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"Todo
se mojó, no tuvimos tiempo de nada y lo perdimos
todo", expresó entre lágrimas la señora
Secundina Pimentel, residente en la comunidad de
Cascajilloso.
Doña
Secundina cuenta que lo perdió todo: enseres,
colchones, alimentos y hasta los animales de
corral.
La
afectada dijo que cuando se registraron las
inundaciones se encontraba en su casa con varios
nietos, debido a que su hija (madre de los niños)
se encontraba en la ciudad de Panamá.
"En
horas de la noche del miércoles la lluvia caía
muy fuerte, pero para la madrugada ya el río se
había desbordado. Nosotros nos asustamos mucho,
porque no era igual a otros años, esta vez fue más
fuerte", indicó Secundina Pimentel.
Aseguró
que estaba cuidando a unos nietos, por lo que era
su responsabilidad ponerlos a salvo, por lo que
cuando llegaron los rescatistas del SINAPROC
inmediatamente salió de su casa hacia un lugar
seguro.
Indicó
que caminó junto a ellos, vigilando que
estuvieran bien, pues "gracias al apoyo
pudimos llegar a salvo a la escuela",
Además
dijo que luego de la desgracia se reanimó cuando
le comunicaron que sus otros dos hijos se
encontraban bien de salud, ya que salieron sanos y
salvo de la repentina crecida del río
Cascajilloso.
Eva
Gutiérrez, otra de las afectadas por las intensas
lluvias registradas a finales de la semana en
Mariato, residente en la comunidad de Furniales,
solicitó ayuda porque también se quedó sin
nada.
Gutiérrez
relató que la crecida del río para ella fue una
sorpresa, por lo que se desesperó al no poder
salir de su comunidad. Cuando llegó la ayuda,
aseveró que fue una de las primeras en ser
desalojadas.
Indicó
que sintió una gran tristeza y un dolor en su
corazón al tener que dejar su casa, sus
pertenencias y sus animales de cría, pero entendió
que por su seguridad debía hacerlo.
Ambas
damnificadas están refugiadas en el albergue
temporal ubicado en la escuela de Cascajilloso.
Celeida
Gill, de la comunidad de Varadero señaló que
tiene muchas necesidades porque todas sus
pertenencias las perdieron. Detalló que su
vivienda sufrió daños considerables y que todos
los enseres que estaban dentro de su casa quedaron
inservibles.
La
vivencia de Celeida, doña Secundina y los demás
damnificados era la constante dentro del grupo de
afectados por las inundaciones acaecidas en el
distrito de Mariato, al sur de la provincia de
Veraguas.
Esta
severa inundación sumergió bajos las aguas de
los ríos desbordados casas y cultivos.
Parte
de la tarde y la noche del miércoles, todo el día
y la noche del pasado jueves la zona sur de la
provincia de Veraguas fue azotada por torrenciales
aguaceros que provocaron el desbordamiento de los
ríos Quebro, Cascajilloso, Pavo y Playita.
Igualmente
el de unas 10 quebradas de la región; lo que
ocasionó severas inundaciones en tres
corregimientos.
Las
comunidades de Igueronoso A, B y Loma de Quebro en
el corregimiento de Quebro; Cascajilloso, Arenas y
Furniales en el corregimiento de Arenas y
Varadero, Cacao y Restingue en el corregimiento de
Cacao, fueron las zonas afectadas.
Durante
los operativos de rescate realizados en los
corregimientos de Quebro y Arenas las evacuaciones
las realizaron los rescatistas del Grupo Delta del
Sistema nacional de Protección Civil (SINAPROC) y
las unidades de la Policía Nacional. Durante la
tragedia, en Cacao las comunidades quedaron
incomunicadas por más de 24 horas.
Mientras
Los funcionarios del MIVI realizaron un censo para
conocer el número de familias y viviendas
afectadas.
Las
donaciones de colchones y frazadas comenzaron a
llegar desde la tarde del jueves a las
comunidades, y fueron distribuidas en los
albergues instalados en las escuelas de Quebro y
Cascajilloso.
Al
final de tres días de intensas lluvias y dos de
inundaciones, los informes oficiales revelaron que
se afectaron 400 personas [entre niños y
adultos], 10 familias damnificadas y 90 casas
sumergidas en agua.
La
esperada visita de las altas autoridades
gubernamentales se dio el sábado cuando a las
11:00 a.m. llegó el director del SINAPROC,
Roberto Velásquez, y a las 2:00 p.m. arribó el
presidente Martín Torrijos.
Torrijos
se comprometió a esperar el informe de los daños
en las viviendas y en el sector agrícola para
destinar recursos para esta zona afectada.
La
nota discordante fue la ausencia absoluta en la
zona de emergencia del gobernador de Veraguas,
Arturo Fábrega y del director designado de
SINAPROC, Alejandro López, los que se mantuvieron
en todo momento en Santiago y solo se trasladaron
en helicóptero cuando llegaron a la región
Torrijos y Velásquez. |