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Burocracias bancarias matutinas buscadas con por uno mismo Esta mañana he ido a una oficina bancaria, para arreglar unos asuntos, unos asuntos en los que no habia dinero de por medio. Hay gente que va por obligación y yo parece que vaya por diversión. Pero no, fui por arreglar unos asuntos. El primero era darme de alta del servicio on line gratuito de un banco que comercia conmigo. Hace ya semanas me di de alta del servicio por internet, y días después me enviaron por correo postal unos contratos para que los firmara y los remitiera por correo o por oficina bancaria. Como el servicio es gratuito y hasta de cierta utilidad, me he dispuesto a contratarlo, y como he querido ser un personaje social y no un anodino usuario de internet, en lugar de remitirlo por correo postal me he presentado en la oficina bancaria. Al llegar a la oficina, y después de dirigirme a un cajero y comentarle la jugada, los dos nos hemos visto implicados en un tramite burocrático con forma de circulo vicioso. El cajero no podía formalizar el contrato, aunque en teoría debería de haber podido formalizado, dado de alta y puesto a funcionar. Llamo por teléfono a la central y me da que no sabían bien bien como proceder, el caso es que lo tendrán que enviar por correo postal ellos desde la oficina, y dentro de unos días me llegara a mi todo el papeleo conforme estoy dado de alta en el servicio on line. Mi segundo tramite, mientras iba creciendo la cola de gente que esperaba detrás de mi, era la anulación de una tarjeta de crédito que disponia con la entidad. Desde hace tiempo dispongo de otra, y no es plan tener dos y pagar comisión por algo que no se usa, así que he decidido quitármela de encima. Para sorpresa mía y del cajero, la tarjeta en cuestión estaba inutilizada, le ha pegado un tijerazo y hemos zanjado el tema. Ignoro porque estaba la tarjeta inutilizada, y también ignoro como el banco lo sabia y yo lo desconocía, con esa tarjeta viaje por Europa hace años y me funciono de maravilla. Los recuerdos cortados por una tijera, era solo una tarjeta inservible de la que pagaba comisión. Una tarjeta es una tarjeta es para usarla, nada mas. A veces el ser social aunque sea para ir al banco le quita a uno las ganas de serlo y le pone de ser un poco mas antisocial. El cajero no tiene culpa de nada, son solo burocracias del sistema. Marlowe. Barcelona. 5 febrero 2002. |
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El
Inconformista Digital
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