Oh! Madre Tierra!
Madre te llama con dulzura, el niño bueno que en su hermosura, vuelca hacia ti el amor universal.
Madre! te digo con el coraz6n latiendo, oh! madre tierra, que en el seno encierras tanta bondad divina, da a tus hijos en todo tu esplendor, las fúlgidas caricias de un nuevo sol.
Mece en tu regazo amplio la suave angustia del nacer, mece en tu regazo amante, el dulce halito del morir; y en suave congoja oh! madre besa con el suspiro de la aurora, la faz del hijo que te añora.
Así en éxtasis espiritual, embellecido por ese amor eterno, miro los verdes valles que otrora me dieron la esperanza y un porvenir.
Me dude Oh madre! estar lejos, mas como todo viaje llega al fin, a la meta soñada y deseada, te digo aún con sumo amor, que he de volver un día junto a ti. Recorreré los valles que otrora fueron ml cuna, y ml ser al retornar a ti será una nueva flor que brillara en tu seno y ml perfume embriagará de amor a todo caminante que por la tierra va hacia el progreso y la redenci6n. Gracias madre, por tu amor sin fin.!.