
| La Maldición de Tutankamon |
Pese
a las ganas y a los adelantos tecnológicos, ha sido imposible saber lo que
esconde en su interior. La más grande de las tres pirámides de la Meseta de
Giza, la Gran Pirámide, es la única de las siete maravillas del mundo que aún
se mantiene en pie.
Los
intentos por encontrar lo que oculta la Pirámide de Keops comenzaron hace casi
una década. En 1993, un arqueólogo alemán envió un robot con una cámara de
fibra óptica. Sin embargo, el cuento no fue nada de fácil. Después de
recorrer 60 metros, éste se encontró con una puerta de piedra caliza que le
impedía el paso.
El
último intento
Hace
algunos días, una nueva misión robótica trataría de encontrar la famosa
"cámara de la reina", al interior de la pirámide.
Esta
vez el trabajo recaía en el "Pyramid Rover". Se trata de un robot
dotado de una cámara de fibra óptica y un taladro, que hizo un recorrido de 65
metros por un túnel en la pirámide.
Sin
embargo, el taladro abrió un orificio en la puerta de piedra caliza del
compartimiento, y la cámara de fibra óptica reveló ...¡la existencia de una
nueva puerta de piedra que no había sido vista en más de 4.000 años!.
Así
que tendremos que seguir esperando. En todo caso, los expertos estudiarán a
fondo las nuevas imágenes para preparar una nueva expedición. Y con todo esto,
los constructores de la pirámide más grande de la Meseta de Giza deben estar
en sus tumbas muertos de la risa porque, después de millones de años, no hay
nadie que haya podido develar sus más íntimos secretos.
Los
enigmas de la Gran Pirámide de Keops
Esta
tremenda construcción, que originalmente superó los 146 metros de altura (algo
así como al equivalente a un edificio de 40 pisos), fue levantada en tiempos
del faraón Keops, de la IV Dinastía, hacia el 2500 a.C. Pero es difícil
pensar que en ese tiempo se haya podido llevar a cabo una construcción de este
tipo.
Y es que sin brújula, ruedas, grúas ni máquinas, es casi incomprensible pensar que un grupo de hombres haya podido mover casi dos millones de bloques de entre 2,5 y 60 toneladas y orientar sus cuatro paredes conforme a los cuatro puntos cardinales con tal precisión.

Unos
creen que ésta, junto a las otras dos pirámides, servían como tumbas; otros,
como templo. Y si bien, tampoco hay consenso en este punto, lo cierto es que las
tres grandes pirámides de la meseta de Giza están distribuidas sobre el
desierto de manera idéntica a como estaban las tres estrellas del "cinturón"
de la constelación de Orión, esto según el ingeniero angloegipcio Robert
Bauval.
Estudios
de este ingeniero revelaron que para los antiguos egipcios Orión era el
equivalente celestial del dios Osiris, y su "cinturón" era lo que los
egipcios llamaban el Duat, una especie de "puerta" por la que el alma
del faraón debía pasar para llegar al Amenti, al más allá. ¿Serían las pirámides
la puerta del faraón?
Pero persiste un tema. ¿De dónde sacaban los egipcios tantos conocimientos astronómicos y matemáticos?. No podemos olvidar que el perímetro de la pirámide dividido entre el doble de su altura equivale a 3,1416... ¡el famoso número PI!. Pero, según nos enseñaron en el colegio, éste fue descubierto mucho después por los griegos... entonces, ¿cómo?.

El
último enigma de la Gran Pirámide saltó en 1993 cuando un pequeño robot
llamado UPUAUT diseñado por científicos alemanes para explorar un angosto
pasadizo de 20 x 20 cms. que atraviesa todo el monumento desde la llamada
"cámara de la reina", descubrió algo sorprendente. Una puerta con
sendos pomos de cobre derretidos por el tiempo parecía impedir el paso a una cámara
secreta. De confirmarse las sospechas, y dado que 60 metros de galería minúscula
separan esa cámara de la "de la reina", esa habitación sería el único
recinto intacto que podría existir en la pirámide. Qué contiene, para qué se
diseñó y cuándo se abrirá esa portezuela es algo que decidirán un día de
estos las autoridades egipcias. Ojalá sea pronto.
1.
Introducció
Las
pirámides de Egipto construidas hace mas de 4 000 años, son la maravilla más
antigua y la única que se conserva. Sirvieron como tumba a los faraones
egipcios, cuyos cuerpos momificados se rodeaban de tesoros y objetos personales.
Erguidas sobre la arena del desierto, las pirámides de Egipto, esbeltas
majestuosas, son algo más que un templo y una tumba. Ante ellas, y
especialmente a la Gran Pirámide, se tiene la impresión de hallarse en
presencia de un monumento que guarda en sus entrañas secretos trascendentales
muy estrechamente relacionados con su estructura.
Como
en Babilonia y en América, en Egipto las pirámides eran templos erigidos a la gloria de un dios, templos para
complejos rituales de muerte y de nacimiento, y al tiempo monumentos al
conocimiento de un pueblo mucho menos ignorantes de lo que los historiadores creían.
Hasta los arqueólogos más irracionalmente racionalistas se han rendido a la
evidencia : en sus medidas esta reflejado el conocimiento matemático y astronómico
de una ciencia incomprensible hace seis o siete mil años atrás.
Estamos,
pues, frente a algo más que una tumba. En esa montaña formada por dos millones
seiscientos mil bloques de piedra, acarreados y ensamblados quien sabe como, con
un volumen total de más de dos millones y medio de metros cúbicos y un peso
superior a los siete millones de toneladas, la Gran Pirámide es un templo
religioso y científico y tal vez, sea también una tumba
2.
Arte en las Pirámides de Egipto
Cuando
Napoleón, viajó a Egipto, llegó a Gizeh, a las tres grandes pirámides de
Keops, Kefrén y Mikerinos, que adornan la llanura, impresionó mucho al
viajero, que era admirador de todas las manifestaciones de poder de los antiguos
reyes.
Napoleón
entregó a una serie de cálculos matemáticos sobre la cantidad de piedra
empleada en aquellos edificios. Según él la piedra usada bastaría para cercar
a Francia con un muro de tres metros de altura y unos 40 centímetros de grosor.
El matemático Monje, que acompañaba a Napoleón, confirmó estos cálculos.
Hoy se piensa que sólo la gran pirámide de Keops está formada por unos
2.300.000 bloques de piedra, que pesarán una media de dos toneladas y media
cada uno. Claro que ésta es la mayor de las pirámides con 146,59 metros de
altura, y en cierto modo marca el máximo desarrollo en la construcción de este
tipo de tumbas, tanto por su tamaño como por la envergadura de los medios
empleados en su erección.
Razón de sus construcciones

La
pirámide fue pensada para tumba inviolable del soberano, destinada a la eterna
preservación de su cuerpo, incorrupto por embalsamamiento, y de su ajuar
funerario. Sólo de este modo se posibilitaba la residencia del alma en el
cuerpo y su supervivencia en el mundo del más allá. Para proteger el cuerpo y
el ajuar de eventuales saqueadores se multiplicaban las dificultades de acceso a
la cámara, interponiendo toneladas de piedra, disponiendo puertas falsas,
corredores ciegos, cámaras dobles, etc. Todo ello fue inútil: los saqueadores
siempre consiguieron su objetivo y ya en la antigüedad las pirámides fueron
violadas y robadas y pasaron a ser lo que son hoy, el símbolo de Egipto de su
arte teocrático y de su sistema político. A pesar de los grandes progresos que
ha experimentado la egiptología, particularmente en lo que va de siglo, es
todavía mucho lo que se ignora acerca de cómo era construida una pirámide.
Para
asegurar la vida en el más allá, el cuerpo del difunto debía ser conservado y
habían de ser satisfechas las necesidades materiales que tuvo cuando vivía.
Esta idea fue dominante y condicionó de modo decisivo la vida en todos los períodos
del antiguo Egipto. Ya en la época predinástica se hacía lo posible por
preservar adecuadamente el cadáver. Entonces se enterraba en hoyos
rectangulares excavados en la arena, en los que a veces se disponían unas
paredes de madera o de barro prensado. Junto al cadáver se disponían
utensilios, armas y alimentos. Cerrada la tumba, ésta se cubría con un túmulo
de arena y relleno.
Con
el tiempo solía ocurrir que la arena era desplazada por el viento, desaparecía
el túmulo y finalmente el cadáver quedaba expuesto a los elementos y se perdía.
Para evitar este peligro, ya en la era dinástica las personas de elevada posición
y los reyes se hacían construir encima del túmulo de arena, una estructura de
adobe y ladrillo. La "mastaba", que debía imitar en su aspecto a las
viviendas que el difunto habitó cuando vivía. Los reyes de la III Dinastía
empezaron a usar la piedra para sus monumentos funerarios, pero su empleo no se
generalizó en las tumbas de nobles y dignatarios hasta la IV Dinastía.
3.
Tipos de Pirámides
La
pirámide escalonada
La
primera tumba de piedra jamás construida se atribuye a Imhotep, el arquitecto
de Zóser. El nombre de este arquitecto se encontró al pie de una estatua del
faraón, cerca de la tumba. Los logros de Imhotep eran legendarios ya en la
antigüedad.
No
se construyó aisladamente, sino formando parte de un conjunto de edificios y
patios de piedra relacionados con diversas ceremonias funerarias dedicadas al
faraón. El núcleo del monumento consiste en una estructura sólida a modo de
caja alargada cuyo interior está formado por bloques de piedra traída de las
proximidades y el exterior de caliza fina procedente de las canteras de Tura, más
lejanas. En la parte norte se había empezado a construir un templo funerario,
pero antes de que se concluyera se decidió extender la pirámide por sus
fachadas norte y oeste. Finalmente una última ampliación de la pirámide afectó
a sus cuatro lados. Se completaron los seis peldaños y el conjunto se revistió
con piedra caliza de Tura. La parte subterránea de este conjunto consistía en
un pozo profundo que daba acceso a un complicado laberinto de corredores y cámaras
de diversos tamaños.
Las
pirámides clásicas
Está
claro que la pirámide tal como hoy la entendemos, monumento de base cuadrada y
lados en rampa hacia la cumbre, deriva de la pirámide escalonada.
Afortunadamente se puede conocer esa transición gracias al estudio de los
restos de una pirámide parcialmente destruida en Meidum. Esta pirámide estaba
formada por un núcleo compuesto de varias capas de mampostería que disminuían
en altura desde el centro hacia los lados y se apoyaban sobre un cuerpo central
formando un ángulo de 75 grados.

Parece
ser que este mismo método fue empleado por los constructores de las pirámides
de la V dinastía. No es absolutamente seguro, sin embargo, que las tres pirámides
de Gizeh se construyeran siguiendo este sistema. Como norma general, la tumba
real debía estar situada al oeste del Nilo, lugar de la puesta del sol, y por
encima del nivel del río, para evitar que las inundaciones periódicas
afectaran al monumento.
Por
otra parte no podía construirse muy lejos del río, ya que las piedras se
transportaban desde las canteras por vía fluvial. Lo ideal era que además no
se encontrara demasiado retirada de algún núcleo urbano. Una vez elegido el
lugar, había que preparar el terreno limpiándolo de toda la arena superficial
hasta dar con la roca viva, donde debían afirmarse los cimientos. Esta roca se
nivelaba por medio de un complejo procedimiento. A veces, sin embargo, se dejaba
una prominencia en el centro y se aprovechaba en la construcción de la futura
pirámide.
Por
último se aseguraban de que los cuatro lados del monumento estuviesen
orientados hacia las cuatro puntos cardinales. La orientación de la pirámide
debió hacerse con ayuda de varios cuerpos celestes, puesto que los egipcios
desconocían la brújula. El faraón marcaba la línea de los cuatro lados una
vez observada la posición de las estrellas. En esta observación le ayudaba un
sacerdote en representación del dios Thoth.
La
piedra para el revestimiento exterior de la pirámide se obtiene de las canteras
de Tura en la orilla este del Nilo, cerca de las colinas de Mugattan. Las
herramientas usadas para este trabajo consistían en excelentes útiles de
cobre, entre ellos sierras capaces de cortar cualquier tipo de piedra caliza. Más
problemático es pensar como podrían extraer piedras duras como el granito.
Algunos opinan que la utilización de granitos fue tardía y que, al principio,
los egipcios se contentaron con aprovechar los bloques sueltos de superficie. El
número de trabajadores necesarios para construir una pirámide debió ser
necesariamente enorme.
Herodoto
afirma que en la pirámide de Keops trabajaron sin descanso cien mil hombres en
turnos de tres meses durante veinte años. Cuando los bloques salían de la
cantera había que transportarlos al lugar de la construcción. A pesar de que
algunos alcanzaban las doscientas toneladas, el transporte fluvial no presentaría
demasiados problemas. Aprovecharían la época de las inundaciones para, en
pesadas balsas, arrastrar estos materiales hasta la orilla más próxima al
monumento en construcción. Después se transportarían por tierra a base de
trineos sobre los que el bloque se afirmaría con ayuda de cuerdas. Los trineos
se deslizarían sobre pistas preparadas al efecto en las que iban colocándose
rodillos. La construcción del exterior de la pirámide es algo que aún
pertenece al dominio de lo especulativo.
Una
explicación plausible sería la de la construcción de sólo una rampa de
abastecimiento que cubriría un lado de la pirámide. Los otros tres estarían
tapados por terraplenes de pendiente más pronunciada. A medida que la pirámide
ganaba altura, la rampa crecía igualmente y se alargaba para corresponder al
estrechamiento de la pirámide de modo que se evitase todo riesgo de
desmoronamiento. Los tres lados de la pirámide que no tenían rampa estaban
provistos de terraplenes con la anchura suficiente en la cumbre como para
permitir el paso de hombres y materiales. Pero como estos terraplenes no se
usaban para elevar piedras, que era la función de la rampa, su gradiente en la
superficie externa tendría la máxima inclinación compatible con la firmeza.
Vigas
de madera, algunas de las cuales han sido encontradas por los arqueólogos, se
colocaban sobre la superficie de la rampa y de los terraplenes para ofrecer una
base firme a los trineos de transporte. La pirámide iría creciendo
laboriosamente y estrechándose progresivamente hasta que ya sólo hiciese falta
un único bloque, con forma precisamente de pirámide para completarla en su cúspide,
esta última piedra se tallaba en granito.
Cámaras
y pasadizos
Queda
por tratar el problema de cómo se incorporarían a la obra los corredores y
habitaciones que se encuentran en el interior de las pirámides. Parece ser que,
como éstos ocupan una parte mínima del edificio, se construirían con
independencia de éstos. Posiblemente, rampas subsidiarias se elevarían y
desmantelarían rápidamente según las necesidades, de modo que los bloques
prefabricados correspondientes a pasadizos y cámaras pudiesen elevarse al nivel
requerido, más alto que el resto de la construcción de relleno. De ese modo,
los obreros empeñados en esta obra habrían tenido tiempo de acabarla antes de
que los estratos de mampostería de la pirámide alcanzasen su nivel. Terminada
la pirámide vendría el trabajo de labrar las caras exteriores que habían
quedado ocultas por rampa y terraplenes. Todavía quedarían algunos trabajos
menores que realizar en los alrededores de la pirámide donde se disponían un
templo mortuorio, el corredor de la avenida y otras obras adyacentes.
4.
Método de construcción
Las
pirámides, monumento de la fuerza y la inteligencia humana, han motivado en
todo tiempo la admiración y curiosidad de los hombres. Erigida en la meseta de
Gizeh, durante el antiguo imperio egipcio, la pirámide del faraón Keops o Gran
Pirámide como se la denomina representa la obra maestra de los constructores.
Es
sumamente vasta la problemática que comprende los métodos constructivos
utilizados para la realización de esta obra, y la explicación de los motivos
que determinan su distribución interior tan característica.
Me
referiré en este artículo a dos temas que han concitado la atención de los
arqueólogos, desde Bourchardt hasta nuestros días, a saber :
a)
Método utilizado para la elevación de bloques.
b)
Finalidad con que fue construida la Gran Galería.
Tradicionalmente,
ambas temáticas han sido analizadas en forma separada, llegándose al
agotamiento de los elementos de juicio existentes en ambas áreas. Realizaré
una breve descripción a título informativo de las opiniones científicas
existentes para luego formular un enfoque diferente de la temática cuya
originalidad radica en considerar que ambos temas están relacionados.
*
Según Lauer, durante el segundo plan, la cámara intermedia era la destinada a
cumplir la función de cámara funeraria y la galería estaba construida como un
corredor sin salida, en el cual se almacenaban los bloques de granito que obstruían
todo el corredor ascendente.
Finalmente
los constructores habrían desechado esta idea, construyendo la cámara superior
y la antecámara con su sistema de bloqueado.
Este
sistema de bloqueado, le ofrecía suficiente seguridad a la cámara superior
como para que los constructores entendieran innecesario el bloqueado de todo el
corredor ascendente, reduciéndolo a tres bloques. El resto de los bloques de
granito fueron utilizados en la construcción de la cámara superior, y para
trasladarlos de la galería a esta cámara, construyeron un andamiaje semejante
al formulado por Bourchardt, que permite explicar los distintos detalles
existentes en la galería.
Técnicas
de elevación de bloques
Los
bloques que componen la pirámide del faraón Keops, tienen un peso promedio de
2500 kg. a excepción de las enormes losas que conforman el techo de la cámara
de granito y sus cámaras de descarga, las cuales están ubicadas próximas al
centro del edificio hasta una altitud estimada en 68 metros.
Solo
un medio estaba al alcance de los antiguos egipcios para elevar estas grandes
losas, la rampa construida en ladrillo y tierra. Vestigios de rampas encontradas
en exploraciones arqueológicas, hacen que la teoría de las rampas rectas
formulada por Bourchardt y perfeccionada por Lauer fueran aceptadas unánimemente
en su momento. Sin embargo la utilización de rampas rectas, se torna sumamente
trabajosa, cuando se consideran alturas como las alcanzadas en esta pirámide,
al ser necesario acumular un volumen de material en la rampa, que solo puede ser
comparado con el de la propia pirámide.
La
rampa en forma de espiral, permite subsanar esta deficiencia y ha tenido buena
aceptación en los medios científicos, si bien no se han encontrado evidencias
arqueológicas que confirmen su utilización.
Uno
de los arqueólogos que más aportes ha realizado al esclarecimiento de este
tema , J. F. Lauer, sugirió una variante a su modelo de rampa recta. El
considera la superposición de rampas con pendientes progresivamente más
acentuadas, que tienen en cuenta la disminución de altura media de las hiladas
de piedra a medida que nos acercamos a la cúspide y el hecho de que las enormes
losas no se encuentran más en ésta pirámide por encima de los 68 metros de
altitud, esas superposiciones de rampas permiten, además, limitar su longitud
desde el pie e la pirámide a 300 metros. Este sistema ofrece la enorme ventaja
de presentar un gran ancho de vía de la rampa en los niveles inferiores de la
pirámide que ofrecen muy vastas superficies para construir.
5.
Método Propuesto.
Uno
de los objetivos claramente perseguidos por los constructores de pirámides, es
la búsqueda de mayor altitud en sus edificaciones. En la pirámide de Keops, se
alcanzó la altura máxima lograda de aproximadamente 147 metros, superando
ampliamente a las pirámides del Grupo Dahchurt que las precedieron (Pirámide
del Sur y del Norte, con 103 y 92 metros de altura ).
Para
obtener este importante incremento de la altura, los constructores debieron
resolver deficiencias estructurales, evidenciadas en Meidun y la Pirámide del
Sur y dificultades crecientes para elevar los bloques a alturas
significativamente mayores.
Probablemente
la evolución constructiva experimentada, fuera acompañada por modificaciones
en las técnicas utilizadas para elevar los bloques, superando así las
dificultades que los métodos empleados en las construcciones anteriores les
presentaban.
Coincidiendo
con ese incremento de la altitud obtenida, la pirámide de Keops, presenta en su
distribución interior, una construcción que no tiene precedentes, "la
Gran Galería".
Consideremos
que ambos fenómenos estén relacionados, es decir, el incremento sensible de la
altitud se obtiene a partir de la aplicación de un método para elevar los
bloques, que requiere la existencia de una rampa interior con las características
de la Gran Galería.
Para
instrumentar prácticamente esta idea, adoptaremos como hipótesis que la galería
fue utilizada como rampa interior sobre la cual se deslizará un contrapeso.
Con
el objeto de ilustrar la aplicación práctica del método que se propone,
imaginemos que el edificio ha sido construido hasta una altura de 100 metros, la
superficie superior del mismo es una plataforma cuadrada pronta a recibir la
hilada siguiente de bloques. En el interior del edificio, la galería oficiando
como rampa se encuentra dividida por una plataforma construida en madera y
montada en las ranuras existentes a la altura de la tercera disminución de los
muros laterales, debajo de la cual un contrapeso cargado con pequeñas piedras
se desliza sobre guías de madera fijas a las banquetas.
Los
agujeros existentes a intervalos regulares permiten la fijación de las guías a
las banquetas, mediante tarugos de madera, y los bloques engastados en las
paredes, actuando como topes, cumplen la función de detener el contrapeso en
posiciones intermedias.
Un
conducto vertical, conecta la pared sur de la galería con la superficie
superior del edificio, a través del cual es trasmitido mediante cuerdas y
apoyos fijos lubricados, el esfuerzo generado durante el deslizamiento del
contrapeso, el cual será utilizado para elevar los bloques en el exterior.
Elevado
el bloque, el contrapeso se encuentra en el final de su recorrido donde es
descargado.
Un
equipo de hombres, desde la plataforma construida en la galería, realiza por
medio de cuerdas el esfuerzo de subir el contrapeso descargado, a su posición
inicial, en la parte alta de la galería.
Una
vez cargado nuevamente el contrapeso, se está en condiciones de elevar un nuevo
bloque.
Como
puede apreciarse, los distintos detalles y características que presenta la
galería, de dificultosa interpretación , aparecen explicados con la función
que le hemos adjudicado.
Esta
nueva forma de visualizar la problemática, tiene como principal virtud, su
demostración. En efecto, en la descripción del método propuesto para elevar
los bloques, asumí la existencia de un conducto vertical que conectando la
pared sur de la galería con la plataforma en construcción, permitía trasmitir
al exterior el esfuerzo generado durante el deslizamiento del contrapeso.
Imaginemos ahora que la construcción del edificio ha sido finalizada incluida
la colocación del revestimiento, se presenta entonces la tarea de obstruir el
conducto vertical. Si adoptamos como hipótesis que dicho conducto existió y
fue obstruido con pequeños bloques, necesariamente deben existir evidencias de
la obstrucción en la traba superior del edificio.
Herodoto,
que representa la tradición corriente de Egipto en su época, declara en lo
referente a la construcción del monumento de Keops:
"Esta
pirámide fue construida de la siguiente manera: se colocaron al principio una
serie de gradas que algunos llaman crossai y otros bomides.
Después
de haberle dado para empezar, esta primer forma, se procedió a subir las
piedras restantes, por medio de máquinas construidas de trozos cortos de
madera; desde el suelo las subían a la primera plataforma; cuando la piedra había
llegado allí, era colocada en otra máquina instalada sobre esta primera
plataforma; y pasaba a otra grúa , pues había tantas máquinas como
plataformas. O quizás solo había una máquina, fácil de transportar, que
trasladaban de un piso a otro, después de haber retirado la piedra, indicamos
los dos procedimientos, según las dos versiones que hemos oído.
Lo
primero que hicieron fue llegar al vértice de la pirámide, después pasaron a
las partes que quedaban inmediatamente debajo, y por fin, dieron el último
toque a los pisos próximos al suelo y al pie mismo del edificio."
Hasta
el presente no se han aportado pruebas en apoyo a las declaraciones de Herodoto
en su conjunto.
La
pirámide de Kefren es posterior a la pirámide de Keops y presenta una altura
ligeramente inferior, resulta lógico pensar que fue construida en forma análoga,
de lo cual se deduce que dicha pirámide debería presentar una distribución
similar a la estudiada, como ha sido sugerido por distintos arqueólogos.
En
lo referente a los bloques tapón, se admite como válido que se encontraban
depositados en la Gran Galería desde la cual fueron deslizados para colocarlos
como un tapón en el corredor ascendente.
Aún
aceptando que fuera posible deslizar estos bloques en un corredor de 39 metros
de largo con la misma sección, el deslizamiento de estos bloques , que
presentan una superficie irregular sobre una piedra mas blanda como la que se
utilizó para construir este corredor, debería haber dejado evidencias notorias
de su paso por el mismo.
Si
suponemos que el corredor ascendente tenía antes del bloqueado una sección
mayor que la actual, todo parece tener mas sentido, y podemos concluir en que
primero se colocaron los bloques de granito y luego se redujo la sección del
corredor. Si el corredor ascendente presentaba antes del bloqueado un ancho como
el de la Gran Galería, lo cual es probable, si tenemos en cuenta que es una
prolongación de la misma, podrían haberse depositado los bloques en el
corredor y dejar libre para el paso, el mismo ancho que tiene el corredor
actualmente.
Una
inspección del corredor ascendente y de la pared norte de la galería permitiría
determinar si esto fue efectivamente así.
Resumiendo,
la utilización de un contrapeso interior durante la construcción del edificio,
habría facilitado la elevación de los bloques, permitiendo alcanzar las
alturas obtenidas.
Su empleo es complementario al uso de las rampas y explica sin mayores conjeturas la función que cumplió la Gran Galería y sus particularidades.
Su
contemplación sobrecoge el animo. Erguidas sobre la arena del desierto, las pirámides
de Egipto, esbeltas majestuosas, son algo más que un templo y una tumba. Ante
ellas, y especialmente a la Gran Pirámide, se tiene la impresión de hallarse
en presencia de un monumento que guarda en sus entrañas secretos
trascendentales muy estrechamente relacionados con su estructura. Esas figuras
geométricas perfectas poseen un poder que podemos definir como mágico, pero
que en realidad debe ser tan natural como las fuerzas cósmicas que
intervinieren en sus efectos. Los constructores de las pirámides lo sabían, y
nosotros debemos intentar saberlo también.
|
En
la década del veinte, la arqueología festejó un éxito: Su
gran aporte a las investigaciones egiptológicas producido luego de descubrir en
el Valle de los Reyes, la tumba intacta de un ignoto faraón muerto y momificado
hacía unos tres mil años. Pero poco duró la algarabía. El hallazgo también
sumo otros datos que hicieron virar a los científicos hacía el mundo de lo
oculto: quien ingresaba a la cámara sepulcral o estaba de algún modo
relacionado con las momias, moría misteriosamente. En los seis años
posteriores al descubrimiento, 35 era el número de muertos y hoy, aun con las más
sólidas teorías científicas, parece que la maldición de las momias ha ganado
la batalla. Cuando
el arqueólogo ingles Howard Carter abrió la cámara sepulcral de Tutankamon a
las 5 de la tarde del viernes 17 de febrero de 1923, entre los tributos de oro y
las vajillas repletas de semillas que rodeaban el sarcófago, la comitiva de
científicos descubrió una poco reluciente estela de barro con una sentencia en
caracteres jeroglíficos: "La muerte golpeara a quien perturbe al sueño
del faraón". |
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La
maldición del Rey-Dios
Con
buen criterio se presume que la mayoría de las tumbas de los reyes dinásticos
del antiguo Egipto contenían advertencias de esta naturaleza. Asimismo, se sabe
que casi todos los sepulcros se convirtieron en cámaras vacías de momias,
estelas, vajillas de semillas y naturalmente, objetos preciosos. Por esa razón
fundamental no se sabrá nunca que terribles consecuencias padecieron los que
desoyeron las advertencias de los sumos sacerdotes.
Todo
lo que el siglo XX podía conocer en su primera década se basaba en leyendas,
en narraciones de boca en boca que contaban los padecimientos de tal o cual
saqueador de tumbas, o en maldiciones que acompañaban a un objeto determinado
hallado en una cámara funeraria, al lado de una momia. Efectivamente, las cosas
se desarrollaron de esa manera ambigua, hasta esa tarde de viernes en que Carter
y su séquito de arqueólogos y funcionarios penetraron en la tumba donde
Tutankamon había descansado lejos del mundo de los vivos durante 3.259 años.
Unos
meses antes cuando Carter descubrió el pasillo en cuyo extremo se encontraba el
recinto del faraón, los habitantes del desierto se alarmaron. Por esos días
una cobra (animal protector de los sacerdotes egipcios) se había comido al
canario de Carter y lo que para el no paso de ser una tristeza, para los
herederos de las antiguas civilizaciones del Nilo, era un anuncio de futuras catástrofes.
Unas
semanas después del ingreso a la cámara mortuoria, cuando el mundo de la
arqueología celebraba el triunfo de uno de los suyos, el ambiente del ocultismo
se disponía a comenzar una década tan brillante como el oro de la mascarilla
del legendario Rey-dios. Lord Carnarvon, dandy ingles, amante de la buena vida y
las aventuras, socio capitalista de Carter en sus andanzas egipcias, muere en un
hospital de El Cairo. Uno de los primeros en ingresar a la tumba de Tutankamon,
fue picado por un mosquito en la cara; se le formo una herida infecciosa; entro
en la suerte de coma febril y a los trece días murió para horrorizar a los
egipcios que auguraban las maldiciones del faraón. Antes de expirar Carnarvon
le informo a su hermana que Tutankamon lo había llamado y que iba a reunirse
con él. En ese mismo momento, en Inglaterra, el perro del filántropo moría
fulminado por un infarto.
Nace
la leyenda
La
muerte de Lord Carnarvon desato en el mundo entero una comprensible fiebre por
lo oculto: espiritistas de todas las latitudes informaron sobre
"comunicaciones " de sacerdotes del antiguo Egipto portadores de
mensajes terribles; la maldición del faraón se convirtió en tema central
durante muchos años, e incluso la literatura y el cine se apropiaron del asunto
para darle un carácter aun mas sensacionalista. Sin embargo, no faltaron
motivos para que la leyenda se incrementara.
El
arqueólogo Arthur Mace, del grupo de Carter, muere inexplicablemente luego de
un coma profundo en el mismo hotel en el que Carnarvon (según su ultimo
anuncio) fue al encuentro de Tutankamon. Joel Woolf, amigo del filántropo
ingles y poseedor de las primeras fotos tomadas en la cámara mortuoria, muere
por causas no definidas, lo mismo que Richard Bethell, secretario de Carter.
En
la larga y aterradora lista de muertos por la presunta maldición de la momia,
hay que destacar a la hermana de Lord Carnarvon, Aubrey Herbert, que se suicido
en Londres; la esposa del filántropo, Almina, que murió repentinamente luego
de visitar la tumba; el doctor Archibald Reid, quien había sido encargado de
sacar las radiografías de la momia y falleció fulminado cuando nadie lo
esperaba; Lee Stack y George Gould, muertos ambos luego de visitar la cámara
mortuoria; y varios directores de museos, médicos, arqueólogos y gente ligada
a los primeros hombres que ingresaron a la tumba del Valle de los Reyes. Para
ser exactos, a seis años del descubrimiento ya sumaban 35 las personas muertas
en forma misteriosa que tenían en común una sola cosa: la momia de Tutankamon.
Sin
embargo, como ya fue señalado, este faraón fallecido adolescente, que no
hubiera merecido una línea en los tratados de historia de no ser porque tuvo la
suerte de que su tumba se encontrara intacta, no fue el único en hacer sentir
sus maldiciones.
En
1879 había sido descubierta la momia del sacerdote Khapah Amon con la siguiente
amenaza: "La cobra que esta sobre mi cabeza se vengara con llamas de fuego
de quien perturbe mi cuerpo. El intruso será atacado por bestias salvajes, su
cuerpo no tendrá tumba y sus huesos serán lavados por la lluvia". Al poco
tiempo un ingles (Lord Harring) fue aplastado por un elefante, su cuerpo
abandonado y su carne y sus huesos dispersados por intensas lluvias. Se trataba
del coleccionista que había comprado la momia de Khapah Amon.
Algo
similar paso con la leyenda del Titanic, uno de los capítulos mas negros de la
historia de la navegación. Se sabe que murieron mas de un millar de personas y
se han hecho numerosas especulaciones acerca del motivo por el cual se hundió
un transatlántico considerado el mas seguro del mundo. Lo que se conoce poco es
que uno de los pasajeros ahogados, Lord Canterville, llevaba en el barco, cerca
del puente de mando, la momia de una pitonisa que actuó durante el reinado de
Amenofis IV. La misma tenia un brazalete con la siguiente leyenda:
"Despierta de tu postración y el rayo de tus ojos aniquilara a todos
aquellos que quisieron adueñarse de ti".
Posibles
Causas
Sean
del orden mágico o meramente científico, lo cierto es que no son pocas las
muertes extrañas vinculadas al descubrimiento de la tumba de Tutankamon y otras
momias. Como es natural, el origen de estas muertes fue investigado por quienes
no se conforman con la explicación mágica. De esta forma se habló de venenos
de contacto cuyas propiedades tóxicas no caducan; de gases tóxicos producidos
por la descomposición y el encierro; de hongos tóxicos depositados en las
tumbas por sumos sacerdotes ( El British Medical Journal arriesgo la teoría de
que Lord Carnarvon murió al tocar en una vajilla un hongo patógeno llamado
histoplasma capsulatum ).
Para
agotar el arsenal científico, hace unos años el científico nuclear Bulgarini
opino que los egipcios ya conocían la energía atómica y que en ese marco cabía
la posibilidad que hubieran utilizado uranio radiactivo para proteger a los
reyes de los profanadores.
Hace
ya muchos años que no se habla de la maldición de las momias. Los incrédulos,
al parecer, habían ganado la batalla ya que cualquier episodio reciente
vinculado a objetos "malditos" seguidos de muerte, son rápidamente
archivados. Lo real es que las teorías basadas en venenos y gases radioactivos,
bien pueden explicar algunas de las muertes, no así los casos de accidentes o
suicidios, aunque sean producidos por sugestión.
La casualidad, se sabe, no existe; pero una suma de ellas siempre es algo mas que una simple casualidad.
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