Opúsculo de un nosferatu a punto de un amanecer
Introducción
Hay un infierno interior revestido de imágenes
Diáfanas que rodean a los melancólicos vampiros
Ninfas que despliegan universos de hermosa oscuridad
Unicornios incólumes tras los cuales se esconden oscuros
Y retorcidos dragones
Este es la historia de amor entre una ninfa y un vampiro,
-Curioso lector-Este es el juego de los espejos y de la muerte.
I
Desde la cúpula de la catedral antigua. El nosferatu contempla
neutro
el frenesí de la urbe.
Alumbrada por irreales luces como inefables colmenas de neón,
espera
lacónico a su próxima victima.
Él es lo epicúreo puro en aquel instante, la poesía
oscura, el verbo
profano. El ángel negro que perforara sensualmente los cuellos
vírgenes de las doncellas.
La poesía en sí eres nosferatu y la metáfora
primera.
III
Miras la noche, bebes la copa de vino y extendiendo
nosferatu tus
brazos desesperados hacia el lóbrego cielo "te
amo-exclamas-te amo
Hacia la diáfana luna".
La melodía de Schombert logra al fin
doblegarte e
ingresa en ti como una ola gigantesca, colosal, épica en
tú cáustico
ser.
La mano del escritor deja la pluma, bota el cigarrillo
de los labios,
saca las manos del ordenador y se rompe exacta la
creación; una
lagrima negra se desliza por tu cadavérico y pálido
rostro,
pesado como él ultimo tramo de la noche, estéril como
el inicio
prístino del amanecer.
Y la roja araña maligna entonces te grita ahora con voz
aguda
desde el techo:
"Estás muerto nosferatu, estás muerto, no te
engañes más, que
nunca volverás a
amar "
y
el nosferatu lúcido, con cierta amargura sabia replegada
en su antigua humanidad responde:
"En los cuerpos inertes arácnida, existe el mayor
movimiento".
IV
Hoy la has visto sola en un bar, con la profundidad de sus cabellos
castaños cayendo sobre su delicado y pálido cuello.
La ves, y la
inmensidad de sus resplandecientes ojos cafes hacen retroceder la
perversa intención de tus afilados dientes.
Con un gabán negro y el rostro calmo, te has colocado al
otro extremo
de la barra. La observas, la contemplas como jaguar en celo al
acecho. Ella hace un ademán conocido de Coger un cigarrillo
y tú como
predador experto en estas lides de la seducción ,aprietas
el
encendedor raudo en sus carnosos labios.
Ella sonríe irónicamente y tú piensas que
en mil años de vida por los
reinos de las tinieblas
no has visto algo tan espléndido y maravilloso como el florecimiento
de aquella bella
Sonrisa extendida como flor de loto en sus rojos labios. Aquella
sonrisa que te ilumina en
Tus largas noches solitarias como un concierto de estrellas en
la
noche por estas calles frías de neón.
La acompañas a los bosques."La amistad es una trampa".
La literatura escandinava, la música gótica, Baudelaire,
el culto sin
reservas al crepúsculo son los inclaudicables pactos que
los unen y
sus interminables pláticas en la inmensidad de la noche,
alrededor
de una entrañable taza de café, sus tardes recorriendo
los nenúfares
y las fuentes protegidos por la espesura de los bosques inmortales,
allí donde no ingresa jamás la luz abrasadora del
diáfano sol.
Hoy a los pies de los rayos de la luna nosferatu te has atrevido
a
tocar el cielo y la has besado.

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