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LA LARGA MARCHA Y LA IGUALDAD


Una de las revoluciones de nuestra sociedad en este siglo ha sido, sin duda, el logro social de la equiparaci�n de derechos y deberes del hombre y de la mujer. Y primeramente hay que dejar bien sentado que la mujer ha tenido limitados sus derechos durante mucho tiempo.Y esto es una realidad tan perfectamente asumida por la sociedad que ni el mas misogino de los humanos puede rebatir. Como ejemplo, podriamos hacer memoria, que en Espa�a, hasta hace muy pocos a�os, una mujer no podia trabajar o abrir una cuenta corriente, sin el permiso del marido, padre o tutor, segun el caso. Afortunadamente ya todo es diferente y nadie duda de la igualdad de derechos y deberes sin diferencias de sexo, condicion, religión o raza.

¿Es admitida la mujer en la Masoneria? Alguien avezado en el tema y sin animo de buscarse problemas podria decir que la respuesta siempre es dificil. Bien tendriamos que profundizar mas e intentar explicar la cuestión. Coexisten en el panorama de la masoneria dos tendencias las llamadas Obediencias regulares y las llamadas Obediencias liberales . Las primeras, cumplen con la tradicion y las antiguas constumbres y no admiten mujeres en su seno.

Sin embargo admiten y alientan la formacion de estructuras administrativas paralelas como la Orden de las Eastern Stars o las Logias de Adopci�n. Pero en ningun caso son admitidas las mujeres dentro de las Tenidas. No se debe achacar este aparente "machismo" a algun tipo de discriminacion a la mujer, simplemente es una consecuencia de el extricto cumpliminto de las "Constituciones de Anderson", que fue el acta fundacional de la masoneria que conocemos actualmente y que data de principios del siglo XVIII.

En las Obediencias liberales cambia la concepcion, existen Logias exclusivamente masculinas, femeninas y tambien mixtas. Se da la paradoja que algunas logias masculinas integradas en obediencias liberales tampoco admiten mujeres y que las logias femeninas tampoco admiten hombres, ni siquiera como visitante ocasional. La experiencia en Espa�a de Logias Mixtas y femeninas, es muy limitada, existiendo pocas logias en nuestro territorio.

Sin embargo tendriamos que ir por pasos, la Masoner�a es una v�a inici�tica cuya realidad emana del Gran Arquitecto del Universo, principio a cuya Gloria los masones realizan todos sus trabajos. Y es apoy�ndose en la simb�lica del oficio de constructor como el mas�n cumple su labor interna de auto-conocimiento. Tom�ndose a s� mismo como un peque�o todo, llega a descubrir en s� mismo las leyes que rigen el cosmos. Siendo simb�licos todos los oficios tradicionales, estos permiten la apertura a espacios internos de uno mismo, lo que sucede de forma simult�nea al propio desarrollo de la funci�n del oficio, por constituir su estructura un c�digo ordenado que imita el modelo c�smico, siendo esta cualidad la que les confiere a dichos oficios su papel de soportes para la transmutaci�n de la conciencia. Es as� que, en el origen de la Masoner�a, el trabajo operativo de construcci�n se hallaba perfectamente unido al propio proceso interno del mas�n, por lo que el rito y el s�mbolo se cumpl�an al mismo tiempo que el edificio externo se iba levantando.

Habria que destacar el hecho de que este oficio de constructor era desempe�ado exclusivamente por hombres. Esto era debido a que la mujer ten�a sus propios ritos inici�ticos, adaptados a oficios m�s particularmente femeninos, y a trav�s de los cuales llevaba a cabo su trabajo de realizaci�n interna.

Estos oficios estaban relacionados sobre todo con el tejido, como fue el caso de las "hiladoras de seda". Desafortunadamente ning�n ritual que se refiera a este tipo de iniciaciones femeninas parece haberse conservado hasta hoy, al menos en cuanto a Occidente se refiere, aunque se sabe, eso s�, que dichos oficios estaban vinculados al Compa�erazgo, organizaci�n inici�tica artesanal muy cercana a la Masoner�a.

Aunque los oficios relacionados con el tejido estaban y estan m�s vinculados a la mujer, algunos de entre ellos eran desempe�ados por hombres y por mujeres conjuntamente. Esto sucedi�, por ejemplo, en el arte de la tapicer�a durante la Edad Media occidental. Con frecuencia esos tapices, de una sugestiva y gran belleza, adem�s de una laboriosa composici�n artesanal, se confeccionaban para adornar las catedrales construidas precisamente por los masones y los compa�eros.

Lo que hace suponer que exist�an talleres durante la construcci�n de estos edificios dedicados exclusivamente a estos trabajos y por consiguiente en estrecha relaci�n con la propia tarea de los constructores y arquitectos. Sin embargo, los tapiceros y tapiceras, eran dirigidos en su labor por maestras tejedoras y bordadoras, que al mismo tiempo que ense�aban la t�cnica del oficio, tambi�n transmit�an su c�digo simb�lico. Que una mujer, en este caso concreto, fuera la que dirigiera tambi�n a los hombres, nos indica claramente la preeminencia del elemento femenino en el arte del tejido.

Actualmente, entre los indios guatemaltecos, todav�a se sigue conservando el arte de la tejedur�a, como patrimonio de su cultura, y cuyos brocados, repiten los modelos geom�tricos, florales, de animales o p�jaros, que desde siempre han constituido los motivos de sus ornamentos. Constituyendo dichos brocados el reflejo de una simb�lica mediante la que este pueblo, descendiente de los antiguos mayas, expresa y transmite su mensaje. Precisamente son los brocados realizados por "mano de mujer" los de mayor prestigio por la belleza de su composici�n, confirm�ndose con ello lo que anteriormente dec�amos acerca de la preeminencia femenina en un arte que le es propio.

De todos modos hay que se�alar que todo oficio desempe�ado conjuntamente por hombres y por mujeres, es siempre algo excepcional,aunque no ya en la actualidad, independientemente de que en la sociedad tradicional siempre ha existido una clara distinci�n entre oficios masculinos y femeninos, los cuales est�n adaptados a las condiciones particulares de las naturalezas del hombre y de la mujer, que aunque una en esencia, es doble y se manifiesta como dual, y en aparente oposici�n, en el plano de las formas.

Los ritmos de las estaciones, los ciclos y los per�odos de la luna y de las cosechas, est�n tan unidos al propio organismo de la mujer, que �sta los vive de forma espont�nea y natural. Ese es un rito del que participa por imperativo divino, y al cual no es menester a�adirse porque ya esta en ella.

Esta consecuencia real nos indica el modo distinto que la mujer tiene de desvelar los secretos de las cosas y de reflejar el orden del universo. De esa visi�n particular del mundo nacen sus oficios, caracterizados por el empleo de materiales sensibles y acordes con su naturaleza receptiva. Dicha receptividad est� simb�licamente en correlaci�n con la de la tierra; �sta, en su quietud activa, acoge en sus entra�as la semilla, a la que fertiliza por la acci�n captadora de las energ�as del cielo, y de cuya uni�n nace el fruto de la cosecha. Naturalmente esta relaci�n cielo-tierra se mantiene entre el hombre y la mujer. Esto es como decir que es a trav�s de la uni�n de los complementarios como se llega a la visi�n sint�tica del Orden Universal, siendo que de esta uni�n, surge la vida en todos sus �rdenes de realidad.

Dejando de lado los caminos religiosos, la Masoner�a es una v�a inici�tica que en Occidente mantiene vivos sus ritos y su c�digo simb�lico, es a la mujer a la que le toca hoy en d�a incorporarse en el camino del Conocimiento, sin que los s�mbolos mas�nicos que se refieren al oficio de la construcci�n suponga un condicionante a su realizaci�n, sino un modo nuevo de adaptaci�n a la realidad de los tiempos. Pero sin dejar al margen el estudio y la investigaci�n de los s�mbolos y ritos propios de los oficios femeninos, sabiendo de antemano que estos se re�nen en la unidad de un mismo mensaje. El inter�s por hallar la analog�a entre la simb�lica del oficio de constructor y la simb�lica de los oficios de mujer, constituir�a, pues, el trabajo colectivo de una Logia femenina, rescatando as� una herencia que es conforme a su naturaleza.

Se�alaremos que en antiguos manuscritos mas�nicos se habla de Noem� como la primera tejedora. Concretamente se dice que �sta invent� el arte de tejer que hasta entonces no se conoc�a. Por ello �dicen los manuscritos� es que a este oficio se le llama "arte de mujer". Y esto no solo lo tiene la mujer que concebir como arte unico, indiscutiblemente la mujer hoy en dia esta preparada para cualquier tarea que se le imponga, pero refiriendonos al "taller masonico" podriamos decir que ya tiene indicada una via abierta hacia otras metas.

Siendo la Masoner�a una de las escasas v�as inici�ticas de Occidente que sirve de soporte a la regeneraci�n total de la individualidad y a la conquista de la universalidad del ser, las mujeres podran gozar de esta ayuda magn�fica para recorrer el camino interior hacia el Conocimiento, o cuando menos,recibir virtualmente la influencia espiritual que es el germen de toda ulterior realizaci�n del ser tanto hombre como mujer

Quisiera que estas palabras fueran un canto alegre y arm�nico, como una brisa suave y fresca que nace del coraz�n, penetre y regenere a quien la escucha, y a �l retorne. Quisiera expresar sin miedos ni prejuicios la posibilidad abierta de regeneraci�n y realizaci�n espiritual para todas aquellas mujeres que en el oscuro y sombr�o Occidente moderno buscan sinceramente el Conocimiento y la identificaci�n con la Verdad, escuchan la llamada interior y se aventuran a seguirla, pues no es sino tan conocida voz que les pregunta de nuevo qui�n son, de d�nde vienen y a d�nde van, su misma voz.

Jose Luis Domenech

 

 

 

 

    El Mason .- Web de la Masoneria
� Jose Luis Domenech.- Barcelona (España) Mayo 2000    


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