Action Painting La Action Painting y la música de jazz son dos de las aportaciones más importantes que América ha dado a la civilización moderna. Es interesante establecer una comparación entre ambas. El jazz es una música sin proyecto, que se compone al interpretarla, rompe con todos los esquemas melódicos y sinfónicos, y cada instrumento desarrolla un ritmo propio; la excitación colectiva de los intérpretes enlaza estos ritmos, y más que una orquesta se trata de un conjunto de solistas. Es música negra. Por su parte la Action Painting es también pintura sin proyecto, es una acción que se desarrolla, rompe todos los esquemas espaciales y cada color desarrolla su propio ritmo; la tensión descargada por el artista enlaza los distintos ritmos, y cada color responde y potencia a los otros. Es la búsqueda de un sentido totémico de la imagen dentro de una mezcla de sacralidad y sexualidad. El dilema que plantea Pollock es el siguiente: o contentarse con las bellas formas de los coches y electrodomésticos, o si lo que se quiere es arte, buscarlo en la turbación el inconsciente, en la oscuridad de su imborrable complejo de culpabilidad. La Action Painting americana no representa ni expresa ninguna realidad, ni subjetiva ni objetiva, sino que descarga una tensión que se ha acumulado en el artista. Es una acción no proyectada en una sociedad en la que esto está proyectado; es una reacción violenta del artista-intelectual contra el artista-técnico, es decir, el diseñador industrial, que se ha integrado en el sistema y se dedica a embellecer los productos de consumo. Dicho brevemente, el arte americano es la expresión del malestar en una sociedad del bienestar. Pollock no se sirve de la pintura para expresar conceptos o juicios, desahoga su ira contra la sociedad proyectista haciendo de su pintura una acción no proyectada. Sus colores son los que fabrica la industria, el esmalte sintético, las pinturas metalizadas; Pollock los rescata de su servidumbre, los trata como materias vivas y autónomas que tienen sus particulares maneras de ser: fluir en pequeños hilos, coagularse en manchas, fragmentarse en salpicaduras... No se coloca ante la tela, sino que gira encima de ella; se va excitando con el ritmo de los colores lo que le obliga a realizar movimientos cada vez más intensos y frenéticos, hasta que la pintura le impone su ritmo. Las situaciones visuales que deberá afrontar serán siempre nuevas e imprevistas; todo consiste en mantener el ritmo, un paso en falso podría romper el nexo que une al pintor con su pintura. No hay una clave de lectura ni un único mensaje a descifrar en la pintura de Pollock; nada de la experiencia de la pintura se puede transferir y utilizar en el orden social. Con Pollock nació, en el arte americano, lo que se denominó la "beat generation", la generación quemada (Jack Kerouac, Allen Ginsberg, William Burroughs, Hubert Selby, Lawrence Ferlinghetti, Gregory Corso). |