ESPIRITUALIDAD

 

"NADA ME QUITARÁ LA ALEGRÍA"

 

En este número, “El Divino Peregrino” quiere llegar a usted con extractos de uno de los cuadernos pedagógicos del Centro Pedagógico José Kentenich , del movimiento Apostólico de Schoensttat .
“Nada me quitará la alegría” , escrito por el padre Antonio Cosp, señala caminos concretos para vivir según este desafío.
 

¡Conocido es el dicho “un santo triste es un triste santo”! La alegría es la salsa de la vida. Sin ella el rostro se deforma, la voluntad languidece y el alma muere. Lo que en su momento era una afirmación intuitiva hoy es científica. Cinco minutos de risa equivalen a 45' de ejercicios aeróbicos. Cuando un hombre se ríe se potencia el sistema inmune. Incluso, disminuye la sensación de dolor.
Rara vez transitamos caminos adecuados para conquistar la felicidad. Dicen que un juez americano pensó en su juventud ser eclesiástico. Luego de conocer un tanto ese ambiente decidió no seguir adelante con esa vocación .
Alguien le preguntó el motivo de un cambio tan importante. Su respuesta no se hizo esperar: los que había conocido eran tan tristes que le parecieron empleados de una funeraria. 
No se puede amar por oficio, como una forma de ganarse la vida. Se trata de poseer el amor de tal manera que se lo exuda. Un amor que se pega extrínsecamente a nuestra persona , que se finge, es una adulteración inútil. No produce frutos de felicidad. El corazón debe estar saturado de amor. Entonces saldrá por los poros .
Dios Padre nos envió a alguien que nos dijera con cuánto amor y con cuánta alegría se vive en el seno de la Trinidad. Allí todo es amor. Allí el amor no es artificial ni forzado. Es la esencia del ser divino.- 
“¡Me dirán feliz todas las generaciones!” dice la Sma. Virgen en el Magnificat, su canto de gratitud y de alabanza. Y a su prima Isabel le había dicho: “Feliz tú que has creído!” María recibió como don las herramientas de la felicidad y puso manos a la obra. Ser hijos nos da el derecho de ser pequeños. Ser hijo de Dios es el don por excelencia. Vivir como niños es estar convencidos que somos su obra. Quien se hace niño de verdad, minimiza sus ansiedades, relativiza los motivos de angustia. Va de la mano de alguien omnipotente y bueno . Él conduce. 
Un gran pedagogo afirmaba : “La mayor desgracia del hombre actual es la pérdida de la conciencia de saberse niño, porque su carencia imposibilita la actividad paternal y educadora de Dios”. El mismo define al hombre como un ser vinculado al nido. Nuestro nido es y será el abrazo de nuestro Padre, para quien nada ni nadie es más importante que yo, su querido hijo.
Para ejercitarnos y reflexionar:
1.¿Qué actitud o acción mía aumentó la alegría de quienes me rodean?
2.¿Cómo expreso ternura y qué haré de ahora en más para expresarla mejor?

MOVIMIENTO APOSTÓLICO DE SCHÖENSTTAT

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