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| . ap�kriphos por Ernesto Guillermo Abril |
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| BASICO.�ctico se inicia con un interrogatorio escrito sobre el tema del d�a. Hay que aprobarlo (NOTA) |
| BASICO.�ctico se inicia con un interrogatorio escrito sobre el tema del d�a. Hay que aprobarlo (NOTA) |
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| PAGINA DE ESTUDIO |
| Anotaciones al margen... |
| 75 85 64 98 45 82 63 54 61 53 58 73 52 85 73 100 94 61 |
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| GEOTECNIA I Trabajos Practicos |
| Universidad Nacional de C�rdoba - Facultad de Ciencias Exactas, F�sicas y Naturales Departamento Construcciones Civiles - Area Geotecnia - Laboratorio del Area Geotecnia CORDOBA - ( ARGENTINA ) |
| Carrera de Ingenier�a Civil Facultad de Ciencias Exactas, F�sicas y Naturales UNIVERSIDAD NACIONAL DE CORDOBA |
| GEOTECNIA I |
| LA MATERIA |
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| Contenidos especiales planteados por el docente |
| RECREO |
| AYUDA |
| Generalidades El desarrollo de la asignatura tiene motivaciones especiales para la inclusi�n de t�picos nuevos y algunas modificaciones dirigidas a resaltar la problem�tica ambiental local en relaci�n con las obras civiles. Tales modificaciones y agregados abarcan tambi�n el plano pr�ctico de la asignatura y no inciden en la secuencia ni en el calendario de actividades de la materia. La fundamentaci�n de lo anteriormente citado se expone brevemente a continuaci�n. Los fen�menos morfodin�micos y su importancia en la ingenier�a La din�mica energ�tica impulsada por el sol entrelaza de manera compleja en nuestro planeta una serie de fen�menos que se relacionan de manera particular seg�n el ambiente geogr�fico. El hombre, sus actividades y sus bienes se encuentran involucrados en los procesos din�micos as� desatados y muchas veces se halla comprometido de tal modo que est� condicionado o limitado por la oportunidad, magnitud y persistencia con que se expresa. De una manera particular le preocupa, y a veces con urgencia, conocer cu�les y c�mo son estos fen�menos a los que se ver� sujeto, ya que necesita desarrollar sus actividades en condiciones de seguridad suficientes para saber resguardados sus logros. Como realidad, el sitio de emplazamiento de las obras civiles, cualesquiera sean estas, no debe ser entonces considerado como un punto o a lo sumo espacio bidimensional y est�tico sino como una parte tridimensional y din�mica del todo. A esto le llamamos entorno. Con un poco de perspectiva, la sociedad a veces puede distinguir que tales o cuales fen�menos se han manifestado con m�s o menos intensidad o persistencia, o tal vez han estado ausentes en un determinado a�o o que se repitieron con magnitud anormal algunas veces en la historia reciente. Hay, efectivamente, ciclos no anuales a los que se ajustan en mayor o menor medida algunos fen�menos. Entre ellos se destacan algunos eventos clim�ticos de los cuales hay pruebas documentales en las cr�nicas hist�ricas. Siendo m�s abarcativos respecto al tiempo y efectuando an�lisis m�s profundos, pueden encontrarse en el paisaje y en los materiales superficiales y sub-superficiales evidencias que testimonian la ocurrencia de eventos destacados por alguna particularidad y cuya aparici�n responde a una serie de condiciones dadas principalmente por el clima. Respecto de estos episodios clim�ticos, que son propios de tiempos geol�gicos que podemos considerar "contempor�neos", debemos esperar que se repitan; son propios de nuestro tiempo, de un mega-condicionamiento geol�gico y ambiental. Esos fen�menos se encuentran comprendidos en una franja de tiempo reciente de la que se ocupa la Geolog�a del Cuaternario, una rengl�n de estudio que ha concentrado muchos adeptos, en particular a partir de las inquietudes ecol�gicas de los �ltimos decenios y de la teor�a del Cambio Global. Como sea, sobre el presente se sucede una serie de episodios de diferente tipo y caracter�sticas que pertenecen a fen�menos c�clicos en todas las escalas y es preciso dilucidar su pertenencia para poder deducir los comportamientos futuros del sistema. La proyecci�n temporal de cualquier intervenci�n antr�pica puntual, lineal o areal sobre el medio natural, exige la consideraci�n de aquellas situaciones que puedan poner en peligro su existencia. Seg�n las diferentes escalas geogr�ficas y temporales de los fen�menos ambientales, �stos pueden incidir directa o indirectamente, de alg�n modo, sobre la obra del hombre. De acuerdo a las caracter�sticas de los diferentes sistemas ambientales, se advertir�n diferentes grados de vulnerabilidad en relaci�n a cu�nto pueden resultar afectadas las actividades y los bienes del hombre. Las situaciones de riesgo ambiental son particularmente notorias porque se manifiestan de manera s�bita los intereses de la sociedad. Siendo que el hombre es el �nico miembro de la naturaleza cuya participaci�n en el sistema es potencialmente reprochable, es importante que su intervenci�n sobre el medio sea cuidadosamente planificada, de modo tal que sus creaciones subsistan y no generen distorsiones ambientales que incrementen la fragilidad o vulnerabilidad de su h�bitat y de sus cong�neres. El relieve, el suelo, el clima y la vegetaci�n son el resultado de una larga relaci�n mutua, de la maduraci�n conjunta de un grupo de variables protagonistas de la evoluci�n del paisaje que el ingeniero civil debe conocer ya que decidir�n una gran parte de sus la ubicaci�n, el dise�o y dem�s , futuro de su actividad. Los fen�menos morfodin�micos en C�rdoba La ciudad de C�rdoba, sede de nuestra Universidad se encuentra en una situaci�n privilegiada para la ense�anza de la Geolog�a. Ambientes monta�osos y de llanura, valles, planicies de altura y pedemontes, una variedad litol�gica y formacional interesantes y la existencia de mega-elementos estructurales hasta microsc�picos, fosilizados y activos (neotect�nica), con importantes cursos fluviales y una diversidad clim�tica tambi�n destacada, son parte de una diversidad interesante. Desde el punto de vista bioclim�tico la regi�n presenta dos sub - ambientes extremos que imprimen las caracter�sticas al paisaje y que se manifiestan en fen�menos naturales contundentes: una estepa h�meda al NE, hacia las regiones chaque�a y mesopot�mica y una estepa des�rtica, al SO, hacia la regi�n patag�nica, existiendo entre ambos una franja de condiciones intermedias, la estepa semi�rida. Condiciones variables de temperatura y humedad hacen que las fronteras entre tales sub-ambientes sean m�viles, desplaz�ndose hacia el NE o el SO seg�n los condicionantes clim�ticos mencionados. As�, y sumando la incidencia antr�pica, particularmente en lo que se refiere al tema h�drico (sistema hidrol�gico no t�pico), la Llanura Pampeana, �mbito compartido por nuestra provincia, es una unidad geo-ambiental caracterizada por presentar una notable vulnerabilidad y un estado latente de p�rdida del equilibrio natural. Los diferentes fen�menos se traducen en un deterioro reiterado de la infraestructura p�blica y de los bienes particulares, con la p�rdida constante de la producci�n y del suelo como recurso econ�mico. Estos inconvenientes, que asumen frecuentemente caracter�sticas de cat�strofe, se contin�an repitiendo y significando importantes erogaciones para la reconstrucci�n y reparaci�n de las obras civiles de infraestructura y en concepto de asistencia econ�mica extraordinaria o exenciones impositivas especiales por parte del Estado Provincial. Esta realidad conforma un panorama general que permite mostrar contundentemente la relaci�n entre la obra civil y el medio y facilitar la comprensi�n y el aprendizaje de la importancia que revisten las particularidades territoriales en la concepci�n, ejecuci�n y mantenimiento de las obras civiles. El alumno puede seguir f�cilmente (a trav�s de la cr�nica noticiosa local, inclusive) la incidencia de los factores morfodin�micos sobre las construcciones civiles y analizar los factores de subsistencia o deterioro de las mismas. Es tambi�n importante el hecho de advertirse claramente lo ef�mero de medidas de alt�simo costo y la desarticulaci�n y el destiempo entre estrategias que deber�an ser convergentes, destac�ndose a menudo una marcada desproporci�n en la relaci�n costo-beneficio de las obras realizadas. Enfrentar el problema exige el conocimiento acabado de las caracter�sticas geol�gico - ambientales del territorio, del uso del suelo, de la localizaci�n y extensi�n de los fen�menos naturales a los que resultan ligadas las situaciones de riesgo, de los niveles reales de estas y de la magnitud de los esfuerzos que se aplican para atenuarlos. El an�lisis din�mico total El manejo racional de la problem�tica territorial comienza por su conocimiento. Pero no el que se refiere a las partes o a los aspectos seg�n los cuales puede analizarse una regi�n, desde una �ptica est�tica, sino el que comprende la dilucidaci�n de su funcionamiento, de c�mo todas y cada una de esas partes o aspectos se relacionan din�micamente. Las m�s modernas t�cnicas de trabajo se basan en considerar a las regiones en su realidad global e integral din�mica, como un sistema. Se consideran as� �ntegramente el �mbito geogr�fico en que funcionan muchas variables que intervienen con diferente intensidad en una din�mica conjunta, donde es posible la identificaci�n y cuantificaci�n del grado de participaci�n de cada una, sus relaciones mutuas y la detecci�n de la conexi�n causa - efecto. La primera consecuencia de esta concepci�n es que los elementos participantes del sistema est�n relacionados, lo que significa que las partes dependen, en m�s o en menos, unas de otras, lo que se identifica con la realidad. Seg�n esto, es posible proyectar hacia el futuro probables respuestas del sistema ante determinados cambios en el comportamiento de algunas variables. La concepci�n de una obra de ingenier�a incluye conocer y mensurar distintos aspectos de una realidad ambiental para adoptar la soluci�n t�cnica adecuada. Esta posibilidad queda seriamente afectada al carecerse de la posibilidad de calcular los par�metros en que se traducen las variables que participan en cada situaci�n. Como puede advertirse, los factores que concurren a la agudizaci�n de la problem�tica de la red vial y de comunicaciones, por ejemplo, operan a nivel regional, son dif�ciles de detectar, relacionar y de circunscribir y mucho m�s de evaluar o mensurar. De ninguna manera puede decirse hoy que se dispone de argumentos suficientes ni tan s�lidos como para garantizar la aplicaci�n del gasto en direcciones seguras y acotar las inversiones en ese sentido seg�n t�rminos de racionalidad. El resultado final es que las soluciones que se adoptan para cada caso son de tipo puntual, corri�ndose el riesgo de no considerar la totalidad del �rea que comprende las causales del problema y de dejar de tomar en cuenta variables cr�ticas. Muy a menudo son entonces soluciones transitorias o parciales que no eliminan una cuota de riesgo que, si bien en muchos casos sigue siendo desconocido, en otros queda elocuentemente a la vista ante lo ef�mero de la subsistencia o funcionalidad de las nuevas obras. Es necesario pues poder visualizar y categorizar las variables operantes en cada sistema para as� poder elaborar las pautas conducentes a la generaci�n de criterios acerca de qu�, d�nde y como construir, orientando las pol�ticas respectivas de acuerdo a la realidad de cada regi�n. A este requerimiento no puede permanecer ajena la Ingenier�a Civil y mucho menos una disciplina integradora de lo antr�pico con lo natural como la Geotecnia. |