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MASONERIA
Y RELIGION
El
tema a tratar es muy �rido y al mismo tiempo apasionante,
pasi�n que nos impele a investigar en diferentes campos
del saber humano. La filosof�a de la historia nos expones
experiencias humanas hermosas, dolorosas e incuestionables.
En esta oportunidad argumentaremos cuestiones doctrinales,
principios filos�ficos; no argumentaremos de pol�ticas
partidarias o tendencias teol�gicas, trataremos de presentar
planteamientos doctrinales que nos ayuden a entender
la experiencia humana, hermosa, dolorosa y cuestionadora
en las relaciones hist�ricas de Masoner�a y Religi�n.
Primero partamos de nuestra experiencia: Masoner�a o
Francmasoner�a es una escuela de superaci�n espiritual,
con el deber de estar a la vanguardia de los movimientos
cient�ficos y filos�ficos, que propenda al bienestar
y progreso de la humanidad.
Este
es un planteamiento b�sico para entender la Masoner�a.
Pero la fraternidad mas�nica experiment� momentos positivos
y negativos, oposici�n y persecuci�n, tanto a sus principios
filos�ficos como a su organizaci�n, a sus ritos y a
la forma y modo como eleg�a, instru�a e iniciaba sus
miembros. La fraternidad mas�nica recibe de todas las
corrientes religiosas y filos�ficas, de los diferentes
siglos de la historia, conceptos que reafirman su simbolog�a,
sus ritos, su moral y sus costumbres. Es por eso que
cuando hablamos de los antiguos fil�sofos, no debemos
olvidar la transmisi�n de los s�mbolos, palabras, escuelas
y ense�anzas filos�ficas, teol�gicas y teos�ficas, con
la finalidad de tener un concepto preciso, cabal y claro
de lo que significa fraternidad mas�nica.
Al
hablar de religi�n, los masones no tenemos una teolog�a
propiamente mas�nica; la raz�n de esto es que no representamos
a ninguna religi�n y ser�a il�gico tratar de imponer
una teolog�a religiosa determinada en el seno del taller
de trabajo, en cuanto que eso no es competencia de la
fraternidad. Tenemos ritos y rituales, ellos nos dan
el aspecto formal y material, en el que se desenvuelve
nuestra doctrina mas�nica, son expresi�n externa de
tradici�n y simbolog�a doctrinal mas�nica y de los usos
y costumbres mas�nicas que se transmiten y convierten
al iniciado en mas�n. Creemos en la existencia de un
"Ser Supremo". El planteamiento mas�nico de la posibilidad
de conocer al "Ser Supremo" es que: Dios, nuestro creador,
puede ser conocido con certeza a la luz de la raz�n
natural por medio de las cosas creadas. La creencia
en un "Ser Supremo", "El Absoluto" se constituye en
el eje sobre el que se moviliza la masoner�a, entendiendo
al Absoluto como un "Ser Supremo" espiritual y personal,
autor y creador del universo y de todos los hombres,
que est� por encima de todos los esp�ritus y fuerzas,
sin principio ni fin. Estos conocimientos b�sicos sobre
la existencia del G:.A:.D:.U:., nos van introduciendo
a la interpretaci�n del hombre creyente a trav�s de
la historia, ya que el hombre por diferentes caminos
ha ido buscando el Absoluto. B�squeda que resulta siendo
una caracter�stica de la condici�n humana. Los masones
no nos sentimos satisfechos en esta b�squeda, ni mucho
menos completamente ilustrados, raz�n por la cual buscamos
y nos interrogamos por los anhelos, el sentido y la
finalidad de la vida y por nuestra inserci�n en el mundo
y de nuestro ser en general.
La
historia nos ense�a que por distintos caminos y de distintas
maneras, los fil�sofos antiguos y actuales, en sus diferentes
planteamientos, nos ayudan a conocer a Dios, y esto
no quiere decir que seamos ecl�cticos a ultranza. El
hombre siempre busca el Absoluto. Dice Jasper: "Si suprimo
algo que es absoluto para m�, autom�ticamente otro absoluto
ocupa su puesto". Para los masones, Dios no es un tema
superado, es preciso afrontarlo. Decir lo contrario
o evitarlo, dejarlo discretamente de lado, es extravagancia
de la sof�stica; los masones no debemos hacer esto.
Nosotros decimos que el G:.A:.D:.U:. puede ser conocido
de diversos modos: Puede ser conocido de modo pre-cient�fico
o espont�neo, o por deducci�n espont�nea. Por la historia
sabemos que la humanidad siempre ha tenido noci�n de
Dios a trav�s de los siglos. Puede ser de modo cient�fico
o filos�fico; conocer a Dios como causa primera de los
seres y lo que eso lleva consigo, es decir una serie
de perfecciones y atributos a partir de las criaturas
que son afecto suyo, por las que accedemos a Dios, y
lo llegamos a conocer un poco de lo que es, la explicaci�n
del absoluto excede infinitamente a los efectos de los
que partimos para conocerle. Los masones no abordamos
el tema del G:.A:.D:.U:. como un dogma propio de una
particular o determinada religi�n; tampoco llegamos
a las pr�cticas sincr�ticas (intentar conciliar doctrinas
diferentes); aceptamos que se puede conocer a Dios de
un modo sobrenatural; pero, decimos que avanzar un poco
m�s en la elucubraci�n de este tema, eso es ya un tema
religioso, que depende de la religi�n que practique
personalmente cada mas�n y lo respetamos en su monote�smo.
Decimos ciertamente que la v�a filos�fica o metaf�sica
es el m�ximo conocimiento natural o racional que del
Absoluto puede alcanzar un hombre.
Pero
aunque el hombre no pueda conocer la esencia de Dios,
debido a su raz�n limitada, porque excede su capacidad,
debe de todas maneras aplicarse al conocimiento de las
cosas inmortales y divinas tanto como pueda, puesto
que el conocimiento imperfecto que se tenga de Dios,
confiere al hombre una gran perfecci�n, ya que su raz�n
se perfecciona m�s conociendo las �ltimas causas. As�
pues, el ser humano se acerca a su raz�n de ser y se
siente satisfecho e ilustrado en su pr�ctica de la b�squeda
de Dios y en la absoluci�n de interrogantes que le ata�en,
pues el G:.A:.D:.U:. es la sabidur�a absoluta, en lo
que consiste la sabidur�a. El G:.A:.D:.U:. es para los
masones el ser creador; entendido como una acci�n productora
por antonomasia, mediante la cual el G:.A:.D:.U:. hace
las cosas de la nada. Solo Dios puede hacer algo sin
contar con unos materiales disponibles que se presten
por su plasticidad a que se les d� una nueva forma.
Crear sin presupuesto alguno eso es obra del G:.A:.D:.U:..
De la tradici�n de los picapedreros podemos colegir
que Dios es entendido como Todopoderoso.
De
la capacidad que el G:.A:.D:.U:. posee para crear, se
sigue que es Omnipotente. En los Estatutos de Ratisbona
indistintamente se habla de Dios, de Todopoderoso y
de Omnipotente. Dios, para obrar, no necesita de nada
que no sea su poder infinito y Dios es causa del ser
de las cosas. A "groso modo" he hecho la b�sica fundamentaci�n
filos�fica mas�nica sobre la existencia de un "Ser Supremo",
es bueno recordar que tambi�n proclamamos una cierta
revelaci�n de su voluntad y de la resurrecci�n del cuerpo
y la inmortalidad del alma. La masoner�a al ser una
sociedad inici�tica, o sea una escuela de formaci�n
de sus integrantes, tiene como objetivo no inculcar
a sus adeptos un conjunto de conocimientos, sino fundamentalmente,
inculcar principios filos�ficos, sociales y humanistas,
basados en la sistem�tica de los valores. El mas�n debe
ser hombre ilustrado, moral y libre. En los datos hist�ricos
de la masoner�a encontramos que algunos hombres optaron
por "la fundaci�n de una ciencia especulativa sobre
un arte operativo".
En las aproximaciones al a�o 1717, la masoner�a especulativa
fue tomando cuerpo con la Constituci�n de Anderson.
La nueva sociedad mas�nica encontr� oposici�n a sus
principios filos�ficos, organizaci�n, ritos y en los
usos y costumbres al iniciar a sus adeptos. En los casi
tres siglos de confusi�n pol�tico-religiosa europea,
entre los siglos XVI, XVII y XVIII, los masones no se
liberan de ese caos y teniendo presente siempre que
los primeros masones especulativos hab�an recibido de
la masoner�a operativa su esp�ritu, costumbres y leyes,
adem�s de que estaban muy influenciados por el catolicismo.
El nacimiento de diferentes reformas religiosas en Europa:
Lutero, Calvino, Enrique VIII, influyen en el accionar
pol�tico-social y religioso de este tiempo.
La
masoner�a recibi� el impacto de todos esos cambios.
Las ambiciones de poder y dominio pol�tico y religioso,
generan diversas condenas, rechazos y persecuciones
a las logias de esos tiempos. En esos a�os se inician
las prohibiciones contra los masones especulativos.
Existen contra los masones numerosos decretos, de tal
modo que el siglo XVIII fue para la masoner�a un per�odo
de zozobra y persecuci�n; fueron pocos los gobiernos
que no se ocuparon de los masones o prohibieron sus
reuniones. El Santo Oficio romano en 1736 inicia las
indagaciones sobre la masoner�a, es la primera noticia
impresa de la acci�n romana en contra de la masoner�a.
En Florencia, en los informes del Gran Inquisidor florentino
se dan directrices del Cardenal Secretario de Estado
contra los masones. En Toscana se da la condena de la
masoner�a por el Gran Duque de Toscana, el 12 de junio
de 1737. Hay un hecho particular a tomar en cuenta:
la mayor�a de la logias en Italia eran fundadas con
la anuencia de las logias de Inglaterra, con s�bditos
y originarios de Inglaterra. La nobleza italiana, celosa
por hacer valer su autoridad frente a intromisiones
extranjeras, ejercieron presi�n sobre los Papas de ese
tiempo.
Como estos Papas, cada uno a su tiempo, fueron influenciados
por las familias de la nobleza italiana, era inminente
la condenaci�n a los masones. En 1730 es elegido Papa
Clemente XII; bastante enfermo, ya no pudo levantarse
de la cama, su memoria hab�a desaparecido casi por completo
y estaba ciego. En tales condiciones -comenta Ludwig
Von Pastor- "Naturalmente muchos negocios ca�an casi
completamente en los Ministros, y en especial en el
sobrino de Papa, el cardenal Neri Corsini. En este contexto
pol�tico, social y religioso, el Papa Clemente XII expide
la constituci�n apost�lica "In eminentti Apostolatus
Specula", el 28 de abril de 1738". Los motivos alegados
en el documento pontificio son: "Que hombres de toda
religi�n y secta, afectando una apariencia de honradez
natural, se ligan el uno con el otro por el pacto tan
estrecho como impenetrable seg�n las leyes y los estatutos.
Estatutos que ellos mismos han formado y se obligan,
por medio del juramento prestado sobre la Biblia y bajo
graves penas, a ocultar con su silencio inviolable todo
lo que hacen, en la oscuridad del secreto". "Otra de
las causas radica en que las sociedades o convent�culos
susodichos han dado origen a tan fundadas sospechas
en el esp�ritu de los fieles, que el alistarse en estas
sociedades es, para las personas honradas y prudentes,
contaminarse con el sello de la perversi�n y de la maldad,
y esta sospecha ha tomado tanto cuerpo, que en muchos
Estados, �stas mencionada sociedades han sido hace ya
mucho tiempo proscritas y desterradas como contrarias
a la seguridad de los reinos". "Por eso "reflexionando
Nosotros", sobre los grandes males que ordinariamente
resultan de esta clase de sociedades o convent�culos,
no solamente para la tranquilidad de los Estados temporales,
sino tambi�n para la salud de las almas y que por �ste
motivo de ning�n modo puede estar en armon�a con las
leyes civiles y can�nicas... y por otras causas justas
y razonables conocidas por Nosotros... hemos conclu�do
y decretado condenar y prohibir estas dichas sociedades
de Masoner�a...".
Esta es la primera condena pontificia a la que han hecho
referencia todos los Papas. En esta oportunidad solo
diremos que la base fundamental de esta condena est�
en que los masones en muchos Estados han sido proscritos
y resultan siendo grandes males para la tranquilidad
del Estado, debido al juramento secreto inviolable practicado
por los masones. Como vemos, estas son causas netamente
temporales. Y en las causas religiosas: "la uni�n de
los hombres de diversas religiones"; el parecer de personas
honradas y prudentes; lo males que de tales uniones
resultan para la salud de las almas. Finalmente, el
famoso motivo secreto: "y por otras causas justas y
razonables conocidas por Nosotros". As� mismo T. Nagy
dice: como Clemente XII condena a la masoner�a por el
secreto en que se envuelve y luego el mismo oculta las
"otras causas justas y razonables conocidas por Nosotros".
Un tema mas amplio nos exige esta bula en particular,
pero esta no es la finalidad de nuestro trabajo. Frente
a esta realidad, la interrogante es el qu� hacer los
Masones que somos cat�licos. Analicemos las caracter�sticas
de una religi�n: No abordaremos tem�tica teol�gica,
sino principios generales.
Toda
religi�n tiene su propia teolog�a. Tiene ritos (sacramentos).
Una moral propia (mandatos). Ligan el accionar humano
a una promesa (del reino o salvaci�n), si se cumplen
ciertas obras. Algunas tienen libros sagrados. Vemos,
pues, que la masoner�a no reune estas caracter�sticas.
Entonces, si la masoner�a no es una religi�n, �qu� es?
Comenzaremos analizando ciertos conceptos positivos
o negativos: �La masoner�a es anticlerical? No, es falso.
Hemos combatido todo tipo de intolerencias y lo ha hecho
tambi�n con la Iglesia Cat�lica. Si fuera anticlerical
no aceptar�a sacerdotes en su seno, cosa que s� hace:
hay sacerdotes masones. �La Masoner�a es atea? La masoner�a
es laica. Est� abierta a cualquiera que posea una f�
religiosa monote�sta. No puede ser una concepci�n del
hombre y de la vida basada en el materialismo ateo,
traer�a la consecuencia de rechazar la trascendencia
del "Ser Supremo". �La masoner�a custodia un secreto?
La masoner�a no guarda ning�n secreto. Los secretos
de los que hablamos hacen siempre referencia al conocimiento
mutuo y a otras simbolog�as. No aceptamos fan�ticos,
integristas, racistas, xen�fobos, ni intolerantes de
ninguna clase. �La masoner�a es esot�rica? Lo es -entendida
como cualquier movimiento reservado a los iniciados-.
�Ocultamos algo? No. �Reservamos algo? No. No somos
exot�ricos. No vamos con la vulgaridad. �La masoner�a
es inici�tica? Es el comienzo de un recorrido, una via
continua de potenciaci�n de la calidad humana. �La Masoner�a
pretende dominar el mundo? Es la m�s ingenua e inveros�mil
de todas las calumnias. Tiene en su seno muchos grandes
hombres, que fueron y son masones, pero no hay ninguna
raz�n de ser para semejante calumnia. �La masoner�a
es ritual�sta? Los rituales han sido elaborados en un
largo proceso de decantaci�n hist�rica, emocional y
simb�lica, hay un sutil equilibrio de gestos y palabras,
que no deben ser alterados arbitrariamente. �La masoner�a
es simb�lica? M�ltiples son las se�ales que utilizamos
(los templos simb�licos son lugares de aprendizaje y
conocimiento filos�ficos), para desarrollar este simbolismo.
�La masoner�a tiene una estructura autoritaria? Todos
los cargos, hasta los m�s altos, son elegidos por sufragio
universal. �La masoner�a es una secta? La masoner�a
no busca la sumisi�n de sus miembros a ning�n Gur� o
l�der, sino que prepara para cada uno de sus miembros
un camino personalizado hacia la maestr�a de s� mismo.
�La masoner�a es una sociedad secreta? Somos una sociedad
discreta. Las persecuciones sufridas obligan a conservar
esta tradici�n. En cuanto a instituci�n, me pregunto:
�una sociedad secreta figura en la gu�a telef�nica,
publica comunicados, organiza conferencias p�blicas,
concede reportajes?
Para
nosotros los masones, la noci�n de "Ser Supremo" no
representa al Dios de una religi�n en particular, ni
al Dios resultante de la suma de diferentes religiones,
o un compuesto de interpretaciones de diferentes religiones
particulares, ni tampoco presentamos a un Dios que sirva
de sustituto de una religi�n. Nosotros tenemos una idea
concreta: NO HAY INCOMPATIBILIDAD ALGUNA ENTRE SER MASON
Y PROFESAR UNA FE RELIGIOSA MONOTE�STA. "La Masoner�a
est� abierta a los hombres de cualquier f� religiosa
monote�sta." "El Dios mas�n es el mismo Dios de la religi�n
que el mas�n personalmente profesa". La masoner�a "espera
que sus adeptos sigan la propia fe y que pongan sus
propios deberes hacia Dios por encima de todos los dem�s".
Para aceptar a un "Ser Supremo" no debemos, dentro de
la masoner�a como tal, admitir un punto sobre el cual
ponernos de acuerdo, a partir de una discusi�n sobre
religi�n, no podemos desenvolvernos a partir de una
teolog�a particular o un dogma espec�fico. Un ejemplo
pr�ctico lo tenemos en el uso del Libro de la Ley Sagrada
"La Biblia", �ste nos indica la estrecha conexi�n existente
entre masoner�a y religi�n, no en el sentido de una
servidumbre de los masones a la religi�n, sino m�s bien,
como un acto de respeto de los masones hacia la religi�n.
Es
err�neo tratar de encontrar compromisos de �ndole mas�nico
a partir de los compromisos de fe para las religiones
que practican su fe a la luz de la Biblia; en efecto,
el libro de los trabajos siempre esta abierto y no es
para analizar su interior mediante la lectura de un
pasaje b�blico. Habiendo hecho una somera exposici�n
de principios filos�ficos relativos a la masoner�a y
religi�n, retomaremos el caso de la masoner�a y la Iglesia
Cat�lica con su excomuni�n.
Si
los que atacan y condenan a la masoner�a analizaran
los principios filos�ficos relativos al "Ser Supremo"
y el desenvolvimiento org�nico de la instituci�n mas�nica,
llegar�an a la conclusi�n de que la fraternidad mas�nica
tiene caracter�sticas propias que la constituyen como
una organizaci�n a la que hay que reconocer su independencia,
autonom�a y libertad para expresarse, organizarse y
difundirse.
Diremos que la Iglesia Cat�lica tiene una constituci�n
jer�rquica y en ella el Papa posee plena y suprema potestad
de juridicci�n sobre toda la Iglesia, no solamente sobre
las cosas de fe y costumbres, sino tambi�n en la disciplina
y gobierno de la Iglesia. �Qu� fe y que costumbres hemos
atacado?, o �cu�ndo hemos maquinado contra ella? y en
cuesti�n de disciplina y gobierno de la Iglesia, �en
qu� hemos fallado? En la constituci�n de Iglesia "Lumen
Gentium", ya no se hace menci�n alguna a la masoner�a.
Hay que tener en cuenta que la "Lumen Gentium" refleja
la doctrina eclesiol�gica del Concilio Vaticano II.
Igualmente, del Derecho Can�nico vigente, cuya fuente
primera es la Teolog�a y la Teolog�a Conciliar precisamente,
en ninguno de sus libros, cap�tulos o numerales, se
toca tema alguno referente a la existencia de la masoner�a
(recordemos que los c�nones 2335 y 2336 del derogado
derecho can�nico sancionaban expresamente a la masoner�a
como asociaci�n perseguida por la Iglesia). Hoy por
hoy, la legislaci�n de la Iglesia ignora en sus �ltimos
documentos a la masoner�a y creemos que es lo m�s saludable,
porque nosotros no somos una religi�n ni tampoco estamos
bajo la juridicci�n oficial de la Iglesia Cat�lica,
ya que somos una organizaci�n aut�noma. Cabe se�alar
que el derecho can�nico vigente est� en vigor para la
Iglesia Cat�lica desde el 27 de noviembre de 1983.
Diremos
tambi�n que en nuestros antiguos linderos nunca nos
hemos propuesto ser un gobierno civil o ser una religi�n.
La instituci�n mas�nica como tal, est� exenta de juridicci�n
de cualquier partido pol�tico o religi�n, sean estos
cuales fueren. Nosotros somos respetuosos de sus existencias
y solo reafirmamos nuestra creencia en un "Ser Supremo".
Los que pertenecemos a la Iglesia Cat�lica somos concientes
de nuestra fe y reconocemos la juridicci�n de la Iglesia
Cat�lica, vivimos nuestra uni�n y comuni�n con la iglesia
explicitada en el s�mbolo o credo. Propiciamos una �tica
moral testimoniada en las buenas costumbres que surgen
imperativamente del mandato: "AMENSE LOS UNOS A LOS
OTROS COMO YO OS HE AMADO". La disciplina y gobierno
de la Iglesia se da: Al interior de la propia iglesia
en la fe, la esperanza y en el amor; y al exterior,
en la organizaci�n de su propia jerarqu�a. La masoner�a
como instituci�n tiene su propia disciplina y gobierno,
y como organizaci�n su propia jerarqu�a org�nica.
Por
�ltimo, humildemente decimos que la masoner�a tiene
sus ra�ces morales en la orientaci�n que le han dado
muchos hombres a trav�s de los siglos y en �stas ense�anzas
nosotros no buscamos condenar, rechazar o anatemizar,
por ideas o pr�cticas pol�ticas o religiosas. Nosotros
los masones, no nos sentimos condenados, rechazados
o anatemizados, porque durante siglos la b�squeda de
la verdad nos ha hecho libres. Diremos como corolario
que en la problem�tica de masoner�a y religi�n no debemos
aceptar nunca manipulaciones de falsos protagonismos
o est�riles pol�micas, donde muchas veces lo prioritario
surge a partir de actitudes ajenas a lo hist�rico y
acad�mico. El tema de las relaciones entre la masoner�a
y los cat�licos, desde siglos anteriores, no est� cerrado,
pero debemos aportar m�s luz. En �sta b�squeda encontraremos
nuevas informaciones, nuevas confrontaciones, encontraremos
tambi�n a algunos inquisidores y algunas condenas de
eclesi�sticos o seglares, y sobre todo, en t�rminos
generales, con gente que no sabe, nada o casi nada de
masoner�a y algunos cristianos que muy poco saben de
la vivencia de su fe y de las nuevas aperturas que nos
brinda en sus conclusiones el Concilio Vaticano II.
El tema que nos ha ocupado sigue abierto como la historia
misma, el camino por recorrer es muy largo y no siempre
f�cil, porque la historia de la masoner�a la escribimos
nosotros los masones.

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