PORTADA INTRODUCCI�N LA PARROQUIA EL CAMINO  EL MAGISTERIO LA COMUNIDAD  ENLACES

UTILIDADES

Per�: Jos� y Rosario

El Neocatecumenado
Presentaci�n por Kiko y Carmen
Las Comunidades Neocatecumenales
Nace entre los pobres
Documento de los p�rrocos y responsables de las primeras parroquias de Roma. (1972)
Un camino para redescubrir el Bautismo
Encuentro del Papa con los Movimientos Eclesiales y las Nuevas Comunidades
Parroquias para el III Milenio San Bartolom� in Tuto
Parroquias para el III Milenio San Leone Vescovo
Kiko en el s�nodo de Obispos de Europa
Comentario sobre el S�nodo europeo por Kiko Arg�ello
Meeting por la amistad entre los pueblos
Carta de Kiko Arg�ello a Juan Pablo II
Los inicios del Camino en Italia
El icono de la Sagrada Familia de Nazaret

Seminarios Redemptoris Mater
Seminarios Diocesanos Misioneros "Redemptoris Mater"
Seminario Redemptoris Mater de Castell�n - Espa�a I
Decreto de erecci�n can�nica Redemptoris Mater de Castell�n

Misi�n Familias
Convicencia en Porto San Giorgio
Plegaria de envio de las Familias
Puebla (Mexico)
Caracas (Venezuela)
Jap�n
Per�
Uruguay

La Eucarist�a
Nota de la Congregaci�n del Culto Divino

Domus Galilaeae
Centro Internacional Monte de las Bienaventuranzas

Convivencia de Obispos en Nueva York
Carta de Invitaci�n
Introducci�n de Kiko
Telegrama del Santo Padre
la teologia de la belleza
Homilia del Cardena O�connor
Carta de los Obispos al Santo Padre
Fotos

Experiencias
Testimonio de Kiko Arg�ello
Testimonio de Carmen Hern�ndez
Desde Hong Kong
Un sacerdote entrega su vida
Un Cardenal
Testimonio de un preso

 

Jos� Agudo es, sin duda, toda una instituci�n en el Camino Neocatecumenal. No en vano es testigo y part�cipe de la gestaci�n y el nacimiento de este Camino de Fe. El suyo es un testimonio de vida, de cambios sustanciales, no s�lo en cambio de mentalidad, sino de forma de vida. Incluso se podr�a decir que su vida ha tenido un cambio de ida y vuelta: transhumante por tradici�n, asentado tras un encuentro con Jesucristo y vuelta a la itinerancia por voluntad de la Iglesia.

     Jos� y Rosario tienen lo que se dice una "jart�" de hijos. A los trece en n�mina han sumado dos ni�os adoptados en Per� donde est�n enviados en misi�n. Jos� es un hombre curtido, austero, un poco ura�o, posee una barba de rabino que le da un aire de patriarca en medio de su peque�o pueblo (hay que a�adir 26 nietos de momento).

Tanto �l como Rosario eran quinquilleros de los genuinos, con carreta y mula, trastos en ristre y la carretera como forma de vida. "...No somos gitanos, no llegamos a esa categor�a, ambos tenemos alg�n abuelo gitano, una especie de mestizos. Los gitanos no llevaban carro, iban a lomo de caballer�a; sin embargo los quinquis s�. Hac�amos un poco de todo. Vend�amos chatarra o lo que fuera, recolect�bamos, no como forma de vida, pero si las circunstancias se prestaban se hac�an algunas cosas algo turbias. No ten�amos estudios ni casa fija..".

     Rosario naci� en Miguel Esteban (Toledo) y Jos� Colmenar de Oreja (Madrid) . Llegaron a Madrid en el 61 con tres ni�os y con Magdalena en camino. Vendieron los b�rtulos y se instalaron en unas cuevas en Palomeras, entre Vallecas y El Pozo del T�o Raimundo. "...�ramos cat�licos como todo el mundo. Como todo el mundo bautiz�bamos a los ni�os pero eso era todo. Mi primer contacto con la Iglesia creo que fue a los ocho a�os en un reformatorio. Las vivencias duras que tuve all� me sensibilizaron y aun- que eran situaciones terribles, tambi�n conoc�, aunque vagamente, a Dios. Entonces no era consciente, pero ahora veo como desde siempre el Se�or estaba presente y como mi vida ha sido una preparaci�n para la misi�n que me ten�a reservada..."  

Un a�o despu�s de establecernos en Palomeras apareci� un tal Kiko por all�. Era un personaje muy particular. No era de nuestra clase, por lo tanto levantaba un interrogante, �qu� hace aqu� este t�o?. Poco a poco empezamos algunos a tener contacto con �l. Se ve�a que era un hombre culto, sencillo, accesible, tocaba la guitarra y hablaba de Dios de una manera que cautivaba. Su compa��a comenz� a sernos grata. Todas las tardes se formaba una especie de tertulia. As� fuimos creciendo en n�mero. Ya no se hablaba solamente, sino que rez�bamos juntos y en alg�n momento se empez� a celebrar la Eucarist�a. Empezaba a ser m�s serio de lo que pensabarnos, sin propon�rnoslo. Empezarnos a ver con sorpresa como personas tan distintas conviv�amos y comenz�bamos a queremos, era una realidad nueva que no sab�amos explicar, sencillamente la viv�amos. Se acercaron algunos que conoc�an a Kiko de unos cursillos, esto cre� alg�n problema al principio pues los ve�amos como unos repipis. Algunos de los que vinieron se pod�an considerar "enemigos" nuestros por su trabajo, sin embargo cada vez nos sent�amos m�s enganchados por esta realidad: nuestra relaci�n con los dem�s empezaba a cambiar. Yo jam�s hubiera permanecido con cierta gente, pero all� estaba..."

 Esta convivencia imposible era fruto de la predicaci�n que se daba, que sin estar muy definida, iba cambiando a los que all� estaban: "...Lentamente, pues volv�as a caer en las mismas realidades, pero algo se transfomaba. Rosario no ven�a al principio, m�s bien era bastante reacia pues sent�a que le quitaban al marido. Despu�s de dos a�os se empez� a acercar, supongo que algo cambiar�a nuestra relaci�n, ni manera de tratarla a ella y a los chicos, el caso es que empez� a acercarse..."

    "Hab�a un hombre que me la ten�a jurada, pues tiempo atr�s, en una pelea yo le abr� la cabeza a su madre. Quedamos para dirimir el asunto al estilo del lugar, esto es, con sangre. Despu�s de lo que estaba viviendo, yo no pod�a hacerlo, pues se trataba de matar o ser muerto. Me acerqu� a hablar con Kiko. Me hizo ver que el hecho de ir a consultarlo ya era se�al de que yo mismo no lo aprobaba y me dijo: "f�ate del Se�or que todo te ir� bien". Me present� desarmado ante aquel que me odiaba. Sorprendentemente no pas� nada. M�s tarde esta frase ha sido repetida tantas veces en el Camino y se ha hecho patente en tantos otros...".

     Hicieron una primera convivencia que dur� un mes: "...Aquello era imposible de aguantar. Sin embargo el Se�or reconstru�a todos los d�as lo que parec�a imposible. Treinta personas en una iglesia abandonada, con todo en com�n era una caja de bombas, pero el Se�or acontec�a siempre. Ese tiempo fue un encuentro real con Jesucristo. No con la raz�n sino con la vida, en una testificaci�n interior del conocimiento de Jesucristo enviado con PODER para transformar tu vida. Lo viv�amos de una forma que no pod�amos explicar, pues no sab�amos qu� era. No era una experiencia que se escribiera ni se hablara, sencillamente se viv�a la presencia de Jes�s en medio de una gran precariedad. Rosario se dio cuenta de que algo pasaba all�, pues poco a poco fue cambiando de mentalidad, de costumbres, hasta nuestra relaci�n iba cambiando a mejor. Con el tiempo, ante nuestro asombro, lo que empez� siendo unas reuniones entre cuatro "desgarramantas" se estaba consolidando en algunas parroquias en las que se puede ver c�mo esta predicaci�n produce una regeneraci�n en las personas, se aprecia el nacimiento del HOMBRE NUEVO de que habla San Pablo..."

     "...Cuando se hace la primera experiencia del env�o de itinerantes no nos levantamos, pues aunque yo de alguna forma por mi naturaleza lo hab�a sido siempre, mi mujer no lo ve�a claro. Hasta 1984 en Porto San Giorgio (Italia) no nos levantar�amos. A m� me toc� como primera experiencia Per�, mientras que a ella la enviaron a �vila. As� en el 87 salimos con ocho de nuestros hijos como familia en misi�n de nuevo a Per�. A pesar de la acogida tan fenomenal que tuvimos la realidad era muy dura. La experiencia es hermos�sima pero dura. En el asentamiento al que llega- mos no hab�a ni parroquia, ni ambiente para ello. La parroquia tan solo pose�a un solar all�, as� que nos instalamos en un barrac�n como si volvi�ramos a nuestros or�genes. Pero aunque nosotros estar�amos acostumbrados, hac�a 25 a�os que nos asentamos en Madrid y no son lo mismo 20 a�os que cincuenta y muchos..."    


"Los primeros tiempos fueron muy dif�ciles: arena, ratas, inseguridad. Curiosamente los chicos lo llevaron muy bien al principio, casi mejor que ahora, despu�s de diez a�os. Para los mayores ha sido una experiencia imborrable. Ves como el Se�or te protege y que se puede anunciar el Evangelio entre personas tan destruidas. C�mo el Padre regenera los matrimonios, igual que en Palomeras Jes�s tornaba cuerpo en medio de la precariedad m�s absoluta. Ahora veo como toda mi vida ha sido una preparaci�n para esto, pues all� cada d�a se presenta de una forma nueva, y no hay un manual de lo que se debe hacer.

Nuestra misi�n es sencillamente estar all� y en lo posible anunciar a Jesucristo. Al principio trabaj� con una furgoneta haciendo repartos, m�s tarde en una empresa, aunque lo que ganas all� no llega ni para los desplazamientos que tienes que hacer. De pronto nos encontramos con que ten�amos que llevar la parroquia, pues si bien tenemos un presb�tero que da servicio lit�rgico, est� muy repartido, Te encuentras solo, haciendo de todo, desde consejero a ambulancia nocturna

     Ves que te viene grande, que debes estar muy equilibrado y que tienes que hacer frente a realidades muy fuertes. Por ejemplo, cuando Fujimori hizo el asalto al poder, el cambio de vida de la poblaci�n fue del orden de acostarse con el litro de leche a peseta y levantarse con que estaba a cuatro mil. As� en todo, y creo que me quedo corto. Te encuentras con un gent�o que si ya estaba arruinado, hoy ya no puede ni comprar pan. Nos vimos organizando a la gente sin saber siquiera si deb�amos hacerlo, pero se daba de comer a una multitud con cinco panes. Cumplimos con una necesidad aunque esto trae siempre conflictos consigo."

     "...En el pueblo hab�a senderistas (del grupo guerrillero Sendero Luminoso) sin embargo nunca tuvimos problemas con ellos. De hecho se reun�an cerca de nosotros. Al principio no les hac�a mucha gracia, pues todo lo que sea mover gente les gusta controlarlo a ellos, pero como no nos met�amos en pol�tica nos dejaron tranquilos. Presenciamos situaciones muy serias, ya que la violencia est� a flor de piel..."

     Aunque nos parezca que la realidad de estos pueblos es tan diferente a la de uno europeo, lo cierto es que la predicaci�n es siempre la misma: "El problema existencial del hombre es igual aqu� que en Jap�n, as� que no hay que hacer ninguna adecuaci�n en la Buena Noticia. El hombre debe dar respuesta a los designios de Dios desde su realidad. Lo que no se puede hacer es predicar desde la teor�a con una catequesis desencarnada de tu vida. Puedes anunciar a Jesucristo solo si eres TESTIGO. Porque la gente puede ser ignorante, no haber tenido estudios, pero no es tonta. Ve en seguida cuando lo que dices corresponde a una vivencia, pues estas all�, como ellos, con el mismo tipo de vida, y te conocen".

    "Jesucristo me ha rescatado, me ha regenerado y ha hecho de m� un HOMBRE NUEVO. Hoy puedo decir que la muerte no existe, existe la VIDA..."

 

3� Comunidad Neocatecumenal de la Parroquia de Ntra. Sra. de la Merced (Burriana - Castell�n - Espa�a)

Hosted by www.Geocities.ws

1