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EL ORIGEN DE LAS RELIGIONES

 

El Poder de propiciar un mayor avance de los hombres m�s capacitados y determinar su responsabilidad en la conducci�n del resto de los hombres, cre� la necesidad de organizar las Escuelas de los Misterios. En ellas se ense�aban en general los conocimientos alcanzados entonces, y se llegaba a representar con s�mbolos, par�bolas y sentencias oscuras, cuyos conocimientos estaban reservados a las castas sacerdotales, los que las transmit�an por tradiciones y a trav�s de una serie de iniciaciones.

En las escuelas de misterio se ense�aban las verdades de la religi�n primitiva, la existencia y los atributos de Dios, la inmortalidad del alma, los castigos y recompensas de una vida futura, la explicaci�n de los fen�menos de la naturaleza, las artes, las ciencias, la moral, la legislaci�n, la filosof�a, la beneficencia, etc. Los misterios egipcios se derivaron de los de Persia y Caldea, y �stos de la filosof�a racional de la India. Los hebreos tambi�n ten�an, a su vez, conocimientos de los primeros. Unos autores atribuyen a Hermes la fundaci�n de las Escuelas de Misterios entre los Egipcios, en una �poca remota, cuando la gran Pir�mide serv�a como templo de iniciaci�n. Los primeros Rishis fundaron las Escuelas de Misterios en la India y en los templos ense�aban con tal ah�nco y esmero, que pronto hicieron de la India, el centro de mayor especulaci�n de la Ciencia y del Esp�ritu. Mackey, en su obra "L�xicos de la Francmasoner�a" dice: "Para buscar los or�genes de los misterios, debemos mirar a los giminosophistas de India, cuyos conocimientos pasaron a trav�s de Egipto a Grecia y Roma, y de donde se extendieron a la parte Norte de Europa y Breta�a". Los misterios m�s importantes eran los de Mithras, celebrados en Persia; de Osiris e Isis, celebrados en Egipto; Eleusis, institu�dos en Grecia; y los Ritos Escandinavos y Druidas, que estaban confinados a las tribus g�ticas y celtas. Mithras, de Mithra, c�lebre reformador nacido en la Medopersia hacia el 2.250 a.c., fue quien regener� y morderniz� el sistema de los magos, fundando un culto m�s austero, divinizado por los medos, fue considerado como el dios supremo de Persia y como personificaci�n de Dromaces, el genio del bien, el principio fecundo, regenerador y vencedor de Arimanes, el genio del mal y de la muerte.

Los misterios de Mithra se practicaron por medio de la iniciaci�n, la cual estaba dividida en grados. Cada uno de �stos era consagrado a un planeta y no se pod�a llegar a ellos sino despu�s de afrontar las m�s duras y peligrosas pruebas. Osiris era el dios del Bien y su mito se encuentra reproducido en las leyendas mas�nicas y ceremonias francmas�nicas, y en las alegor�as de algunos grados. Los misterios de Osiris son considerados como la fuente y origen de leyendas y ceremonias francmas�nicas, en especial la iniciaci�n. Los misterios de Eleusis, en Grecia, son basados en la leyenda de Ceres y Proserpina. Proserpina representaba a los Infiernos, en donde era su reina, era hija de Ceres y Jupiter. Ceres representaba a la Tierra y en su conmemoraci�n se realizan algunas ceremonias en el Rito de Adopci�n.

En todos estos misterios se representaba al iniciado, por medio de im�genes, la felicidad del justo y la desgracia del malvado despu�s de la muerte, someti�ndole a pruebas que impresionaban su esp�ritu y lo templaban para que fuera capaz de comprender las grandes verdades. En estos misterios de la antig�edad tiene sus antecedentes gran parte del ceremonial observado en la masoner�a moderna. El objetivo m�s elevado de los Misterios era impartir a sus adeptos las ense�anzas de la sabidur�a divina, sobre el origen del cosmos y del hombre y el significado de la vida. La meta m�s alta a la que pod�a aspirar un estudiante era alcanazar la luz de la iniciaci�n y enfrentarse con la VERDAD; es decir, recibir la iniciaci�n real, de la cual la iniciaci�n mas�nica ser�a s�lo un s�mbolo.

Las Escuelas de los Misterios consideraron conveniente divulgar a los pueblos los principios teog�nicos, cosmog�nicos y �ticos, objeto de su permanente estudio y lo hicieron en forma aleg�rica y sencilla para facilitar su comprensi�n. Este fue el prop�sito que determin� el nacimiento de las principales religiones. Toda religi�n tuvo y conserva un fondo "esot�rico" que les es com�n. Todas ellas contienen expresiones de la VERDAD, adaptadas a la capacidad comprensiva del hombre com�n de las diferentes regiones de la tierra. Las Escuelas de los Misterios de Egipto, dieron lugar al nacimiento de dos religiones de occidente: una polite�sta y otra monote�sta. El culto de Zeus y Apolo en Grecia, iniciado por Orfeo, transform� el culto de Baco teniendo como fondo el culto establecido por los misterios de Dionysios, este esp�ritu religioso alimentado por la Est�tica y la Etica, hizo de Grecia la cima de las notables civilizaciones de la antiguedad. Mois�s, relacionado con Rams�s II, alcanz� la cima en las iniciaciones, dominio de la sabidur�a esot�rica de los reyes sacerdotes de Egipto, sinti�ndose predestinado se somete a las m�s duras pruebas inci�ticas y se esforz� por conocer los m�s profundos misterios. Una revelaci�n de alto significado te�rgico, en la cima del Monte Sina� marc� su destino.

Dirigi� por ello el Exodo de los israelitas que permanec�an cautivos en Egipto a la tierra prometida. Form� un pueblo de las tribus semitas rebeldes, originadas de la uni�n de blancos y negros en el norte de Africa y durante cuarenta a�os los integr� bajo una ley, un destino y un Dios. Mois�s fue el organizador de la religi�n mosaica, matriz de las religiones cristianas en el mundo. COMUNIDADES MISTICAS Fue el deseo de los muchos iniciados de las Escuelas de los Misterios el vivir en comunidad y por ello fundaron las comunidades m�sticas. Las m�s conocidas son las de los Gimnosophos en la India, de los Teraupeutas en Egipto y de los Esenios a orillas del Mar Muerto. La Comunidad de los Esenios desempe�o un importante papel en la formaci�n del cristianismo. Esenio quiere decir etimol�gicamente SECRETO. Juan Bautista era un esenio, fue precursor de la venida de Cristo. Desde los doce a los treinta a�os Jes�s alcanz� el grado de perfectibilidad, para manifestarse como Cristo en la comunidad m�stica de los Esenios.

Los Esenios se ocupaban de trabajos materiales e intelectuales, ayudaban a los necesitados. Vest�an una t�nica blanca. Al recibir su iniciaci�n entregaban sus bienes a la comunidad. Los Esenios se divid�an en cuatro clases y ten�an signos y palabras para conocerse entre s�. Si un profano quer�a iniciarse, no era admitido hasta despu�s de tres anos de pruebas. Se reun�an una vez por semana para escuchar las �rdenes e instrucciones de sus jefes y se sentaban por orden de antig�edad. Las mujeres eran exclu�das de las comunidades esenias porque les estaba prescrito el mas riguroso celibato. LOS FILOSOFOS Fueron los fil�sofos los int�rpretes personales de los conceptos b�sicos sobre la teogon�a, cosmogon�a, el ser, la vida, etc., emanados de los misterios, quienes pusieron esos conocimientos a disposici�n de los pueblos en forma adecuada e inteligible.

Para inducir al estudio y perpetuaci�n de esos conceptos fundaron escuelas y escribieron obras. Aparte de los fil�sofos de la India y la China en el Oriente, los fil�sofos Greco-Latinos son los padres de la filosof�a y ciencias occidentales, entre ellos: Pit�goras, S�crates, Plat�n y Arist�teles.

FIN DE LAS ESCUELAS DE LOS MISTERIOS

Cumplida la misi�n de las Escuelas de los Misterios, ellas comienzan a decaer y perder su influencia. El cautiverio de los israelitas en Babilonia, la conquista de Egipto por los persas, el triunfo de Esparta sobre Atenas y sobre todo las conquistas romanas, apresuraron su desaparici�n en el Asia Menor, en el norte de Africa y en Grecia. Finalmente a�os m�s tarde el cristianismo dio fin con ellas en los dem�s pueblos. As� desaparecieron las Escuelas de los Misterios, para dar paso a nuevos m�todos de evoluci�n para conducci�n de la humanidad.

EL CRISTIANISMO

Si tuvi�ramos que buscar los antecedentes mas remotos de esta doctrina tendr�amos que admitir que es el "mesianismo", credo generalizado en todas las grandes civilizaciones, su m�s antigua referencia. Pero fue entre los israelitas donde este credo tuvo su mayor significaci�n. Se habla del Mes�as en los Libros Sagrados, desde Abraham, y en otras obras posteriores se se�al� el hecho que el Mes�as nacer�a de la prole de Abraham, Jacob y David. Fue de esta forma como generaci�n tras generaci�n aguard� la venida del Mes�as para cumplir con su ministerio. Se�alan los espiritualistas que en el Jord�n, entre el Precursor y Jes�s se realiz� el mayor evento te�rgico, sin precedentes en la historia de la evoluci�n, durante la inmersi�n de �ste. Jes�s, en suma, brind� su cuerpo para la encarnaci�n de Cristo.

Los estudiosos se�alan que la vida p�blica del Rab� de Galilea constituye la mayor divulgaci�n simb�lica del proceso de iniciaci�n en las Escuelas de los Misterios Esenios. As� lo es desde la preparaci�n del candidato, contenida en el "Serm�n del Monte", interpretado por Emme Fox, hasta la muerte y resurrecci�n, tan admirablemente simbolizada en la ceremonia de exaltaci�n de la francmasoner�a. Ej. E. Shur�: "Los Grandes Iniciados".

Para el espiritualismo evolutivo, la misi�n de Jesucristo produjo dos resultados transcendentes, uno en la forma y otro en el de la vida. Respecto a la forma, en el sistema de las Escuelas Inici�ticas de los Misterios s�lo alcanzaban la iniciaci�n los hombres rigurosamente seleccionados entre los elementos conspicuos de cada pueblo o civilizaci�n y despu�s de someterse a pruebas muy severas. Con el Ministerio de Jesucristo, la iniciaci�n se puso al alcance de todos, sin distingos ni exclusiones y sin m�s condici�n que el prop�sito perseverante en el sendero, el estudio, la intenci�n, la norma y la disciplina de vida. En lo que respecta a la vida, Jesucristo ha demostrado que el ciclo vital del hombre tiene como �nica meta el alcanzar la iniciaci�n para trascender del reino humano al espiritual. Tal como lo hicieron en su oportunidad Mois�s, Orfeo, Pit�goras, Plat�n, S�crates, etc.

LA TRADICION EXOTERICA DEL CRISTIANISMO

Jesucristo, como los otros grandes iniciados, us� de dos m�todos para verter sus ense�anzas. Uno ex�terico, acomodando las verdades eternas del arcano a la compresi�n de las masas, en forma de aforismos, preceptos y par�bolas. Otro esot�rico, para sus disc�pulos y su c�rculo interno, interpretando la sabidur�a de los misterios, bajo nuevas formas adaptadas a la �poca y en el tiempo a las nuevas tendencias. Cuando desapareci� el Rab� quedaron dos movimientos: Uno formalista y preceptual: la doctrina cristiana; otro racional y filos�fico, heredero de la sabidur�a de las Escuelas de los Misterios y que se denomin� Gnosis, que quiere decir CONOCIMIENTO.

Durante los tres primeros siglos de la era cristiana, los gn�sticos lucharon por la propagaci�n de las ense�anzas del se�or Jesucristo a la luz de la sabidur�a de los misterios. Fueron gn�sticos notables, Valentino, Marci�n, Sim�n el Mago, J�mblico, etc. Fue fatal para la humanidad el hecho que ambos movimientos, el doctrinal y el gn�stico, no supieran ocupar sus lugares y cumplir sus encargos, y trataron de imponerse el uno sobre el otro, contendieron en lugar de complementarse. De esta lucha salieron perdiendo los gn�sticos, siendo posteriormente calificados de "her�ticos" y muchos de ellos perseguidos, y fue a fines del Siglo III que desaparecieron como exponentes de una tendencia p�blica de car�cter filos�fico y tradicional. A partir de entonces cobra vigor la tendencia doctrinal, que con cariada suerte llega hasta la Edad Media, en donde la Iglesia Cat�lica se torna en la expresi�n externa de la doctrina cristiana y como tal asume el poder temporal y espiritual m�s poderoso. As� continu� la progresi�n doctrinal que llega a imponer coactivamente el dogma y la fe, persiguiendo y sancionando la herej�a con torturas, suplicios y hasta la muerte, como en los casos de Bruno, Jer�nimo, Savonarola, etc. Surge luego el Renacimiento como una respuesta al deseo de revivir la cultura precristiana y en los siglos XV y XVI se origina la renovaci�n literaria, art�stica y cient�fica. La Reforma y la Revoluci�n Francesa contribuyeron a disgregar la unidad de la Iglesia Cat�lica Romana, pues muchos pueblos se rebelaron contra la tradicional obediencia a la autoridad de los Papas y al poder temporal del Vaticano.

Durante el siglo XIX la Iglesia Cat�lica Romana fue perdiendo prestigio y poder por la influencia del libre pensamiento y del "laicismo" en la instrucci�n y gobierno de los pueblos. Actualmente, la religi�n cristiana est� dividida en tres grandes grupos principales: La Ortodoxa, formada en su mayor�a por pueblos eslavos; la Protestante, constituida por m�ltiples sectas entre los anglosajones del Norte de Europa y Am�rica; y la Romana, regida por el Papa en los pueblos principalmente latinos, el sur de Europa y Am�rica.

LA TRADICION ESOTERICA DEL CRISTIANISMO

En el Siglo II de la Era Cristiana, al desparecer los gn�sticos desaparece tambi�n toda expresi�n p�blica de la tradici�n es�terica del cristianismo. La religi�n cat�lica se constituye como poder espiritual y temporal y se impone en forma absolutamente intolerante, e inicia una implacable persecuci�n de toda tendencia extra�a al dogma. La tradici�n es�terica frente a esta situaci�n tuvo que ocultarse en medio del sigilo y el secreto para supervisar, mimetiz�ndose con agrupaciones de operarios y artesanos o confundi�ndose dentro de asociaciones filos�fico-religiosas. En algunas circunstancias, no obstante las extremadas precauciones, algunas instituciones esot�ricas al ser descubiertas, tuvieron un f�n tr�gico. La vida de estas instituciones gest� la esencia y la forma de la francmasoner�a.

CONCLUSIONES

1.- El cristianismo sucedi� y sustituy� a las Escuelas de los Misterios en el desarrollo de la evoluci�n espiritual de la humanidad. 2.- La Iglesia Cat�lica Romana impuso su doctrina en la conciencia del hombre y porteriormente asumi� el poder temporal de la cristianidad. 3.- Las directivas de la Gran Logia de Chamballa, sin embargo fueron cumplidas por el cristianismo, en el sentido de robustecer el esfuerzo de orientar la vida hacia la formaci�n del fondo devocional del alma humana. El fondo devocional o la fe en el significado teol�gico de la vida, era necesario como paso previo para que el hombre despertara a la filosof�a y a la ciencia. El Renacimiento logr� revivir los principios ense�ados por los sabios de la antigua Grecia, fue un volver atr�s a la cultura, a reencontrar el cabo de las Escuelas de los Misterios. Los eventos hist�ricos posteriores al Renacimiento han contribu�do a la p�rdida de la fe, produci�ndose la cultura materialista y la civilizaci�n moderna. La influencia directa y externa de los grandes iniciados en la vida de los hombres ha ido disminuyendo desde el siglo XV, en cambio han desarrollado sus facultades intelectuales, y ahora est�n esforz�ndose en descubrir, por medio de la Ciencia y la Raz�n, el misterio de la vida y del Universo. Entre los hombres, los espiritualmente adelandados mediante la mente abstracta y la intuici�n est�n tratando de establecer una relaci�n directa y consciente con el prop�sito de avanzar en su evoluci�n y capacitarse para ayudar a los dem�s hombres en el retorno al sendero espiritual.

Por: el Q:. H:. Cesar A. Pain
Sr. Or:. de Washington D.C
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    El Mason .- Web de la Masoneria
� Jose Luis Domenech.- Barcelona (España) Mayo 2000    


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