Los diez libros de arquitectura.
Marco Vitruvio Pollion.
Síntesis
En la introducción del libro III inicia Vitruvio con una analogía entre las palabras de Sócrates sobre la transparencia de la mente y corazón de los hombres y lo que debió de llegar a ser la naturaleza, es decir que si la naturaleza se hubiese manifestado con “claridad en todos sus aspectos” se hubiesen cumplido los deseos de Sócrates percibiéndose las “cualidades y defectos de los humanos”. Pero como en la realidad no sucede de este modo los hombres no son capaces de juzgar, con plena objetividad, manifestaciones o conocimientos en la más profunda interioridad de los artistas. De este modo manifiesta casos para él conocidos en que los hombres no saben apreciar la destreza y talentos de algunos contemporáneos esto porque juegan desde un contexto social diferente, cegados por la influencia y perversión del status social. El mismo dice que “los ignorantes superan a los sabios por tener más influencia”.
CAPÍTULO 1
ORIGEN DE LAS MEDIDAS DE LOS TEMPLOS
En este capítulo empieza hablando de la simetría y su origen en la proporción definida esta como “la conveniencia de medidas a partir de un módulo constante y calculado y la correspondencia de los miembros o partes de una obra y de toda obra en su conjunto”. Basados en el cuerpo de un hombre bien formado, los griegos, conceptualizan la proporción aplicándola a las partes de los templos, los cuales deben guardar las proporciones de simetría apropiadas en cada una con respecto al conjunto total. Consideran el ombligo el punto generador del resto de las proporciones de las extremidades con respecto al todo-cuerpo. Los griegos aplicaron este sistema de proporción en la mayoría de sus obras, pero fue esencialmente en los templos donde dejaron el sello indeleble de sus aciertos y errores.
A partir de este sistema de proporción fueron descubriendo otras como en el caso de los números perfectos, el diez por ser el número de dedos de la mano. Para Sócrates la suma de las mónados resultaba en diez.
Aunque las matemáticas optaron por el seis porque posee divisiones que suman seis, así como la cualidad de números enteros que giran en torno a él. Descubrieron que, en un hombre bien proporcionado, el pie era la sexta parte de su altura y que un codo equivale a seis palmas o lo que es lo mismo, 24 dedos, y así una serie de “analogía” con respecto a este número.
CAPÍTULO SEGUNDO
ESTRUCTURA DE LOS TEMPLOS
Los templos con respecto a su figura exterior se clasifican en:
Templo in antis, próstilo, anfipróstilo, períptero, pseudo periptero e hipedro.
Será un templo “in antis” cuando la fachada tenga unas pilastras que delimite las paredes que rodean el santuario y entre las pilastras se levanten dos columnas. El templo próstilo, igual que el “in antis” con dos columnas angulares frente a las pilastras que levantan un arquitrabe. El templo “anfipróstilo” con los mismo elementos que el próstilo, pero con columnas en la parte posterior y un frontón igual que en la fachada. El períptero posee en la fachada y en el posterior, seis columnas y once en los lados, incluidas las angulares. La distancia del intercolumnio que guardan con respecto a las partes en derredor. El templo pseudoperíptero tiene ocho columnas en la fachada y en la parte posterior y a los lados quince columnas incluyendo las angulares. El templo “díptero” tiene ocho columnas en el pronaos y ocho en la parte posterior, rodeando el santuario hay una doble fila de columnas. El “Pietro” es un templo de diez columnas en la fachada y otras diez en la parte posterior. El resto de sus elementos son similares al templo “díptero”, pero en la parte interior tiene doblez pisos columnares, acierta distancia de las paredes como el pórtico de los peristilos donde la parte central, al descubierto, no tiene techo.
CAPÍTULO TERCERO
CLASES DE TEMPLOS
“Las clases de templo son picnóstilo, cuando son columnas espesas; “sístilo”, con columnas espaciadas; “diástilo”, con columnas aún más separadas, “aeróstilo” con las columnas más separadas de lo conveniente; “éustilo”, cuando hay columnas a distancia proporcionada entre sí. El “picnóstilo” tiene un intercolumnio de un diámetro y medio de la columna. (Templo de Venus y Roma).
En el “sístilo” las columnas distan entre sí el doble de su diámetro y los plintos son cuadrados así como el espacio entre ellos. (Fortuna, Ecuestre, Roma).
El templo diástilo su intercolumnio equivale a tres diámetros de las columnas (templo de Apolo y Diana, Roma), en estos acaba rompiéndose los arquitrabes, debido al estrecho prolongado entre columnas.
El templo “éustilo” es el más proporcionado, tiene unidad y esbeltez. Entre columnas debe haber un espacio equivalente a dos diámetros más un cuarto del imoscapo, el intercolumnio central de la fachada y el posterior tendrán un ancho igual al diámetro de tres columnas. Se dan, después una serie de procedimientos con respecto al solar y la disposición de las columnas para lograr un aspecto más agradable y una exacta proporción.
Hermógenes fue el que estableció estas relaciones de simetría y fue el primero que propuso la estructura del templo “pseudodíptero”. Ahorró mucho gasto y trabajo eliminando las filas interiores de columnas, en número de treinta y cuatro de los templos dípteros, dejando un espacio abierto para buscar alrededor del santuario. “Con astuta habilidad Hermógenes consiguió la eficacia perfecta de sus obras y nos proporcionó una fuente de donde las generaciones puedan beber los métodos de la enseñanza”. Aboga sobre la conveniencia de mantener las exigencias de simetría en todo tipo de obra. En donde las columnas angulares deben ser más gruesas para corregir el error visual con respecto a las demás. “Lo que erróneamente se puede percibir, debe solventarse por medio del arte”. Lo mismo sucede cuando se mira una columna desde abajo, la parte superior se ve estrecha, y se tiene que corregir el error porque “la vista persigue siempre la belleza”.
CAPÍTULO CUARTO
LOS CIMIENTOS DE LOS TEMPLOS
La cimentación en terreno sólido se debe hacer con una extensión que se ajusta proporcionalmente a las exigencias del volumen, se levantará la obra lo más sólida posible. Se erigieron unas paredes debajo de las columnas, con un grosor que sobrepase en la mitad el diámetro de las columnas que se levantarán sobre dicho muro. Con el fin de que el estereóbato sea más sólido que las columnas situadas sobre él.
Si el terreno es de relleno o palustre se excavará, se vaciará y se clavarán estacas endurecidas al fuego y se hundirán como puntales pilotes e el mayor número posible, se rellenarán los espacios con carbones. Una vez dispuestos los cimientos, deben colocarse a niveles estilóbatos. Se levantarán las columnas sobre los estilóbatos según el tipo de templo […..].
En los tempos perípteros se colocarán las columnas de manera que los intercolumnios de los lados sean el doble de los de la fachada, así su longitud será el doble que su anchura. Los arquitectos que han levantado doble número de columnas, se han equivocado porque da la impresión que su longitud hay un intercolumnio de modo que tenga un aumento por su parte central mediante plintos desiguales, pues está allanado, dará la impresión de acanalado o curvo. […]
CAPÍTULO QUINTO
EL ORDEN JÓNICO
Ahora se colocarán las bases de as columnas respetando la simetría de manera que su ancho, junto con el plinto, sea la mitad del ancho de la columna y su resalto mida una sexta parte: así la base tendrá una anchura y longitud igual a un diámetro y medio de la columna […]
En el estilo jónico la altura de la base, por todos sus lados, será igual al diámetro de la columna más una cuarta y una octava parte; su altura será similar al estilo ático y también será igual su plinto; sin contar con el plinto, que medirá una tercera parte de la anchura de la columna, divídase el restante en siete partes: el toro, situado en la parte más alta, ocupará tres de estas siete partes, los restantes, una será para el troquilo superior y sus estrágalos y moldura. La otra para el troquilo inferior, aunque esto parecerá más grande […]
Ahora se ponen las columnas intermedias en su sitio, siempre en perpendicular a su parte central, los angulares y laterales, en línea, tendrán sus elementos interiores orientados hacia las paredes del santuario y su flanco perfectamente a nivel.
Ahora los capitales, si van a ser jónicos, se adecuarán a esta proporción. […]
La altura del capital divídase e nueve partes y media y trácense una líneas perpendiculares llamadas cathetos en las cuatro caras de las volutas. Una parte la ocupará el grosor del ábaco y las restantes ocho serán para las volutas. Divídanse la línea que se trazó desde el borde del ábaco de manera que queden cuatro partes y media y tres y media coincida el ojo de la voluta […].
La altura del capital debe elevarse de manera que de las nueve partes y media, tres de estas partes quedan debajo del astrágalo del sumoscapio, la parte restante la ocupará el cimacio, […]. Las molduras de los capitales jónicos tengan el resalto que situando un punto del compás en un cuadrante del capital y el otro el borde del cimacio alcance los bordes de las molduras.
Así ha de ser la proporción de los capitales cuyas columnas midan al menos 24 pies. Las columnas que sean más altas, conservarán esta misma proporción, pero el ábaco tendrá una anchura y longitud igual al diámetro de la columna en su base, mas una novena parte. […].
Arquitrabes: si la columna es de doce y quince pies, la altura del arquitrabe debe ser la mitad del ancho del imoscapo; si la altura es entre quince y veinte pies, divídase la altura en trece partes y el arquitrabe será una de estas partes.
Cuanto más alto suba la vista más difícilmente penetra la densidad del aire y así los ojos informan a los demás sentido de una cantidad imprecisa de módulos, debido a la distancia y al impacto de la altura. Por eso a estas proporciones deben dárseles un suplemento en el supuesto de elementos simétricos, a fin de que tengan una proporción de sus medidas al aumentar su tamaño.
Todos los elementos que van sobre los capitales de las columnas deben tener una inclinación hacia delante para contrarrestar la deformación visual normal de la longitud a la que se mira. Normalmente parecerán inclinadas hacia atrás, con la corrección se vería normal.
Las estrías de las columnas deben ser veinticuatro y excavadas de manera que cuando coloquemos en la cavidad los extremos de las estrías y la punta de la escuadra roce la curvatura a medida que va girando alrededor.