Para leer la Biblia hay que tener en cuenta:
-Que los autores pertenecían a otros tiempos y a otras culturas.
-Que la Biblia es una totalidad. No se puede tomar un versículo como si eso fuera todo. Tenemos que fijarnos si esa expresión no es completa o perfeccionada en otra parte.
-Que la Biblia fue escrita por hombres que pertenecían a una comunidad creyente. Por eso para entender qué decían debemos tener en cuenta lo que practicaba, creía y enseñaba esa misma comunidad.
-Que cada uno de nosotros recibe la Biblia de manos de la Iglesia. No nos cae desde el cielo sino que se nos da con una predicación. Debemos tener en cuenta la forma en que la Iglesia interpreta y nos explica el texto que nos da.
SUGERENCIAS PARA su lectura y las notas relacionadas con las Sagradas Escrituras:
-Leer sin ninguna prisa.
-Saborear las comparaciones que se usan.
-Buscar en la Biblia las citas bíblicas que se mencionan.
-Volver a leer cada capítulo una y otra vez.
-Leer y discernir en grupo.
-Una vez que se ha leído el texto tratar de pensar:
¿Qué dice el texto?, procurar entender bien lo que dice, tratar de captar el sentido de su mensaje. Responder a estas preguntas: ¿Quién habla? ¿A quién habla? ¿De qué habla? ¿Por qué y para qué habla?
-Ubicarse frente a Dios que quiere hablarnos: ¿Qué dice Dios en este texto?. Tratar de percibir y de descubrir que Dios nos está hablando.
-¿Qué me dice en concreto a mí?. Me miro en esa palabra como en un espejo, examino mi corazón, mis actitudes, mis sentimientos. Me comparo con esa palabra que recibí.
-¿Qué le digo yo a Dios? (en mi oración personal). Por dentro tienen que ir brotando distintos sentimientos: pena, dolor, reproche, alegría, deseo de cambio, gozo, paz, confianza, gratitud; todo eso que brota se lo digo a Dios sencillamente.
-¿Nos introducimos en el mundo de la Biblia siguiendo estos pasos?:
1-LEER: en actitud de oración, con fidelidad y humildad (Is.55, 10- 11).
2-COMPRENDER: entender lo que Dios comunica a través de la inspiración de los hombres que escribieron los textos
(Hech.8,26-31).
3-ESCUCHAR: con obediencia, constancia y agradecimiento (Sant.1,21b-25).
4-ORAR: en diálogo con el Señor, con amor al amor que nos tiene, haciendo un acto de adoración (Lc.2,15-19). El fruto de la oración diaria con la Escritura es ayudarnos a vivir unidos al Señor en todos los momentos de nuestra vida.
¡Que la sabiduría y el entendimiento de Dios, esté con todos nosotros!
¡Hasta la próxima!
ESCUELA DE FORMACIÓN
LAICAL
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