CRISTO DE SAN JUAN DE LA CRUZ:
ESTA INTERPRETACIÓN POCO CONVENCIONAL de la Crucifixión es la
obra capital de la etapa mística de Salvador Dalí (1904-1989). Pintado en
1951, el Cristo de San Juan de la Cruz es un acabado ejemplo de su técnica
fotorrealista, que aquí expresa más bien la belleza de Cristo antes que el
horror de su muerte. Este cuadro se inspiró en un sueño en el que Dalí vio a
Cristo crucificado sobre el paisaje de Port Lligat. En un segundo sueño se le
manifestó un Cristo que llegaba al corazón de los hombres por medio de la
belleza y no del sufrimiento, recurso habitual de la pintura religiosa. En 1568, san Juan de la Cruz plasmó en papel la visión que había tenido de Cristo durante uno de sus éxtasis. Dalí tuvo la ocasión de ver este dibujo en Ávila poco antes de pintar el Cristo de San Juan de la Cruz. Su influencia en la composición queda patente en el ángulo similar que presentan ambas obras.
Cristo de San Juan de la Cruz (1951), Salvador Dalí (1904-1989), 205 x 116 cm. |
EL PAISAJE El paisaje del fondo está modelado a
partir de la bahía de Port Lligat, donde vivía Dalí cuando pintó esta obra.
Las formaciones rocosas en lontananza recuerdan sus primeras obras
metamórficas. Tal como se percibe, Cristo cuelga directamente por debajo de la
línea de visión. Su proximidad al espectador se ve reforzada por la
vertical de la cruz, que se va engrosando hacia arriba hasta salirse del
lienzo. Repárese en que Cristo no lleva la corona de espinas. ELEMENTOS AUSENTES Después de su primer sueño, Dalí
pretendió representar la sangre de Cristo con claveles rojos. En un segundo
sueño vio a un Cristo despojado de los atributos de la Crucifixión para
evitar toda distracción de su belleza metafísica. ÁNGULOS CAPRICHOSOS El ángulo poco convencional de la
cabeza inclinada de Cristo oscurece la visión de su cuerpo. Antes de su
segundo sueño, Dalí tenía intención de pintar tres jazmines brotando de la
herida del costado. La minuciosidad del detalle de la
técnica empleada por Dalí es muy parecida a la de su obra anterior, Cesta de
Pan; la pincelada es tan fina que apenas resulta visible. COMPOSICIÓN TRIANGULAR La perspectiva desde la que se
contempla la cruz determina en buena medida la insólita composición de esta
pintura. Se ha trazado un diseño geométrico a partir de un círculo y un
triángulo, y dentro del cual se ha colocado a Cristo. Como es frecuente en la obra de
Dalí, la escena parece iluminada con luz eléctrica. La mano de Cristo
proyecta sombras nítidamente perfiladas y la fuente de luz crea un irreal
resplandor. ATRIBUTOS HUMANOS Los brazos de Cristo se arquean
formando un triángulo por el peso del cuerpo. La musculatura de la espalda
y los hombros, claramente marcada, crea una sensación de realidad tangible. Aunque empequeñecidos por la
perspectiva, los pies de Cristo ocupan el espacio central del cuadro y
constituyen su foco de atención. A pesar de su posición, no están clavados
en la cruz. EL CIELO Entreverado de sol, el cielo separa
a Cristo, con el fondo negro, del paisaje inferior. Aunque el espectador
contempla a Cristo desde arriba, la extensión de cielo que se abre a sus
pies lo eleva sobre los distantes pescadores.
PROXIMIDAD
TEXTURA Y TÉCNICA
ILUMINACIÓN ARTIFICIAL
Los pies de
Cristo
(Imagen de la Guía Visual de Pintura y Arquitectura, La Nación, 1997)