EXPLICACIONES SOBRE LA CAIDA DE LOS INCAS

   
   
 

José Luis Haro Andía

       

1. ORGANIZACIÓN POLÍTICA Y SOCIAL DE LOS INCAS.El sistema político vigente en la España del siglo XVI era la monarquía. Es decir, el gobierno de un rey que estaba legítimamente casado con una reina (monogamia) con quien tenía hijos, pero de los cuales sólo el primogénito tenía derecho a la corona a la muerte de su padre (príncipe heredero). Si el rey tenía hijos  fuera del matrimonio, éstos eran considerados bastardos e ilegítimos.  Además la monarquía era dinástica, es decir, una sola familia aportaba los reyes.

            Alrededor de la familia real giraba la nobleza compuesta de duques, marqueses, condes, etc.  y al fondo de la escala social se hallaba el pueblo.

            Los españoles creían que este sistema monárquico era universal. Estaban convencidos de que al lugar que fueran por más alejado e ignoto que sea, debía existir allí como forma de gobierno la monarquía. En otras palabras, fueron incapaces de entender y aceptar otras formas de organización política y social. Por eso cuando llegaron a los andes no pudieron comprender la compleja realidad andina, que nada tenía que ver con los valores y formas de gobierno occidentales.

            Así, los conquistadores al llegar a estas tierras recrearon el sistema político español pero sólo con nombres "andinos".  De tal suerte que al Inca le buscaron una esposa legítima, la Coya. Y un príncipe heredero, el auqui (el primogénito). También crearon una nobleza de sangre (parientes directos del Inca) y una de privilegio (advenedizos y de recompensa). Además se encargaron de confeccionar listas dinásticas de Incas como si cada uno fuera heredero del anterior. La más conocida y difundida es la lista de 14 Incas de Garcilaso. Pero definitivamente no es la única, pues prácticamente cada cronista tiene una lista diferente, por  ejemplo Bernabé Cobo  tiene una lista de aproximadamente 80 Incas.

 

MONARQUÍA ESPAÑOLA       MONARQUÍA INCA

  Rey                  Reina                      Inca                Coya

   Príncipe  heredero                                Auqui

 Nobleza (títulos nobiliarios       Nobleza de  sangre

                                                          y  de  privilegio

            Pueblo                                           Pueblo

 

Que los cronistas hayan recreado su sistema político es comprensible, pues no estaban capacitados  para comprender el mundo nuevo que habían conquistado, pero lo que llama la atención es que durante siglos se haya mantenido este esquema tradicional sin mayores cuestionamientos.

En la última década un sector de historiadores influidos por los avances de la antropología ha cuestionado este esquema y se ha lanzado a la búsqueda del genuino sistema político que debió existir en el Tahuantinsuyo. Los resultados de estos trabajos ya están, felizmente, empezando a circular.

Para empezar tenemos la certeza de que  al menos  existían  dos incas en el poder . Uno encargado de la parte militar y otro de la parte religiosa . Ambas figuras eran para el pueblo en general dioses vivientes. Junto a ellos la élite del Cusco estaba compuesta de varias Panacas. Una panaca era un grupo de parentesco que compartía tierras y descendían de un antepasado común; eran parte de los grupos primigenios  que llegaron a la zona del Cusco. Los miembros de las panacas eran conocidos como los "orejones", deformación practicada sólo por ellos para demostrar y evidenciar su status especial.

En el Cusco se encontraban también grupos privilegiados. Eran élites provinciales que por motivos políticos, religiosos o de parentesco se encontraban residiendo en la ciudad.

El pueblo estaba compuesto básicamente de tres sectores:

1.       Hatun Runa:        Hombre común.   Contribuía con el tributo, cumplía con la mita, trabajaba en sus tierras e integraba el ejército.

2.      Mitimaes:             Ayllus colonizadores. Grupos enviados a zonas recién conquistadas para que mediante el ejemplo difundan la cultura quechua: idioma, costumbres, religión, etc.

3.      Yanas:                  Eran una suerte de   siervos del tahuantinsuyo de carácter perpetuo.

La sociedad andina estaba compuesta de grupos llamados ayllus. Cada ayllu estaba integrado por un número determinado de personas que compartían lazos de parentesco reales o rituales. Además tenían tierras en común y se consideraban descendientes de un antepasado común: el Mallqui. El Ayllu tenía dos jefes: el Curaca de Hanan y el Curaca de Urin.

En esta sociedad necesariamente para poder sobrevivir se debía pertenecer a un ayllu. Era prácticamente imposible  vivir aislado y solo.

 ESQUEMA POLITICO INCA

Elite:               Inca (militar)    Inca (religioso)

                        Panacas

                        Grupos privilegiados

Pueblo:           Hatun Runas, Mitimaes, Yanas

2. LOS ULTIMOS INCAS DEL CUSCO.- Para los conquistadores, la última etapa de la historia incaica fue una pugna entre el bastardo Atahualpa y el legítimo heredero a la corona Huascar. Pugna que se llevó a cabo a consecuencia de que Huayna Capac había muerto sin dejar en claro quien debía sucederle en el poder. Con este razonamiento resultaba claro que Atahualpa era un usurpador del trono y por lo tanto era legal la conquista en la medida que el soberano no era  legítimo. Así los conquistadores  mostraban al resto del mundo las razones inapelables de la validez de su conquista.

Entonces, como fue realmente la última etapa de esta historia si la versión que manejamos está distorsionada por la visión de los españoles. Para empezar tenemos que despojarnos de los valores válidos para elegir a un rey europeo. Es decir, nociones como legítimo, bastardo, príncipe heredero, dinastía, etc. No son aplicables a esta realidad.

Al morir uno de los dos incas el Tahuantinsuyo entraba a una fase temporal de Caos. Etapa en la que se reunían las viejas panacas del Cusco para elegir entre ellas a los nuevos dioses vivientes. El proceso por el cual se elegía a los gobernantes es todavía desconocido. Probablemente las panacas luchaban política y ritualmente entre ellas para definir a los sucesores. Como en toda sociedad preindustrial la elección de los jefes es un acto ritual donde generalmente los más aptos física y religiosamente son aprobados. Esto no significa que entre las panacas no se compartía el poder político. Seguramente no eran extrañas las alianzas entre ellas para consolidar al nuevo gobernante. Una vez solucionado el enigma se entraba nuevamente a una fase temporal de Cosmos en donde los dioses vivientes eran los ordenadores del Tahuantinsuyo.

Huayna Capac fue un conquistador, pues extendió el Tahuantinsuyo hasta la región del Pasto al sur de Colombia. Pero el período de su presencia no se limitó a las acciones militares sino que prosiguió por una larga etapa. En la que llegó inclusive a construir una ciudad semejante a la del Cusco: Tumibamba (al norte del actual Quito). Estas acciones eran preocupantes para las viejas panacas del Cusco quienes veían peligrar el ordenamiento espacial el mundo andino. Hay que recordar que Huayna Capac era considerado por la gente común como un dios viviente  y que su sola presencia otorgaba prestigio al lugar donde se hallaba.

Presionado por las panacas del Cusco Huayna Capac decide regresar al centro del mundo. Pero muere en el trayecto  de una enfermedad desconocida hasta ese entonces: la viruela. En ese momento ya estaban los conquistadores españoles en Centroamérica y con ellos las pestes europeas que avanzaron más rápido que los caballos de los conquistadores.

Como era tradicional las panacas se reunieron  para elegir a los nuevos gobernantes. Pero por primera vez en la historia del Tahuantinsuyo este acontecimiento fue definitivamente diferente. El norte se había consolidado y pretendía también participar del poder. De tal suerte que se produjo una guerra  regional entre el norte y el sur cuyos respectivos jefes militares fueron Atahualpa y Huascar. La guerra fue ganada por el norte.

Por primera vez los orejones del Cusco conocían la derrota y se iniciaba el auge y predominio de Tumibamba. Y cuando el nuevo dios Atahualpa (desconocemos el nombre del otro inca) se encontraba en Cajamarca rumbo al Cusco para consolidar su reciente victoria, arribó al Tahuantinsuyo  Francisco Pizarro, quien no pudo llegar en mejor momento.

3. LA CAÍDA DEL IMPERIO.-Toda persona con cierta sensibilidad o formación se ha preguntado alguna vez:

 ¿Cómo fue posible que un grupo tan reducido de europeos conquistaran con tanta rapidez y relativa facilidad un imperio tan poderoso y conquistador con varios millones de habitantes?

El historiador William Prescott en el siglo XIX presentaba esta conquista con cierto sesgo epopéyico y Garcilazo muestra a esos casi 170 castellanos como dioses cabalgando ante la impavidez de los vencidos.

Desde el siglo XVI, una serie de explicaciones han pretendido desentrañar esta compleja situación. En 1553, el cronista Pedro Cieza de León encontraba una gran diferencia entre en proceso de conquista del Perú y de otros grupos de desarrollo cultural inferior  "…sin reyes ni emperadores". Según Cieza, estos últimos "…adoran la libertad y la defienden hasta morir". El mismo Cieza advierte que hubo descontento de algunas etnias sometidas por los incas.

Estas etnias disconformes (huancas, cañaris, chachapoyas) habrían prestado ayuda a los conquistadores en su lucha contra los incas: hombres de combate, traductores, guías, alimentos, cargadores, etc.  Al respecto es muy importante el trabajo de Waldemar  Espinoza (1976) "La destrucción del Imperio de los Incas", en el que realiza un importante análisis sobre la etnia Huanca, una de las principales etnias colaboracionistas.

Volviendo a Cieza, también afirma que la guerra entre Huascar y Atahualpa, así como la creencia huascarista del origen divino de los españoles, coadyuvaron a la consolidación de la conquista.

Otros cronistas como Sarmiento de Gamboa (1572), Garcilazo de la Vega (1609) o Santa Cruz Pachacuti  (1613) ven como causa primaria del proceso de conquista la docilidad presentada por los indígenas a los conquistadores. Esta, producto de la creencia indígena del retorno de los Viracochas.

Sin embargo,  Garcilazo agrega que esta actitud se presentó sólo al principio, pues al percatarse luego los indígenas de la codicia infatigable de los españoles, comprendieron que los invasores no eran dioses  sino hombres y más aún, la encarnación del  Zupay, es decir, del diablo mismo.

La rapidez apabullante de la conquista del Tahuantinsuyo, llevó a algunos a afirmar que esta fue posible gracias a la superioridad racial de los españoles. Por ejemplo, Morton (1829) sostenía que los cráneos de los indígenas denunciaban una marcada estupidez, a excepción de los que pertenecían a los incas. Poco después las infelices investigaciones del norteamericano Lummis, sostenían que "…la población andina fue de las más inferiores y embrutecidas del mundo".

Hacia 1928, el francés Baudin  ("El Imperio Socialista de los Incas") afirmaba que en Tahuantinsuyo hubo carencia de originalidad, iniciativa e invenciones. Para Baudin "En América no se obtuvo una supuesta felicidad más que a costa del aniquilamiento de la personalidad humana". Una sociedad colectivizada a tal grado se vería imposibilitada de reaccionar individualmente frente a un grupo de invasores, dentro del que, entre sus principales características se encontraba la mentalidad individualista europea propia del siglo XVI que le permitía actuar de manera rápida y creativa ante lo imprevisto de algunas situaciones.

En 1933, el maestro Raúl Porras Barrenechea realizó el primer análisis global y sereno sobre el tema.

Para Porras, la caída del imperio incaico no se explica únicamente por el "arrojo" de los españoles  y el "miedo" de los indígenas.

Además descarta todo tipo de providencialismo (ayuda prestada a los españoles por el apóstol Santiago o la profecía de tiempos de Huayna Capac  que hablaba del retorno de los viracochas).

Tampoco el factor armas fue determinante (caballos, pólvora, hierro) pues su efecto -más psicológico que militar- desapareció poco tiempo después. Es más, los elementos mencionados serían posteriormente utilizados por los indígenas en el período de la resistencia armada (1536 - 1572). Para él la razón primaria era otra: "…el Imperio Incaico empezaba a derrumbarse sólo. Era un organismo caduco y viciado, que tenía en su enormidad territorial el más activo germen de disolución".

Otros factores podrían tomarse en cuenta: el enfrentamiento de dos mentalidades absolutamente distintas; la diferencia estratégica en el combate (agravándose en el caso indígena el hecho de haber perdido en la guerra interna Cusco-Quito a sus mejores estrategas y combatientes); el descontento generalizado de la masa productiva ante el comportamiento ligero y decadente de la élite sobre todo a partir de Huayna Capac; la debilidad de un Estado multinacional de tipo imperial muy joven: desde el inicio de la expansión tahuantinsuyana hasta la conquista se cree no pasó más de un siglo, lapso muy breve para lograr el concepto de unidad, existía si la unidad política y la unidad económica pero no la unidad nacional.

 

     

Toda persona con cierta sensibilidad se ha preguntado alguna vez como fue posible que un imperio tan poderoso y con varios millones de habitantes, haya sido conquistado tan fácilmente por un reducido grupo de aventureros españoles.

 
   

     

Los españoles fueron incapaces de entender y aceptar otras formas de organización política y social. Por eso cuando llegaron a los andes no pudieron comprender la compleja realidad andina, que nada tenía que ver con los valores y formas de gobierno occidentales.

 
   

     

Que los cronistas hayan recreado su sistema político es comprensible, pues no estaban capacitados  para comprender el mundo nuevo que habían conquistado, pero lo que llama la atención es que durante siglos se haya mantenido este esquema tradicional sin mayores cuestionamientos.

 
   

     

Huayna Capac fue un conquistador, pues extendió el Tahuantinsuyo hasta la región del Pasto al sur de Colombia. Pero el período de su presencia no se limitó a las acciones militares sino que prosiguió por una larga etapa. En la que llegó inclusive a construir una ciudad semejante a la del Cusco: Tumibamba

 
   

     

Presionado por las panacas del Cusco Huayna Capac decide regresar al centro del mundo. Pero muere en el trayecto  de una enfermedad desconocida hasta ese entonces: la viruela. En ese momento ya estaban los conquistadores españoles en Centroamérica y con ellos las pestes europeas que avanzaron más rápido que los caballos de los conquistadores.

 
   

     

Para los conquistadores, la última etapa de la historia incaica fue una pugna entre el bastardo Atahualpa y el legítimo heredero a la corona Huascar.  De tal suerte que se produjo una guerra  regional entre el norte y el sur cuyos respectivos jefes militares fueron Atahualpa y Huascar. La guerra fue ganada por el norte.

 
   

     

Cuando el nuevo dios Atahualpa (desconocemos el nombre del otro inca) se encontraba en Cajamarca rumbo al Cusco para consolidar su reciente victoria, arribó al Tahuantinsuyo  Francisco Pizarro, quien no pudo llegar en mejor momento.

 
   

     

El historiador William Prescott en el siglo XIX presentaba esta conquista con cierto sesgo epopéyico y Garcilazo muestra a esos casi 170 castellanos como dioses cabalgando ante la impavidez de los vencidos.

 
   

En 1933, el maestro Raúl Porras Barrenechea realizó el primer análisis global y sereno sobre el tema. Para él la razón primaria era otra: "…el Imperio Incaico empezaba a derrumbarse sólo. Era un organismo caduco y viciado, que tenía en su enormidad territorial el más activo germen de disolución".


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