La devoción al Divino Niño Jesús
se extiende a lo largo de todo el mundo. En diferentes países, ciudades,
culturas, idiomas, por todos los rincones del universo se encuentran altares,
y personas que adoran al Pequeño Principito.
En Bolivia, el Divino Niño se ha ganado
también el corazón de las personas, y cuenta con iglesias
que le dedican toda su atención y cariño. La Iglesia de Tolata,
es una de ellas. Ahí los devotos se acercan a adorar al Pequeñito,
le rezan con fe y confianza, se acercan a cumplir promesas, leer las novenas,
rezarle y recordarle la promesa que él mismo le hizo a toda la humanidad:
“Pedid y recibireis. Todo el que pide recibe”.
También Jesús nos dijo:
"Todo es posible para quien tiene fe. Mi padre
dara cosas buenas a quienes se lo pidan. Todo lo que pidais a mi Padre
en mi nombre, os lo concedera"
Creyendo firmemente en sus palabras, los devotos de todas partes del mundo nos acercamos a él, y veneramos los 12 primeros años de su infancia. Y el Divino Niño nos demuestra más y más que nos escucha, obrando milagros maravillosos en las vidas de todos quienes se acercan a él.
Para quienes viven en Bolivia, o estén de paso por ese hermoso país, ya saben que pueden visitar la Iglesia de Tolata, donde encontrarán un altar en honor al "Pequeño Grande" en testimonio del amor que él siente por la humanidad.
altar del Divino Niño de Tolata
Fachada externa de la iglesia
Interior de la iglesia de Tolata
Estas imágenes fueron compartidas gentilmente por nuestra amiga Arlette (Bolivia) quien le tiene inmenso cariño al Divino Niño Jesús.
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