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pive, se les empobreció el país
Siempre me pareció algo sano el que ciudadanos de a pie, y no militares armados hasta los dientes, tomen el parlamento que, se supone, les representa. Esto en los últimos tiempos se ha producido por partida doble, primero en Serbia y ahora en Argentina. Pero hay una cosa en el caso Argentino que me produce verdadero pavor, y es que un país rico en recursos, que sigue las recetas del Fondo Monetario Mundial y del Banco Mundial, y que era considerado como un ejemplo a seguir para el desarrollo económico de otros países, se volvió pobre. Y me asusta el tema por que soy consciente de que el país en el que vivimos es un "nuevo rico", de esos que de rico tienen poco, pero que se lo creen. Pero aguantemos la atención al otro lado del charco. Hace unos días, y después de que cayeran tres gobiernos, a fuerza de cacerolazos, el Congreso argentino aceptó el nombramiento de Eduardo Duhalde, peronista y exgobernador de la provincia de Buenos Aires, como nuevo Presidente de la república. La incertidumbre política planea sobre Argentina. El desempleo es inmenso y la ciudadanía ya no confía en los políticos que les representan. Las estrictas estrategias económicas adoptadas por el país, siguiendo las recetas del FMI y otras instituciones internacionales, han motivado que los argentinos piensen que sus políticos no son capaces de ejercer ningún control sobre los fundamentos económicos básicos de los que depende la supervivencia de su economía. Hoy día, la división más importante que existe no es la habitual entre radicales y peronistas, sino la que se está dando entre la clase política y una ciudadanía que a dejado de creer en ella. Síntoma de ello es que en las últimas elecciones celebradas en el país, el 40% de la gente que acudió a votar lo hizo en blanco o con voto nulo. Pero, afortunadamente, la opción de un golpe militar está descartada, ya que la Fuerzas Armadas no se encuentran en buena disposición para intentar hacerse con el poder, debido al descrédito que les supuso el desastre de las Islas Malvinas de 1982. El nuevo presidente ha tomado una serie de medidas que tratan de ser un soplo de aire fresco para la opinión pública. Ha propuesto una rebaja en los salarios de los políticos y una serie de medidas en el plano económico (plan de emergencia económica). De entre estas medidas destacan dos iniciativas: Eliminación de la paridad peso-dólar, y el fijar un tope para el precio de los carburantes. Ambas medidas significan un recorte en los beneficios previstos para las macro empresas españolas asentadas en Argentina, pero éstas prefieren mantenerse e incluso inyectar capitales en el país, para no perder la inversión previa. Para mi lo más importante es, como señalé al principio, que los sacrosantos mandamientos de la economía de mercado capitalista, no garantizan la seguridad y el bienestar de la población. Y por otro lado, me duele, que los gobiernos llenen sus bocas con la palabra "globalización" y que ahora, un pueblo hermano como lo es el argentino, sienta como las zarpas del hambre desgarran su estomago, y aquí, los nuevos ricos, miremos para otra parte. Kilobites. Malaga. 10 Enero 2002 |
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El
Inconformista Digital
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