LA JAULA DEL AMOR
No pudo evitar aquella joven que un rubor inoportuno tiñera sus mejillas cuando con la vista baja y la voz temblorosa me hizo la siguiente pregunta:
¿Cómo puedo estar segura Sergio, que el hombre por quién mi corazón suspira, no se mostrará en el día de mañana sin piedad con este sentimiento que tengo por él?
Aparentemente le costaba hacerme esta pregunta, pero la joven había encontrado el valor de hacérmela y sin mirarme a los ojos esperaba con ansiedad mi respuesta.-
bueno - le dije - te voy a contar algo que a lo mejor te sirva de respuesta:
Dicen que hubo una vez una princesa, no me acuerdo como se llamaba, pero cuentan que vivió hace mucho tiempo en los bosques del sur.-
Esta princesita había quedado como enamorada, de un hermoso pájaro de varios colores que tenía encerrado en una jaula de oro, a la cual alimentaba con su propia mano, le hacía mimos y caricias; lo acompañaba siempre y le confesaba sus más íntimos secretos...., vivía solamente para esa pequeña ave. Pero no se decidía a abrirle la puerta por miedo a que batiendo las alas escapase hacia la inmensidad del cielo azul.-
Una noche, sin embargo -¡¡Imperdonable descuido!!- olvidó la pprincesita asegurar el pequeño cerrojo de aquella magnífica prisión de dorados barrotes. A la mañana siguiente encontró la jaula vacía. Su amado pájaro de coloridas plumas había desaparecido. Lloró gritó, se tiró al suelo, lo golpeó con fuerzas y maldiciendo acusó a la pequeña ave de egoísta, de ingrata y desleal.-
Mucho tiempo pasó después de aquel episodio. La princesa creció. Su cintura se afinó; Unas curvas sensuales fueron dibujando sus caderas y advirtiendo estos cambios su padre comprendió que había llegado la hora de encontrarle marido, y entonces la casó con un poderoso Monarca.-
Al principio todo anduvo a las mil maravillas. El esposo la adoraba. Con su propia mano le daba de comer. Le hacía mimos y caricias; la acompañaba siempre; le confesaba sus más íntimos secretos.... para ella vivía. Pero la tenía encerrada en un Palacio de oro y diamantes y por temor a que lo dejara abandonado, no le permitía ni siquiera asomarse al jardín.-
La princesa amaba a su marido, pero no toleraba la prisión que éste le había asignado, aunque su cama fuera de pétalos y de perfume las paredes de su cuarto. - No hay cosa como la amargura para que los placeres de la pasión se desvanezcan más rápido .-
Llegó entonces un momento en que la princesa sólo pensaba en escapar. Tramó un plan, y con la complicidad de las estrellas, una madrugada de verano abandonó las hermosas riquezas de su cárcel.-
Cuando el esposo al amanecer, descubrió la fuga, gimió desesperado. Lloró, gritó, se tiro al suelo, lo golpeó con fuerzas y maldiciendo acusó a la joven mujer de egoísta, ingrata y desleal......La princesa no dejó rastros. Nunca retornó. Más no faltan quienes dicen haber visto en los remotos bosques del sur a una hermosísima mujer que salta y juega feliz entre los matorrales, y que va siempre acompañada de un hermoso pájaro de varios colores con la que no para de conversar.....
Cuanto terminé el relato la joven que me había hecho la pregunta, me dijo gracias sergio ahora entiendo.-
Y se marchó comprendiendo así entonces, que hasta el Amor necesita aire puro para respirar.-
Ten en cuenta siempre lo siguiente: - Solo te ama el que siendo libre para alejarse de vos, permanece a tu lado.-
FIN.-