornada
mundial de luto por las víctimas de las guerras y del terrorismo el 11, el foro
sindical el 12, la feria de comercio justo el 12, la marcha global del sábado
13 y la clausura del Foro de los Pueblos el 14 por la tarde, además de sumarnos
a las múltiples movilizaciones y variados foros que se pudiera durante esos
días.
Llegamos a Cancún a las 11 de la mañana y
de inmediato fuimos al local donde se realizaba el foro campesino e indígena,
el gimnasio Cuxim Baxal, a un lado de la casa de la cultura. Fue grande nuestra
sorpresa cuando vimos a poca gente y un desangelado foro, donde quienes
exponían eran poco escuchados. Decidimos entonces sumarnos a una pequeña marcha
estudiantil que había partido momentos antes de la casa de la cultura hacia el
llamado punto cero; se trata de una pequeña glorieta con un fuente donde
confluye la avenida Cobá con la avenida que va hacia Puerto Juárez y donde
inicia la avenida Kukulkán, la que conduce a la opulenta zona hotelera.
Cuando alcanzamos la marcha estudiantil ya
estaba terminando; aunque encontramos a varios amigos y compañeros, además de
conocer a otros y sumarnos a las movilizaciones contra la OMC y sus injustas
políticas. Pudimos constatar una fuerte y prepotente presencia policiaca y
altas rejas, que más que cercanos a nosotros, cercaban a los propios policías y
a los ministros de los gobiernos que forman la OMC, violando flagrantemente,
por lo menos, las garantías constitucionales de libre tránsito y de
manifestación.
El ambiente social y político se calentaba
hora a hora, muy a tono con el cálido y húmedo clima característico de Cancún;
dos días antes se había realizado la primera movilización de protesta en la
Plaza de La Reforma, frente al palacio municipal, para salvar a unos delfines
que hace unas semanas llegaron a un lujoso delfinario de la zona hotelera,
traídos de la Islas Solomon y que parecen estarse muriendo, y el día anterior
un grupo de altermundistas se había desnudado en una conocida playa de la zona
hotelera, escribiendo con sus cuerpos NO OMC y llamando la atención de la
prensa nacional e internacional.
Ese mismo día 9 el EZLN había dado a
conocer 3 comunicados sobre la OMC, el neoliberalismo y la lucha popular mundial:
de la comandanta Esther sobre las mujeres, del comandante David sobre la
autonomía y la resistencia y del subcomandante insurgente Marcos sobre la
globalización, ellos y nosotros, que fueron leídos en el foro campesino.
Por la tarde y noche hicimos contacto y
relación con muchas gentes y grupos organizados y no tanto, que se iban sumando
a los foros y las movilizaciones. El acto de apertura en la tarde del 9, se
redujo a presentaciones musicales y teatrales, ante la imposibilidad de
coordinar un acto político unitario y para evitar divisiones y confrontaciones
inútiles entre los mismos altermundistas.
Había muchos grupos y corrientes, pero se
podían apreciar claramente 3 corrientes: la de los que tenían financiamiento de
fundaciones y organismos internacionales, que se hospedaban en la zona hotelera
y se dedicaron casi exclusivamente a hacer foros, conferencias y
presentaciones, así como algunas protestas durante las sesiones oficiales de la
reunión ministerial y que se sumaron a la marcha global del sábado 13. El de
los que contaban con algunos recursos propios y de sindicatos y organizaciones
agrarias y civiles, como nosotros, hospedados en modestos hoteles de la ciudad
de Cancún o en casas de amigos, que participaban en algunos foros y se sumaban
a todas las movilizaciones y actos de acción directa y protesta, con el fin
abierto y declarado de descarrilar la reunión de los gobiernos. Y el grupo de
jóvenes, principalmente, estudiantes, anarquistas, punks, darketos, etc., que
acamparon en un estadio de béisbol, en terrenos de la casa de la cultura, en el
Parque de las Palapas y algunos otros parques públicos, con muy poco dinero y
que fueron la base principal de las movilizaciones y acción directa, y que
ocasionalmente fueron a algún foro. Éramos entre 5 y 10 mil personas de decenas
de países y de todos los rumbos de México, mujeres, hombres, jóvenes, maduros,
viejos, blancos, negros, amarillos, morenos, homosexuales, lesbianas,
campesinos, jornaleros, obreros, empleados, profesionistas, desempleados, marginados,
en fin, de todos los colores y tendencias. Éramos una muestra del amplio
abanico de la diversidad mundial, que caracteriza al movimiento global por la
paz y la justicia, los altermundistas, los que el imbécil de Zedillo y no pocos
medios de comunicación llama globalifóbicos.
El 10 nos sumamos al foro campesino y a los
preparativos de la marcha campesina que partiría de la casa de la cultura al
medio día, hacia el punto cero e intentaría penetrar a la zona hotelera,
ejerciendo en los hechos, los derechos constitucionales que tan duramente hemos
conquistado en este país. El foro se fue haciendo más y más emotivo conforme
pasaban los oradores y se realizaba una conferencia de prensa, donde algunos
representantes y dirigentes expresaban con toda claridad y firmeza las posturas
y opiniones del movimiento campesino mundial, organizado en la VÍA CAMPESINA,
fuera la OMC y el “libre comercio” de la agricultura y de la alimentación de
los pueblos, la soberanía alimentaria como principio rector de la vida y trabajo
rural y de las políticas nacionales de desarrollo y alimentación en todo el
mundo, rechazando la especulación y el comercio que imponen las grandes
corporaciones agroalimentarias y los gobiernos y organismos financieros
internacionales.
La gran marcha, alegre, festiva, combativa,
colorida, con importantes contingentes campesinos mayas peninsulares, del
centro de Quintana Roo y del oriente de Yucatán, inició al medio día. La unidad
y la fraternidad era el tono de la movilización, miles de gentes, entre 5 y 6
mil aproximadamente, la mayoría campesinos de muchos países, estábamos juntos,
codo con codo, hombro con hombro, festejando el luchar juntos. Nos dirigimos
hacia el punto cero y cuando llegamos nos topamos con un prepotente y reforzado
bloqueo policiaco, con miles de policías armados hasta los dientes (aunque
nerviosos y atemorizados), tanquetas, grúas, camiones, rejas reforzadas,
impidiéndonos el paso, el libre tránsito, el derecho de expresión y de
manifestación, violentando nuestra constitución y nuestros derechos, además
financiados con el presupuesto público, con nuestros impuestos y
contribuciones; constatábamos de nueva cuenta y por enésima vez, que en este
país pagamos para que violen e impidan el ejercicio de nuestros derechos, así
como para subsidiar y rescatar banqueros y empresarios de todo tipo.
La violencia de las rejas y los miles de
policías pretendía imponerse y amedrentarnos, que desistiéramos de nuestro
propósito de manifestarnos.
En la marcha destacaron los coreanos, un
combativo contingente de 180 hombres y mujeres, por su orden, disciplina,
organización, sus vestimentas y por que llevaban un ataúd ceremonial bellamente
decorado, simbolizando la muerte de la OMC, que luego romperían y quemarían en
las rejas policiacas. Con ellos estaba Lee Kyung Hae, el campesino medio
arruinado que se inmolaría por nosotros, por los millones de campesinos del
mundo entero, por el movimiento altermundista y como protesta radical frente a
los mercaderes del hambre y la miseria, dando a todo el mundo una ejemplar
lección de dignidad y sacrificio.
Al acercarnos a
las rejas para quitarlas y continuar nuestro camino, nuestra marcha, para hacer
escuchar nuestra voz, nuestras razones y propuestas, fuimos hostilizados,
provocados, insultados y agredidos por la policía federal antimotines, a lo
cual algunos jóvenes de nuestra marcha respondieron lanzando piedras y
contestando los insultos. Desde el día anterior se había dicho que había
negociaciones con la secretaría de gobernación para que nos dejaran pasar,
resultó mentira o engaño, la policía no nos dejó pasar y sí nos atacó. Hubo
varias confrontaciones, tres o cuatro, en unas dos horas, con piedras y palos,
donde los policías, armados, acorazados y entrenados llevaban todas las de
ganar. En dos ocasiones se dijo que nos iban a dejar pasar, pero resultó falso.
A pesar de todo se logró quitar unos 4 o 5 metros de la reja y mover el resto,
unos 30 metros o más de rejas, pero no pudimos pasar. La fuerza bruta policiaca
se impuso, las lluvias de piedras, los golpes y macanazos, provocaron unos 40
heridos entre policías y manifestantes, así como periodistas. Sin embargo no
hubo detenidos, a algunos los agarraban, golpeaban cobardemente y soltaban unos
minutos después.
Muchos medios de comunicación locales,
nacionales e internacionales sólo hablaron del enfrentamiento y pasaban escenas
de los nuestros, echándonos la culpa para pontificar lo violento que éramos,
para defender las políticas de la OMC, la reunión de los gobiernos, la agresión
y el cerco policiaco.
En el Parque de las Palapas se estuvo
confortando y apoyando a los heridos y golpeados y armando denuncias penales
contra la policía y su brutalidad, pero finalmente ninguno de los agredidos se
decidió a presentarlas, ante el temor de ser procesados y en el caso de los
internacionalistas de ser deportados. El clima de persecución e histeria contra
las movilizaciones crecía. En la tarde con la confirmación de la muerte de Lee,
se realizaron varios actos de luto y homenaje al compañero caído en el hospital
general de Cancún, donde fue trasladado y con la instalación de un campamento
permanente, sostenido principalmente por coreanos e internacionalistas, en el
punto cero. Campamento que se mantendría hasta el 16, cuando Vía Campesina
realizó en dicho lugar una ceremonia funeraria internacional.
Desde la noche del 10 la policía desmontó
las rejas que había colocado en el punto cero y las echó para atrás, unos 400
metros, dentro de la zona hotelera, reforzándolas muy notoriamente, con
concreto armado, cadenas, candados, soldadura, estructurándolas de manera
compacta en tres secciones interconectadas, y fortaleciéndose para continuar
impidiéndonos el ejercicio de nuestros derechos de tránsito y manifestación.
El día 11, de luto internacional por las víctimas
de las guerras económicas, políticas y militares que las grandes corporaciones
multinacionales, como las agroalimentarias, farmacéuticas, petroleras y de
armamento, los gobiernos y las fuerzas armadas, como las de EU, Reino Unido,
Israel y Rusia entre otras, y algunos grupos fundamentalistas, como Al Qaeda,
Hamas y Yihad Islámica, han desatado en las últimas décadas, con una creciente
e insultante militarización.
Vía Campesina emitió una declaración ese
día, afirmando enfáticamente: “1. Exigimos
a la OMC y a los gobiernos respuesta inmediata a nuestras demandas: que salga
la OMC de la agricultura; que la alimentación, la salud y la educación no sean
objetos del comercio mundial transnacional; y que la tierra, el agua y otros
recursos naturales no se conviertan en mercancía. 2. Rechazamos enérgicamente
toda acción represiva, la violación a los derechos humanos, al libre tránsito y
la falta de democracia, así como a los actos irresponsables de haber
establecido barreras de metal y policiaco junto a una gasolinera, que el día de
ayer puso en peligro la vida de miles de ciudadanos de Cancún y de los
manifestantes pacíficos nacionales y extranjeros. 3. La inmolación del
campesino coreano Lee Kyung-hae es la más dramática expresión ante los efectos
de las políticas neoliberales, que han causado la muerte de miles de pobres,
niños, ancianos y mujeres, sin que los gobiernos hayan desarrollado políticas alternativas en
beneficio de más de mil quinientos millones de campesinos pobres. El acto del
campesino Lee representa la más enérgica protesta y desesperanza ante la falta
de alternativas para los campesinos y los pobres del mundo. Fue un acto
premeditado y consciente. Pidió, y así se cumplirá, que “sigamos firmes en la
lucha” por que no quiere ver otros campesinos e indígenas muertos por la
política de la OMC. La OMC ha matado a Lee. La OMC no puede seguir matando
campesinos e indígenas todos los días. 4. Frente a las prácticas genocidas y la
destrucción de la naturaleza por parte de la OMC y las corporaciones transnacionales,
Vía Campesina Internacional exige la adopción inmediata de medidas que
garanticen la soberanía alimentaria en nuestros países, una Reforma Agraria
democrática e integral, la prohibición total de productos transgénicos y
cualquier patente sobre la vida, así como la protección de nuestras semillas
nativas, con el fin de proteger el patrimonio de la humanidad. 5 Rechazamos los
Acuerdos sobre Servicios que privaticen en manos de las transnacionales la
salud, la educación, el agua, las áreas naturales protegidas y los sitios
históricos y culturales. Y 6 Vía Campesina reitera su compromiso de luchar por
la dignidad y el bienestar de todos los pueblos excluidos. Se suma a los
esfuerzos de todos los movimientos sociales del campo y de la ciudad, de los
gobiernos y parlamentos democráticos para crear un Nuevo Orden Alimentario y
Social Mundial, basado en la diversidad cultural, la no violencia, la
sustentabilidad, la equidad de géneros, la pluralidad y la participación
ciudadana activa.”
En esas jornadas de luto tuvieron especial
lugar el compañero Lee Kyung, Salvador Allende y el proceso revolucionario
chileno, ahogado a sangre y fuego 30 años antes, así como las víctimas de las
torres gemelas en Nueva York, los masacrados en Afganistán, en Irak, en Palestina
y los niños que mueren a miles diariamente de hambre y enfermedades curables.
Por la noche del 11, cientos de jóvenes de
los campamentos en los parques, hicieron otra alegre marcha por calles del
centro de Cancún, amagando a los negocios franquicias estadunidenses, como Mc
Donalds, Burger King, Wal Mart y otros, llegaron hasta el punto cero, visitando
el campamento campesino coreano y regresaron al Parque de las Palapas para
hacer un animado y creativo festival musical. Casi al llegar, en la esquina de
la avenida Tulum con la calle de Tulipanes, un grupo de jóvenes que venían al
final de la marcha, rompieron algunos vidrios de un local de la franquicia
estadunidense Pizza Hutt y de una tienda de artículos fotográficos, que generó
una inmediata y desmesurada reacción policiaca del municipio, que movilizó a
cientos de policías antimotines uniformados y judiciales, amenazando con
reprimir, desalojar el Parque de las Palapas, el campamento de los coreanos en
el punto cero, realizar detenciones selectivas y desatando una guerra de
rumores, que formaba parte del clima de terror que los hoteleros,
restauranteros, gobierno municipal y estatal, con medios locales de televisión,
radio y prensa, llevaron a cabo en todos esos días para amedrentar a los movilizados
e impedir la simpatía y que se unieran sectores de la población de Cancún.
Tenía toda la facha de la histeria patronal y de una provocación propiciatoria
montada por el propio gobierno municipal.
El 12 se
realizaron varias espectaculares acciones directas de protesta y movilización,
destacándose dos: una que inició desde la madrugada y que consistió en que 3
jóvenes estadunidenses, con experiencia en alpinismo, se subieron a una grúa
montada sobre un gran edificio en construcción, frente al centro de convenciones,
donde se hacían las sesiones oficiales de la reunión ministerial, a unos 70
metros sobre el piso y desplegaron una gran manta con la leyenda “que se vayan
todos”; burlando el estrecho cerco y vigilancia policiaca subieron a la grúa,
permaneciendo ahí durante 13 horas, y bajando después de negociar que fueran
liberados varias decenas de altermundistas, retenidos en las múltiples acciones
en pequeños grupos que se hicieron durante toda la mañana de ese día y que
ellos no serían detenidos ni deportados. Las negociaciones se lograron manejar
adecuadamente entre un subsecretario de gobernación, el panista Altamirano
Dimas, y el abogado democrático Julio Macossay, uno de los pocos abogados que
estuvieron apoyando las movilizaciones y mantuvieron todo el tiempo una oficina
de defensoría legal y derechos humanos en el Parque de las Palapas.
La otra acción espectacular del 12 fue
realizada en la tarde y noche, cuando unos 100 altermundistas, mexicanos e
internacionalistas, con la simpatía y muestras de apoyo de varios cientos más
de turistas y trabajadores de la zona hotelera, que se habían ido filtrando en
pequeños grupos, se apoderaron de la calle, se sentaron en ella y se pusieron a
cantar, bloqueando el tránsito precisamente en el centro de convenciones;
cientos de policías, muchos más que los manifestantes, los cercaron,
hostilizaron y amenazaron, pero los compañeros y compañeras aguantaron a pie
firme, ejerciendo sus derechos con valentía y negociando su retiro, a cambio de
no ser detenidos ni deportados; finalmente fueron trasladados en 2 camiones de
lujo, de los únicos que tenía a su servicio y disposición la policía, hasta el
punto cero, donde los recibimos ruidosamente en medio de una gran algarabía;
hicimos otra fiesta.
El mismo día 12, en el lujoso Teatro
Cancún en la zona hotelera, se realizó el Foro Internacional Sindical,
organizado por el Frente Sindical Mexicano, que encabeza el Sindicato Mexicano
de Electricistas, la Unión Nacional de Trabajadores, que encabeza el Sindicato
de Telefonistas y el del Seguro Social y el Frente Auténtico del Trabajo, con
la asistencia y participación de importantes confederaciones y organizaciones
sindicales y de trabajadores de Europa, EU, Canadá y otros muchos países, así
como organizaciones civiles y fundaciones que apoyan las causas sindicales.
Unos 500 participantes, principalmente dirigentes y representantes, y algunos
contingentes del Sindicato Mexicano de Electricistas, del sindicato de la
Universidad Metropolitana y del Frente Auténtico del Trabajo. Participaron
también en la organización de este foro personajes locales muy cuestionados,
ligados a la mafia sindical turística croquista, como la familia Ramos, que
también controla al PRD local. Fue un evento que duró escasas 5 horas, donde
hubo muchas declaraciones y discursos de todo tipo y que al final dio a conocer
una declaración con una condena tibia a la OMC, que contrasta en mucho con la
posición campesina. Declaración entregada a la prensa, al canciller mexicano
Derbez y algunos ministros.
El foro tuvo como objetivo delinear una
declaratoria conjunta en torno a la OMC. Se exigió a la OMC excluir los
servicios públicos esenciales -agua, electricidad, salud y educación, entre
otros- del Acuerdo General sobre Comercio de Servicios. Todos los participantes hablaron de dejar de
lado diferencias y ser solidarios, como única alternativa para hacer frente al
avance del capital: tenemos que reaccionar; ayer no tuvimos la capacidad para
hacerlo y ahora no podemos quedarnos en discursos mientras siguen cerrando las
fábricas y las fuentes de empleo. Se instó al gobierno mexicano a despertar y
defender los intereses de miles de trabajadores del sector que perderán sus
puestos de trabajo en los próximos años como resultado de la liberalización
económica. México es una de las víctimas de la globalización no regulada. Se
propuso ir más allá de los discursos y fijar un plan de acción concreto, porque
estar en contra de la OMC es importante, pero no ha sido suficiente para
mejorar el nivel de vida de los trabajadores.
Se alertó de la urgencia de "recuperar la capacidad de
movilización" porque los derechos de los trabajadores no están presentes
en la agenda de los ministros de comercio. La llamada productividad es en
realidad explotación salvaje o, mejor dicho, esclavitud (...) La lucha la
debemos dar todos unidos. Las
corporaciones y los gobiernos tienen el poder y esta situación sólo podrá ser
revertida si los trabajadores asumen también estrategias globales y unitarias con
otros sectores y clases sociales del mundo entero. Resulta vano que los
sindicatos luchen si persiste, al menos en México, un bajísimo nivel de
sindicalización efectiva (95 por ciento de los contratos colectivos son de
protección). Se necesita un programa de acción definido, ya que de poco servirán
sólo las declaraciones de unidad sindical.
También el 12 pudimos ir a visitar la Feria
Internacional de Comercio Justo que se llevó a cabo en un local comercial
ubicado en Playa Tortugas, en la zona hotelera. Se trató de una pequeña feria
con una multiplicidad de productos e información de muchos países y opciones de
comercio justo, principalmente en Europa occidental, EU y Canadá, aunque
limitado a pocos productos, como el café, miel de abeja, artesanías, etc., pero
que va creciendo poco a poco y constituye una opción viable para el desarrollo
sustentable, justo y digno de los pueblos del mundo.
La campaña de miedo e intimidación de los
hoteleros, restauranteros, gobierno municipal, gobierno estatal y medios
locales de comunicación se intensificó durante el 12 y alcanzaría su clímax el
sábado 13, cuando realizaríamos la marcha global. Cientos de comercios por toda
la ciudad no abrieron sus puerta el sábado, sólo algunos lo hicieron y en la
noche. La campaña de terror logró la adhesión de casi todo el comercio y los
servicios turísticos en casi toda la ciudad, especialmente en el centro y en
las zonas cercanas a las movilizaciones altermundistas. Terminaron siendo
rehenes de sus propios medios y terrores. Rumores dicen que pedían mano dura,
represión y detenciones masivas.
Durante la noche del 12 se intensificaron
los preparativos y los contingentes para la marcha global, contábamos con la
razón, los argumentos, la gente y la fuerza moral para expresarnos y
manifestarnos; así lo haríamos, sin aceptar ni caer en provocaciones. Se acordó
por ejemplo y se cumplió escrupulosamente, que nadie de nuestro lado tiraría
piedras o palos a la policía, para no dar pretextos y porque luego nos las
regresan y nos causan bastante daño.
El sábado 13 de septiembre desde las 10:30
de la mañana, se realizaría la marcha global altermundista por la justicia y la
paz, contra el “libre comercio”, la OMC y la militarización. Salimos de la casa
de la cultura y nos dirigimos al punto cero. Éramos más de 6 mil personas de
decenas de países y de todo México, en una muy amplia diversidad, fraternidad y
unidad con la idea común de NO A LA OMC, Down WTO. Ambientalistas, ecologistas,
jóvenes, desempleados, marginados, profesionistas, sindicalistas, de muchas
tendencias, estábamos unidos y hermanados por la globalización de la
resistencia y la protesta, con propuestas y lo más importante, con el corazón y
la razón. Otro mundo es posible y los ahí reunidos lo hacíamos realidad,
conscientes de que no estábamos solos, del apoyo y simpatía de millones en todo
México, Latinoamérica y el mundo.
Llegamos al punto cero y unos cientos de
manifestantes, principalmente sindicalistas, se quedaron a hacer un mitin,
luego se irían, dispersándose, mientras los demás, casi todos, avanzábamos
sobre las rejas policiacas a unos 400 metros hacia la zona hotelera; éramos
unos 4 mil o más quizás, dispuestos firmemente a derribar las rejas y ejercer
nuestros derechos, encabezados por la delegación coreana, quien protegida por
jóvenes estudiantes y algunos no tanto, de diversos grupos de acción directa
del llamado bloque negro internacional, cortaron cadenas, candados, soldaduras,
y con cinco grandes sogas de henequén que amarraron a las rejas, jalándolas,
logramos romper, destrozar y hacer a un lado unos 10 metros de las reforzadas
rejas, frente a la mirada nerviosa de miles de policías que amenazantes y cual
perros de presa, estaban a unos cuantos metros, cumpliendo con la infausta
tarea de violar la constitución y proteger a unos cuantos sediciosos ministros y
directivos de trasnacionales, reunidos bajo extremas y ridículas medidas de
seguridad en el centro de convenciones, casi a 9 kilómetros de ahí.
Cuando las rejas cedían nos percatamos de
una importante movilización policiaca a un costado y a unos cien metros atrás
de donde estábamos; se trataba claramente de una maniobra para dividirnos y
cercarnos al mismo tiempo. Los rumores de que nos desalojarían con el uso
extremo de la violencia crecían. La tensión alcanzó su punto máximo, parecía
que la represión y los golpes se desatarían minutos después, no nos
amedrentamos y seguimos derribando las rejas; lo logramos, las derribamos,
impusimos nuestra razón y nos quedamos ahí, alcanzamos el objetivo simbólico y
político de destrozar las rejas de la ignominia, de la cerrazón y la
prepotencia gubernamental y policiaca.
Entonces hicimos un mitin, nos sentamos en
la calle, hablamos, cantamos, rezaron muchos, festejamos todos, mientras la
prensa disparaba sus cámaras frenéticamente, sin dar crédito a lo que sucedía; los
policías aliviados porque no había enfrentamiento se iban relajando también y
entonces sucedió que el idioma inglés se convirtió en el idioma, ya no del
imperio, de la dominación y el genocidio, como ha sido utilizado por las
trasnacionales, el gobierno y las fuerzas armadas de EU y el Reino Unido, sino
en el idioma de los pueblos que nos permitió oírnos, escucharnos, entendernos,
gritar a coro DOWN WTO, hermanarnos más, hacer el otro mundo posible, hoy,
ahora, en ese momento y por mucho tiempo más, demostramos tener el corazón, la
razón y la fuerza para imponernos. No pudimos pasar más ahí, es cierto, pero lo
que hicimos tuvo un profundo contenido simbólico y político, triunfamos, lo
logramos, lo hicimos, si se pudo, logramos la unidad a partir de nuestras
diferencias e identidades propias, confrontamos a las fuerzas represivas y las
vencimos, con argumentos, razones y nuestra decisión de no permitir las rejas,
no con violencia, sino con la razón de los pueblos, con la razón de la historia
y de la humanidad.
Poco a poco se fue diluyendo la
movilización, en pequeños grupos nos fuimos hacia el Parque de las Palapas,
cansados, tensos aún, pero felices de haber triunfado.
Con esto dimos un golpe profundo y al mero
corazón de la bastarda reunión ministerial y de los intereses que la dominaban.
Al otro día se sabría que 23 gobiernos, encabezados por el de Brasil y el de la
India, habían logrado parar a los gobiernos de EU, de la Unión Europea y de
Japón, negándose a aceptar los términos y condiciones que éstos querían imponer
y la cumbre ministerial, la reunión de los gobiernos fracasó, reventó, se
descarriló, de poco sirvieron los millones gastados, las presiones, las
amenazas, promesas y guiños entre gobiernos y ministros.
¿Cuánto del fracaso de la reunión ministerial
es atribuible a los miles de altermundistas que nos manifestamos en Cancún y
quiénes nos apoyaban por todo el mundo? quién sabe, quizás nadie nunca lo sepa,
pero la lucha la dimos, la seguiremos dando y sentimos que al menos una parte
del descarrilamiento, es nuestro.
La gran mayoría de los participantes se
fueron regresando a sus lugares de origen desde el mismo sábado y el domingo.
Solamente el domingo 14 habría una nueva protesta, con desnudo incluido, en
Playa Marlin, en la zona hotelera. La ceremonia de cierre del Foro de los
Pueblos ya no se llevaría a cabo.
El domingo 14 de septiembre, a las 11 de la
mañana, muy cansados, apretujados en el VW en el que habíamos ido, hermanados
con muchas gentes, con una amplia satisfacción interior, regresamos a Mérida, a
las batallas cotidianas y a reforzar los ánimos, las razones y los argumentos
para continuar en la construcción del Otro mundo posible.