FSM, cambios
necesarios
Paul Nicholson y Josu Egireun
marzo 8 2004
El Foro Social
Mundial surgió como producto de las movilizaciones contra la globalización
neoliberal como un espacio internacional
para la reflexión y organización de quienes se contraponen a las políticas
neoliberales o están construyendo alternativas para priorizar el desarrollo
humano y la superación de la supremacía del mercado tanto en cada país como en
las relaciones internacionales y, al mismo tiempo, un espacio para la articulación de luchas y movimientos. Cuatro
años después, tanto el desarrollo del FSM como los procesos de articulación de
las luchas y los movimientos han puesto sobre la mesa la necesidad de
reflexionar sobre el propio FSM y su relación con los movimientos sociales. Una
reflexión que, aunque haya formado parte de los debates del Consejo
Internacional, adquirió proyección pública tanto en el último Foro Social
Europeo, como en el FSM celebrado en Mumbai.
El debate sobre
el Foro forma parte de una reflexión más general sobre como generar, desde la
perspectiva común de crítica radical al neoliberalismo, espacios de inclusión
que sirvan tanto para avanzar en la reflexión y definición de la crítica, las
alternativas y estrategia al modelo neoliberal, y hacer del Foro un instrumento
útil para avanzar en la articulación de movimientos y luchas para la
confrontación del neoliberalismo y la guerra.
Estos dos
términos de la ecuación son indisociables: el
FSM sólo tiene sentido y futuro en la medida que se alimente de las luchas
contra la globalización neoliberal y sirva de aliento a las mismas, permitiendo
combinar en su interior espacios no resolutivos, como las Conferencias,
seminarios, paneles, etc. con otros más resolutivos como son los
autoorganizados dentro del Foro por los distintos movimientos sociales. Entre
estos se encuentra la Asamblea de los Movimientos Sociales que ha actuado como
marco referencial en la lucha contra la globalización neoliberal de estos
últimos año, porque desde ella se han impulsado movilizaciones como las de
Québec contra el ALCA, o la de Cancún contra la OMC, pasando por Génova y el 15
de febrero, y que, al fin y a la postre, ha sido uno de los elementos centrales
de la legitimación del FSM como referente en la lucha contra el sistema.
Son muchas las
cuestiones que plantean a debate los cuatro años de experiencia del FSM; sin
embargo no es nuestra intención entrar en un balance detallado, sino centrarnos
en lo que consideramos son los tres elementos centrales de cara al futuro del
FSM: los que se refieren a la estructura del FSM, su periodicidad y el papel
del Consejo Internacional que es la estructura permanente entre foros.
I
La experiencia de Mumbai ha
servido para comprobar que el FSM es posible fuera de Porto Alegre, que su
carácter abierto facilita la integración de una pluralidad amplia de
movimientos sociales diversos, alimenta la movilización social y deja patente
que la mundialización del FSM no sólo es posible,
sino que es necesaria. Además ha puesto de manifiesto que la realización del
FSM es posible con parámetros distintos a los que se venían dando en Porto
Alegre: una presencia y visibilidad real de los sectores más sociales más
deprimidos, vetar el espacio a fuentes de financiación que comprometen al Foro,
etc. Mumbai también ha mostrado que hay movimientos sociales de oposición al
neoliberalismo que no se sienten cómodos con las formas de hacer y trabajar en
del FSM y que aún quedan espacios por construir para integrar al máximo de
movimientos posibles..
Pero, la experiencia de
cuatro años también pone en evidencia que la estructura del FSM presenta
algunas debilidades y demanda algunos cambios:
· En primer lugar,
en lo que se refiere a los espacios de Conferencias, seminarios y paneles de
debate. Por regla general, en estos cuatro años, no se ha avanzado mucho más
allá de la crítica al neoliberalismo (sin que hasta ahora hayamos llegado a
construir una memoria de la misma), y arrastramos un déficit grande en lo que
tiene que ver con la reflexión y confrontación en torno a las estrategias de
lucha para hacer frente al sistema y, mucho más, en la elaboración de
alternativas, no entendida como un ejercicio intelectual de gente
especializada, sino como un proceso de reflexión y contraste construido a
partir de las dinámicas de lucha de los movimientos sociales. El proceso de
construcción de alternativas como la "soberanía alimentaria" pueden
servir de referente en este capítulo, en el que habría que empezar por definir
aquellos temas en los que por la urgencia de los problemas, como por el
desarrollo de los movimientos, se podría estar en condiciones de abordarlos.
En
este sentido, las Conferencias, seminarios o paneles de debate, tendrían que
combinar tanto la reflexión sobre los temas de más actualidad o aspectos de la
realidad no abordados (como este año el de las castas...) entre Foro y Foro,
como la confrontación sobre estrategias y alternativas de los movimientos.
Porque
medida que avanzamos en la confrontación con el sistema el debate sobre
alternativas, estrategias de lucha, construcción de alianzas y formas de acción
adquiere una urgencia y una relevancia mayor; y el FSM no puede vivir de
espaldas a esta realidad. Si no queremos que el FSM se agote en una fórmula
repetitiva, es necesario que su actividad se vincule estrechamente a la
dinámica real de los movimientos y luchas sociales y sirva para hacer avanzar a
éstas..
No se trata de que el Foro
se convierta en un espacio deliberativo que decide entre opciones en debate, ni
de que abordemos la elaboración de alternativas a través de cónclaves de sabios
que someten al Foro una propuesta para concluir con un paradigma alternativo,
el "consenso de Porto Alegre" frente al "consenso de
Washington", sino que, preservando el carácter abierto y plural del FSM,
se inicie una reflexión en común sobre los problemas
concretos a los que se enfrenta la lucha contra el neoliberalismo y la guerra y
traslade al FSM los debates presentes en la dinámica real de los movimientos,
como una forma avanzar en la construcción de alternativas en las distintas
escalas en las que este movimiento se expresa: global, la local...
Alternativas
basada en la confrontación radical del modelo neoliberal que sacrifica la vida
de las personas y el futuro del planeta a la propiedad privada y al dios dinero
en el altar del libre mercado y que evite su cooptación por el sistema.
Esto
implica, también, que los espacios físicos, las salas para las conferencias
deben tener un tamaño limitado y que para facilitar la participación y la
aportación de la gente, es necesario que las propuestas puedan circular previa
la realización del Foro.
En segundo
lugar, la consideración de que las conferencias han de ser espacios para la
disertación de personalidades, hace
que en el Foro se consoliden una serie de desequilibrios que es necesario
corregir. Desde lo que se dan entre
personalidades y activistas de movimientos, hasta los que existen entre
mujeres y hombres, y entre los que se encuentran la escasa presencia de
generaciones jóvenes, la invisibilidad de los sectores sociales más golpeados por el sistema, la cuasi inexistencia de determinados continentes..., lo que
hace que, con demasiada frecuencia estos espacios centrales del Foro se
conviertan en un espacio privativo de académicos e intelectuales, que sumergen
en la invisibilidad a los sectores sociales más agredidos y secuestra la
participación de los movimientos sociales.
Por último, el
tratamiento de la política y el espacio a los partidos políticos viene siendo
un terreno en el que la teoría no tiene mucho que ver con la realidad. Y así,
mientras la "Carta de Principios" excluye explícitamente la
participación de los partidos políticos, la presencia del PT, de cargos
institucionales o gubernamentales e, incluso, de jefes de gobiernoŠ y una proyección
mediática desmesurada ha sido una realidad permanente en el FSM. Está claro,
que no se puede continuar viviendo en esa contradicción y que es necesario
articular el espacio de los partidos políticos y de cargos institucionales en
marco del FSM.
Aquellos
países donde las movilizaciones sociales más han convulsionado a la sociedad, o
las movilizaciones como contra la guerra, han situado la política y la relación
entre lo social y lo político en el primer plano, y la relación entre los
movimientos sociales y los partidos políticos y las instituciones en el centro
del debate.. Esa es una realidad a la que no se puede
dar la espalda, pero que es necesario articularla sin que el FSM pierda su
identidad.
II
La periodicidad y la
ubicación del FSM o, lo que es lo mismo, dónde y cada cuanto tiempo se ha de
realizar el FSM es otro de los elementos centrales de cara al futuro . Hasta el presente, se viene realizando de año en
año, y a pesar de que en un inicio la conclusión era de que
el Foro iba a "circular" por el planeta, la realidad es que el Foro
parece estar "preso" de Porto Alegre. Sin embargo, la experiencia de
Mumbai ha supuesto un aporte importante en el devenir del FSM: contacto con
nuevas realidades, inclusión de movimientos sociales, nuevos dinamismos;
también, nuevos problemas (Mumbai Resístanse, El II Encuentro de los
Movimientos PopularesŠ), etc. y en ese sentido marca el camino a seguir. Máximo
cuando la nueva cultura que supone la realización de los Foros Sociales
(horizontalidad, consenso, espacio abierto y plural...) permite generar
dinámicas de trabajo unitario y alimentar dinámicas de movilización entre los
movimientos sociales, tal y como ha ocurrido en la India este año.
Por ello resulta preocupante
que, tras cuatro años de trayectoria y un amplio abanico de movimientos
sociales participando activamente y de forma estable en el FSM, la decisión de
dónde se realiza el Foro esté limitada al marco del Consejo Internacional, del
que resulta incomprensible que cuando se decide la salida del FSM a Mumbai sea
con la subsidiaridad de volver a Porto Alegre, cundo esta decisión podía haber
quedado abierta y/o orientada hacia otro continente y otro país.
Pero más allá de este
debate, que nos sitúa en la necesidad de democratizar la estructura en la que
se asienta el Foro Social Mundial, está el debate sobre su periodicidad. A este
respecto, queremos indicar que:
1. La
extensión, desde hace un par de años, de la del FSM a los Foros Regionales o
Continentales y Temáticos, en una tendencia a que se ramifique a escalas
locales, plantea el problema de cómo articular la dinámica de trabajo entre los
distintos Foros. Y en contexto no hay razones que justifiquen la realización
anual de los distintos Foros en las diferentes escalas; más bien lo que está
sobre la mesa es la necesidad de articular un calendario que integre las
distintas dinámicas. Actualmente, el criterio de realización anual de los Foros
allí donde están constituidos, resulta una carga insoportable para los
movimientos sociales (justo cuando el papel de los mismos es facilitar su
desarrollo), y sólo puede satisfacer a quienes viven de, por y para los Foros..
2. El
segundo y al hilo de lo planteado en relación a la estructura del Foro, de que,
tenemos que avanzar hacia un debate sobre alternativas y estrategias y un Foro
más participativo que integre problemáticas nuevas -las que surjan de una
edición a otra, pero también las que aún no se han abordado-, construir un Foro
de esas características exige un trabajo de articulación y elaboración previo
que no se puede corresponder con una frecuencia anual del FSM.
3. Por
último, partiendo del interés de trasladas el FSM a distintos países y
continentes (por lo que supone de enriquecimiento para el propio FSM como de
positivo para el país en el que se realiza), su puesta en pie exige tiempo
(para establecer relación con los movimientos sociales, facilitar su dinámica
de integración...); y, aquí también, la periodicidad de un año resulta un corsé
demasiado estrecho. .
Por todo ello, consideramos
que el FSM debería celebrarse que ampliarse a tres años. De ese modo se podría
abordar en mejores condiciones lo retos del Foro, se evitaría que en algunos
continentes (Europa) en unos pocos meses se tengan que abordar tres Foros
(Europeo, Mediterráneo y Mundial) y que permitiría articular un calendario
integrado de Foros, desde el FSM, a los foros de cada país. Si bien es cierto
que esta alternativa plantea la necesidad impulsar esos espacios tanto a nivel
continental como en los distintos países.
III
En cuanto al Consejo
Internacional que tutela la realización del FSM con toda la legitimidad que le
otorga la historia, no puede convertirse ni en un espacio privativo de quienes
actualmente lo constituyen, ni en un espacio cerrado donde se dirime lo habido
y por haber del FSM. Más bien, cuatro años después, es hora de crear espacios
de participación democrática, tanto en la reflexión sobre el futuro del Foro
(cómo avanzar en la consolidación de ese proceso), como en las tomas de
decisión sobre las cuestiones que afectan al mismo. Y en estas cuestionen
resulta un contrasentido que los movimientos sociales constituyamos la columna
vertebral del Foro y, al mismo tiempo, salvo algunas redes y movimientos muy
concretos (Via Campesina, Marcha Mundial de Mujeres,
CUT .).. los movimientos
sociales estemos tan al margen de esos procesos de reflexión y toma de
decisiones. Más en unos momentos en los que por el tiempo transcurrido y la
consolidación del FSM, su futuro está en debate y en el que el Consejo
Internacional se viene dotando de unas funciones ejecutivas que contrastan
bastante con su papel central: facilitar la realización del FSM y su desarrollo
a partir de los criterios con los que fue creado y respetando la Carta de
Principios.
No se trata de poner en
cuestión la representatividad de quienes componen el Consejo, sino de articular
un proceso participativo en la definición de los criterios por los que se ha de
regir el FSM (periodicidad, país, formato, estructuraŠ), e integrar en la
estructura del mismo a las asambleas o comités organizadores de los Foros que
se vienen construyendo en los últimos años para integrar esas experiencias en
la construcción del FSM. Y en cualquier caso parece obligado que en el CI se
integre entre sus miembros a los Comité Organizadores del FSM, y que se sepa
esta situación no se ha contemplado para el Comité indio, tras el éxito de
Mumbai.
A estas alturas resulta un
contrasentido que una de las principales reivindicaciones de ese "otro
mundo posible" sea la democracia participativa, y en los trabajos de
preparación del FSM se haya avanzado tan poco en la construcción de esa
democracia participativa.
A modo de conclusión
Todas y todos somos
conscientes que a medida que transcurre el tiempo y el Foro se consolida, los
riesgos de institucionalización e instrumentalización
del FSM aumentan. Por ello la evolución y el futuro, del FSM, su papel en la
lucha contra la globalización neoliberal, su relación con los movimientos
sociales y el papel éstos en su desarrollo ha de ser una preocupación
permanente entre nosotros y nosotras, sin caer en la tentación de mermar su
carácter abierto y plural..
Hay muchos aspectos en la
experiencia de estos cuatro años que merecerían un tratamiento específico y
muchos otros referentes a su futuro que exigirían más tiempo y espacio para
abordarlos; en esta contribución nos hemos querido centrar en los tres elementos
que nos parecen centrales en el debate sobre su futuro inmediato. Conscientes
de que lo importante no es tanto que estemos acertados o no en las propuestas,
como el que estas sirvan para fomentar el debate entre los movimientos sociales
y lograr que éste fluya al Consejo Internacional e influya en el devenir del
Foro.
Pero nuestra atención no
puede ceñirse al futuro del Foro, porque la Asamblea de los Movimientos
Sociales que se desarrolla durante el mismo ha constituido y constituye un
referente central no sólo para quienes acudimos a los Foros, sino también para
el impulso de luchas y el desarrollo de iniciativas. Y, en gran medida, una de
las fuentes de legitimidad del Foro se encuentra en que los compromisos
adquiridos en esa asamblea ha servido para demostrar la utilidad del Foro como
marco desarrollar en la práctica la confrontación al neoliberalismo desde la
radicalidad de las propuestas y la flexibilidad a la hora de construir
alianzas.
No hay duda de que el
reforzamiento de esa asamblea, los pasos que vayamos a dar en la construcción
de la red mundial de los movimientos sociales y la traslación de nuestros
compromisos a escala global a los ámbitos locales y cotidianos, son la mejor
garantía para mantener el Foro en el buen rumbo. Porque sólo en la medida que
su desarrollo tenga como referente la lucha social y aborde los problemas que
se le plantean en ella a los movimientos, en Foro no correrá riesgo de anquilosamiento,
si bien es cierto que su apertura a un abanico de fuerzas cada vez más amplias
y diversas será, al mismo tiempo, fuente de contradicciones y tensiones.