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Un Camino para redescubrir el Bautismo

El Neocatecumenado
Presentaci�n por Kiko y Carmen
Las Comunidades Neocatecumenales
Nace entre los pobres
Documento de los p�rrocos y responsables de las primeras parroquias de Roma. (1972)
Un camino para redescubrir el Bautismo
Encuentro del Papa con los Movimientos Eclesiales y las Nuevas Comunidades
Parroquias para el III Milenio San Bartolom� in Tuto
Parroquias para el III Milenio San Leone Vescovo
Kiko en el s�nodo de Obispos de Europa
Comentario sobre el S�nodo europeo por Kiko Arg�ello
Meeting por la amistad entre los pueblos
Carta de Kiko Arg�ello a Juan Pablo II
Los inicios del Camino en Italia
El icono de la Sagrada Familia de Nazaret

Seminarios Redemptoris Mater
Seminarios Diocesanos Misioneros "Redemptoris Mater"
Seminario Redemptoris Mater de Castell�n - Espa�a I
Decreto de erecci�n can�nica Redemptoris Mater de Castell�n

Misi�n Familias
Convicencia en Porto San Giorgio
Plegaria de envio de las Familias
Puebla (Mexico)
Caracas (Venezuela)
Jap�n
Per�
Uruguay

La Eucarist�a
Nota de la Congregaci�n del Culto Divino

Domus Galilaeae
Centro Internacional Monte de las Bienaventuranzas

Convivencia de Obispos en Nueva York
Carta de Invitaci�n
Introducci�n de Kiko
Telegrama del Santo Padre
la teologia de la belleza
Homilia del Cardena O�connor
Carta de los Obispos al Santo Padre
Fotos

Experiencias
Testimonio de Kiko Arg�ello
Testimonio de Carmen Hern�ndez
Desde Hong Kong
Un sacerdote entrega su vida
Un Cardenal
Testimonio de un preso

 



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Kiko Arg�ello habla sobre el Camino Neocatecumenal

Los medios de comunicaci�n de masas no hablan  nunca de �l  y en la comunidad eclesial existen bastantes equ�vocos. Y, sin embargo, el Camino Neocatecumenal es una realidad destinada a influir profundamente en la Iglesia del tercer milenio. Cerca de un mill�n de seguidores difundidos  en m�s de cien naciones,  miles de sacerdotes y docenas de seminarios en todo el mundo, centenares de parroquias que han decidido hacer suyo el Camino.  Es un "�ndice de crecimiento" que no tiene visos de disminuir. El Catecumenado es una f�rmula antigua, pero que propuesta hoy ha asumido un sabor de novedad extrema, tanto es as� que ha suscitado perplejidades que a veces ha desembocado en verdaderas persecuciones   contra el Camino y sus iniciadores, el pintor espa�ol Francisco Arg�ello, mas conocido como Kiko, y Carmen Hern�ndez. Hostilidades que contrastan con el decidido   y p�blico aliento que a las comunidades neocatecumenales han dado y sigue dando   el Papa Juan Pablo II, al igual que  su predecesor Paulo VI. Actualmente, Kiko Arg�ello y los dem�s responsables del Camino est�n ocupados en la redacci�n de un   estatuto en vistas de la definitiva configuraci�n e instituci�n eclesial.

�Qu� es el Camino Neocatecumenal?

KIKO ARG�ELLO: Es un camino de conversi�n a trav�s del cual se pueden volver a descubrir  las riquezas del bautismo. El proceso actual de secularizaci�n ha llevado a mucha gente a abandonar la fe y la Iglesia. Quiz� por esto el Se�or nos ha llevado   a comenzar en las parroquias un  itinerario de formaci�n mediante el cual poder ayudar a llevar la renovaci�n del Concilio y abrir una v�a de regreso para los que est�n lejos.

El Camino Neocatecumenal no pretende formar  un movimiento aislado, sino ayudar a las di�cesis y las parroquias a abrir un camino de iniciaci�n que sirva para evangelizar al hombre contempor�neo. Hay que se�alar que el Papa Juan Pablo II dice en su Carta: "Reconozco el Camino Neocatecumenal como un itinerario de formaci�n cat�lica, v�lido para la sociedad  y para los tiempos actuales"  y desea "que los hermanos en el episcopado valoricen y ayuden, con sus presb�teros, esta obra, la nueva evangelizaci�n". Es, por tanto un instrumento al servicio de los obispos y los p�rrocos para atraer de nuevo a la fe a mucha gente que la ha abandonado.

�Qu� relaci�n existe entre el Camino Neocatecumenal y el catecumenado de la Iglesia antigua?

ARG�ELLO: En la Iglesia antigua, en medio del paganismo, un hombre quer�a hacerse cristiano, deb�a hacer un itinerario de formaci�n al cristianismo que se llamaba "catecumenado" de la palabra "catequeo" que significa "hago resonar" y "escucho".

Pero podemos preguntarnos: "�Escuchar qu�?". No solamente a Dios, que   habla en las Escrituras:  catec�meno es aquel que ha aprendido a escuchar a Dios, que habla en nuestra historia. Entre las religiones orientales,  que pretenden superar las pasiones refugi�ndose en la transcendencia con las t�cnicas de la oraci�n (como la filosof�a zen, el tao�smo, o el mismo budismo), y la separaci�n entre sagrado y profano de la religiosidad natural en el Occidente, que comporta un divorcio entre religi�n y vida, la gran revoluci�n del cristianismo es la encarnaci�n, es decir, Dios que se hizo hombre en la historia de los hombres.

Dicen los Padres que lo adecuado para un cristiano no es la humildad, la obediencia o la misma santidad sino el discernimiento, sin el cual no existe ni humildad  ni obediencia ni santidad. �Discernir qu�? El obrar divino en nuestra historia. Discernir los enga�os del demonio, y el porqu� nos suceden ciertos hechos, qu� sentido tienen...

Esto es lo que significa el restablecimiento del neocatecumenado post-bautismal. Dice Cristo a la samaritana: "Cr�eme, mujer, se acerca la hora en que no dar�is culto al Padre ni en este monte ni en Jerusal�n ... Pues se acerca la hora, o mejor dicho, ha llegado ya, en que los que dan culto aut�ntico dar�n culto al Padre en esp�ritu y verdad, pues de hecho el Padre busca hombres que lo adoren as�." En una iniciaci�n cristiana, el neocatec�meno descubre que nosotros somos el verdadero templo y, por tanto, que nuestra vida es una liturgia de santidad, cuyo ritual es el Libro de los Salmos.

Pero sobre todo el catecumenado de la Iglesia antigua estaba formado por una s�ntesis entre Palabra, Cambio de vida y  Liturgia. La Iglesia antigua ten�a ante todo un kerygma, es decir, un anuncio de la salvaci�n. Hac�an este anuncio del Evangelio ap�stoles itinerantes como Pablo y Silas y provocaba en quienes lo escuchaban un cambio moral. Cambiaban de vida, ayudados por el Esp�ritu Santo que acompa�a a los ap�stoles. Este cambio de vida era sellado y ayudado mediante los sacramentos. Concretamente, el bautismo se daba por etapas. El Camino Neocatecumenal quiere recuperar esta "gestaci�n", esta s�ntesis entre Kerygma, Cambio de vida y Liturgia.

�Por qu� se llama "Neocatecumenado?"

ARG�ELLO: Porque se propone fundamentalmente a gente  ya bautizadas, pero que no posee suficiente formaci�n cristiana. Tambi�n la Catechesi tradendae afirma que la situaci�n de much�simos cristianos en las parroquias es de   "casi catec�menos".

Cuando en 1974 nos convoc� la Congregaci�n para el Culto Divino con el fin de revisar los ritos del primer examen bautismal, estaban presentes los expertos que preparaban el Ordo Initiationis Christianae Adultorum, presididos por monse�or Bugnini,   secretario de la Congregaci�n. Aunque algunos quer�an que nos llam�ramos "comunidades catequ�sticas", al final concordamos con ellos el nombre "neocatecumenado".

�Cu�l es el estado de salud del Camino Neocatecumenal?

ARG�ELLO: El camino Neocatecumenal est� difundido en 105 naciones de los cinco continentes, con casi 15,000 comunidades; est� presente en 800 di�cesis y 5,000 parroquias. Ha ayudado a abrir 35 seminarios  diocesanos misioneros en todo el mundo. Hay familias con hijos que dejan todo - amigos, casa, trabajo - para ir en misi�n hacia las zonas m�s dif�ciles del mundo: actualmente son m�s de 400. Algo que nos llena de alegr�a es la cantidad de j�venes que quieren descubrir y madurar su fe mediante el Camino Neocatecumenal. Damos gracias al Se�or por todo esto, aunque no faltan las persecuciones y las dificultades necesarias.

Ha mencionado las familias del Camino que lo dejan todo y van en misi�n. �Por qu� lo hacen?

ARG�ELLO: Por gratitud. Porque han sido salvados, y quieren que los dem�s participen de la misma salvaci�n. Hay muchas periferias, por ejemplo en Am�rica del Sur, que han sido invadidas por las sectas. Los obispos nos han pedido ayuda, puesto que hay inmensos asentamientos humanos sin la presencia de la Iglesia. Entonces se env�an familias, con la bendici�n del Santo Padre, que, con su testimonio y la Palabra, comienzan a evangelizar en las zonas m�s pobres formando peque�as comunidades cristianas. Luego los obispos, gracias tambi�n a los Seminarios Redemptoris Mater, env�an sacerdotes, y de tal Camino nacen nuevas parroquias, ofreciendo a tanta gente que se hab�a pasado a las sectas, la ocasi�n para volver a la Iglesia, como de hecho est� sucediendo, por ejemplo, con los pobres de los palafitos de Guayaquil en Ecuador, con los "Pueblos j�venes" de Lima en Per�, con los mineros de Coronel en Chile, etc.

�Donde han decidido concretamente, hacer el Camino?

ARG�ELLO: Nosotros no hemos decidido nada. El Se�or, mediante los hechos, nos ha conducido de las chabolas a las parroquias, por deseo expl�cito del entonces arzobispo de Madrid y por las peticiones de los p�rrocos, y ah� estamos experimentando la tarea que el Se�or nos ha confiado. Basta pensar en la gran necesidad de catequesis que hay en la Iglesia. Es urgente volver a descubrir qu� quiere decir ser cristiano, qu� quiere decir recibir la vida eterna, qu� quiere decir que Cristo ha vencido a la muerte. No es lo mismo encontrar a Cristo que no encontrarlo. El  hombre que no han encontrado a Cristo se halla continuamente frente a hechos de muerte que lo limitan y a los que no sabe dar una respuesta, porque ning�n hombre ha vencido a la muerte. Quien lo ha encontrado y   ha recibido del cielo al Esp�ritu Santo tiene dentro de s� la vida eterna, la victoria de Cristo sobre la muerte, que le permite hacer frente a los hechos de una forma nueva, es decir, m�s all� de la muerte. Es algo inmenso. Cuando nos bautizamos nos preguntaron: "�Qu� pides a la Iglesia de Dios?" Respuesta: "La Fe'. " �Qu� te da la fe ?" "la vida eterna." No es una Camino de decir. La vida eterna est� en nosotros. Dice san Juan : "Quien detesta al hermano es un asesino y ning�n asesino posee la vida eterna". La fe no s�lo te permite no detestar al hermano, sino tambi�n amar al enemigo. Nosotros decimos: "�T� eres cristiano? Muestra que  posees la vida eterna". �C�mo se demuestra concretamente? �En que se demuestra? En el Camino, esta verificaci�n se hace gradualmente por medio de etapas y ex�menes, seg�n la pr�ctica propia del catecumenado antiguo, que hoy propone de nuevo tambi�n el Ordo Initiationis Christianae Adultorum, donde en el cap�tulo IV, se afirma que este itinerario, estas etapas, pueden aplicarse a tambi�n a la gente bautizada pero no suficientemente catequizada, o que no ha recibido el sacramento de la confirmaci�n.

Vamos a entrar en el tercer milenio cristiano. �Qu� es lo que m�s le preocupa de estos a�os que estamos viviendo?

ARG�ELLO: Estamos sumidos en una cultura multimedia, tecnol�gica, audiovisual, seg�n las estad�sticas cada italiano transcurre una media de tres horas y 40 minutos al d�a frente al televisor. En algunos pa�ses de Am�rica se llega a las nueve horas. Si hacemos un an�lisis serio de los contenidos que cada uno recibe a trav�s de las pel�culas, las telenovelas, los espect�culos, las mesas redondas, etc., �qu� es lo que aflora? Que el hombre concreto est� recibiendo durante muchas horas al d�a, de forma continua, una antropolog�a, una "catequesis" por decirlo de alguna Camino, contraria a la Revelaci�n.

Aqu� est� el verdadero reto del tercer milenio, en lo que podemos definir una "revoluci�n antropol�gica", que nos invade, incluso a niveles subliminales, con valores contrarios a los valores cristianos. Conceptos como naturaleza, cuerpo, sexualidad, familia,pecado... no tienen ya contenido cristiano. �C�mo responde la Iglesia a todo esto, cuando en nuestras parroquias, para la gran mayor�a de los cristianos casi no hay nada mas que las misas de los domingos?

El problema es que este pensamiento dominante penetra tambi�n en los cristianos, esta mentalidad incide tambi�n en la Iglesia. Jean Guitton, el fil�sofo franc�s, amigo de Paulo VI, me refer�a una dram�tica confesi�n  que le hizo el Papa: "Le confieso un temor que tengo" le dijo. "Existe el peligro de que un pensamiento no cristiano penetre en la Iglesia. Y que un d�a sea mayoritario".

ARG�ELLO: Es verdad. Tiempo atr�s, organizamos en Nueva York un congreso de obispos que se centr� sobre la preocupaci�n que antes le dec�a. Un obispo de Australia me cont� un episodio que da la raz�n a lo que estamos diciendo. Este obispo estaba convencido de que hab�a que hacer algo para contrarrestar este "pensamiento dominante" y decidi� realizar  un programa en televisi�n contra la legalizaci�n de la eutanasia. Reuni� entonces a los laicos comprometidos de sus di�cesis para ver c�mo se pod�a responder al bombardeo que los medios de comunicaci�n hac�an sobre este tema. Con sorpresa descubri� que su laicos comprometidos estaban a favor de la eutanasia. Todos pensaban como la televisi�n.

�D�nde es posible escuchar una catequesis, recibir una formaci�n que pueda contrarrestar esta cultura? Si no comenzamos una seria educaci�n a la fe, al final pensaremos inevitablemente como nos imponen los medios de comunicaci�n. Por esto creo que el Camino, como las nuevas realidades eclesiales y los movimientos, tiene gran importancia en la Iglesia. Solamente una fe adulta puede hoy responder a la realidad de secularizaci�n que nos rodea.

Recientemente durante el Congreso eucar�stico nacional que se celebr� en Bolonia, se reunieron por primera vez p�blicamente los fundadores y responsables de los movimientos y de las nuevas realidades eclesiales. �Qu� significado tuvo esa reuni�n?

ARG�ELLO: Fue muy importante. Somos testigos de una realidad que est� sucediendo: el Esp�ritu Santo que est� soplando sobre su Iglesia, a pesar de nuestros pecados, para ayudarla. Nuestra experiencia, por el mundo, es que siempre hemos hallado ayuda en los otros grupos y movimientos: de Comuni�n y Liberaci�n en las universidades, de los sacerdotes de Opus Dei en las parroquias, de los Focolares, de los Carism�ticos, etc. Es importante, y fuente de enriquecimiento, saber ayudar: en la diversidad,    tenemos una �nica misi�n hacia el mundo. San Pablo dice que Dios constituy� a unos como ap�stoles, a otros como profetas, a otros como evangelizadores y maestros con el fin de constituir el Cuerpo de Cristo, hasta que todos alcancemos el estado de hombre perfecto, la plena madurez llena de Cristo (cf. Ef 4, 11-13). Las dificultades y los problemas surgen en las parroquias cuando encontramos grupos laicos y alg�n sacerdotes que tienen una diversa antropolog�a y tambi�n una diversa cristolog�a y eclesiolog�a.

Se oye decir a menudo que estas nuevas realidades eclesiales y los movimientos son algo cerrados, que se cierran  en s� mismos. Y algunos obispos han pedido que sean m�s abiertos entre ellos, sin contrastes ni rivalidades....

ARG�ELLO: Es una opini�n dada desde afuera, que creo que no corresponde a la realidad. Nosotros experimentamos exactamente lo contrario. Es como cuando los disc�pulos se acercan a Jes�s y le dijeron, "Esos hacen milagros, pero no son de los nuestros", y �l responde, "No se lo impid�is. Nadie puede hacer milagros en mi nombre y hablar mal de m�". Nosotros lo comprobamos constantemente: todo lo que el Esp�ritu Santo suscita en la Iglesia nos ayuda. Son los de afuera los que dicen que estamos divididos, que hay problemas.

�Por qu� la hostilidad es una reacci�n casi autom�tica cuando nace algo nuevo en la Iglesia? La han experimentado ustedes, al igual que casi todos los    movimientos...

ARG�ELLO: Es una reacci�n normal, creo que es un hecho sociol�gico que hay que aceptar. En efecto, cuando nace algo nuevo surge todos se preguntan "�Quienes son esos? Pero, �que se creen? �Piensan que son mejores que los dem�s? " Hemos sufrido persecuci�n dentro de la Iglesia, es algo que ha sucedido y que sigue sucediendo en varios sitios. Pero yo pienso siempre  en San Ignacio de Loyola, al que le preguntaron a punto de morir qu�  es lo que ped�a para la Compa��a y �l respondi�: "Persecuciones". Por lo que respecta a m� persona, considero la persecuci�n una gracia grand�sima. Es lo �nico en lo que me parezco un poco a Cristo. En lo dem�s, nada, pues soy un grand�simo pecador.

�Ahora est�n disminuyendo estas hostilidades?

ARG�ELLO: Si. Creo que muchos obispos y p�rrocos nos conocen mejor, y ven los frutos en una realidad que crece: las familias reconstruidas, los j�venes en la Iglesia, las vocaciones para los seminarios, etc. Este agosto en Par�s, durante el encuentro con el Papa, hab�a muchos j�venes de las nuevas realidades de la Iglesia, y entre ellos hab�a 50,000 del Camino. Tras la conclusi�n, celebramos una reuni�n vocacional, presidida por el Cardenal Jean-Marie Lustiger, en las que se levantaron 5,000  j�venes para entrar en los seminarios y en los monasterios de clausura. A nosotros mismos nos sorprende lo que est� sucediendo.

Hace algunos a�os pude leer un documento reservado de la Congregaci�n para la Educaci�n Cat�lica. El cardenal que entonces la presid�a refer�a que hab�a hecho una encuesta para responder a la petici�n que hab�an presentado ustedes para promover seminarios diocesanos  misioneros. La mayor�a de los expertos consultados dio, sin embargo, una respuesta negativa. "No se puede confiar un seminario a un movimiento", dec�an en s�ntesis. El papa Juan Pablo II intervino directamente y zanj� la cuesti�n, confi�ndoles lo seminarios. Hoy son 35, diseminados  por todo el mundo. �Por qu� estos seminarios? �C�mo nacieron?

ARG�ELLO: Tambi�n aqu� intervino el Se�or que, mediante los hechos nos ha mostrado sus huellas. El Papa hab�a enviado ya m�s de cien familias a las zonas m�s dif�ciles de Am�rica del Sur y del mundo. Estas familias estaban formando comunidades cristianas, con muchas personas que regresaban a la Iglesia despu�s de haber estado en las sectas. Sin embargo dada la escasez del clero, y las dificultades de los sacerdotes locales para ir a esas zonas de miseria, donde ni siquiera exist�a el edificio de la iglesia, tras muchos intentos  - sea con el Seminario Romano, sea formado por un grupo, presentada al entonces rector del Seminario de Capranica, monse�or Luciano Pacomio, qui�n nos ayudado mucho -, pensamos que deb�amos presentar esta realidad de las familias al Santo Padre.

No quer�amos fundar ninguna congregaci�n o movimiento, sino mas bien unir las parroquias, de donde han salido estas familias a la misi�n. Por eso propusimos al Santo Padre la realizaci�n de un seminario diocesano misionero, donde los presb�teros pudieran ser enviados a cualquier parte del mundo. Al final del encuentro el Papa se levant� y dijo que esto ser�a bueno para la Iglesia y que hab�a que hacerlo. As� nacieron los seminarios "Redemptoris Mater".

Lo segundo que hay que decir es que estos seminarios no son seminarios del Camino neocatecumenal, sino que son verdaderos seminarios diocesanos y misioneros, es decir son los obispos los que mandan y tienen la responsabilidad sobre estos sacerdotes. Lo espec�fico de estos seminarios es que el obispo puede enviar a los presb�teros por todo el mundo, aliviando de esta manera los la escasez del clero de muchas di�cesis. Providencialmente se ha visto que tambi�n en los documentos del Concilio, por ejemplo en el n�mero 10 de la Presbyterorum ordinis,  se dice que se abran seminarios internacionales misioneros  para resolver la escasez de clero.

Por lo dem�s, comprendo la respuesta de los expertos pero la confusi�n est� en la palabra "movimiento". Porque nosotros, como hemos dicho antes, no nos sentimos un movimiento sino una iniciaci�n  cristiana postbautismal que se abre en la parroquia y termina en ella haciendo cristianos adultos. Yo por ejemplo, como catequista he terminado ya el Camino en varias parroquias. Los hermanos que ha recorrido este itinerario neocatecumenal y lo han terminado no forman una asociaci�n ni una congregaci�n, ni nada parecido, sino que son cristianos adultos en la parroquia, que llevan adelante la pastoral del obispo. Est� claro que la peque�a comunidad en cuanto tal no desaparece, puesto que ella es hoy la salvaci�n de la familia. El cardenal Joseph Ratzinger ha escrito recientemente en su libro La Sal de la Tierra que es muy dif�cil vivir la fe solos y ha invitado a la Iglesia a que abran caminos de fe en peque�as comunidades, donde los cristianos se ayuden y se apoyen rec�procamente.

Tambi�n en la Carta que el Santo Padre Juan Pablo II ha enviado al monse�or Paul Josef Cordes, su novedad reside en el hecho de que reconoce el Camino neocatecumenal como una iniciaci�n cristiana  para adultos de tipo catecumenal, y no lo transforma en una orden religiosa, en una asociaci�n o en un movimiento. Varias veces en la historia de la Iglesia hombres y mujeres han intentado hacer que reviviera el esp�ritu del Evangelio en el pueblo de Dios sin tener que circunscribirlo por fuerza en una orden religiosa. Quiz� los tiempos no estaban maduros.

Pero hoy, despu�s del Concilio Vaticano II, la situaci�n contempor�nea de ate�smo y secularizaci�n coloca a la Iglesia en una posici�n en la que se hace necesario restablecer el catecumenado, sea para los no bautizados sea para los que bautizados cuando eran ni�os, necesitan volver a descubrir la riqueza de su bautismo. Tambi�n Paulo VI , en su primer encuentro que tuvo con el Camino en 1974, dijo: "Vivir y promover este "despertar" es lo del que vosotros llam�is una forma de "post-bautismo" que podr� renovar en las actuales comunidades cristianas aquellos efectos de madurez y profundizaci�n que en la Iglesia antigua eran realizados por el periodo de preparaci�n al bautismo. Vosotros lo hac�is despu�s: antes de o despu�s, dir�a yo, es secundario. El hecho es que aspir�is a la autenticidad, a la plenitud, a la coherencia, a la sinceridad de la vida cristiana. Y esto es un m�rito grand�simo  que nos consuela enormemente... ".

En el caso en que un p�rroco les llame para abrir el Camino y luego sea substituido por otro que no lo quiera, �c�mo se comportan ustedes?

ARG�ELLO: Obedecemos. A veces los hermanos deben sufrir durante a�os las incomprensiones del nuevo p�rroco. A veces el nuevo p�rroco, que se encuentra con estas comunidades en su parroquia y que las quiere, las echa; sucede sobre todo en Am�rica Latina, en las parroquias de los religiosos, donde se cambia de p�rroco despu�s de pocos a�os. Los catequistas, si pueden, invitan a los  hermanos a seguir el Camino en otra parroquia, pero lo que no hacemos jam�s es hacer una Iglesia paralela. Descubrir el bautismo significa siempre descubrir el "primum" cristiano, que es: "Como yo os he amado", es decir, el amor al enemigo, cargando con los pecados de quien echa a las comunidades. En este sentido hemos visto a menudo cosas heroicas en los hermanos. El problema de muchos sacerdotes, aparte de la Teolog�a de la Liberaci�n y las diferentes eclesiolog�as que han surgido despu�s del Concilio, es que no saben situar la importancia de los carismas en la Iglesia.

�Cu�l es?

ARG�ELLO: Creo, como dijo el Papa en el encuentro de enero, que instituciones y carismas son coesenciales en la Iglesia. Cuando la instituci�n no acepta los carismas se calcifica y el pueblo gime. Y cuando el carisma no acepta la instituci�n se convierte en una secta o se separa, como sucedi� con Pedro de  Valdo, en los tiempos de San Francisco.

Hablaba usted antes de persecuciones y dificultades. Tambi�n son muchas las objeciones que les hacen. �Podemos examinarlas detalladamente?

ARG�ELLO: De acuerdo.

Se refieren sobre todo a la liturgia...

ARG�ELLO: La liturgia desempe�a un papel muy importante en la gestaci�n hacia la fe. Por medio de ella nos toca la gracia,  y nace el hombre nuevo. Los sacramentos dan y aumentan gracia. Toda la renovaci�n del Concilio Vaticano II tiene un centro fundamental: la plena y fructuosa participaci�n en lo que significan y realizan los sacramentos. Pongo un ejemplo: si vamos a una fuente (que representa la gracia) con una cesta, la traemos vac�a; mientras que si vamos con un cubo, volvemos con el cubo lleno. La fuente siempre es la misma, pero el resultado diametralmente opuesto. Mucha gente va a misa y asiste a los sacramentos con escasa participaci�n. Por esto es importante educar a los participantes a vivir con la mayor plenitud posible la riqueza de los sacramentos.

�Est� diciendo que ustedes aspiran a una participaci�n m�s plena en la liturgia?

ARG�ELLO: Exacto. Nosotros intentamos vivirla lo m�s plenamente posible, de modo que la gente que participa en ella se santifique. Si un joven no comprende o no sabe vivir lo que sucede, antes o despu�s deja de ir. Si en cambio conseguimos hacerle comprender lo que est� sucediendo explic�ndole qu� es lo que significan ciertos signos; es decir, si le ayudamos a participar de verdad, entonces poco a poco estos j�venes se abren a la acci�n de la gracia y recibe ese don gratuito que los sacramentos dan y que le ayudar� a ser santo, a ser cristiano. El cristianismo no es un pelagianismo, un esfuerzo solo de nuestra voluntad; es una liberaci�n, es una nueva creaci�n que recibimos gratuitamente por los m�ritos de Jesucristo, que sufri� y dio su vida para cada uno de nosotros.

Por ejemplo, �c�mo puede educarse a un joven de hoy al cristianismo sin arraigarlo en el misterio de la Pascua del Se�or? Por esto es fundamental que la vigilia pascual pueda vivirse en toda su plenitud, para que el sacramento d� lo que significa. Educarlo a los signos, al ayuno, a la noche, al bautismo por inmersi�n para ense�arle a morirse con Cristo y resucitar con Cristo, para pasar a la otra orilla, haciendo de �l un "peregrino" celeste, un hombre pascual, en un nuevo �xodo que ayude a llevar al cielo a los hombres de esta generaci�n.

Muchas veces encontramos dificultades porque, por ejemplo en Espa�a, la vigilia se reduce a una misa vespertina casi sin gente, porque casi todos est�n de vacaciones. �Qu� hacer para que los j�venes no se vayan de vacaciones y se queden esa noche para morir con Cristo y resucitar con �l? Por ejemplo en Francia, algunas parroquias, se cambia la fecha de la vigilia pascual y se celebra a la vuelta de vacaciones. Pero nuestro esp�ritu, como sucede ya en muchas parroquias, no es el de hacer una vigilia paralela o nuestra, sino el de restablecer la vigilia pascual con toda su fuerza y plenitud sacramental de los signos, como dice el Misal Romano. Pero para esto se necesita un camino, una propede�tica sacramental. El Papa Juan Pablo II dijo una vez que ve�a las comunidades como un "laboratorio sacramental", donde poco a poco pueda llevarse la renovaci�n lit�rgica del Concilio.

El hecho de celebrar la liturgia a puertas cerradas tambi�n les ha creado a menudo problemas. Algunos obispos les han impedido celebrar misa en sus di�cesis...

ARG�ELLO: No hacemos liturgia a puertas cerradas. Lo que sucede es que tenemos un itinerario. Si uno va a la universidad sabe que hay un primer curso, luego un segundo curso y as� hasta el final. Y supongo que qui�n comienza sabe que no lo van a poner en el cuarto curso, sino en el primero. Tambi�n nosotros tenemos un itinerario con etapas, con t�rminos. El catecumenado antiguo ten�a primero el precatecumenado, luego el catecumenado, la elecci�n, y el neofitado. Todos estos t�rminos  indican momentos de transici�n.

El problema es que casi 16 siglos que falta el catecumenado de la Iglesia. Ya no se sabe lo que es. Nosotros nos contamos entre los que lo est�n recuperando despu�s de 16 siglos. Es evidente, pues, que existe mucha ignorancia sobre lo que es el catecumenado y sobre lo que hacemos. Y nace las desconfianzas, a veces en los mismos grupos de las parroquias no nos comprenden. Se repite lo que dice el Evangelio en la par�bola del hijo pr�digo donde, el hermano mayor no quiere entrar, escandalizado porque el padre ha matado el ternero m�s gordo para el hijo que se ha gastado todo el dinero de su padre en prostitutas, y no soporta la fiesta ni el baile.

Nosotros vemos en el Evangelio que es el padre el que sale a hablar con �l. Hace una mediaci�n y le dice: "Este hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a vivir... ". La cuesti�n es que en algunas parroquias del norte de Europa, por ejemplo, hay algunos en los consejos parroquiales que no tienen esta antropolog�a, es decir, que no creen que la gente lejana y secularizada, que ha abandonado a Dios, est� muerta dentro. Por eso no comprenden todo el esfuerzo que hacemos para que los lejanos se acerquen a Cristo, y se escandalizan de la eucarist�a dominical celebrada en comunidad el s�bado por la tarde con toda la riqueza de los signos deseada por el Concilio (por ejemplo, comulgar con las dos especies del pan y del vino, como nos ha concedido la Santa Sede). Aunque les decimos que estas personas necesitan una mediaci�n, una propede�tica sacramental, que son ovejas perdidas, muchas veces es in�til.

Y, sin embargo, en 30 a�os de Camino estas celebraciones han demostrado que son una pedagog�a  maravillosa para vivir el misterio pascual, ayudando a los hermanos a pasar de la muerte a la vida, con aut�nticos frutos de conversi�n, sobre todo en los j�venes, que, con la fuerza de estas eucarist�as, han  sido salvados de la droga y de la locura de las discotecas del s�bado por la noche. Estas celebraciones han sido el manantial de miles de vocaciones sacerdotales y religiosas.

Adem�s en el Camino neocatecumenal, en todo el mundo, hay personas que estaba muy lejos de la Iglesia, muy enferma y herida, que es muy d�bil y que hay que echarse    al hombro, como hace el Buen Pastor, para llevarla a la casa del Padre.

Este es el esp�ritu del Camino: no pasar sobre el cad�ver de nadie. No es el hombre el que est� al servicio del Camino neocatecumenal, sino el Camino el que est� al servicio del hombre.

�C�mo nace concretamente una comunidad neocatecumenal?

ARG�ELLO: Si un p�rroco desea comenzar el Camino, se pone en contacto con otra parroquia donde ya existen comunidades neocatecumenales o con el centro neocatecumenal diocesano. Se le ilustra qu� es el Camino, y si acepta se le env�an catequistas que guiar�n el neocatecumenado en com�n con �l. Los equipos de catequistas est�n formados siempre por un sacerdote, que es el garante de la ortodoxia y de la eclesialidad del anuncio, por una o dos parejas y por un joven. Los catequistas hablan con el presbiterio, con el consejo parroquial, luego se re�nen con los movimientos presentes en la parroquia y, en fin, durante las misas dominicales, invitan a todos los fieles. �ste es el momento del kerygma, del anuncio de la salvaci�n tra�do por el Se�or.

Evoca los que hac�an los ap�stoles que, transformados por el Esp�ritu Santo despu�s del Pentecost�s, recorr�an las sinagogas en peque�os grupos anunciando la buena nueva y llamando a la gente a la conversi�n. Era una predicaci�n hecha con fuerza, que pon�a a la gente frente a un hecho, a un evento,: Jesucristo es el Se�or, s�lo en �l tenemos la salvaci�n. Muri� por nuestros pecados y fue resucitado para nuestra justificaci�n, subi� al cielo e intercede por nosotros para que podamos recibir el Esp�ritu Santo, la vida eterna. A los que, traspasados por la gracia, preguntaban: "�Qu� tenemos que hacer?", San Pedro respond�a, "Convert�os y que cada uno se bautice en el nombre de Jes�s para que todos sus pecados le sean perdonados; despu�s recibir�is el don del Esp�ritu Santo prometido". Esto coincide con la fase que nosotros llamamos kerygm�tica, donde se descubre y experimenta el tr�pode en el que se basa todo el trayecto neocatecumenal: Palabra-Liturgia-Comunidad. Esta fase kerygm�tica termina con un retiro del tres d�as donde se forma la comunidad que inicia las etapas del precatecumenado, catecumenado, elecci�n, etc. guiadas por el mismo equipo de catequistas en comuni�n con el p�rroco.

En la medida en que estos hermanos comienzan a crecer en la fe y a dar testimonio en el   trabajo y en la familia, otras personas son atra�das por la fe y piden iniciar tambi�n el mismo camino. Es de esta manera c�mo se forma una segunda comunidad, una tercera, una cuarta comunidad . ., y aparece en la parroquia una realidad nueva de peque�as comunidades  todos en camino de conversi�n. De este modo se abre en la parroquia una pastoral para los alejados que, sin destruir nada y sin imponerse, presenta el fruto de una Iglesia que se renueva y que dice a sus padres que han sido fecundos, porque de ella han nacido.

Despu�s de m�s de 30 a�os de la Camino, uno de los frutos que m�s me consuelan es ver las familias reconstruidas que, abiertas a la vida son verdadera "Iglesia dom�stica" donde se cumple el cometido  fundamental de la familia, el de transmitir la fe a los hijos. Esto se hace fundamentalmente en una liturgia dom�stica, el domingo por la ma�ana. En esta liturgia los padres leen a sus hijos la Escritura y les preguntan: "�Qu� te dice a ti, para tu vida, esta Palabra?". Es impresionante ver que los hijos saben aplicar la Palabra de Dios a su propia historia concreta. Al final, el padre y la madre dicen unas palabras de comentario, partiendo de su experiencia, e invitan a todos a rezar por el Papa, por la Iglesia, etc. Se termina con el Padrenuestro   y con la paz. Y los padres bendicen a los hijos. Hallar un  momento de di�logo entre las dos generaciones es algo muy, pero muy  importante hoy.

Estas familias formadas en una camino de fe saben transmitir la fe a los hijos. El resultado de todo esto es tener casi el cien por ciento de estos hijos en la Iglesia. De estas familias, casi todas numerosas, est�n surgiendo miles de vocaciones para los seminarios y para los monasterios.

Perm�tanos agradecer al Se�or nuestro Dios.

(Tomado de 30 d�as)

 

3� Comunidad Neocatecumenal de la Parroquia de Ntra. Sra. de la Merced (Burriana - Castell�n - Espa�a)

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