Carta al Santo Padre, firmado por la mayor parte de
los Obispos. D�ndole las gracias por su telegrama de apoyo a la convivencia., Nueva
York, el 5 de abril
de 1997 Santo Padre
Nosotros Obispos que
tenemos el Camino Neocatecumenal en nuestras di�cesis y otros de los 253 Obispos
participantes al encuentro de Nueva York sobre el tema "Nueva
Evangelizaci�n de Am�rica y Camino Neocatecumenal" agradecemos a Su Santidad el mensaje que nos ha mandado por su Secretario de
Estado, as� como por las palabras que les ha dicho a promotores, el
pasado 24 enero, e itinerantes del Camino y que el Cardinal O' Connor
ha recordado con entusiasmo en su discurso de abertura. Testigos de los frutos de santidad que
el Camino Neocatecumenal produce en nuestras di�cesis y convencidos
que una fe m�s adulta en los nuestros fieles puede contestar a los
desaf�os del Tercer Milenio, deseamos expresarsele nuestra gratitud
por el reconocimiento que, con la autoridad del ministerio de Pedro, da a este Camino, y que nos parece fundamental por su inserci�n
en las nuestras Pregunt� particulares. Deseamos manifestar nuestro apoyo a
Su Santidad porque confirma, a trav�s de un ulterior reconocimiento
jur�dico, lo que el Camino ha sido hoy : no un grupo o una
asociaci�n particular ni un instituto religioso, pero un catecumenato
postbattesimale, una obra por la Nueva Evangelizaci�n al
servicio de nuestro ministerio apost�lico, con una dimensi�n
misionera universal, que lleva a las di�cesis y a las parroquias la
renovaci�n del Concilio Vaticano II, formando comunidades cristianas
adultas, a imagen de la Sagrada Familia de Nazareth, que hacen patentes en el mundo las se�ales que llaman a la fe al hombre
contempor�neo. Suplicamos
a la Virgen Maria, para que los
frutos de nuestro Encuentro pueda ayudar a la pr�xima Asamblea
Especial por la Am�rica del S�nodo de los Obispos, en relaci�n a la
Nueva Evangelizaci�n. Qu� el Dios en este tiempo pascual le
llene el coraz�n de la alegr�a del Se�or resucitado. Solicitamos Su bendici�n apost�lica
para nosotros y para nuestras Iglesias.
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