| ES LA PEÑA DEL PUENTE EN LA MEMORIA ( Como la Peña del Puente nos adoptó a todos, quiero dedicar este poema a los que pasamos por su nave rezando las liturgias de nuestra cultura; pero especialmente a quienes la engendraron: María, Lucía, Pato, Juan Carlos, Tavo y Pepe; y a Norberto Ganci, por cuyo auspicio supimos de su existencia y pudimos leer nuestros poemas. Y como dije una noche de asado: ¡hasta la peña siempre! )resultó tan añeja que su presencia de roble alisado por los buriles de nuestra cultura nos acercó las melodías que un viejo silbador desparramara entre los bostezos de la serranía para retornar en ecos trasnochados cuando el sol anunciaba la hora del reposo
atada a los molinos de las cuatro estaciones habitaba en los caldos de unas estrellas desveladas
ajo moreno tostado en el aceite fantasmal de las auroras cuando una letanía entre los pentagramas rescataba los escozores de la tierra
no hubo gorrión que no anunciara su llegada trayendo hasta el costado del pequeño río las ganas de contarnos lo que eran los resabios de la pura memoria: una presencia augusta del pasado marcando los perfiles de las identidades
nosotros - un conjunto de amigos- llegamos con ganas de no volver la espalda y ante el umbral forjado por el calor de muchos corazones en un cazo de barro la noche se casó con el vino para engendrar poemas que entraron a volar entre las nubes cercanas casi miel a no ser por esas crónicas del hambre impostergables que compusieron las canciones de la transparencia
la adoptamos como nuestro templo
en cada vaso pusimos una vela encendida
sobre el retablo de su mostrador dársena
apoyamos los codos en súplica de sedienta expectativa inaugurando el rito de un plato único y caliente donde saciamos nuestras ansias de bohemia mucho después nos dormimos en los jergones de las
atraídos por los sones escatológicos de un idioma andariego sólo detenido en el crucero del maíz y del trago y al despertar desayunamos con la gracia total de su memoria.
PEPE ARAUJO marzo, todavía verano 2005. |