| Feliz
falsedad
Elemento clave de las navidades es el anuncio publicitario. No en vano, se hacen múltiples apuestas familiares por adivinar, como en los concursos de la tele, cual será el primer anuncio del año. Es un anuncio muy cotizado. Además de cotizados los hay tradicionales. Tradicional es la pregunta ¿Quién saldrá anunciando Freixenet? ¿Volverá a casa por navidad el chaval aquel de la gélida estación? ¿Y el lobo, pico, y el olvidado "turrón más caro del mundo? Yo quisiera hablar de lo nuevo, del año nuevo y de las uvas, porque este año hay un nuevo anuncio, que nos da la buena nueva. Tan antiguo como las uvas y tan antiguo como las horteradas. Este año no nos atragantaremos, porque una marca comercial nos vende una latita con doce uvas peladas y sin pepitas. Y es que somos como niños, como niñatos antojadizos, delicados, mijitas, quisquillosos... Pues bien, esta tarde me dice una amiga por Messenger que las uvas de lata se han agotado, que por más que buscan no las encuentran en ningún sitio. Que país. En el mercado se pudrirán las mejores uvas, porque unos consumidores niñatos las prefieren peladas y sin pepitas. Eso sí, a estos mismos que les da vértigo tragarse una uva entera, devoran langostinos sin pesarles lo engorroso de las cáscaras ni el olor que se queda en los dedos. Seguro que son los mismos que comen basura en McBuerguer y beben gazpacho prefabricado. El año que viene, con un buen marketing, me forro a vender gambas peladas!. Que horror. Kilobites. Malaga. 28 Diciembre 2001 |
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El
Inconformista Digital
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