| Identidad Cultural: ¿Un pueblo sin historia? Hablando en el último programa acerca del quehacer artístico como reflejo del pensamiento de una comunidad, de la sucesión de hechos históricos, surgió la delicada temática sobre la identidad de un pueblo. Decíamos, quizás de una manera muy superficial dadas las circunstancias, que uno de los motivos por los que nuestra Córdoba no tuvo la valoración de preservar el patrimonio histórico, sobre todo el colonial que fue el que más se desarrolló en cuanto a Arquitectura, podría haber sido nuestra falta de Identidad Cultural. Claro que decir que somos un pueblo sin historia, sin profundizar en ello y descontextualizándolo, sería negar los antepasados de nuestras tierras, lo cual constituiría una aseveración tan injusta como decir que somos producto de un premeditado genocidio. Cuando hablo de antepasados de nuestras tierras, antepasados precolombinos, no me refiero a la mayoría de nosotros, habitantes actuales de estos lares, pues tenemos conciencia de que provenimos de una mezcla de sangre europea que muy poco tiene de aborigen, especialmente en la zona céntrica del país, a la cual hacíamos referencia. Pero más allá del origen de nuestra sangre, existe un bache histórico, una clara tendencia a la desvalorización del quehacer artístico en detrimento de lo comercial, postura probada con la demolición desmedida y desorganizada de gran parte de nuestro patrimonio arquitectónico para ensanchar calles y dar la bienvenida a la explosión demográfica e industrial. Es de destacar que en los últimos años se viene gestando, más aún en los estratos intelectuales, una conciencia de la importancia de rescatar aquella historia perdida. Ya no para volver el tiempo atrás y tomarla como propia, sino porque ya no nos conforma la historia oficial que hace 20 años nos enseñaron en las escuelas y que pretende una visión parcial, de que nuestra historia artística nace con el arribo de dibujantes extranjeros a principios del siglo XIX, que la abstracción nace en Europa en el siglo XX. No es pertinente ahora explayarnos en la injusticia de lo sucedido hace 500 años y que aún persiste, este sería un tema para ser tratado más específicamente en sucesivos programas. Ya no cabe echar culpas ni lamentarse, somos producto del sincretismo cultural, que violento o no, pertenece a una historia sin regreso. Sí estamos ávidos de información, de aprender a valorar aquello que de un modo u otro nos pertenece. Aleszka 08/05/2005 |