|
poema para formar un r�o
margaritocu�llar, m�xico
a Jotamario de Cali
con la saliva que gastaron mis enemigos
para injuriarme
constru� un r�o
en el que navego por las noches
con sus novias o sus hermanas.
Con las piedras que me lanzaron
constru� la casa
en la que vivo como un rey.
Si las pedradas siguen
har� un condominio, lo vender� y ser� rico
mientras ellos ejercen su derecho
a patalear de envidia.
Con las balas que me tiraron
constru� un �rbol de p�lvora:
al encenderlo se forma la v�a l�ctea.
Con las palabras que me arrojaron
escrib� varios libros.
Cuando se dieron cuenta
que en vez de enemigos
eran mis mejores publicistas
exigieron regal�as.
Agotado su almac�n
de palabras, balas, piedras
me declararon poeta nacional.
Yo sigo
escribiendo poemas en servilletas,
de chulo por la calles
de una ciudad que ni siquiera es la m�a.
Ahora que est�n muertos
siento que algo me falta. |
|
|
ac�chame en la esquina
kar�ng�mezartigas, chile
ac�chame en la esquina,
Agazapado como fiera entre los �rboles del parque. Huele mi estela de hembra
E inventa razones para profanar mi ropa.
Ponme contra el muro,
Que mi columna sienta el fr�o del ladrillo rugoso.
Aprisi�name con el peso de tu cuerpo.
Amedrent�ndome con tu cuchillo clavado en mi vientre.
Resp�rame cerca,
Que me traspase tu brutalidad de jaur�a hambrienta
. Aspira mi aliento temeroso,
Que tus manos ahoguen mis gritos.
Succiona mi lengua,
Obl�game a quedarme quieta
, Indaga entre mis pechos de espuma caliente.
Explora hasta donde llegan mis confines velados.
Desata tu ira, desgranada como trueno en el campo
. Exprime mis frutos y lame sus grietas c�lidas,
Restriega todo tu deseo en mis contornos
, Bebe cada gota de sangre que derramen mis labios.
Abusa de mi silencio, de mis ojos cerrados,
Dame un coro de jadeos que me hieran como flechas,
Abre cada puerta de mis entra�as
Rasgando las paredes que se nieguen a tu espada.
Afl�jame como a un nudo ciego
Y cuando explote toda tu urgencia
B�same en la boca
Y volvamos a casa. |
|