SOFTWARE LIBRE ¿UNA ALTERNATIVA?

Con el boom de Internet se produjo también un cierto auge del denominado software libre, definido como aquél que puede ser libremente distribuido y modificado. Muchos vieron en él el competidor más duro al creciente monopolio de Microsoft. No obstante, varios años después, la realidad parece confirmar que Microsoft no tiene competidores, ¿o sí?

En el ámbito del usuario doméstico el dominio de Microsoft (o sea de su sistema operativo Windows) es prácticamente total. Este dato lo podemos corroborar no sólo mediante un muestreo informal (qué sistema operativo utilizan nuestro entorno más inmediato) sino también por los innumerables ficheros de estadísticas que generan las principales páginas de Internet. Los sistemas Windows cuentan con un seguimiento superior al 95%.

No obstante a nivel de servidores la cosa ya varía. Allí Microsoft debe hacer frente a unos cuantos competidores, el más difícil de los cuales es el software libre, representado por los sistemas GNU/Linux. Prueba de ello son los "Halloween Documents", un informe sobre las potencialidades y puntos débiles de Linux, y el hecho que Microsoft incluyera como parte de su defensa en el juicio antimonopolio la amenaza que le supone el software libre.

Esta competencia dura en el mercado de servidores indujo a pensar en algunos que en el momento en que hubiera software libre para usuarios podría existir competencia en dicho segmento. No obstante no calibraron un hecho: cuando analizamos software no sólo tenemos que analizar variables como el precio o la calidad del producto sino también su facilidad de uso. Por más económico y robusto que sea un programa informático, si éste sólo puede utilizarse correctamente tras un largo aprendizake, nunca podrá ser un programa para la mayoría de usuarios.

Uno de las razones por las que Microsoft se ha convertido en la principal empresa de software fue que supo valorar que a los usuarios domésticos les interesaba más la facilidad de uso y el precio y en mucha menor medida su robustez o eficiencia. Microsoft vendió programas fáciles de usar y a unos precios mucho menores de los que los vendían programas de la competencia (pensemos en WordPerfect, Lotus 123 o dBase, programas que eran superiores que los homónimos de Microsoft). No pasó mucho tiempo hasta que los consumidores se volcaron en Microsoft reduciendo a los hasta entonces programas estrella a la marginalidad.

En los últimos cuatro años el movimiento del software libre se ha percatado que si quiere acceder al gran público deberá ofrecer un producto tan accesible como el que ofrece Microsoft. ¿Es factible? Sí y no. La propia naturaleza del movimiento del software libre, la antítesis de una organización jerárquica, puede generar que haya aplicaciones que se realicen por duplicado y, en cambio, haya otras que nadie las cubra. No obstante, los propios desarrolladores se han dado cuenta de este potencial "enemigo" y han intentado establecer sistemas de coordinación que permitan aunar la flexibilidad de una organización no jerárquica y al mismo tiempo ofrecer un producto de alta calidad. La experiencia de GNOME (un "Windows" de software libre con algunas cosillas más) es alentadora.

Otra de las batallas a ganar por el software libre es obtener una masa crítica de usuarios. El software es un caso de libro de lo que los economistas denominan "economías de red": productos cuya aceptación crece y crece a medida que un mayor porcentaje de consumidores lo utilizan. Mucha gente (incluidos algunos de los más acérrimos detractores de todo lo que huela a Microsoft) utilizan los productos de Microsoft porque saben que prácticamente todo el mundo los utiliza y, en cambio, muy poca gente utiliza productos como Emacs o vi (dos programas de software libre).

¿Merece la pena el software libre? Ello es algo que yo no puedo juzgar, sino que son los consumidores en su conjunto quienes deben decidirlo. Será una decisión en la que intervendrán variables como el precio a pagar, las características de los productos, su facilidad de uso o cuanta gente lo emplea. De momento, notamos algo positivo: Microsoft siente que existe una competencia real y ello le fuerza a mejorar sus productos y a ofrecerlos a mejores precios.

Datum. Barcelona.

5 Enero 2001

P.D: Este documento ha sido creado con Abiword, un programa de software libre

 

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